Canciones perfectas: «Child in Time» de Deep Purple

Toda banda espera que a lo largo de su trayectoria consiga un disco y una canción por las que ser recordados… Deep Purple lograron ese objetivo una y otra vez, y en cuanto a canciones perfectas podríamos entrar en debate sobre las muchas que tienen, pero… considero que la palma se la lleva el “Child in Time”. Es un tema sobrenatural y la élite para cualquier vocalista. ¿Cuántos cantantes pueden cantar “decentemente” el “Child in Time”? Incluso las bandas tributo sudan sangre para conseguirlo. Ian Gillan ya optó hace décadas en dejarla por imposible… Lo que consiguió Deep Purple en In Rock (1970) es una auténtica maravilla. Y lo mejor: ¡estrenaban formación!

Esta canción no solo es perfecta, es un monumento.” (Alex Staropoli, líder de Rhapsody of Fire)

Lo realmente mágico del “Child in Time” es que es el primer tema compuesto en pleno por la entonces nueva formación de Deep Purple, el Mark II, o para que nos entendamos todos: la formación y época más mítica de Deep Purple. Fue escrita en 1969 cuando los miembros de Purple decidieron tomar inspiración de “Bombay Calling” del grupo hippy It’s a Beautiful Day. Posee toques progresivos y se la ha llegado a considerar precursora del heavy metal. El tema va más allá de todo ello. De todas formas, no está de más ver cuál es el punto de partida de los Purple en su nueva etapa, basada en un grupo hippy:

Fue la primera canción del grupo creada por la nueva formación una vez Nick Simper y Rod Evans habían sido invitados a dejar el grupo. Realmente la agrupación subió a otro nivel con Ian Gillan y Roger Glover en sus filas. Sus tres primeros discos palidecen frente a In Rock, que es una de las más grandes piezas de museo que ha hecho el grupo. Posiblemente In Rock y especialmente Machine Head son la realeza absoluta. Toda la familia Púrpura es bien conocedora de que “Child in Time” fue algo superior, hasta el punto que la biografía de Ian Gillan lleva por nombre “Child in Time”.

Vale… para mí los Deep Purple son de mis favoritos. Cuando yo era un crío me tocaba escuchar a Deep Purple a todas horas ya que mi padre era un gran fan de ellos. Descubría al grupo de niño y casi conozco todos sus temas, por lo que no te podría decir una canción concreta como perfecta o como favorita. Joder… tengo que decirte, que sí, que “Child in Time” es perfecta”. (Arkadius Antonik líder de Suidakra)

La música

Cuando Ian Gillan empieza a cantar sobre los colchones de Hammond y en tesituras más graves el feeling es absoluto. Estamos hablando de 1970 y es una perfecta muestra del estilo del rock de los 70, pero Gillan lo lleva a otro nivel puesto que pavimenta el camino para los cantantes agudos de los 80… y nos quedan 10 años para llegar allí. El feeling ya en los graves es absoluto partiendo de una especie de balada atmosférica en la que toma total protagonismo en el arte de un Jon Lord que crea un mundo sónico ya en la mera intro de la composición.

Es un clásico. Este tema es del In Rock, y mira, este justamente es el primer disco de rock que yo escuché en mi vida. No había escuchado rock antes de ese disco. Me lo pasó un amigo y lo tenia grabado en un casete. Lo pone y suena un órgano de iglesia al principio, luego me encantó la velocidad de “Speed King”, y yo pensaba: “Qué diablos es esto?”. Es un clásico y cuando lo descubrí ya me quedé prendado desde el primer momento. El “Child in Time” es parte de la banda sonora de mi vida. Y esa voz que parece la de una chica joven… ¡y era capaz de hacerlo!” (André Andersen, líder de Royal Hunt)

Luego llega la mítica, mítica, mítica parte de falsete en vibrato que sigue dejando alucinada a la gente que se acerca a ese tema por vez primera. Son sólo “ooooh, ooohs”, pero… es que lo conseguido es planetario. ¿Hay algún cantante que pueda emular lo que hace? Y estamos en el inicio, eso va a subir hasta la estratosfera. Del “Oh”, pasa al “Ah” y los gritos hielan la sangre y te ponen el vello de punta. Todo vocalista de heavy metal ya tiene una meta, y eso es lo que se va a perseguir 10 años más tarde: los agudos masculinos imposibles.

