Entrevista a Gregor Mackintosh, guitarrista de Paradise Lost: ‘Después de todo esto es posible que nos veamos forzados a redefinir cómo funciona el negocio musical’

Los británicos Paradise Lost han tenido una carrera incansable. De pioneros del death/doom y el metal gótico a héroes incomprendidos del synthwave más electrónico, la banda liderada por Nick Holmes y Greg Mackintosh siempre ha estado en primera línea y se ha mantenido fiel a su propia personalidad. En estos últimos años han vuelto a sentirse cómodos con su doom natal, tanto que sus discos más recientes se pueden contar como pequeñas obras maestras modernas del estilo. En el nuevo e inminente Obsidian, Paradise Lost nos sorprenden con una especie de amalgama de todo lo que ha venido siendo su carrera hasta ahora. Y en motivo de la salida de este disco, el dieciseisavo de su carrera, nos hemos puesto en contacto con su guitarrista y principal compositor, Gren Mackintosh, para hablar largo y tendido del pasado, el presente y el futuro de la banda.

Español

¡Hola, Greg! Antes que nada, quiero darte las gracias por invertir algo de tu tiempo contestando estas preguntas para nosotros.

Ningún problema en absoluto. Es un placer.

Me alegra oírlo. ¿Cómo va todo estos días y cómo estás viviendo el confinamiento y los extraños tiempos que corren?

Probablemente lo estoy viviendo de forma similar al resto de la gente. Es realmente extraño. Hace dos meses nadie habría imaginado cómo es la vida ahora, pero me las apaño de la misma manera que lo está haciendo la mayoría de gente, y eso es a través de películas, música, libros… El arte es una de las cosas que nos separa de los animales, y eso es lo que nos mantiene a todos en nuestras casillas, supongo.

Es cierto, tanto desde el punto de vista del consumidor viviendo la experiencia como del artista creándola. Para ti, como músico, puede ser incluso una oportunidad para escribir con más intensidad?

Me encantaría hacer eso, te lo prometo. Pero tengo que confesarte que las últimas dos o tres semanas no he hecho absolutamente nada (risas). Por alguna razón, al estar encerrado en casa me está costando encontrar la manera de motivarme.

Bueno, supongo que todos podremos perdonarte ya que en los últimos meses ya has escrito dos discos, tanto el nuevo de Paradise Lost como el debut de Strigoi no hace mucho…

Sí, pero me voy a dar una semana más y me podré de vuelta a ello.

Perfecto. La principal razón por la que estamos hoy aquí es precisamente para hablar del nuevo trabajo de Paradise Lost, que se va a llamar Obsidian. Tengo que decirte que me está gustando mucho y que también me ha dejado muy sorprendido. Lo cierto es que esperaba otro disco de doom metal más o menos directo como el último par o tres que habéis publicado, pero aunque hay una generosa cantidad de doom, aquí lo mezcláis también con otros aspectos de vuestra carrera, desde goth rock a dark wave. A la vez, también creo que es un poco más complejo que esos trabajos. ¿Cómo os aproximasteis a este disco y cómo fue el proceso de composición y grabación?

Sí, Medusa fue un disco de doom metal bastante directo, y esa era exactamente la idea que teníamos entonces. En el trabajo anterior a ése, The Plague Within, la última canción que escribí fue una llamada «Beneath Broken Earth». Ese tema realmente me sorprendió y me lanzó con mucha fuerza de nuevo al doom. Y Medusa fue, básicamente, una extensión de esa sensación, así que decidimos hacer un disco completo de doom metal. Pero cuando acabamos de grabarlo y de presentarlo en directo, nos planteamos en qué lugar estábamos y nos dimos cuenta que habíamos llevado esa idea hasta lo más lejos que podíamos, con lo que no tenía mucho sentido ponernos a hacer lo mismo otra vez. Así que el plan fue hacer algo un poco más refinado y ecléctico, pero sin saber exactamente cómo lo haríamos. Tan solo estábamos empezando.

La primera canción que escribí para Obsidian fue la primera que todo el mundo ha escuchado, «Fall From Grace», que ya he dicho en otras entrevistas que es probablemente la más cercana al estilo de Medusa. Pero eso es porque tienes que tener una primera canción para empezar un disco. Y esa siempre es la más complicada de escribir, porque es como la primera piedra a partir de la cual se desarrollará todo lo demás. Después de eso puedes empezar a irte por las ramas y recibir inspiración de varios sitios. En este caso me lo tomé canción a canción. Hay un par de temas en el disco muy influenciados por recuerdos de mis visitas a los clubs góticos y de post punk a mediados de los ochenta. Temas como «Ghosts», por ejemplo. Por supuesto también hay algo de doom ahí, y algo de dark wave, como tú dices. También hay cosas muy pomposas, como la última canción del disco, «Ravenghast». Sentí que le faltaba un poco de pomposidad al disco, así que se me ocurrió este tema.

Hay también un par de canciones, como la inicial «Darker Thoughts» o «Ending Days» que las escucho ahora y no tengo muy claro de dónde vinieron musicalmente. Estas cosas pasan porque básicamente empezamos a improvisar y a experimentar. Suenan bastante distintas a lo que sería lo habitual en Paradise Lost. Pero en general, cuando escucho el disco al completo ahora, me suena casi como una biografía de la banda. No ha sido algo intencional, pero así es como ha salido. Lo compusimos durante un periodo de seis meses y trabajamos en cada canción separadamente. Hicimos el camino a medida que avanzamos y nos ha acabado llevando a este punto. Teníamos una intención vaga de hacer un disco variado, pero creo que ha resultado ser aún más variado de lo que planeamos.

Ya has mencionado algunos detalles de varias canciones, pero tengo que decirte que, en mi opinión, la inicial «Darkest Thoughts» es absolutamente espectacular. Me atrapó inmediatamente cuando me la puse por primera vez, y cúanto más la escucho más me gusta. Es preciosa y a la vez poderosa, con mucha épica y una gran energía. Un tema genial para abrir el disco, la verdad. Has dicho antes que no sabías muy bien de dónde vino, pero me gustaría que me contaras algunos detalles más sobre esta canción en particular.

«Darkest Thoughts» fue la penúltima canción que escribimos para Obsidian. No sé de dónde vino la canción completa en lo musical, pero lo primero que tuvimos fue la pequeña parte acústica inicial. Estaba pensando en posibles maneras de introducir el disco. Quizás buscar una introducción que no fuera exactamente una canción pero sí algo diferente para nosotros.

Así que se me ocurrió esta pequeña pieza acústica. Se la envié a Nick y le pregunté qué le parecía como introducción al disco. No supe nada de él en dos o tres días, así que pensé que quizás no le había gustado. Pero entonces me la envió de vuelta con una línea vocal añadida. No estuve del todo seguro porque temía que sonara a Fleetwood Mac o algo, pero entonces la escuché más y más veces y, al igual que te pasó a ti, creció más y más. Así que pensé que se podía convertir en una gran canción con dos mitades muy diferenciadas, de forma que la continué construyendo hasta convertirla en lo que ha acabado siendo ahora.

