Electric Wizard – Dopethrone: 20 años de la obra magna del doom

Ficha técnica

Publicado el 28 de noviembre de 2000
Discográfica: Rise Above Records
 
Componentes:
Jus Oborn – Voz, guitarra
Tim Bagshaw – Bajo
Mark Greening – Batería

Temas

1. Vinum Sabbathi (3:05)
2. Funeralopolis (8:43)
3. Weird Tales (15:05)
I. "Electric Frost"
II. "Golgotha"
III. "Altar of Melektaus"
4. Barbarian (6:29)
5. I, The Witchfinder (11:04)
6. The Hills Have Eyes (0:46)
7. We Hate You (5:08)
8. Dopethrone (10:55)
9. Mind Transferral (14:56)

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«Legalizar las drogas y el asesinato»

La frase incluida en el artwork todavía desconcierta a la gente hasta el día de hoy. Inevitablemente, sus orígenes se encuentran en una combinación de cosas por las que Electric Wizard son conocidos: las drogas y el humor.

Los orígenes de Electric Wizard se remontan a1993, cuando el guitarrista Jus Oborn dejó Eternal, su banda en ese entonces y se juntó con Tim Bagshaw y Mark Greening para grabar el split Demon Lung con Our Haunted Kingdom(que luego se convertiría en Orange Goblin).

El álbum debut homónimo de la banda fue lanzado dos años después con buenas críticas, pero fue Come My Fanatics…(1997) que realmente selló su lugar en la historia del doom metal. Con afinaciones extremadamente bajas y un bajo prominente, el álbum es descrito a veces como uno de los más pesados de los noventa.

En los años siguientes la banda sufrió un receso. Siguiendo al lanzamiento de Come my fanatics…, todos los miembros se encontraron en un año de problemas legales. Oborn fue arrestado por «tener algo de hierba», Greening fue llevado bajo custodia por agredir a un oficial de policía, y Bargshaw cumplió una sentencia por robo. A pesar de todos estos inconvenientes, la banda editó un split EP titulado Chrono.Naut con Orange Goblin, y luego otro EP imprescindible titulado Supercoven (1998).

Durante ese curso aún tuvieron más complicaciones. Obron necesitó varias cirugías para reparar un tímpano colapsado, también se cortó un dedo mientras cortaba madera. El batería Mark Greening se rompió la clavícula en un accidente de bicicleta cuando atropelló a un niño de 9 años cuando cruzaba la calle. Todos estos contratiempos no hicieron mella en la banda que finalmente grabó su tercer álbum.

Dopethrone

“Para mí, Come My Fanatics…, Supercoven y Dopethrone son la trilogía del terror. Miro hacia atrás con mucho cariño a los tres. Con esos álbumes, creo que realmente encontramos nuestra marca como banda. Cuando hicimos nuestro primer álbum, ninguno de nosotros había estado antes en el estudio y no teníamos ni idea de qué hacer en realidad. Pero cuando llegamos a hacer Dopethrone, sabíamos lo que se necesitaba, ¡o mejor dicho, yo sabía!»

Comentó Obron quien siempre ha tenido claro el potencial de la tríada inicial de discos de Electric Wizard. Escrito y compuesto bajo los efectos de las drogas, Dopethrone marcó el máximo hito del doom y, a día de hoy, sigue siendo considerado el disco más completo del género.

Creado entre mayo y junio de 2000, Dopethrone fue publicado el 28 de noviembre de ese mismo año. Más que la mayoría de los álbumes en el canon stoner / doom, Dopethrone es un material brutal, tóxico y desagradable. Contiene un tono de guitarra tan pesado que acabará por romperte en dos a lo largo de los 60 minutos de duración del álbum (75 si contamos con la pista extra “Mind Transferal”).

La primera toma de contacto con Dopethrone se hace visualmente a través de la icónica portada. En ella podemos ver un mago con cuernos y con una barba retorcida que fuma una pipa que parece del tamaño de su cara. Ideada en escala de grises y con el diseño de lineas poco definidos, el impacto es directo. Oscuridad y cierto miedo desprende la portada cual el humo del propio protagonista del artwork.

Oborn fue responsable de todas las letras de Dopethrone, y su inspiración fue una combinación de alucinógenos con el autor de fantasía / terror de principios del siglo XX, H.P. Lovecraft.

“Realmente obtuve tantas ideas de sus historias. Me sentaba allí, fuera de mi cerebro, leyendo sus cosas y extrapolando lo que había escrito. Fue increíble. La ironía fue que escribió siendo heterosexual, influyendo en alguien como yo, que ciertamente no lo era».

Una vez entras en Dopethrone, ya no hay vuelta atrás. El espiral sonoro psicodélico complejo y salvaje te atrapa gracias a los riffs que envuelven los ritos satánicos de «Vinium Sabbathi». Es un corte de ritmo medio con un ritmo sabático tambaleante y líneas vocales que encajan como la pieza final del rompecabezas. Después de eso todo va cuesta abajo, ya que la banda se muestra unidimensional.

“Funeralopolis” contiene algunos de los mejores riffs de la historia del doom. Una canción extremadamente sólida, dura pero muy familiar. Las cosas toman un vuelco más profundo con «I, the Witchfinder» de 11 minutos, que redefine el género y posee uno de los solos más rudimentarios e ineficaces de la historia.Un par de notas y dejar que las cajas de efectos hagan todo. La pista del título recupera la intensidad con un poderoso riff con algunas selecciones mixtas y la batería de Greening que lleva la mayor parte de la energía.

Ruptura

“Si me hubieras preguntado en ese momento cómo nos llevábamos, habría negado completamente que hubiera algún problema. Simplemente no quería creer que algo estuviera mal. Ahora puedo admitirme a mí mismo que nuestra relación fue muy difícil. El problema era que Mark y Tim tenían ideas para esta banda que simplemente no encajaban con nuestro objetivo”.

La ruptura entre Oborn, Mark y Tim fue una realidad y Dopethrone marcó el destino de la banda.

“Entonces las cosas se pusieron muy calientes en el estudio. Hubo constantes amenazas de muerte. ¡Creo que todos nos estábamos peleando!».

Legado

Veinte años más tarde, ninguna banda se ha acercado a nada parecido a un nuevo Dopethrone. La banda de Dorset fueron entonces apodados como «la banda más pesada del universo» y con razón. Se pusieron los riffs de Sleep, Candlemass, Saint Vitus y Cathedral, y le dieron un toque al grindcore.

“Siento que capturamos algo especial. Claro, hay fallas en el disco, y sé que podríamos haberlo mejorado mucho. Pero aquí es donde debería estar Electric Wizard. Después de unos años experimentando con diferentes sonidos y estilos, volveremos a lo básico con nuestro próximo disco. Será la conclusión de lo que comenzamos con Come My Fanatics … y continuamos hasta Dopethrone «.

Beto Lagarda
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