“¡Gran canción! A todo el mundo le gusta.” (Anders Manga, líder de Bloody Hunters)

Pero más allá de la voz es el crescendo musical que se aúna y camina conjunto. Base rítmica pesada y ese órgano que cae a plomo y llena todo mientras el vocalista va subiendo. Blackmore se mantiene en un principio marcando tempos y hay ese interludio pesado con la batería de Paice haciendo el marcado y característico break tan marcial. Eso da paso al orgiástico solo de teclado por parte de un sideral Jon Lord.

Luego esa misma base se acelera por sorpresa y ya estamos en terreno Blackmore. La grandeza de Deep Purple, al igual que de todas las grandes bandas, es el choque de egos entre genios. Lord tira hacia lo sinfónico y Ritchie hacia el metal (antes de ser metal) y superar al rival e imponer tu punto de vista supone que haya concesiones para uno y otro. Esa es la mezcla que da lo brillante. Eso pasó con Lennon y McCartney, con Wilson y Love, con Waters y Gilmour y tantos otros… Los grupos caen o pierden cuando uno de ellos se impone y el otro queda obligado a largarse. Ley de vida.

Como anécdota, una vez llevé una idea para canción en Kabbalah que era muy, muy parecida a “Child in Time”, pero yo no me había dado cuenta hasta que me lo dijeron Marga y Carmen. En esencia, compuse “Child in Time” otra vez.” (Alba de Kabbalah)

Más allá de las referencias Blackmore, y al igual que Gillan y Lord, están marcando el camino para futuros guitarristas, vocalistas y tecladistas. Y si escuchas las variaciones que solía hacer el grupo en directo, ves que la influencia del jazz y la improvisación pasan a ser obligadas. Ver a Deep Purple en los 70 era ver a un grupo que tenía una hoja de ruta, pero perfectamente interpretable y mutable, casi siempre por obra y gracia de su guitarrista.

Posiblemente el acelerón fue imposición de Blackmore y obligó a Lord a tener que hacer los solos a esa velocidad. El grupo estaba especialmente dotado para tocar a cualquier velocidad y Gillan podía cantar como un ángel, así que de todo se acelera, fluye, explota y… volvemos al inicio. Hay luego otro solo de Lord para darle paso a Gillan que vuelve sobre sus pasos en vibrato. Ese mismo vibrato es lo que más explotaría Michael Kiske en Helloween, y al igual que Ian Gillan, compartía su amor absoluto por Elvis Presley.

Bueno, es que pasa lo mismo que con Blue Öyster Cult, ¿qué se puede decir de un tema así? ¿A quién no le parece una de las mejores canciones jamás compuestas? ¿A quién no se le pone la piel de gallina con su escucha?” (Marga de Kabbalah)

Gillan hace que sus acentos caigan en los golpes de un Paice que no se ciñe a lo lógico y normal, pues la batería es más intrincada e imaginativa de lo que parece. Luego hay otra subida con los “oooh, oooh” con extra de entusiasmo y dificultad técnica. Hay incluso recursos de yodeling (el canto de los Alpes), todo para cerrar con ese abrupto final casi de música clásica en pleno caos.

La versión del Made in Japan y el suicidio del fan japonés

No nos extenderemos mucho pues hay mucha tela que cortar en esa atómica versión en directo, con variaciones respecto a la original y con el supuesto suicidio de un fan japonés en el minuto 10:02, que no desvelaremos. Lo que sí os puedo decir es que en las posteriores reediciones han subido el sonido del público hasta la saturación para que puedas percibir que allí hubo una explosión, o que algo pasó. No es lo más habitual en un suicidio nipón, pero el suicidio siempre ha sido la causa de mortalidad mayor entre los menores de 18 años en la tierra del sol naciente.