Así que bueno, vino un poco por accidente. Y cuando la terminamos pensamos que no había otro lugar donde ponerla que no fuera al principio, porque va a ser un tema que polarizará a la gente. A algunos les va a encantar y se van a enganchar gracias a ella, como te ha ocurrido a ti, lo que es alentador. Pero supongo que también habrá gente que va a pensar que qué coño es esto y va cambiar de disco a mitad de la canción. Pero eso es lo genial de la música. Me encanta que sea capaz de polarizar y ponerle retos a la gente.

Aunque entiendo que aún es difícil decirlo a estas alturas porque la gente aún no ha tenido a oportunidad de escucharlas, ¿cuáles son en tu opinión las canciones que crees que pueden convertirse en futuros clásicos de Paradise Lost, especialmente teniendo en cuenta que aquí quizás no hay temas tan inmediatos como en vuestros últimos trabajos?

Cuando acabamos de grabar y mezclar el disco estuvimos un par de semanas sin escucharlo. Entonces lo hicimos de nuevo por primera vez, y todos sugerimos más o menos las mismas tres canciones, que son las tres primeras del disco. Pero nunca se sabe que va a ocurrir hasta que los fans lo escuchen. Quizás hay alguna canción sorpresa que no hemos sido capaces de identificar como corte a que la gente se enganche. Un buen ejemplo de eso es cuando grabamos Shades of God. En la primera edición del vinilo, «As I Die» ni siquiera estaba en el disco porque yo era el único al que le gustaba esa canción. El resto de la banda la odiaba. Pero cuando salió como single le encantó a los fans, así que el sello quiso ponerla finalmente en el disco. Y 30 años más tarde seguimos tocándola en directo.

A veces hay canciones cuyo éxito incluso nos sorprende a nosotros, así que ya lo veremos. Pero si me preguntas por mi impresión a día de hoy, creo que las tres primeras canciones son las más potentes. También me encanta «The Devil Embraced», que creo que es un tema muy ecléctico en el que ocurren muchas cosas. Muchas. Es una canción muy bastante complicada en la manera que la hemos construido. Pero creo que hay muchas cosas en las que uno puede encontrar interés en este disco. Quizás también habrá partes que no le gusten a algunos fans, pero eso lo convierte en un trabajo distinto. A veces tienes que hacer discos así, que le hagan cuestionarse las cosas a la gente.

Muy bien. En mi opinión el disco es muy variado y entretenido de escuchar. Este es el segundo álbum en el que contáis con el concurso de Walterii a la batería, y creo que su trabajo es uno de los múltiples puntos álgidos de este disco, con un sonido poderoso y majestuoso. Teniendo en cuenta lo joven que es y que el resto de componentes de la banda habéis estado juntos desde el primer día, ¿cómo crees que se está adaptando a las dinámicas de un grupo de personas tan establecido? ¿Cuáles crees que son los aspectos en los que su presencia se nota más positivamente, tanto musical como personalmente?

Hemos tenido grandes baterías en el pasado, pero eran músicos que se especializaban en un aspecto de su instrumento. Por ejemplo, creo que Jeff Singer es probablemente el batería de rock más sólido que he escuchado nunca, y Adrian Erlandsson está entre los cinco mejores baterías de metal del mundo. Pero Waterii es como un comodín. En vez de estar especializado en un estilo en concreto, puede tocar jazz, metal, pop, rock… todos esos géneros distintos.

Creo que esa versatilidad es lo más importante que aporta musicalmente a Paradise Lost, y en este disco lo puedes escuchar especialmente porque hemos intentado hacer cosas distintas en algunas canciones, como en «Ending Days», por ejemplo, que tiene una batería bastante extraña en su primera mitad, con una caja militar y un montón de fills. Son ideas que quizás me habría costado explicar a otros baterías, pero con Walterii es bastante sencillo articular las ideas que tengo y que él las entienda y las ponga en práctica. Ese es uno de sus puntos fuertes bajo mi punto de vista, creo. Es capaz de diversificar su estilo a la batería y hacer cosas que le pido que quizás no habrían sido muy bien interpretadas por un batería algo más lineal.

Y a nivel personal, la verdad es que se comporta de forma bastante similar al resto de nosotros, lo que es un poco bizarro. Es como un hombre viejo en el cuerpo de un hombre joven…

No estoy seguro que eso sea un piropo (risas)….

Bueno, en cierto modo lo es, porque es un chico muy responsable y muy sensato. Pero sí, a veces también es un poco aburrido (risas). Pero nosotros somos una especie de jóvenes perpetuos. Estamos atrapados en la adolescencia para toda nuestra vida porque no hemos hecho nada más que esto. La música nos ha mantenido con mentes de niños (risas), y seguimos pensando que es 1988. De hecho, si hay algo que Walterii aporta a la banda es algo de sensatez. (risas)

Ah, o sea que él es el papá de todos (risas)

Sí, exacto. Es el que nos dice a Nick o a mí que ya hemos bebido lo suficiente y que nos vayamos a dormir y cosas así (risas)

Excelente. Siempre es útil tener alguien como él a tu alrededor (risas)

¡Ya te digo!

Bueno, a parte de la posición de batería que ha visto algunos cambios a lo largo de los años, el resto de la banda se ha mantenido intacta desde el primer día. Eso no es algo muy habitual en bandas con carreras tan intensas y que pasen tanto tiempo en la carretera como vosotros. ¿Qué crees que habéis hecho bien para conseguir esta estabilidad?

Creo que básicamente son dos cosas. La primera es que todos nosotros venimos de un entorno muy similar, de clase obrera del norte de Inglaterra. La personalidad típica de este entorno se basa en un sentido de humor muy autocrítico y una ética radical de trabajador oprimido en la que no podrías tener un ego aunque quisieras porque nadie te lo permitiría. De una forma u otra, eres tu peor enemigo. Y todos nosotros tenemos un sentido del humor muy parecido y nos reímos de todo y de todos excepto de la música. Es lo único que no nos tomamos como una broma.

La segunda razón es lo que te comentaba del ego. Ninguno de nosotros ha tenido un ego nunca. Nick lo intentó a finales de los noventa, pero no le dejamos (risas). Así que al final nunca lo hemos tenido, y creo que muchas bandas se acaban rompiendo por este motivo cuando uno o dos miembros se creen más importantes que los demás. Nosotros nunca hemos tenido este problema en absoluto. Sencillamente hemos ido creciendo a lo largo de los años y aunque no te voy a negar que hubo algunos años en los que fue más difícil, ahora nos llevamos mejor que nunca.

