Crónica y fotos del concierto de Cannibal Corpse + The Black Dahlia Murder + In Arkadia - Sala Razzmatazz 2 (Barcelona), 6 de marzo de 2018

Cannibal Corpse destripa Barcelona y convierte el Razz 2 en el pit más salvaje

Datos del Concierto

Bandas:
Cannibal Corpse + The Black Dahlia Murder + In Arkadia
 
Fecha: 6 de marzo de 2018
Lugar: Sala Razzmatazz 2 (Barcelona)
Promotora: Route Resurrection Fest
Asistencia aproximada: 700 personas

Fotos

Fotos por Albert Vila

Nuestra Previa

5 temas de Cannibal Corpse según… la escena death metal catalana

Cannibal Corpse son una institución dentro del death metal y uno de los primeros grupos en tener cierta repercusión mediática y comercial donde las polémicas y otros asuntos turbios hicieron que estuviesen en boca de todos en los años 90,

Cannibal Corpse – Red Before Black

Muchos amantes del metal, no me lo neguéis, pensamos secretamente que buena parte de las grandes bandas del género, llegados a estas alturas, no hacen más que sacar el mismo disco una vez tras otra. Y mis primeras escuchas de

The Black Dahlia Murder – Nightbringers

The Black Dahlia Murder es una de esas bandas de las que siempre, absolutamente siempre, se puede esperar que saquen al mercado música de calidad. Durante la última década, no han hecho otra cosa más que grabar, girar, desarrollar y

Aunque haya habido un montón de giras de death metal de nivelazo durante estos últimos meses, una visita de Cannibal Corpse siempre es un evento especial. A pesar de meter tanta tralla como el que más y de no haber renunciado nunca a su proverbial brutalidad tanto sónica como lírica, los neoyorkinos han conseguido trascender las fronteras del género y, en consecuencia, atraer a una gran variedad de aficionados que, por lo general, no suelen verse en los conciertos de death metal de la ciudad. El quinteto liderado por George «Corpsgrinder» Fisher consiguió congregar a mayores, a jóvenes, a metaleros de toda la vida, a punks e incluso a fans aparentemente casuales para casi llenar la mediana de las Razzmatazz, hoy sin las cortinas que suelen reducir su aforo en la mayoría de conciertos que se celebran aquí.

Como suele ser habitual en ellos, Cannibal Corpse tienen muy buen ojo para los teloneros, haciéndose acompañar habitualmente de bandas con un tirón indudable entre las nuevas generaciones. Si en su última visita tuvieron el soporte de mis amados Revocation, hoy han apuntado aún más alto con The Black Dahlia Murder, una banda perfectamente consolidada y que goza de una popularidad más que suficiente como para venir como cabeza de cartel (y así lo ha hecho en múltiples ocasiones anteriores), cuyo atractivo sirvió, seguro, de principal reclamo para que muchos movieran su culo hoy hasta aquí.

In Arkadia

The Black Dahlia Murder no hacen death metal estricto ni mucho menos, y de hecho ni tan siquiera pondría «death metal» entre las etiquetas con las que definirlos principalmente. Así que tampoco es que el cartel se ciñiera en absoluto al estilo de los cabezas del día, pero a priori la propuesta de los franceses In Arkadia, adscrita con convencimiento a un deathcore muy moderno, me parecía bastante complicada de encajar en el line up de hoy. A la hora de la verdad, de todas maneras, fueron muy bien recibidos por una claca mayoritariamente joven que venía con ansias de rebentarse el cuello en el pogo desde el primer minuto, y la banda respondió más que bien con treinta minutos exactos de tralla, actitud y precisión admirables.

Con una puesta en escena muy agresiva, con dos componentes que aparecieron scon la cara pintada de negro, otro con una máscara que le cubría la boca y le daba una apariencia enloquecida, y con dos vocalistas que no paraban de moverse y sacudirse con violencia, uno de ellos un tío cachotas que te aplastaría contra el suelo de un puñetazo si se lo propusiera, los chicos de In Arkadia desgranaron hasta siete temas que me sonaron mucho más convincentes en directo que en estudio.

A pesar de ser una banda con doce años de vida y cinco discos en el mercado, el concierto se centró casi exclusivamente en su último trabajo, titulado As Lions y publicado hace poco más de un año, del que tocaron seis cortes entre los que destaco «Greetings from the Ground», «Litany» y «Gangbangers». La única concesión a su catálogo anterior fue la final «Recurrence», con la que cerraron un bolo que disfruté bastante más de lo que esperaba y que obtuvo una respuesta sobradamente decente para tratarse de unos primeros teloneros prácticamente desconocidos para la mayoría de los presentes.

