Entrevista a Paul Gilbert, guitarrista de Mr. Big: ‘Todos mis temas instrumentales tienen su letra’

El que fuera guitarrista de Racer X y guitarrista actual de Mr. Big ha sacado un nuevo disco de título cachondo: Werewolves in Portland (2021). Como viene siendo habitual en él sigue prolífico y envalentonado. El confinamiento le ha dado tiempo, y este tipo encerrado con sus instrumentos es un peligro. Tanto… que se ha decidido por tocar todos y cada uno de los instrumentos que hay en este disco: bajo, teclado, batería… y cómo no: guitarras.

La entrevista es memorable pues conectas con Gilbert en su estudio y te ofrece una especie de clinic con su guitarra. Responde con las seis cuerdas y te muestra influencias o te habla del disco mientras toca las canciones del mismo. ¿Habíais alguna vez visto las letras de un disco instrumental? Pues Paul Gilbert te las ofrece, pues las ha publicado en el libreto. Puede parecer algo raro, pero es puramente Paul Gilbert. ¡Genial!

Hola, Paul. Felicidades por tu nuevo disco. Sorprendentemente has tocado todos los instrumentos esta vez… Veo que la pandemia te dio suficiente tiempo para hacerlo. ¿Ha significado un desafío para ti?

Sí, toqué todos los instrumentos. Mi plan inicial era tener a mi propia banda de directo, pero llegó el Covid…y no sabía qué hacer (risas). Todo se empezó a cancelar, y bueno, empecé a tocar un poco la batería, también el piano. Simplemente iba al estudio y probaba a ver qué tal. Creo que la primera canción que toqué en el estudio fue esta (canta “Meaningful”). En esta es realmente muy fácil el tocar la batería (hace el ritmo con la boca y mueve las maquetas imaginarias). Lo probé y funcionó. Pero la siguiente que probé era “Werewolves of Portland”, la cual es mucho más rápida (la toca y luego muestra el ritmo con las manos). Era mucho más exigente debido a mi nivel instrumental como baterista, pero… ¡lo conseguí! Después de esa canción me vi capacitado a tocar cualquier parte del resto del disco. Por lo que respeta a los teclados, tampoco hay muchos, pero sí toco el piano, y luego está el bajo. Te diría que lo que más le cuesta procesar a mi cerebro es el bajo ya que para mi es como estar haciendo un solo. Eso me pasa cuando toco “Argument About a Pie” (toca la línea de bajo con la guitarra). De verdad que supone todo un reto para mí (risas).

Precisamente “Argument About a Pie” fue el primer single del disco. Me encanta el tema y me recordó un poco al estilo de Eddie Van Halen ¿Me equivoco?

Sí, Eddie ha sido una gran influencia. La mayoría de gente cuando hablamos de Eddie Van Halen siempre piensa en los tappings (y toca a medias un tapping de Van Halen). Van Halen supone una parte muy importante a medida que iba creciendo, y más que los tappings, que son geniales, yo creo que su influencia en mi se muestra más en el vibrato. La forma en la que yo aprieto las cuerdas siempre intento que sea similar a cómo lo hacía Eddie. Si tú escuchas “Eruption” por ejemplo (¡me toca un pequeño fragmento!), hay un enorme control del vibrato a tiempos muy lentos, y esa es una de las cosas que siempre me han gustado más de Van Halen. Lo que hacía con la guitarra era como si fuera ópera (risas). Pero especialmente tienes que fijarte en la cuerda más grave… le da ese punto nervioso e inquietante, pero en manos de Eddie era muy controlado y suave. Te diría que lo que más destaco de Eddie es ese vibrato tan especial que tenía.

Me encanta la apertura con la que atacas «Hello North Dakota» a principio del disco. Me recordó al «Hallelujah» de Handel. ¿Estoy en lo cierto?

Sí. “Hello North Dakota” es la primera canción del disco y tomé la idea de Häydn, en su mítica basada pieza de música clásica. Un poco quería acercarme a lo que hacía Brian May: Le añadí muchas capas para lograr esa harmonía… De verdad que algún día debería tomar clases de guitarra para tocar esta canción de Häydn y hacerla en directo con una sola guitarra. Es realmente cool, me encanta esta canción.