Te diré algo que te parecerá muy raro ya que mi cantante favorito es Bruce Dickinson, y un poco él vendría a ser el «hijo» del cantante de Deep Purple (risas). Pero en general, y a pesar de que les respeto mucho, más allá de los dos o tres temas más conocidos, es una banda que no he entrado demasiado en su música. Eso mismo me pasa con dos o tres bandas clásicas y fundamentales, que no he llegado a escucharlas como debería. También me pasa con Black Sabbath, aunque adoro su primer disco”. (Tomaso De Mattia “Dema” líder de Talco)

La letra

La canción es colosal en lo musical y en lo técnico pero la letra me parece un mero instrumento sin especial brillantez. No sería para nada lo más rutilante de esta obra monumental, aunque siempre es bienvenido un tema antimilitarista sobre la guerra fría. Considero que el título (“El niño en el tiempo”) y la música es lo estelar, si bien hay algunas bonitas figuras retóricas. La del hombre ciego será explotado luego en una cara B en el Machine Head. El cómo pudo quedar fuera “When a Blind Man Cries” del Machine Head es tan incomprensible como el por qué se dejó fuera “Strange Kind of Woman” del In Rock… Iban sobrados de inspiración y de ego.

“¡Oh! “Chlid in Time” es una canción muy exigente. Dudo mucho que Ian Gillan pueda llegar tan alto como cuando la grabó”. (Nad Sylvan, cantante de Steve Hackett)

“Sweet child in time
You’ll see the line
The line that’s drawn between
Good and bad

See the blind man
Shooting at the world
Bullets flying
Ohh, taking toll

If you’ve been bad
Oh Lord I bet you have
And you’ve not been hit
Oh, by flying lead

You’d better close your eyes
Ooohhhh bow your head
Wait for the ricochet

Oooooo ooooooo ooooooo
Oooooo ooooooo ooooooo
Ooo, ooo ooo
Ooo ooo ooo

Oooooo ooooooo ooooooo
Oooooo ooooooo ooooooo
Ooo, ooo ooo
Ooo ooo ooo

Aaaahh aaaahh aaaahh
Aaaahh aaaahh aaaahh
Aahh, aahh aahh
Aah, I wanna hear you sing

Aaaahh aaaahh aaaahh
Aaaahh aaaahh aaaahh
Aahh, aahh aahh
Aaahhhh

Aaaahh aaaahh aaaahh
Aaaahh aaaahh aaaahh
Aahh, aahh aahh

Aaaahh aaaahh aaaahh
Aaaahh aaaahh aaaahh
Aahh, aahh aahh.”

Veredicto

He podido ver varios grupos de versiones, incluso con algún miembro de los Purple tocando y acercarse al “Child in Time” y no hablaré de naufragio manifiesto, sí de que el sufrido vocalista capeó el temporal. “Child in Time” es la élite vocal. Pocos y pocas pueden sacar a flote algo tan grande. Con “Child in Time” se puso una estrella en el cielo del rock y allí, en lo alto, sigue brillando. No volveremos a ello, simplemente nos toca seguir contemplando esa vía láctea en la cual Deep Purple entraron, Es más… tienen varias estrellas.

Recordemos que cuando Andrew Lloyd Webber creó el musical Jesucristo Superstar la primera opción fue Ian Gillan, básicamente porque le había escuchado cantar «Child in Time». Grabó el disco y estuvo a punto de hacer la película y la gira. Pero a Gillan le pagaban en un mes lo que ganaba en una noche tocando con Purple. El Mark II pintaba que haría historia… y la hizo.

Os dejo con una toma de la canción en directo de 1970 en la que el grupo se muestra tal como es. No hay ni autotune ni añadidos, por lo que lo que estás escuchando era real como la vida misma. Puedes ver las caras de la gente que no entienden para nada lo que están observando.

Jordi Tàrrega
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Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.