Setlist In Arkadia:

Head Towards Black
Greetings from the Ground
Litany
Gangbangers
Answers
We are lions
Recurrence

The Black Dahlia Murder

Aunque a día de hoy no me pillan en la época en que más los he escuchado (que quizás correspondería a los años alrededor de la salida de Deflorate (2009) y Ritual (2011) dos álbumes prácticamente olvidados en el repertorio de hoy, por cierto -), es innegable que tenía ciertas ansias por hincarle el diente por fin a un concierto de The Black Dahlia Murder. Por pitos o por flautas, nunca había tenido la oportunidad de verles en directo a pesar de no ser extraños a nuestras salas, y lo cierto es que la espera valió la pena, ya que el quinteto de Michigan no defraudó en absoluto, ni a mí ni a la gente que ya abarrotaba prácticamente la pista y que, tal y como se pudo comprobar por su respuesta y por las palabras que pude intercambiar con algunos de ellos, tenían tantas ganas de verlos, o más, como a Cannibal.

En los pírricos 45 minutos de los que dispusieron fueron de menos a más para descargarnos hasta doce veloces temas centrados en su último trabajo, el celebrado y elogiado Nightbringers. Su estilo es inconfundible: un blackened thrash metal de actitud sucia y sudorosa (personalizada en la figura de su vocalista Trevor Strnad) pero ejecutado con una limpieza y una precisión quirúrgica que simboliza su élfico (y recientemente adquirido) guitarrista Brandon Ellis, responsable máximo de que los riffs agudos, pegadizos y ultra técnicos tan habituales en su musica se incrusten en nuestros oídos. Con unas gafas que le dan un cierto aire intelectual y una similitud física al gran Luc Lemay de Gorguts, Trevor no paró ni un segundo quieto, dando vaivenes de un lado para otro como si de una course navette se tratara. A su lado, sus compañeros pasaron algo desapercibidos a pesar de que, haciendo gala de una actitud casi hardcoreta que les impregna de arriba a abajo, contaran con unos focos blancos frontales (demos gracias al dios de los fotógrafos mediocres) durante la práctica totalidad de su actuación.

Aunque en los primeros minutos de su descarga sonaron un poco apagados, a The Black Dahlia Murder les costó bien poco conseguir que el público se rindiera a sus pies. También es verdad que me temo que la mayoría ya venían más que dispuestos a ello, pero los americanos lo pusieron todo de su parte y acabaron firmando un concierto realmente intenso y lleno de momentos álgidos. La gente pareció disfrutar prácticamente tanto de temas nuevos como «Kings of the Nightworld», «Nightbringers» o «Catacomb Hetacomb» como de clásicos como «When the Last Grave Has Emptied» o la genial y pegadiza «What a Horrible Night to Have a Curse». A mí me ocurrió lo mismo, y a medida que iban pasando las canciones me acabé motivando más y más. Es lo que tienen estos chicos: sus ritmos y melodías son divertidos e infecciosos, y si les das la oportunidad de que te entren un poquito corres el peligro de ser atrapado sin piedad.

Me sorprendió el desequilibrio en la elección de temas para el repertorio de hoy: dos de su primer disco, tres de Nocturnal (2007), seis del nuevo, y solo la deathmetalera «On Stirring Seas of Salted Blood» como representante de los diez últimos años y cuatro trabajos previos de la banda. Y a pesar de que Ritual es uno de mis discos favoritos, precisamente esta canción no me acaba de decir nada (ya es mala suerte, oye). Para acabar, sonaron un par de temas de 2007 como «Everything Went Black» y «Warborn», que acabaron de poner la sala patas arriba y sirvieron para montar el, de momento, mayor pit de la noche (que no sería nada comparado con lo que estaba por venir), dejándonos a todos con bastantes ganas de más.

Hay quien puede tender a pensar que The Black Dahlia Murder es una banda más o menos nueva, y definitivamente tienen mucho tirón entre las nuevas generaciones, pero estos tíos ya llevan casi veinte años pateándose los escenarios de medio mundo. Por mi parte, debo confesar que es uno de esos grupos que puedo escuchar en disco y disfrutar de ellos con facilidad, pero que casi siempre acabo siendo incapaz de distinguir unos temas de otros. Después de vivir por primera vez un concierto suyo y disfrutarlo de principio a fin sin demasiados problemas, se me abre la duda de si tocando el doble de tiempo se me hubiera hecho algo ininteligible. Esperaremos a verlos como cabezas de cartel para emitir un veredicto. Calidad en directo, sin duda, no les falta ni una pizca.

