Grupos de un solo disco: MD.45 – The Craving

Ficha técnica

Publicado el 23 de julio de 1996
Discográfica: Capitol Records
 
Componentes:
Lee Ving - Voz
Dave Mustaine - Guitarra
Kelly Lemieux - Bajo
Jimmy DeGrasso - Batería

Temas

1. Hell's Motel (4:41)
2. Day the Music Died (4:37)
3. Fight Hate (2:50)
4. Designer Behavior (3:34)
5. The Creed (5:00)
6. My Town (3:07)
7. Voices (3:36)
8. Nothing Is Something (3:52)
9. Hearts Will Bleed (3:24)
10. No Pain (2:51)
11. Roadman (3:08)

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Hay bastante infamia en este único disco en el que participó Dave Mustaine más allá de sus Megadeth en 1996. Esta unión algo forzada entre el líder de una de las más grandes bandas de metal junto al punk Lee Ving no funcionó para nada. La causa principal fueron las malas decisiones, pues en lo musical, de verdad que el disco engancha a la que le das algunas escuchas. Ese acercamiento punk no le sienta nada mal, pero claro, que no cantase Dave fue un pecado y una metida de pata importante. Poco más de 50000 copias en unos tiempos en los que Megadeth estaban en lo más alto era estrellarse. Con este proyecto Mustaine ganó un baterista pues el gran Jimmy DeGrasso finalmente entraría a las filas de su grupo. Pero punk con un cantante que no sea Mustaine, con armónica y con un entonces poco conocido Kelly Lemieux, nos dejó a todos fríos y mirando hacia la intrascendencia.

Era 1996 y nada sucedió con esta obra. Pasó el tiempo y en 2004 Mustaine decidió que podía remasterizar el disco. Llegar a poner la palabra “remasterizar” es quedarse algo corto la verdad. Mustaine no sólo puso su voz y sacó la de Lee sino que también se cargó la armónica y le puso su guitarra para los arreglos. Lo mejor fue la explicación de todo aquello: “No encontramos en ningún sitio las voces principales ni la armónica”. ¡Vaya por Dios! Mira que es mala suerte. Supongo que a Ling le dolió más la excusa nefasta que el hecho de ser borrado del mapa. A pesar de lo muy infame de todo ello también hay que decir que con el ex de Metallica a las voces el disco despega. Lee Ving es un músico y actor más que reputado y por lo que el líder de Megamuerte quiso cumplir un sueño de juventud y componer junto al cantante de Fear. Un tipo que apareció en la gran pantalla en films de la talla de Flashdance o Calles de Fuego. Son papeles pequeños, pero ya te dan la dimensión un poco de que es Lee Ving no es un don nadie precisamente.

“Hell’s Motel” abre el disco y se te muestra como una gran canción de apertura que de haber sido tratada y producida como lo solían hacer en Megadeth iba para himno. Gran trabajo de composición y mucha pegada con un gran David a voces y guitarras que se van animando y terminan con un solo importante. El punk siempre ha sido un estilo por el que el pelirrojo siempre ha tenido respeto y ganas. No hay más que recordar su habitual versión del “Anarchy in the UK” de los Sex Pistols. Esto queda desplegado en otro corte interesante como es “Day the Music Died” en el que se nota mucho la mano compositiva del maestro en puentes y estribillos. Actitud y mala leche en la contestataria “Fight Hate”, muy desnuda y real. Salta a palestra el bajo de Kelly en un riff muy punkarra de guitarra y en otra buena demostración de que a nivel compositivo la cosa no estaba nada mal. Es más, para algunos es mejor este The Craving que muchos de los discos que ha ido sacando en estos últimos 20 años Megadeth.

“The Creed” iba para Megadeth y es una lástima que no terminase en sus manos pues posee la calidad de discos como Countdown to Extinction o el Youthanasia. Da la sensación de quedar algo desnuda y descarnada, pero lo tiene todo. Es más, Mustaine cuando componía tampoco pensaba en hacerlo para un disco en solitario. Punkarra a más no poder es “My Town” en la que se van nombrando ciudades norteamericanas a golpe de riff en el verso, aunque va acompañada de un gran estribillo puramente Megadeth. Hay un muy buen trabajo de voces dobladas en “Voices” jugando con ese lado tan melódico que explotó David a la hora de componer Youthanasia. Perfecta la base rítmica poniendo el andamio para lucimiento del líder absoluto. “Nothing Is Something” funciona perfectamente sin necesidad de grandes alardes compositivos y técnicos. La guitarra y la voz de Mustaine sirven para darle un extra a los cortes a pesar de que no situaría “Hearts Will Bleed” ni “No Pain” entre lo más logrado de este trabajo.

Por otro lado, la final “Roadman” es un ejercicio puramente Megadeth con alma rockera y una innegable base punk. Temas como este demuestran que se lo pasó muy bien Dave realizando esta obra y el por qué le apetecía tanto tocar y crear composiciones más alejadas de lo que se esperaba de él. Hay en la re-edición unos cuantos extras como la oscura y pesada (en todos los sentidos) “Chutney” que no fue incluida en su día pues se alejaba mucho de lo ofrecido en el disco. Más divertidos son los fragmentos instrumentales de “Segue” en la que Kelly demuestra el gran bajista que era. La última golosina es una versión demo de “The Creed” con los Megadeth de la época (del Countdown) al completo. La letra versa sobre del sensei Benny de origen indio. Eran esos tiempos en los que el pelirrojo estudiaba empresariales y hacía artes marciales.

Si amas Countdown to Extinction, Youthanasia, e incluso el Cryptic Writings, este disco refleja perfectamente el gran momento compositivo de un Mustaine con ganas de probar cosas diferentes. Los temas tienen un base punk pero esos puentes y estribillos son marca de la casa y verás con gusto como muchas de estas canciones podrían haber funcionado con una producción más orientada a su banda madre y llevar el nombre de Megadeth en lo alto. Es una obra que al principio decepciona a pesar de que si te gustan los ‘Death tarde o temprano quedas prendado pues esa guitarra y esa voz son inconfundibles. El que sale peor parado de todo esto es el bueno de Lee Ving pues no hay discusión alguna, su voz no funciono como lo hace la del pelirrojo. A pesar de ello, y como buen coleccionista, ya ardo en deseos de encontrar algún CD tal y como se puso a la venta en su día.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 410 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.