Cuando estamos de gira convivimos los unos con los otros constantemente, y hemos tenido que aprender cuánto espacio necesita cada uno de nosotros o hasta dónde puedes presionar a alguien antes de que reviente. Se trata de aprender los hábitos de los demás a lo largo de los años, y la verdad es que a día de hoy estamos muy cómodos los unos con los otros. Conocemos a la perfección la personalidad, el sentido del humor y los límites de cada uno de nosotros, así que ahora mismo es bastante fácil.

Volviendo un poco al disco, creo que la portada de Obsidian es realmente preciosa y llena de detalle. Me recuerda un poco a algunas cosas que he visto en los últimos discos de Amorphis. A pesar de buscarlo, no he sido capaz de encontrar quién es el artista que la ha diseñado. ¿Me podrías decir su nombre y qué es lo que queréis expresar con ella?

La portada surgió a partir del título. Se nos ocurrió llamar al disco Obsidian, e investigando un poco descubrimos el uso de esta piedra en la iconografía, la imaginería y la idolatría de tiempos paganos y pre-cristianos. Así que intentamos buscar que la portada reflejara ese tipo de simbolismo. Buscando por internet me topé con este chico llamado Adrian Baxter, e inmediatamente me encantó lo que hacía. Al principio pensé que era americano, y le contacté expresándole que me gustaba mucho su trabajo y que no sabía si había oído hablar de nosotros, pero estábamos buscando algo como lo que hacía él para nuestra próxima portada. Curiosamente, resultó que vive muy cerca de Nick. Es un chico de Yorkshire, del mismo lugar en el que crecimos, y se especializa en exactamente el tipo de arte que buscábamos. No le tuvimos que explicar mucho, la verdad.

Si te fijas en la portada verás que tiene toda esa imaginería de la que te hablaba. Tiene las cabezas de cuervo, los clavos de los ataúdes, las flores y las plantas que la gente había adorado e idolatrizado en esos tiempos. Pero en el centro del dibujo también aparece la Rosa Blanca de York, que es el símbolo de Yorkshire, el lugar del que todos venimos. Nunca lo habíamos usado antes, y de hecho no lo habíamos ni pensado. Fue idea del artista, y nosotros solo pensamos que era una imagen bonita. Es una especie de homenaje al sitio de dónde venimos. Todo el diseño se le ocurrió a él, y creo que ha quedado genial y que es exactamente lo que estábamos buscando.

Debo decir también que toda esta iconografía es tan solo un interés que tenemos, pero que no es algo en lo que creamos. De hecho, y a pesar de que soy un ateo convencido, siempre he estado muy interesado en artefactos y arquitectura religiosa pero no creo en ningún tipo de dios. Es decir, es un interés, y creo que la portada se traduce muy bien a la música y sirve para conjuntar el global del producto a la perfección.

Perfecto. De hecho, las portadas de vuestros discos siempre han sido uno de vuestros trazos distintivos, ya que todas ellas son muy distintas y personales, con estilos y sensaciones únicas. Cada una ha estado diseñada por un artista distinto, ¿verdad?

Sí, efectivamente.

Incluso la de Medusa fue diseñada por un amigo nuestro de aquí, de Barcelona, Pol Abran de Branca Studio. ¿Cómo aproximáis este proceso habitualmente? ¿Lo soléis hacer como ahora, dónde una vez tenéis el concepto del disco buscáis un artista y una idea, o bien son procesos totalmente independientes?

Normalmente es algo que ocurre una vez el disco está compuesto en su totalidad, cuando ya tenemos todas las canciones pero aún no hemos entrado a grabar el disco. En ese momento pensamos en cómo sentimos el disco en su totalidad. No estoy hablando de la temática o del concepto, que son palabras demasiado fuertes, sino más bien del estado de ánimo general. Con Medusa, que como has comentado lo hizo Branca Studio, ese estado de ánimo era muy lineal, muy llamativo y, por decirlo así, muy blanco y negro. Branca fue algo con lo que me encontré de casualidad, e inmediatamente le dije a Nick que estos chicos hacían el tipo de portadas de las que hablábamos. Para ese disco pensábamos en la portada del Born Again de Black Sabbath, y Branca era el tipo de artista que encajaba con eso.

Ahora, este nuevo disco es mucho más ecléctico y mucho más introspectivo, consciente y refinado, así que teníamos que pensar en un tipo de arte que reflejara esto. Con eso en mente fuimos a buscar tanto Nick como yo hasta que encontramos a Adrian Baxter. Y diría que este es más o menos el proceso que se repite en cada disco. Valoramos el talante del disco e intentamos interpretarlo.

Todos los discos que habéis publicado últimamente han sido universalmente aclamados tanto por la crítica como por los fans, y me atrevería a decir incluso que vuestro estado de forma y vuestra creatividad a día de hoy está al nivel de los discos más clásicos y reverenciados de vuestra carrera. ¿Cómo sientes a la banda a día de hoy si la comparas con las diferentes épocas de vuestra carrera? ¿Cuáles han sido en tu opinión los momentos más álgidos y más miserables de estos treinta y pico de años de Paradise Lost?

Contestándote a la primera pregunta, diría que podríamos asumir que Paradise Lost es como un barco, y ahora tenemos el control sobre el timón. Y eso lleva siendo así en los últimos cinco, seis, siete o incluso últimos ocho años. Hemos trabajado de forma muy consciente y nos hemos centrado mucho en la dirección que hemos querido que Paradise Lost tomara en cada momento, y en el talante que queríamos imprimerle a nuestra música. Esa no es una situación nueva, ya que en otros momentos de nuestra carrera también fuimos exitosos en este sentido. Agarrábamos el timón con firmeza y sabíamos exactamente lo que estábamos haciendo.

Alrededor de Believe in Nothing, perdimos el control del barco. No teníamos ni idea de qué dirección teníamos que tomar, y podríamos decir que navegamos sin timón, dando vueltas sin una idea concreta. Yo diría que ese fue el peor momento de la banda, alrededor del cambio de milenio. Y nos llevó aún unos cuantos años volver a tener un foco concreto. Incluso cuando hicimos Symbol of Life seguíamos sin un rumbo fijo, y nuestro productor en ese momento, Rhys Fulber, nos tuvo que abofetear un poco para que nos centráramos y encontráramos nuestra motivación de nuevo. Él conocía nuestras circunstancias, así que nos supo ayudar a agarrar el timón otra vez. Y creo que estamos en ese camino desde entonces. Intentando ir a algún lugar en el que nos sintamos cómodos. Y creo que en estos últimos años, al menos en los tres últimos discos, nos hemos sentido muy cómodos y centrados en lo que somos.

Un poco en relación a esta última pregunta, y teniendo en cuenta que empezasteis en 1988 y ya lleváis dieciséis discos y varios giros de dirección musical a vuestras espaldas, asumo que habéis tenido que tomar varias decisiones importantes, tanto en lo musical como en el aspecto más organizativo de la banda. Visto en perspectiva, y teniendo en cuenta que, por supuesto, habéis aprendido algo tanto de lo bueno como de lo malo, ¿de cuáles de estas decisiones estás más orgulloso, cuáles crees que tendríais que haber tomado antes y cuándo crees que simplemente la cagasteis?

