En la carretera con… CHAOS BEFORE GEA

Una de cal y una de arena

Arroyo de la Miel, Málaga, 11 de Enero, 8 de la mañana. Una ola de frío polar va entrando en nuestro país mientras nos preparamos para el largo viaje hasta Salou que nos espera. Sobre las 9:00, tras el riguroso desayuno, nos ponemos en marcha. A pesar de ser Viernes se nota que la gente viene de las fiestas y no hay ganas de viajar mucho puesto que nos encontramos una carretera con un tráfico muy conveniente para una larga travesía, con una carretera mayormente transitada por transportistas. Con tantas horas de viaje por delante, la playlist de la furgoneta se llena rápidamente de horas de música para amenizar el trayecto: Dub Trio, el nuevo de Prodigy, Chemical Brothers, Orbital, 36 Crazyfists, Mastodon, Limp Bizkit, August Burns Red, KMFDM, Ohgr, Front Line Assembly, Die Antwoord, Chimaira, Circle of Dust, Massive Attack, Lorn,… Una buena muestra de por qué luego no hay manera de colgarnos ninguna etiqueta.

En menos de media hora de viaje vemos que antes de salir de Málaga ya hay temperaturas bajo 0, lo cual se hace notable dentro de la furgoneta al viajar casi todo el tiempo con las ventanas abiertas (por lo que sea). Unos cuantos Kms. después de pasar por la infame venta conocida por su fascismo inherente (todos sabemos de qué punto de Despeñaperros estamos hablando), y bromear con echarnos una foto o quemarles el local,  realizamos una parada en una estación de servicio para coger algunas vituallas, y luego enchufarnos el resto del viaje prácticamente sin parar (excepto una breve parada en Castelló para recoger a nuestra amiga y encargada de fotos y merch para este viaje).

Una vez en Salou, y habiendo llegado con tiempo puesto que teníamos que estar en la sala para las pruebas a las 21:30, tras dejar nuestras cosas en el Airbnb que miramos el mismo día, nos dimos una vuelta por el vecindario para buscar un estanco y un supermercado, el ABC de un grupo de gira. Después de una merienda/cena en el piso llegamos finalmente a la Sala Garage para la prueba de sonido. Allí están ya los amiguetes de Siroll! preparando el tinglado, así que nos ponemos rápidamente a ayudar a terminar de montar y realizamos las pruebas de sonido para dejarlo todo listo para el concierto.

Como nos enteraríamos al día siguiente, esa noche hubo un desplazamiento masivo a otro concierto cercano así que la noche se presentaba tranquilita en la Sala Garage, y así fue a pesar del conciertazo que dieron los de Siroll!, que fueron básicamente el grueso de nuestro público esa noche junto al staff y una decena de valientes. De cualquier manera a la hora acordada nos montamos en el escenario y repartimos un set list centrado en nuestro nuevo disco, con algunas visitas a nuestros dos anteriores trabajos. Tras el concierto Albert, de la Sala, nos confirma que desgraciadamente estas fechas son una lotería por allí y nos invita a volver en verano que es cuando suele haber más movimiento.

Los conciertos comenzaron sobre las 0:30 así que para cuando terminamos nosotros son ya bien entradas las 3 de la mañana. O sea que desmontar, cargar y de vuelta al apartamento a descansar del largo viaje.

Al día siguiente nos ponemos rumbo a Lleida, dónde hemos quedado con Adrià Charles, promotor de Yeti producciones. Tras una breve mala jugada por parte del GPS (teníamos que ir a Alcarràs y por algún motivo acabamos en el pueblo de al lado, Torres de Segre) finalmente llegamos a casa de Adrià, que desde el primer momento nos da la bienvenida a su hogar con un trato excelente. Es mediodía y hay tiempo de sobra hasta la prueba de sonido así que nos ha preparado una breve ruta turística por la zona para poder hacer bien el guiri:

-Degustación culinaria en restaurante del lugar.
-Visita turística a la fortaleza Seu Vella.
-Visita a la pedazo de cervecería artesanal/tienda de discos que tiene Dani, guitarrista de Siroll!

A las 19:30 (aprox.) llegamos a la Sala Boite, antigua discoteca que lleva abierta desde los años 60. Tras conocer a los chicos de Noisedrome y Nuckin’ Futs, realizamos la prueba de sonido, no sin algún que otro problema técnico (la pedalera del ampli de Raúl decidió no trabajar ese día). Este pequeño incidente hizo que los horarios el resto de la noche fuesen un poco ajustados, pero nada que no hayamos visto en un concierto anteriormente. Nos alegró enormemente ver llegar a nuestros colegas de Steinbock (compartimos bolo el pasado Noviembre), con quiénes estuvimos casi todo el evento.