Volviendo a “Argument About a Pie” me ha sorprendido que haya letras en una canción instrumental…

Bueno… el caso es que a pesar de que es una pieza instrumental yo necesito primero encontrar la letra para la canción, y luego lo desarrollo a partir de esas letras. El caso es que ha sido mi primera canción instrumental con un lyric-video. Yo quería mostrarle a la gente lo que había escrito para el tema, ya que, obviamente, nadie canta allí. Me pareció una buena forma de mostrarle a todo el mundo las letras que también compongo, por mucho que el tema sea instrumental. El significado de las palabras trata un poco de cómo si todo el mundo estuviese luchando y enfadados por cosas, pero luego, se comen un pastel, son felices y todo es pacífico (risas). El tema era ilustrarlo de alguna manera. Es por eso que aparecen animales luchando primero y luego hacen las paces. Me supuso una gran cantidad de trabajo todo esto, pero me encantó el resultado final.

Los títulos de las canciones siempre son divertidos en los discos de Paul Gilbert… ¿Cómo eliges el título de las canciones? ¿Primero va el título o primero la música?

Normalmente primero va el título… Eso me facilita mucho las cosas. Si tienes el título puedes poner la melodía, si tienes la melodía, puedes sacar los acordes, y con los acordes, sacas el ritmo. Eso me funciona a mí… Muchos de los títulos de las canciones “(You Would Not Be to Handle) What I Handle Every Day”. Pues una vez tengo el título, lo canto y me sale una melodía (la canta y la toca). Como puedes ver todo lo compongo como si fuera un vocalista, y termina siendo esta como uno de esos blues de Stevie Ray Vaughn. Todo proviene de las letras que hago en primer lugar, luego vienen los arreglos, que lo hacen todo más interesante. El caso es que las palabras que me vienen a la cabeza terminan formando una canción.

Professorship at the Leningrad Consevatory” tiene un precioso enfoque melódico combinado con unas melodías de los Beatles, todo ello mezclado con arreglos técnicos y a mucha velocidad. ¿El título de la canción se basa en algo autobiográfico, pues tú has sido profesor?

No va sobre mí, es la historia de Shostakovich, ese compositor clásico. De verdad que no soy un experto en su obra, pero me encanta su quinta sinfonía… realmente da miedo (la toca). Es terrorífica: me encanta. Miré un poco en Google la historia de este compositor en Wikipedia y leí sobre la historia de su vida. Y el caso es que tuvo una beca como profesor en el conservatorio de Leningrado (canta la canción y la toca). Así fue como conseguí la letra, cantando un poco sobre su historia… pero antes de eso (toca un gran riff) leí sobre su vida. Mi composición tiene un groove muy funky y luego le puse un solo bastante loco. Probablemente en este disco tenía mucho más de lo que había tenido antes, es decir, que hay muchos grooves diferentes en una misma canción. En el fondo, eso es algo que Iron Maiden y Black Sabbath solían hacer mucho, quiero decir, en una misma canción. Ellos llegaban meter hasta tres partes muy distintas. Eso es lo que me ha sucedido a mi en este disco y que no había hecho antes… No te sabría decir la razón de por qué ha sucedido esto, pero lo he hecho: hay mucha variedad en un mismo tema.

Has tocado junto a los mejores músicos, pero… ¿Todavía sientes que estás esperando el tocar con alguien y no lo has conseguido? Si tuvieras la oportunidad de elegir a los miembros de una nueva banda, ¿quiénes serían?

Vamos a ver… Mira, hace un tiempo estuve tocando en Texas con Andy Timmons (guitarrista de Danger Danger). Él vive allí. Hicimos una jam y luego hicimos una versión de los Beatles, el “We Can Work It Out” (la canta de forma excepcional). La hicimos a dos guitarras y yo me encargué de la línea vocal. Sonó genial, de la forma que siempre quise sonar y con el añadido de estar tocando con Andy Timmons… El hecho de tocar la guitarra como si fueras el cantante es lo mejor.

He visto que recientemente hiciste un mix de 35 canciones que hablaban sobre coches. ¡Un experimento realmente curioso! ¿Cómo fue la experiencia? ¿Crees que podrías hacer algo similar con otra temática como podrían ser perros, gatos, motos… o algo así?

Fue muy intenso… Pero me lo pasé genial y aprendí muchísimos riffs. Me tocó memorizarlos, ensamblarlos… Fue algo extenuante, pero muy bonito como experiencia. Lo más interesante de todo es que el público me veía desde sus ordenadores, y bueno, era una sensación extraña. La verdad es que ya tengo ganas de tocar delante de un público real. Eso de estar en la misma sala con gente lo necesito… Y sobre las temáticas de motocicletas o perros… tanto da, tú dame un tema al azar y lo lograré. ¡El que sea!

Gracias, Paul, por tu tiempo. Ha sido un placer hablar contigo (y verte tocar).

Jordi Tàrrega
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Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.