Setlist The Black Dahlia Murder:

Widowmaker
Contagion
When the Last Grave Has Emptied
Jars
Kings of the Nightworld
What a Horrible Night to Have a Curse
Nightbringers
Matriarch
On Stirring Seas of Salted Blood
Catacomb Hecatomb
Everything Went Black
Warborn

Cannibal Corpse

Aunque Cannibal Corpse son sin duda los grandes estandartes y la banda más mediática de todo el panorama death metal mundial (vertiente melódica a parte), a mí es una banda que nunca me ha acabado de enganchar del todo. Que sí, que sí, que he escuchado repetidamente la mayoría de sus discos y que hay un buen puñado de temas que me encantan, pero por pitos o por flautas nunca he acabado de saber ver en ellos la maravilla que la mayoría de la comunidad metálica extrema y mucha gente a mi alrededor parece que les vé.

Quizás por este motivo, hacía prácticamente veinte años que no asistía a uno de sus directos. A mediados de los ochenta tuve la oportunidad de hacerlo en dos ocasiones (creo recordar que muy cercanas en el tiempo entre ellas, en la época en que presentaban Vile y la entrada del señor Fisher como cantante), ambas en la mítica y añorada Sala Garatge: si no me equivoco, en una de ellas venían acompañados de Immolation, mientras que la segunda era una especie de mini festival con Vader, Dark Tranquillity e Impaled Nazarene (una de las peores bandas que he visto en directo, madre mía) y (puede ser?). Tampoco entonces compartí la pasión de mis amigos ante su descarga, pero no me quedó ninguna duda de que, encima de un escenario, el quinteto de Buffalo, NY, era prácticamente insuperable en precisión y en contundencia.

No es hasta su última visita, en 2014, que tuve ganas de verdad de volver a ir a verlos.. Primero, porque el disco que presentaban entonces, Scourge of Iron, me había gustado mucho, y segundo, porque como teloneros les acompañaban una de mis bandas favoritas (o quizás mi favorita) de todo el panorama death metal moderno: los divertidísimos Revocation. Desgraciadamente, otro compromiso social que no recuerdo me lo impidió. Y es una pena, porque los chicos de David Davidson no han vuelto a dignarse a pasar por aquí, y vete a saber cuando deciden hacerlo de nuevo.

Bueno, contadas las inevitables batallitas que tanto me gustan y que no tengo claro que le interesen a nadie, volvemos al presente para para ver qué tiene que ofrecer la versión actual de Cannibal Corpse. Bajo las notas de una completa selección de clásicos del hard rock de siempre, la gente se iba agolpando delante del escenario hasta no dejar sitio ni para un alfiler, y a las 21:30 en punto, hora prevista para que diera comienzo el concierto, la tensión se podía cortar con un cuchillo. Mientras tanto, los cinco miembros de la banda neoyorkina se subían a un escenario sin ninguna floritura y se plantaron en su metro cuadrado respectivo, del que no se iban a mover en hora y media.

Si alguien puede pensar que tras treinta años de carrera los chicos de Alex Webster y Paul Mazurciewicz van a venir a vivir de las rentas lo tienen claro, y a más de uno le debió de sorprender que el setlist estuviera notoriamente vacío de clásicos. De hecho, y sin ir más lejos, las seis primeras canciones formaban parte de la última década de vida de la banda, y deberemos irnos hasta más allá de la mitad del concierto para encontrarnos con un solo corte perteneciente a sus primeros discos, que en este caso fue «Gutted».

Al público que abarrotaba la sala no pareció importarle demasiado de qué época fueran las canciones, ya que se montaron un pit absolutamente bestial que iba desde el escenario hasta la mesa de sonido y casi alcanzaba las barras de ambos lados. No exagero si os digo que yo jamás he visto un pit tan bruto en esta sala (es verdad que tengo un poco de memoria de pez para según qué cosas, pero, como mínimo, os prometo que no lo recuerdo), y la cantidad de energía que se soltó ahí fue algo brutal. Durante las canciones más antiguas o en los momentos más veloces de «The Wretched Spawn» o «Pounded into Dust», el jaleo que estaba ahí montado daba incluso un poco de miedo, pero lo cierto es que el nivel de intensidad en la pista se mantuvo en cotas muy elevadas durante todo el concierto.