Hummm… wow… ¿puedes repetírmelas una a una, por favor? ¿Cuál es la primera?

Claro. ¿De cuáles de estas decisiones que habéis tenido que tomar como banda estás más orgulloso?

Más orgulloso… hummm… Diría que la primera vez que fuimos conscientes de que no éramos como las bandas debían ser (risas). Porque cuando empezamos a dar conciertos al principio de nuestra carrera tocábamos con todas esas bandas con las que intercambiábamos cintas y todas ellas eran super rápidas y super pesadas. Bolt Thrower, Napalm Death, Extreme Noise Terror, Carcass… A su lado nosotros éramos muy lentos. Cuando tocábamos con ellos la gente siempre nos gritaba «¡Tocad más rápido!«. Pero les ignoramos por completo, y de hecho eso solía enfadarnos y nos hacía tocar aún más lento, de manera que creo que es algo que, de una forma u otra, nos ayudó a desarrollar nuestro sonido. Fue nuestra tozudez lo que nos ayudó a motivarnos en este sentido.

También estoy igualmente orgulloso de otra decisión, y eso fue después de «As I Die» que ya he mencionado que originalmente no estaba incluido en el disco. Pero después de que todo el mundo aceptara que yo tenía razón sobre ese tema, estuvieron de acuerdo en que esa era precisamente la dirección que debíamos tomar, y de ahí salió Icon y, posteriormente, Draconian Times. Y eso, justo antes de empezar a componer lo que iba a ser Icon, fue una decisión pivotal en ese momento.

Una decisión que quizás hay gente que piensa que nos debería avergonzar pero que me enorgullece bastante es la de hacer One Second y Host, y más aún porque a la hora de la verdad fue algo totalmente auto-destructivo. Después del éxito de Draconian Times lo fácil habría sido continuar nuestra carrera con una versión ultra pulida de ese disco. Una especie de segunda parte de Draconian Times con alguna temática específica y un gran concepto que nos permitiera vender un montón de discos. Eso habría sido el camino fácil. Lo difícil, en cambio, es lo que hicimos nosotros. Renunciar a la gente que nos decía que le podíamos gustar a los fans de los nuevos Metallica y todo eso y tomar una dirección totalmente distinta porque eso era lo que nos excitaba en ese momento. Queríamos experimentar, y eso es lo que hicimos. Nos pasamos dos discos experimentando, y la verdad es que fueron unos años muy felices y muy excitantes. Disfrutábamos mucho, pero como resultado de esta experimentación también vino nuestra caída y nuestra pérdida de dirección. Eso pasó en 1999, 2000, 2001, 2002… perdimos el timón del barco y tomamos muchas decisiones, tanto en lo personal como en lo profesional y lo musical que probablemente no fueron las mejores.

De todas maneras, no me arrepiento de ninguna de ellas porque no creo en el concepto de arrepentimiento a posteriori. Si no las hubiéramos tomado no estaría hablando contigo ahora. Todo nos ha llevado a dónde estamos hoy, pero al tomar perspectiva piensas sobre algunas cosas y quizás si pudiera volver atrás y darle un consejo a mi yo de entonces, le recomendaría no tomarse ciertas cosas demasiado en serio o hacer según qué de forma distinta. Eso es lo que habría hecho distinto si tuviera la experiencia que tengo ahora. ¿Cuál era la tercera pregunta?

La tercera pregunta es que me contaras si crees que con algunas de estas decisiones metisteis la pata, pero creo que más o menos ya me has contestado.

Oh, ¿entonces cuál era la segunda?

Si crees que hay alguna decisión que teníais que haber tomado antes.

Oh, ¡tomado antes! Vamos a ver… hummm…. Aquí te diré que probablemente no, porque de hecho a veces hemos hecho cosas antes de tiempo y todo (risas). Por ejemplo el disco Host. Esto es algo interesante porque cuando lo sacamos a la gente del metal no le gustó en absoluto. Eso es perfectamente entendible, claro, ya que no era un disco de metal pero estaba hecho por una banda de metal en un momento que probablemente no fue el correcto. Pero hace tres o cuatro años, justo cuando estaba terminando con Vallenfyre, he empezado a oír a gente decir que les encanta Host y que es un disco que está un poco de moda en los círculos del metal.

¿Ah, sí?

Eso me han dicho, sea cierto o no.

Interesante.

Bueno, me lo han dicho varias veces en los últimos tres o cuatro años. «¡Oh sí, nos gusta Host ahora!». Y te quedas sorprendido porque ha costado todo este tiempo… básicamente hicimos Host quince o veinte años demasiado pronto (risas).

Está bien eso (risas). Lo voy a escuchar de nuevo esta tarde, pues. Siempre pensé que es un buen disco, pero también te tengo que decir que en su momento no me excitó demasiado. De todas maneras, le voy a pegar otro tiento para ver si puedo ser cool e ir a la moda yo también! (risas)

Sí, hazlo y dime qué piensas de ello.

¡Hecho! Hace unas pocas semanas tuve la oportunidad de hablar con Vincent Cavanagh de Anathema y estuvimos hablando sobre los inicios de la escena doom inglesa alrededor de Liverpool. Me decía que el famoso triunvirato que formabais junto a My Dying Bride y ellos mismos fue más una fabricación de la prensa al estar las tres en el roster de Peaceville Records y tocar estilos parecidos que no una escena por sí misma. Él también os dio todo el crédito por ser los primeros en hacerlo. Antes ya me has dicho que solíais tocar junto a bandas mucho más rápidas que vosotros. ¿Qué más recuerdas de esa época y qué expectativas teníais entonces? ¿Erais conscientes de que estabais creando algo verdaderamente nuevo?

En esa primerísima época tocábamos con todas esas bandas que habíamos conocido a través de la escena de intercambio de cintas. Ya entonces sabíamos que queríamos ser distintos de todas las demás, y de hecho esa es la razón por la cual nos pusimos el nombre de Paradise Lost. No queríamos un nombre que nos definiera y ligara para siempre a un género en concreto. Todos nuestros amigos llamaban a sus bandas cosas como Napalm Death, Carcass, Nihilist y cosas así, y aunque aun éramos muy jóvenes, nosotros ya teníamos clarísimo que no queríamos ser «Corpsegrinder» ni nada parecido. Queríamos un nombre un poco más indefinido. Eso, en parte, fue por la tozudez que te comentaba antes, pero alrededor de la segunda demo y del segundo disco, empezamos a caminar verdaderamente un camino distinto, incorporando cosas nuevas como los elementos góticos y todo eso.

