Edguy – Vain Glory Opera: 25 años de esa explosión llamada Tobias Sammet

Ficha técnica

Publicado el 15 de enero de 1998
Discográfica: AFM Records
 
Componentes:
Tobias Sammet - Voz, bajo, teclados
Dirk Sauer - Guitarra
Jens Ludwig - Guitarra
Frank Lindenthal - Batería

Temas

1. Overture (1:31)
2. Until We Rise Again (4:28)
3. How Many Miles (5:39)
4. Scarlet Rose (5:10)
5. Out of Control (5:04)
6. Vain Glory Opera (6:08)
7. Fairytale (5:11)
8. Walk on Fighting (4:46)
9. Tomorrow (3:53)
10. No More Foolin' (4:55)
11. Hymn (Ultravox cover) (4:53)
12. But Here I Am (4:34)

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1998 fue un año espectacular para el power metal y una de las mejores noticias fue la irrupción de Edguy con un tal Tobias Sammet al frente. Realmente Edguy eran un rumor, una banda de Fulda (Alemania) que había editado el intrascendente Kingdom of Madness a una edad escandalosamente temprana y que había perdido a su baterista. Tenían buenas canciones y consiguieron que uno de los gurús del estilo les produjera: el gran Timo Tolkki de Stratovarius, banda que era referente absoluto del power metal de la época.

El power empezaba a ser un fenómeno global y en Alemania los referentes eran Helloween, Gamma Ray, Scanner, Blind Guardian y Heavens Gate, por lo que ya había una potentísima escena ampliada por Grave Digger, Rage y Running Wild. Entonces lo llamábamos metal alemán… La jugada de ir a ver al gigantón finés para afinar el tiro les salió perfecto. Eran tiempos en los que Sammet aparte de cantar también tocaba el bajo.

El disco es uno de los fundamentales del power metal de finales de los 90 en general y de los imprescindibles de Edguy. Apenas llegaban a los 20 años y el grupo (que era entonces un trío) se marcaba una obra absolutamente impresionante, plagada de canciones que serían clásicos y que eran capaces de mirar a la cara a sus maestros. Un poco como cuando apareció el Ecliptica de Sonata Arctica. ¿Cómo podía salir de la nada una banda con un potencial tan enorme a tan temprana edad?

El disco

La intro de rigor que encabeza todos los discos de power metal de la época dorada no podía faltar y esta es realmente lograda y ampulosa como marcaban los cánones de la época. Y va seguida de un himno apoteósico como es “Until We Rise Again”, una maravilla con orquestaciones a teclado a modo de arreglos y con ese ritmo caballuno que uno espera del estilo. Destaca la precisa batería de Frank Lindenthal y los solos de guitarra de Dirk Sauer y Jens Ludwig. Ya ves de inicio que estás ante algo especial.

“How Many Miles” es otra de las buenas canciones del disco en la que bajan al medio tiempo con estilo, clase y con unas guitarras muy ornamentales que visten de gala la composición, junto a esos efectos de teclado. La balada del disco no tarda en asomar bajo el nombre de “Scarlet Rose”, preciosa baladita acústica en la que Sammet deja claro que en él hay una estrella en ciernes. Hay momentos en los que su voz puede recordarte a Michael Kiske.

Y entramos en la excelencia de la mano de una composición estelar como es “Out of Control”, que la potencian con la intervención de Hansi Kürsch cantando un fragmento del estribillo. El tema es un himno total de los que esperábamos sedientos los amantes del power metal de la época. No falta el doble bombo ni esos solos en los que Sauer y Ludwig se dan paso unos a otros. Imprescindible.

El tema que da título a la obra es una auténtica maravilla, la plasmación de que Sammet estaba tocado por una varita y que la magia iba a continuar. No sólo se desmarcaba como un gran vocalista, sino que demostraba a la escena que pese a su corta edad era un compositor excepcional. “Vain Glory Opera” anticipa a Avantasia y el riff de teclado es de los que definen el estilo. Luego hay esos juegos con tapings y dobles bombos. Es la canción más tocada por Edguy en toda su historia.

Queda como tema algo prototípico y de la escuela Helloween el “Fairytale”, a pesar de que es otra buena muestra de velocidad y melodía con todos los ingredientes que perseguía el grupo. Incluso juegan con vocecitas de hadas, y es que Edguy siempre tuvo mucho sentido del humor y ya desde jovencitos tenían las ideas muy claras. Hubo muchas bandas de power metal en esa época, y las que vendrían, que matarían por tener una canción como “Fairytale”. Para Edguy era una más…

“Walk on Fighting” va cargada con un riff a lo Accept tras la entrada acústica y es una canción muy completa e incluso pegadiza, a un nivel bastante más superior del que posee la balada cumplidora “Tomorrow”. Demasiados tópicos, orquestaciones de teclado y unos dejes muy “Don’t Cry for Me Argentina”. “No More Foolin’” posee un inicio digno de Stratovarius, con agudos forzados y es quizá el tema más duro de la obra.

La versión de Ultravox está muy quemada por el mismo tema, sobreexpuesto a base de versiones y más versiones, pero como fan de Ultravox y Midge Ure os confieso que en su momento me alegré de que la hiciera. Es un tema pop de dorado estribillo con una letra totalmente metalera y que versionar en clave heavy metal es como si lo pidiera la canción a gritos.

Veredicto

Vain Glory Opera nos puso a todos en alerta sobre una banda nueva destinada a triunfar y sobre un chico nuevo que apuntaba a hacer grandes cosas con su banda: Tobias Sammet. Empezaba un ciclo de éxito para el grupo alemán con su formación clásica hasta que Sammet decidió hacer un proyecto paralelo que se terminaría comiendo a la criatura llamada Edguy: Avantasia. Tobias llevó al power metal a ser cabeza de cartel, y eso es algo realmente increíble.

Personalmente encuentro en esta obra el gran momento del grupo y en el posterior Theater of Salvation, pero el combo quiso evolucionar y dejó el power metal de lado como le sucedió a Sonata Arctica (aunque por diferentes motivos). Era 1998 y Gamma Ray y Stratovarius llenaban hasta los topes la Razzmatazz, aparecieron Angra, Labÿrinth, Hammerfall y eso no había quien lo parara. Finalmente, el power metal empezaba a dominar la escena europea, pese a los miles de detractores.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 1094 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.