Def Leppard – Pyromania: 40 años del ascenso al Olimpo de los de Sheffiled

Ficha técnica

Publicado el 20 de enero de 1983
Discográfica: Mercury Records
 
Componentes:
Joe Elliott – Voz
Steve "Steamin'" Clark – Guitarra
Phil Collen – Guitarra
Rick Savage – Bajo
Rick Allen – Batería

Temas

1. Rock! Rock! Till You Drop (3:52)
2. Photograph (4:12)
3. Stagefright (3:46)
4. Too Late for Love (4:30)
5. Die Hard the Hunter (6:17)
6. Foolin' (4:32)
7. Rock of Ages (4:09)
8. Comin' Under Fire (4:20)
9. Action! Not Words (3:49)
10. Billy's Got a Gun (5:56)

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¿Es Pyromania el mejor disco de De Leppard? Más allá de esta recurrente pregunta lo que podemos decir es que fue el salto de calidad a los estadios, fue disco de diamante en Estados Unidos y que es uno de esos álbumes que dieron un vuelco a toda la escena. De la noche a la mañana todo el mundo quería el sonido conseguido por Leppard y “Mutt” Lange en esa obra trabajada al milímetro, pero… más allá de todo lo técnico, del presupuesto y los medios… había CANCIONES. No hay nada de relleno en Pyromania.

A pesar de ser los Leppard una banda encasillada dentro de la NWOBHM Estados Unidos era uno de los objetivos y el AOR almibarado que dominaba el nuevo continente les hizo virar un poco el sonido buscando contentar ambos continentes, y lo consiguieron a manos llenas. No sólo mantuvieron esos temas casi metálicos de sus dos anteriores discos, sino que lanzaron bombas melódicas de una calidad casi irrepetible.

Para los seguidores clásicos Pyromania fue un bajón pues el heavy metal de On Through the Night (1980) o High ‘n’ Dry (1981) quedaba algo arrinconado y se les empezó a ver como se llamaba entonces “grupo para nenas”. La vena accesible era evidente y a partir de entonces el grupo consigue su sonido y empieza su era de dominación. Toca comentar que la sucesión de desgracias de los Leppard empezaba aquí cuando el alcoholismo de su guitarrista Pete Willis tiene que dejar las sesiones de grabación de este disco pues literalmente no puede ni tocar. Le sustituyó Phil Collen.

El disco

Ya en la inicial “Rock Rock (Till You Drop)” hay una declaración de intenciones en cuanto a sonido. Hay piano, un riff base con batería potenciada con el reverb y con un Joe Elliot que rasga su garganta en un tema efectivo, de estribillo pegadizo y que muestra al grupo accesible pero asertivo en lo musical. Collen y Steve Clark dibujan detalles sobre el riff y los dos brazos de Rick Allen dotan de mucha potencia al tema.

Gunter Glieben Glauchen Globen” son las enigmáticas palabras formuladas por “Mutt” Lange que inician la apoteósica “Rock of Ages”, un tema absolutamente mágico y perfecto. Tanto que con el tiempo ha llegado a dar nombre al musical de Classic Rock de Broadway. Las referencias cinematográficas del videoclip van de Conan a Bergman. Los Offspring recuperaron esa entrada para su clásico “Pretty Fly (for a White Guy)”

“Photograph” es otra canción icónica con un puente-estribillo dorado, excesivamente almibarado quizá, pero delicioso, melódico y pegadizo como nunca había sonado el grupo. Todo está cuidado al milímetro con esos reverbs de batería y los coros angelicales. En esa misma onda de accesibilidad está la balada endurecida “Foolin’” en la que Rick Allen luce como tremendo vocalista. Para el recuerdo hay ese tartamudeo de la “F” en el estribillo, todo un homenaje al “My Generation” de The Who. Otra de las canciones perfectas del disco.

La excelencia es constante y en “Too Late for Love” nos brindan otra canción excepcional, empezando a balada con viento de fondo silbando y con esos grandes coros que apoyan un inmaculado estribillo. “Die Hard the Hunter” no baja el listón y posee una entrada ceremonial y larga para luego reposar en un riff de base muy marcado, y posee, y de largo, el mejor solo del disco. Hay también esos teclados que enfatizan el cuidado sonido de la obra.

Una de mis favoritas es sin lugar a dudas “Stagefright” por ese tratamiento de falso directo y ese acercamiento a los dos anteriores discos. Aquí sí puedes ver que el grupo es puramente NWOBHM y que el gancho comercial que poseen es imbatible. “Comin’ Under Fire” es de lo menos noble de esta obra, siendo un tema que nunca han llegado a tocar, pero es una pieza potente a medio tiempo con mucha pegada, y que funciona perfectamente. Entre tantas canciones mayúsculas alguna debe de quedar tapada…

Es justo el mismo caso de “Action! Not Words”, con muchos coros y riff definido a lo AC/DC. Allen tiene cancha para lucirse en los breaks con esa caja tan sobre-producida. Se despiden con otro gran momento en brazos de “Billy’s Got a Gun”, tema que reposa especialmente en el bajo de un Rick Savage que cohesiona todos los temas del disco con mucha clase. Aquí los juegos en los coros son más que notables, cerrando el trabajo a lo grande. Hay una especie de tema instrumental final con muchos efectos, casi maquinal y que demuestra un poco todos los efectos con los que ha dispuesto Lange un trabajo para el recuerdo.

Veredicto

“Mutt” Lange fue la pieza clave de este disco exprimiendo a cada miembro del grupo y sacando lo mejor de ellos. Las tensiones fueron en aumento debido al perfeccionismo del esforzado productor hasta el punto que Allen le lanzó sus baquetas con mala leche y poca puntería. A partir de Pyromania el grupo pasó a ser leyenda conquistando los Estados Unidos con unas cifras de ventas tremendas y con la ayuda de la MTV. Lo mejor estaba por venir en lo musical.

Fue a partir de entonces que las cosas se torcieron y la desgracia se cebó con los Leppard con accidentes de coche y la muerte de Steve Clark. La fama y el éxito tienen un peaje y el grupo abusó y disfrutó de sus ganancias al más puro estilo de estrellas del rock. Más allá de todos los reveses de la vida Def Leppard demostró amistad, espíritu de equipo y nos brindaron discos y canciones maravillosas que siguen interpretando con clase a día de hoy. Pyromania fue un disco estelar y su portada sigue siendo icónica.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 1101 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.