Creo que Anathema y My Dying Bride se formaron y empezaron a grabar sus discos cuando nosotros ya estábamos publicando nuestro tercer trabajo, y entonces es cuando la prensa empezó a relacionarnos. Pero el primer momento en el que mencionamos lo de gothic metal fue en 1989. En abril de ese año. estábamos haciendo un reportaje sobre nuestra segunda maqueta con Phil Alexander de RAW Magazine, y él nos pidió que describiéramos nuestra música, así que dijimos lo de metal gótico sin pensarlo mucho. Y a partir de ahí esa etiqueta estuvo enganchada a nuestra espalda durante años. Con el tiempo ese subgénero se ha desarrollado hasta el punto de que hay bandas de metal sinfónico con cantante femenina que se consideran metal gótico pero que no tienen nada que ver con lo que fuimos nosotros. El término se bastardizó y acabó evolucionando hacia algo completamente distinto.

Para nosotros tuvo una parte de experimentación, otra de tozudez y otra de, sencillamente, arrastrarnos en la oscuridad. ¡Gothic ni tan siquiera le gustaba a la gente que publicó el disco! Le gustó a Peaceville, eso sí, pero los que lo distribuían en Holanda nos decían «¿pero esto qué es? ¡No es lo suficientemente death metal!«. Así que tuve que ir hasta Holanda junto a Hammy, el dueño de Peaceville, y básicamente rogarles que por favor editaran el disco. Y de no haberlo hecho es posible que hoy no estuviéramos aquí.

Interesante cómo las «predicciones» de algunos acaban desarrollándose con los años, ¿verdad?

Sí, claro.

Bueno, vamos a tener que saltarnos todas las preguntas sobre Vallenfyre y Strigoi porque nos estamos quedando sin tiempo…. Uno de los discos más celebrados de vuestra carrera es sin duda Draconian Times, que va a cumplir 25 años en este 2020. Sé que ya lo homenajeasteis hace un tiempo e incluso grabasteis y editasteis ese concierto, pero ¿estáis pensando en hacer algo esta vez para celebrarlo?

Lo que pasa es que si vamos a celebrar algo tiene que se un concierto especial o no más de tres shows. Creo que cuando empiezas a hacer giras de cosas así te conviertes en una especie de banda tributo a tu propio pasado, y este es el mayor miedo que tengo. No tengo ningún problema en dar uno o dos conciertos en este sentido, pero para poder hacerlo debemos empezar con que la posibilidad de hacer conciertos sea de nuevo real, ya que de momento ni tan siquiera lo es (risas). Una vez sepamos seguro que podemos tocar en directo otra vez, nos plantearemos la posibilidad y veremos cómo hacerlo.

Tienes toda la razón. Vamos a acabar ya continuando un poquito en esta línea. Asumo que, por desgracia, tanto las giras como los festivales van a tardar un tiempo a volver a la normalidad. ¿Cómo crees que esto va a afectar tanto vuestros planes para el disco como vuestra carrera futura? ¿Tenéis algún tipo de Plan B en caso de que las regulaciones se extiendan en el tiempo más de lo esperado? ¿En qué posición crees que el negocio musical en general, y Paradise Lost en particular van a salir de todo esto?

Esta doble cuestión es interesante. En el plano personal de nuestra banda no creo que nada cambie en lo musical. Seguiremos teniendo nuestras ideas y seguiremos publicando discos que reflejen diapositivas concretas de lo que hacemos en cada momento. Eso no va a cambiar. Pero en lo referente al negocio musical, hoy mismo estábamos hablando con nuestro manager sobre este tema, y lo que ha ido concluyendo de sus conversaciones con discográficas y promotores es que este puede ser un cambio permanente. No es que no vayamos a poder dar conciertos de nuevo, claro, sino la forma en que funciona el negocio puede cambiar para siempre. Las bandas, los fans, los promotores, los managers…. Todos nos tendremos que adaptar a trabajar de otra forma. Y nadie sabe aún cuál es esa forma, pero hay muchas ideas en el aire.

Creo que la situación da bastante miedo y es ciertamente desalentadora, pero nunca he sido un persona que mire demasiado lejos en el tiempo. Tenemos que centrarnos en satisfacer lo que necesitamos durante el tiempo que vivamos y ver qué ocurre a partir de ahí. Ojalá volvamos a dar conciertos antes de fin de año, pero realísticamente no sé si eso es ni tan siquiera una posibilidad, porque aunque venzamos al virus después tenemos que re-estabilizar las economías y otros factores como la aviación y demás medios de transporte que usa la gente. Creo que eso va para largo, y las bandas en general van a tener que redefinir de qué forma la música les llega a los fans. Y eso va a ser todo un reto.

Definitivamente, va a serlo para todos. Lo vamos a dejar aquí pues. Muchas gracias de nuevo por tu tiempo. Te deseo lo mejor para la salida del disco y también que las cosas vuelvan lo más cerca de la normalidad posible lo antes posible. ¡Cuídate!

Te deseo lo mismo. Muchas gracias a ti y hasta pronto.

¡Adiós!

English

Hello, Greg! First of all, thank you very much for spending some time answering these questions for us.

No problem at all, it’s my pleasure.

I am glad. How are you going these days and how are you coping with the lockdown and the strange times we are living now?

Probably very similar to everybody else. It’s very strange actually. Two months ago nobody could have imagined what life is like now, but I think I am getting through it in the same way than lots of people are, and that’s through movies, music, books. Art is one of the things that separate us from the animals and that’s what’s keeping people sane, I guess.

It’s true, and I guess both as a consumer experiencing it and as an artist creating it. For you as a musician, actually, it may even be an extra opportunity for creating new music…

I would like to do that, actually. But I have to say that the last two or three weeks I’ve done pretty much nothing (laughs). Because for some reason being locked up in the house I am finding it hard to get motivated.

Well, I guess we can all forgive you since you have done two albums in the last few months, both the new Paradise Lost one and the Strigoi debut not long ago…

Yeah, but I will maybe give myself another week and then I will get back on it.

Ok! The main reason for this interview is to talk about the release of the new Paradise Lost album, which will be called Obsidian. I have to say that I am liking it a lot but I have also been quite surprised by it. I was expecting another kind of more or less straightforward doom metal album like the last few, but even though there is a fair share of doom metal in it, here you are mixing it also with some other aspects of your past career, with a certain gothic rock and dark wave feeling in some of the songs. I also think is a bit more complex than those previous releases. How did you approach this album and how did the process of composition and recording go?

Yes, Medusa was a straightforward doom metal album, and that was the whole idea for it, because the album previous to that, The Plague Within, the last song I wrote for it was one called «Beneath Broken Earth». And that song really surprised me and got me back into doom metal in a big way. So Medusa was basically an extension to that, as we decided to do a full on doom metal album. But when we finished recording Medusa and toured it and everything, then we reassessed and we realized that we’ve done that as far as we could go, and what was the point of doing exactly the same. So the plan was to do something a little bit more refined and a little bit more eclectic, but we didn’t know exactly how we were going to do that. We just started.