Suerte que Cannibal Corpse es una banda que se dedica a hablar a través de su música, porque lo que es sobre el escenario se mostraron tremendamente estáticos e incluso algo aburridos. Con unas luces rojas fijas que no cambiaron de tono ni de enfoque en toda la velada, los cinco componentes de la banda se atornillaron a sus respectivas posiciones y de ahí no les movió nada durante todo el concierto. El único que se desplazaba un poquito era un siempre imponente George Fisher, plantado en medio del escenario girando la cabeza en forma de molinillo a la mínima que podía y vacilando de musculatura de cuello. En la zona central e acompaña Alex Webster, el verdadero líder de la banda, y en ambos laterales tanto Pat O’Brien como Rob Barrett (enfundado en una camiseta de la Metal Academy barcelonesa, un interesante proyecto que os animo a conocer y que él fue a visitar esa misma tarde) pasan más desapercibidos (¡visualmente, que no musicalmente!) que otra cosa.

Teniendo en cuenta que mis lejanas memorias de Cannibal Corpse en directo eran las de una banda absolutamente matemática y precisa como un reloj suizo, he de decir que hoy tampoco me sonaron tan bien. Los temas y pasajes más lentos y machacones fueron brutales (la increíble «Evisceration Plague» es un buen ejemplo, y a mí también me encantó «Kill or Become»), pero a la que intentaron aunar velocidad con un alto grado de complejidad (algo bastante habitual en ellos, evidentemente), se volvieron bastante ininteligibles. «Devoured by Vermin», sin ir más lejos, es uno de mis temas favoritos de la banda y lo esperaba con ganas, pero me sonó extrañamente confuso y caótico. La interpretación de esta canción, precisamente, supuso el punto de inflexión más acusado de la noche: si hasta ahora sus temas más nuevos habían gozado de protagonismo mayoritario (por cierto, menudo temazo que es «Corpus Delicti», ¿no?), a partir de aquí tocaba encarar todo un batallón de clásicos para goce de los fans más old school.

A «A Skull Full of Maggots», de su álbum de début, la siguió el brutalísimo headbanging de «I Cum Blood», y a ésta su gran clásico del siglo XXI, «Make Them Suffer». Este trio infalible empezó a pavimentar la recta final del concierto, que acabó por sellarse con dos temas inevitables y memorables: el primero, «Ripped, Raped and Strangled» y su icónico riff, que contó con la ayuda de Trevor Strnad para montar unas combinaciones de voces bastante interesantes. El segundo, cómo no, el improbable hit que es «Hammer Smashed Face», una canción que vió su primer gran momento de gloria gracias a Ace Ventura y que ahora admira con cierta sorpresa como toda la sala se pone a cantar su riff disonante y brutal como si fuera el punteo del «Fear of the Dark».

Bien, es innegable que tanto Cannibal Corpse como The Black Dahlia Murder (e incluso In Arkadia) se marcaron un bolazo. Y fue maravilloso ver la apasionada respuesta de la sala, cuya entrega y ganas de pogo me sorprendieron para muy bien. En lo personal, aún y disfrutar de las tres bandas, la verdad es que no acabé de flipar ni de conectar del todo con el concierto excepto en momentos muy concretos. No sé si achacar esto a un sonido mejorable, a que tampoco nunca he llegado a amar el catálogo de la banda o a que voy a demasiados bolos. Sea como fuere, una visita de Cannibal Corpse siempre es un evento especial, y hoy volvieron a demostrar que siguen en condiciones de probarlo.

Setlist Cannibal Corpse:

Code of the Slashers
Only One Will Die
Red Before Black
Scourge of Iron
Evisceration Plague
Scavenger Consuming Death
The Wretched Spawn
Pounded Into Dust
Kill or Become
Gutted
Corpus Delicti
Devoured by Vermin
A Skull Full of Maggots
I Cum Blood
Make Them Suffer
Stripped, Raped and Strangled
Hammer Smashed Face

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Sobre Albert Vila 841 Artículos
Siempre me ha encantado escribir y siempre me ha encantado el rock, el metal y muchos más estilos. De hecho, me gustan tantos estilos y tantas bandas que he llegado a pensar que he perdido completamente el criterio, pero es que hay tanta buena música ahí fuera que es imposible no seguirse sorprendiendo día a día. Tengo una verborrea incontenible y, si habéis llegado aquí, seguro que ya os habéis dado cuenta. Como medio, formar parte de una escena tan enérgica y con tanta gente apasionada que vive lo que hace con tanto amor y sin esperar nada a cambio es un disfrute constante y auténtico privilegio. En Science of Noise queremos ayudar día a día a que esta escena crezca y se solidifique, sin rivalidades y con la máxima ilusión. Porque seremos pocos, pero somos poderosos.