Tras las pruebas llega el momento de ir a por algo de cenar (algunos fueron con Adrià a ponerse las botas en un acogedor bar-restaurante tirolés muy famoso de la zona), y cuando volvemos de reponer energías nos encontramos sastifactoriamente con una copiosa cola de personas esperando en la puerta de La Boite. La noche se presentaba mucho más concurrida que la anterior puesto que había muchas ganas de volver a ver a los resucitados Noisedrome. Allí nos encontramos también con nuestro querido manager, Pau Navarra (Blood Fire Death), con el cual aprovechamos para hablar sobre cosas muy jugosas e interesantes que se avecinan para la agencia. Como normalmente nos comunicamos con él por teléfono o correo siempre nos gusta poder charlar cara a cara largo y tendido con él, todo un jefazo.

Con un metalcore muy ameno y agradecido comienzan su descarga Noisedrome. Se notaba que efectivamente su vuelta era motivo de alegría para el respetable, y lo demostraron animando, coreando y “mosheando” a gusto. Se pudo disfrutar de alguna que otra coreografía hardcoreta muy bien ensayada. El grupo sonaba compacto y contundente, lo cual sería la norma esa noche gracias al genial trabajo de los técnicos Terry y Meister, un lujazo trabajar con gente así.

Como el retraso de la prueba parecía no haber sido suficiente, el parche resonante del bombo decide inmolarse durante el set de Noisedrome, lo cual hace que Nuckin’ Futs salgan con otros 15 minutos de retraso. Pero eso para ellos queda claro que no es ningún problema, enlazando trallazo thrash trallazo (guiño, guiño). Nos enamoró la energía de Tolo, pedazo de frontman que ya quisiera más de un grupo Internacional, y el sonido de los dos guitarras en conjunto creando ese sonido tan característico del estilo. También mención especial a la sección rítmica del grupo, muy sólida. El único punto negativo de la noche lo protagonizó el típico energúmeno que sólo se divierte fastidiando a los demás del público. Al borde de recibir una paliza por distintos frentes (Camilo de Steinbock lo tuvo que placar y tirar al suelo en una ocasión para que dejase de hacer el mono), finalmente un amigo más inteligente decidió sacar al tonto en cuestión de la sala por su propia seguridad. Adrià estuvo en todo momento atento y evitó que la cosa llegase a más, +1 en gestión.

Finalmente llega el momento de salir a darlo todo. Comenzamos con el tandem “Chronos” y “Rebirth”, que por ahora no falla en hacer que la gente se vuelva loca desde el primer minuto de concierto. El grueso del público disminuyó levemente para nuestro concierto pero nos encantó ver como todos los que quedaban se agolparon en primera fila agitando puños, pelos y cerebros. Muy entregados, todo un gustazo. Continuamos el bolo con nuestro single “The Void”, y a pesar de que “David” tuvo problemas con el bombo durante esta canción y muchas que estaban por venir, nos consta que no hubo efecto en el sonido exterior y que la gente lo estaba disfrutando que daba gusto. Visitamos brevemente Khâron con el tema homónimo, seguida de “From the Cradle to the Grave”. En vista de los retrasos y que la gente estaba gozando con la caña decidimos sacar un par de cortes más relajados del set list y centrarnos en la cera: “Red Lights” y “Lobo” para cerrar el bolo. A pesar de recortar un par de temas, la entrega del público y lo bien que funcionó la noche hizo que nos dejasen despedir con un bis. De esta manera, “Legacy of the Flame” termina la velada.

La acogida del público después del bolo nos hace sentir muy queridos y con ganas de seguir dando vueltas por la península, con lo cual otro fin de semana de gira exitoso en los tres tramos que lleva nuestra gira por ahora.

Para terminar la noche, volvemos a casa de Adrià donde su “anfitrionismo” vuelve a hacer gala, conversando con él copa en mano y disfrutando de la compañía de sus mascotas hasta muy tarde (o muy temprano según se mire).

Al día siguiente (o a las pocas horas más bien), salimos de nuestros lechos como buenamente podemos para emprender el camino de vuelta, tras unas efusivas despedidas. Como lo que hacemos en el transcurso del viaje de vuelta no es de vuestra incumbencia (y mucho menos de las fuerzas del orden), con esto damos por zanjado este diario. Si habéis aguantado el ladrillazo hasta aquí, enhorabuena y gracias por el interés.

Un saludo a todos, nos vemos por las carreteras!!

 

 

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