Vampire Squid – Reinventing the Eel

Nuestra Nota


9 / 10

Ficha técnica

Publicado el 15 de abril de 2020
Discográfica: Independiente
 
Componentes:
Andrew Virrueta - Voz, guitarra
Jake Sprinkle - Bajo

Temas

1. Mr. Squidworm (5:21)
2. Barracuda Triangle (5:26)
3. Algae Season (3:49)
4. Battle of the Beta (Becoming the Alpha) (5:10)
5. Grudge Harbor (5:36)
6. Silence of the Clams (4:55)
7. C.C.C.C.C.C.C. (5:58)
8. Wharf Heir (4:13)
9. Reinventing the Eel (3:25)
10. Into the Goo (5:58)

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Hoy en día hay un montón de grupos de death metal técnico pero hace unos años era un poco más complicado encontrar formaciones de este tipo. Esto tiene su parte positiva que es tener una oferta enorme pero en contrapartida hay muchas de estas formaciones que son simplemente un alarde de onanismo, de mira lo bien que toco, pesados hasta decir basta e incapaces de hacer canciones que enganchen, con poca musicalidad pero que en definitiva tiene su público.

Esta gente llamada Vampire Squid (pulpo vampiro, existen y son realmente brutales) están a otro nivel y su música es realmente formidable. Los descubrí con su anterior disco Nautilus World (2014) y me parecieron un soplo de aire fresco a esta antes mencionada saturada escena (por cierto, los hallé buscando grupos similares a los madrileños Hybrid, otros que tela también). Se formaron en 2013 y ese mismo año sacaron tres discos: Vampire Squid, el mismo pero en versión 8-Bit y Sea’s Control. A tope, empezando a lo grande.

Por arte de magia sorprendieron hace unas semanas con su nuevo disco Reinventing the Eel, claramente haciendo un homenaje con el título al último disco de Pantera. También hay que decir que su obsesión por todo lo que habita bajo las profundas aguas de nuestros océanos es bastante enfermiza, y es por eso que basan todas sus letras en este particular mundo acuático.

Su música es una locura, una excepcional mezcla entre el mencionado technical death metal con el mathcore. Agresivos, precisos y dinámicos se atreven incluso con elementos avant-garde añadiendo teclados y partes de música electrónica que quedan realmente bien implementadas. Otro dato curioso es que no hay prácticamente solos, su música se sustenta principalmente en riffs y es que no hace falta estar recorriendo el mástil sin parar para demostrar buena técnica y saber hacer buenas canciones.

«Mr. Squidworm» es la encargada de abrir la caja de los truenos y ya nos quedamos atrapados de inmediato por esa mezcolanza en los diversos riffs y sobre todo en la variedad en el apartado vocal, que va desde profundos guturales a rasgados en una onda black metal. Las guitarras me recuerdan en momentos puntuales a Blotted Science, grupo más que recomendable si no los habéis escuchado. Los ritmos de batería también son muy variados, una auténtica montaña rusa con constantes cambios jugando con altas velocidades pero también con intrincados ritmos a medio tiempo.

Momento de cambiar de bicho marino con «Barracuda Triangle» en otro alarde de buen gusto. Se mueve más en una onda grindcore aunque sin renunciar a esos cambios rápidos hacia otros derroteros que sorprenden mucho en las primeras escuchas. A ver, esta música no es apta para todos los oídos eso está claro, pero si estás familiarizado con otras paranoias musicales no creo que se te atragante. En esta canción cuentan con unas partes más calmadas con unos buenos teclados, muy misteriosos pero poco duran para volver con una parte machacona, más sencilla y contundente. El cantante se pone en modo cañería atascada en algunos puntos y es genial. Dentro de esta locura los arreglos son sublimes y rozan el progresivo pero con tanto cambio a veces cuesta incluso poder clasificar qué están haciendo. Hay que decir que de imaginación van sobrados.

Mucho más vanguardistas y experimentales se nos muestran en «Algae Season», haciendo una especie de symphonic subaquatic black, jajaja, menuda locura, ¿eh? Más o menos se podría clasificar así. Tienen una amplia paleta de recursos. No le hacen ascos al slam pudiendo recordar en ocasiones a los locos sudafricanos de nombre larguísimo.

Death metal a todo trapo y esquizofrénico en «Battle of the Beta», una de las mejores canciones del disco. En directo, si es que hacen bolos, debe ser una puta locura con todo el público en una catarsis colectiva. A saber como sigues todos esos patrones tan cambiantes, pero bueno, tienen su encanto en cada nota que ejecutan. Y las canciones no son cortas precisamente, así que su digestión es algo pesada aunque cuando ya las controlas la recompensa es alta.

Siguen muy juguetones y con partes muy blackies (no le hacen ascos a nada) en la extraña «Grudge Harbor» que en momentos tira más hacía grupos de tech death al uso. En «Silence of the Clams» (pedazo de título, jajaja) llevan un rollete más cercano a otros locos como son Rings of Saturn pero ¿más calmados? Bueno, las revoluciones de los marcianos son de otra galaxia y estos se mueven en terrenos más «normales».

El título de la siguiente es «C.C.C.C.C.C.C.» y ni idea de su significado pero vuelve a ser una gran canción, eso sí, parece que te hayas metido alguna droga alucinógena ya que te mete de lleno en su mundo con unos sintes maravillosos y sus paranoias. Encontramos algunos riffs sublimes con unos ritmos más a medio tiempo aunque no renuncian a los acelerones.

Llegamos a dos canciones más cortas que el resto. La primera «Wharf Heir» es una pieza retorcida y técnica a partes iguales, un alarde de maestría con partes muy mecánicas y calculadas. La siguiente es la que da título al disco y no dista mucho de todo lo que hemos podido encontrar hasta ahora, metal extremo con infinidad de detalles, partes muy oscuras, otras más divertidas, etc.

Para cerrar tenemos «Into the Goo» que está empalmada a la anterior, otra genial pieza que redunda de nuevo en todos los elementos de los que hacen gala Vampire Squid. Puede que a estas alturas ya tengas la cabeza hecha polvo ya que sus casi 50 minutos de duración se pueden hacer un tanto duros pero personalmente me ha encantado y es un disco perfecto para ponerse mientras haces otras cosas, distrae mucho por su elevado dinamismo y el nivel de locura musical que tiene.

Robert Garcia
Sobre Robert Garcia 398 Artículos
Death, thrash, djent, dark, progresivo, doom, black, experimental, jazz, clásica, electrónica... La música me mantiene vivo, es una droga que da sentido a este extraño sueño llamado vida. Músico autodidacta, guitarrista, cantante y enfermo de escuchar y escuchar música sin parar.