And the first song I wrote for Obsidian was the first track that everyone heard, «Fall From Grace», which I’ve said in interviews that is probably the closest to Medusa in style. But that’s because you have to have a first song for a record, you know. The hardest song to write is the first one, as it is the stepping stone. And then after that you start to go off and be inspired by lots of different things. I took it a song at a time. A couple of songs on the record are heavily influenced by my fond memories of going to goth clubs and post punk clubs in the mid eighties. A song like «Ghosts», for example. Of course there’s still some doom metal there, and also some dark wave and stuff like you said. There is also some very pompous stuff, like the last song on the record, «Ravenghast». I felt that the album was lacking a little bit of pomposity, so I came up with that one.

And then there are a couple of songs, like the opening track «Darker Thoughts», and there is a track called «Ending Days», that when I listen to them now I am not even sure where they came from musically. They kind of just happened because we were messing around and experimenting. And they sound quite different from the normal Paradise Lost sort of thing. But overall, when I listen to the whole record as a whole now, it almost sounds like a musical biography of the band. And it wasn’t intentional, it was just how it turned out. We just wrote it over the course of six months and we took each song separately and went down from there. We just followed the path as it went and it took us to this point. There was a rough outline to do a varied album but it turned out actually more varied than we planned.

You’ve mentioned already some details about some of the songs, but I must mention that in my opinion the first one, «Darker Thoughts», is absolutely spectacular. It hooked me immediately when I first listened to it, and the more I spin it the more I like it. It’s beautiful and powerful at the same time, it’s epic, has a great vibe and is an awesome opener. You said that you don’t really know where it came from, but what can you tell me about this song in particular?

«Darker Thoughts» was like the second to last song that we wrote for Obsidian. I don’t know where it came from as the whole song musically, but the actual first bit of the song that was written was the very first little acoustic part. I was trying to think about a way to introduce the album. A kind of introduction to the album but not a song, maybe something that was different for us.

So I had this tiny little acoustic piece. I sent it to Nick and asked him what did he think of this as a some kind of introduction to the record. I didn’t hear anything from him for two or three days, so I thought that maybe he didn’t like it. But then he did send it back and he’d looped it and added a singing line over it. I wasn’t that sure at first myself about it, because I thought it sounded like Fleetwod Mac or something. And then I listened to it more, just like you did, and it grew one me. So I thought that we could turn this into a really cool song of two halves, so I kind of built it and made it into the song that it is now.

So yeah, it came about by accident really. And when we had finished we thought there was no other place in the album that this can go apart from the first track, because it’s going to polarize people. People will either love it and get hooked in like you did, which is encouraging. But I also guess that some other people will just wonder what the fuck is this and will just go off half way in (laughs). But I think this is the great thing about music. It polarizes people, it challenges people at times, you know?

And even though I know it is maybe difficult to say because people haven’t really listened to them yet, in your opinion what songs of the album do you think will become staples in the future of Paradise Lost, specially considering that here there are not such immediate ones as there were in your previous album?

When we finished recording the album and we had it mixed, we had a couple of weeks off from listening to it. Then we did it again for the first time, and we all kind of suggested the same three songs, which are the first three songs on the album. But you never know when the fans get it. There might be a surprise song there that we didn’t see as a leading track the fans might latch on to. A good example of this is when we did the Shades of God album. In the initial pressing of the vinyl, «As I Die» wasn’t even on the album because I was the only guy who liked that song. The rest of the band hated it. And when it came out as a single, the public and the fans loved it. So then the record label wanted to put it on the album, and years later we are still playing it live.

You can have these surprise songs that occasionally come out, and ever surprises the band. But on first impressions, for me, the first three tracks are kind of the strongest. I also love «The Devil Embraced», which I think is a very eclectic track, with lots going on in it, lots and lots. It’s a kind of very complicated song in a way, how has it been put together. I think it’s a lot to be interested in this album, and some people might not like some of it, but that makes it a very different album. Sometimes you just have to have records like this, when you make people question things.

Very good. I think the whole record is really fun and entertaining to listen. This is the second album with Walterii on drums, and I think his work here is one of the many highlights of the album, as it sounds powerful and majestic. Considering he is so young and the rest of the members of the band have been together for the whole of your career, how do you think he is adapting to the dynamics of such a established band and what do you think are the main aspects he is giving to you, both musically and personally?

We had great drummers in the past, but we had great drummers that kind of specialized in one aspect of drumming. For instance, Jeff Singer is probably the most solid rock drummer I’ve ever heard, and Adrian (Erlandsson) is in the top 5 metal drummers in the world, but Walterii is kind of a jack of all trades. He doesn’t specializes in any one style. He can play jazz drumming very well, pop drums, metal drumming, rock drumming… all these different styles.

And I think that’s what he brings to Paradise Lost, and especially on this record you can hear it, because I’ve tried to do things in songs, like the song «Ending Days», which has got very strange drums in the first half of the song, with a military snare which tangles with all these drum fills… And they were ideas that I had that maybe with another drummer I would find it hard to explain them. But with Walterii is kind of quite easy to articulate the idea that I have and get him to put it into practice. And that’s his strength, I think. He can diversify drumming styles and do things that I ask of him that might not be interpreted too well by a more linear drummer.

And personally, he kind of behaves like all of us do, which is bizarre. He is kind of an old man in a young man’s body.

I don’t know if that’s a compliment (laughs)…

Well, it kind of is, because he is very sensible. But yeah, he is kind of boring at times as well (laughs). But we are kind of perpetual young. We are stuck as teenagers for our entire life because we’ve done nothing else. Music has kept us with the minds of toddlers (laughs), and we still think is 1988. He actually brings a sensible dynamic to the band, if anything (laughs)

Ok, so he is the responsible one (laughs)

Yeah, yeah. He can say to myself or to Nick that we’ve had enough to drink and that we can go to bed and things like that (laughs).

Well, that’s nice (laughs). And one day it might come in useful!

Definitely, yes (laughs)

Besides the position of the drummer, which as we already mentioned it had several changes over the years, the rest of the band has remained intact since the very first day. That’s not that usual for a band that has had such an intense career and touring schedule as yours. What do you think you’ve all done right to achieve it?

I’d say that there’s two things. One is that we all come from basically the same background, a very very working class northern english background, which to explain to you the personality, it’s all about having self depreciating sense of humor and downtrodden work ethic where you couldn’t have an ego if you tried because you wouldn’t be allowed to. You are kind of your own worst enemy, in a way. But we all have a very similar sense of humor and we kind of laugh at everything a part from the music. That’s the only thing that we don’t take as a joke.

And the other thing is the ego aspect. Nobody in the band has ever had an ego. Nick tried to have one in the late nineties, but we didn’t let him (laughs). So in the end no one ever had an ego, and I think there’s where bands usually fall down, when one or two members think they’re more important than anyone else. And we’ve never had that. We’ve never had that at all. We just grew up together over the years and we actually get along better than ever, because we went through a few years when it was difficult.

You kind of live with each other on the road all the time, and it’s a learning curve to learn how much space each person needs or how far you can push someone before you upset them. You just learn about other people’s habits over the years, and we are just very comfortable with each other. We know exactly everyone’s personality, everyone’s sense of humor and everyone’s limits, so it’s quite easy these days.

Going back a bit to the album, I think the album cover of Obsidian is really beautiful and detailed. It kind of reminds me of some of the stuff I’ve seen in the last few Amorphis’ albums. I actually searched for it, but I haven’t been able to see who’s the artist behind it, actually, so I would like to ask you who drew it and what do you want to express with it in particular?

The artwork came about because of the title. We came with the title Obsidian, and researching we found about its use in the pagan times and pre-christian iconography, idolatry and imaginery. So that’s when we started looking for an artwork, to represent this kind of symbolism from these ancient times. And I came across a guy, just on the internet, called Adrian Baxter, and I just loved his artwork. I thought he was an American guy at first, and I just contacted him to say that I loved his work and that I didn’t know if he’d heard of the band, we were thinking about it for a record cover. Funnily it turned out that he lives really near to Nick. He is a Yorkshire guy, from the same place we grew up, and he specialists in the exact type of artwork that we wanted. He knew the band and he understood exactly what we wanted. We didn’t have to explain too much.

If you see the artwork, it kind of has all these imaginery that we are talking about. It’s got the heads of crows, the coffin nails, the flowers and plants that people may have worshiped back then or idolized. But also, right in the center of the cover we got the white rose of York, which is the symbol of Yorkshire, the place we all came from. We never really used that before, we didn’t even think about using it. It was the artist idea to do it, and we just thought it was kind of a nice image. It’s a homage to where we came from really. So yeah, he came with all the artwork and I think it’s actually great and exactly what we wanted.

I should also say that all this iconography thing is just an interest we have but not something we believe. For instance, even though I am a huge atheist, I am interested in religious artifacts and architecture, but I don’t believe in any kind of god. It’s that kind of thing, it’s an interest. And I think the artwork kind of translates well to the music and ties together the package really nicely.

Awesome. Actually your album covers have always been one of your most distinctive traits, because all of them are very different, with unique styles and feelings. Have they been designed each time by a different artist?

Yeah, they have.

Great. Even the one of Medusa was designed by a friend of us here from Barcelona, Pol Abran of Branca Studio. How do you normally approach this process? Does it normally go like now, where once you have the concept of the album you search for an artist and an idea, or they are both totally independent processes?

Yeah, it actually comes at the end of writing, when we are finished writing the songs but we haven’t recorded the record yet. We think about what’s the feel of this record. Not the theme or the concept, which are too strong words, but rather what’s the mood of it. And with Medusa, which like you mentioned was done by Branca Studio, the mood was very linear, very striking and very black and white, in a way. And Branca was something I just came across, and I immediately said to Nick that these guys do the kind of cover we were talking about. We were also thinking about the cover of Born Again, by Black Sabbath for that record, and Branca was the kind of thing that fit the bill.

This time around the album was much more eclectic, much more inward looking, thoughtful and kind of more refined, so we had to think about an art form that reflected that. That’s when we went searching, and both myself and Nick were searching and searching until I found this guy Adrian Baxter. And this is actually pretty much the process every time. We just assess the mood of the record and try to interpret that.

I’d say that all of your latest albums have been universally acclaimed by critics and fans, and I would even say that your form and your creativity is on par with your most classic and revered albums. How do you feel the band is standing today in comparison with the different eras of your career and what have been in your opinion the highest highs and the lowest lows of these thirty something years of Paradise Lost?

To answer the first question, I would say that is like thinking of Paradise Lost as a ship, and now we are having control over our rudder. Over the last five, six, seven or maybe eight years, we had quite good control over the rudder of the ship. We’ve been very self aware and very focused on the direction of Paradise Lost and what kind of mood we want to put to the music any given time. And at other times of our career we haven’t been as successful at that. During Icon and Draconian Times we were very successful with the rudder again. We were steering it firmly and we knew exactly what we were doing.

Around the time of Believe in Nothing we lost control of the ship. We really didn’t know which direction to head in. We were kind of rudderless in a way, we were spinning around. And that was the lowest low. The millennium. And it took us a few years to get back to having some kind of focus. Even when we did Symbol of Life we were kind of a little bit rudderless, and it took the producer of the time, Rhys Fulber, to get hold of us and kind of slap us. To say that we had to pick up ourselves all together, focus and get our drive back. And he knew our background, we spoke about it and he help steer us again. And we’ve been on that path ever since. Trying to get somewhere where we’d be comfortable again, and I think for the last few years, the last three records at least we’d been kind of focus and comfortable with how we are.

A bit related to that, you started in 1988 and after sixteen albums and several turns in your musical direction, I assume you had to take so many important decisions, both musically and and in the organizational aspect of the band. In retrospective, and knowing that of course you will learn about everything being good or bad, which of these decisions are you most proud of, which ones do you think you should have taken earlier and when do you simply think you screwed up?

Uuhh…. wow… can you throw me one at a time, please? What’s the first one?

Yes, of course. Which of the decisions you’ve taken as a band are you most proud of?

Most proud of… hummm… I would say the very first time we became aware that we were not how bands should be (laughs). Because when we started doing gigs at the very beginning of our career, the gigs we were playing and the bands we were tape trading with were all super fast and super heavy. It was Bolt Thrower, Napalm Death, Extreme Noise Terror, Carcass… we used to do gigs with these guys and we were kind of very slow. When we played these gigs we always had people shouting «Play faster!«. But we’d completely ignored them, they’d get us angry and made us play even slower. And that kind of developed our sound in a way. So I think is that stubbornness that somehow driven us.

I am equally as proud of a similar decision, and this was after «As I Die», which I already mentioned that was not included in the original album. But after people accepted that I was right about the song «As I Die», they accepted that we should go in this direction that became Icon and, ultimately, Draconian Times. That was a definite decision at that point, to go in the direction of Icon.

And maybe a decision that some people may think that we should be embarrassed about but I am not, I am very proud of it, even more because it was ultimately a self destructive thing to do, was the decision to do One Second and Host. After the success of Draconian Times it would have been very easy to do an ultra polished version of Draconian Times at that time. A Draconian Times part two with some theme in it and a big concept and sell lots of records. That would have been the easy thing to do. The difficult thing to do is what we did. And that was to reject people saying that we could appeal to the fans of the new Metallica and all these stuff, and go a completely different way just to do something that excited us at the time. That was to experiment, and that’s what we did. We spent two albums experimenting. They were very very happy years, very exciting. We were enjoying ourselves, but as a result of that experimenting came the downside, which was losing direction. And that happened 1999, 2000, 2001, 2002… when this rudderless thing happened and we made a lot of decisions, personally, professionally and also musically, that maybe weren’t the best.

I don’t regret any of those decisions because I don’t believe on regretting in hindsight, because if we didn’t make them I would not be talking to you now. All led us to this place, but you come to think about some things and, maybe, if I could go back and tell myself something, I’d tell myself to not take this thing too seriously or maybe to do that thing slightly differently. So these would be the things that, if I had the benefit of the experience I have now, I would have done different. So what was the third thing?

The third one is if there are any of those decisions where you think you screwed up, but I think you’ve already answered to that more or less.

Oh. What was the second one then?

The second one is if there were any that you think you should have taken earlier.

Oh, taken earlier! Ok… ahmmmm… To that one I would say that probably no, because sometimes we’ve done things and we’ve done them too early. (laughs). You know, like the album Host, for instance. This is an interesting one. At the time, metal people didn’t like it at all. And it is understandable, as it was not a metal album by a metal band made at the wrong time probably. But three or four years ago I started getting told by the people in the underground when I was just wrapping up the Vallenfyre project, that they really liked it and that Host was kind of trendy in the metal circles.

Oh, is it?

I was told, true or not.

It’s interesting.

I’ve been told this many times over the last three or four years: «oh yeah, we kind of like Host now». Oh wow, so it took all this time… basically we made Host probably fifteen or twenty years too early. (laughs)

Oh, that’s cool (laughs). I will listen to it this afternoon. I always thought it was a good album, but it didn’t excite me so much at the time. So I will give it another chance in the eyes of being cool and trendy too. (laughs)

Yes, do it and tell me what you think.

Deal! A few weeks ago I had the chance to speak with Vincent Cavanagh from Anathema and we were talking about the early days of the British doom metal scene around Liverpool. He mentioned that the now famous triumvirate that you formed along with them and My Dying Bride was more a fabrication of the press because the three bands belonged to Peaceville Records and were doing a similar style of music rather than being a scene by itself. He also gave you credit for being the first ones doing it, definitely. You also mentioned just now that you were playing those gigs with much faster bands than you.What do you remember about those early days and what expectations did you have then? Were you conscious that you were creating something new?

The very early days we were playing with all those fast bands and we were part of that tape trading scene. We knew we wanted to be different from the other stuff, which is also why we called ourselves Paradise Lost actually. We didn’t want a name that defined us to a genre. All our mates were calling their bands Napalm Death, Carcass, Nihilist and stuff like that, and even then we were thinking that we didn’t want to be called «Corpsegrinder» or something like that (laughs). We wanted to be called something a little bit more undefinable. That was all part of that stubborn thing, but then when we got a little further into it, let’s say from the second demo to the second album, which started to incorporate some of the other things like the gothic elements and so on.

I think by the time we were recording our third album, that’s when Anathema and My Dying Bride were forming and doing their records, and that’s when the press started to come up with this thing, but actually when we first mentioned the word gothic metal I think in was 89…. like April 1989. We were doing a piece for our second demo with Phil Alexander from RAW Magazine, and he was asking us to describe our music, as it was not death metal neither gothic rock. So we just said gothic metal off the curf, and that was really when it just became stuck to us for years and years. And then it became a thing all by itself, as nowadays we hear people saying gothic metal about female fronted symphonic bands that got nothing to do with what we were. It was something that kind of became bastardized and evolved into something else.

For us it was part experimentation, part stubbornness and part just crawling around in the dark. Even the people that were releasing the Gothic album didn’t like it. Peaceville liked it, but the people who distributed it, the main distributor in Holland, was saying «what is this? This is not death metal enough». And I had to go to the main distributor in Holland with Hammie, the owner of Peaceville, and basically beg them to release the Gothic album. Otherwise we probably wouldn’t be here now.

How interesting how some people’s «predictions» turn up with the years, isn’t it?

Yes.

Well, I will have to skip all the questions I have about Vallenfyre and Strigoi cause we are pressed for time, but let’s see… one of the most celebrated albums in your career is undoubtedly Draconian Times, which is turning 25 this year. I know you already played homage to it a few year ago and you even recorded a live album, but are you thinking about doing something this time to celebrate it?

The thing is that if you are going to do a celebratory thing it has to be a one-off show or no more than three shows. I think when you do a tour of something like that you become a legacy act, and that’s my biggest fear. One or two shows I don’t have a problem with, but in the first place we will have to be able to do shows to be able to do it, and we can’t even do shows at all at the moment (laughs). I think once we are sure we can do shows we will approach the possibility.

You are right. Continuing on that line, and to wrap it up, I sadly assume that live shows and festivals will take a while to occur normally again. How do you think this will affect both your plans for the album and your overall future career? Do you have some sort of a B plan in case the regulations stay for longer than expected or how do you think both the musical business and Paradise Lost in particular will get out of it?

Yes, that twofold question is interesting. On the personal band level, in the musical level, nothing will change. Because we will still have our own ideas and albums will still be a snapshot of what we are doing at any given time. That won’t change. But for the music business itself…. we were just talking to our manager today actually about it, and he thinks through his conversations with record labels and with promoters, that this may be a full time thing. Not a no-gig thing, but the way the music business works might change for good. Bands, fans, promoters, managers… everyone will have to adapt to the new way of working. And nobody knows what that is yet, but there is lots of ideas flying around.

I think it is quite scary and quite daunting, but I’ve never been one of these guys that looks too far ahead. You just got to try to keep yourself content in the time that you are living and see what happens. Hopefully we will be back doing gigs before the end of the year, but realistically I don’t know if that’s a possibility because even if the virus is beaten, then you have to get the economies right. And things like aviation and all sort of means how people travel…. so yeah, we are in for the long haul I think, and bands in general will have to redefine how the music gets from the bands to the fans. And that’s gonna be a challenge, I guess.

Definitely, it will be so for everybody. Well, I leave you here just on time for your next interview. Thank you very much again for your time and I wish you the best both for the release of the album as for things getting back as close to normal as soon as possible.

Thanks to you and bye bye!

Bye!

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Sobre Albert Vila 839 Artículos
Siempre me ha encantado escribir y siempre me ha encantado el rock, el metal y muchos más estilos. De hecho, me gustan tantos estilos y tantas bandas que he llegado a pensar que he perdido completamente el criterio, pero es que hay tanta buena música ahí fuera que es imposible no seguirse sorprendiendo día a día. Tengo una verborrea incontenible y, si habéis llegado aquí, seguro que ya os habéis dado cuenta. Como medio, formar parte de una escena tan enérgica y con tanta gente apasionada que vive lo que hace con tanto amor y sin esperar nada a cambio es un disfrute constante y auténtico privilegio. En Science of Noise queremos ayudar día a día a que esta escena crezca y se solidifique, sin rivalidades y con la máxima ilusión. Porque seremos pocos, pero somos poderosos.