Blind Melon – Soup: 25 años del «hasta siempre» de Shannon Hoon

Ficha técnica

Publicado el 15 de agosto de 1995
Discográfica: Capitol Records
 
Componentes:
Shannon Hoon - Voz, guitarra, armónica, kazoo
Christopher Thorn - Guitarra, mandolina, banjo
Rogers Stevens - Guitarra, piano, órgano Hammond
Brad Smith - Bajo, contrabajo, flauta
Glenn Graham - Batería, percusión

Temas

0. Hello, Goodbye (0:49)
1. Galaxie (3:31)
2. 2x4 (4:00)
3. Vernie (3:14)
4. Skinned (1:57)
5. Toes Across the Floor (3:04)
6. Walk (2:47)
7. Dumptruck (3:40)
8. Car Seat (God's Presents) (2:42)
9. Wilt (2:29)
10. The Duke (3:36)
11. St. Andrew's Fall (4:11)
12. New Life (3:34)
13. Mouthful of Cavities (feat. Jena Krauss) (3:33)
14. Lemonade (3:36)

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La vida está plagada de injusticias, y una de ellas es nuestra falta de memoria, sobre todo a la hora de llorar la ausencia de nuestros ídolos, y el caso de Shannon Hoon es un claro ejemplo de ello… ¿quizá porque murió unos meses más tarde de lo que tocaba?

El Club de los 27 es una lista compuesta principalmente por músicos, artistas o actores populares que murieron cuando tenían solo los 27 años. Aunque la afirmación de la innegable existencia de un pico estadístico por la muerte de músicos a esa edad ha sido refutada repetidamente por investigaciones (obviamente, hay muchísimos más que murieron ante o después de cumplir los 27), el hecho de que muchos tuvieras esa edad cuando murieron sigue siendo un fenómeno, digamos que, cuanto menos, curioso. Algunas de estas celebridades destacaban por sus excesivos estilos de vida. A menudo se proponen nombres para su inclusión, pero debido a que el club es completamente ficticio (un invento, vamos), no hay membresía oficial y por ende no creo que nadie vaya a hacer excepciones. Hoon murió de sobredosis el 21 de octubre de 1995, cuando ya tenía 28 años de edad.

Soup (1995) -producido por Andy Wallace (Slayer, Sepultura, Jeff Buckley), el mismo que aparece en la portada bebiendo sopa- es el fascinante, provocador y emocionante segundo álbum de Blind Melon, un trabajo en el que se nota que la banda ha progresado. La banda, liderada por la dramática e hiperactiva figura de Shannon Hoon, cuyos lamentos y llantos quejumbrosos a menudo recuerdan a los de Janis Joplin (quien sí forma parte del Club de los 27, por cierto), utiliza cambios musicales eclécticos para convertir sus composiciones en cascadas llenas de tensión, confesiones personales, lamentos y pasajes llenos de esperanza… una esperanza que seguramente se iba desvaneciendo poco a poco.

El álbum se grabó en gran parte en Nueva Orleans mientras Shannon luchaba contra el abuso de sustancias, y solo ocho semanas después de que viera la luz, moría de sobredosis en el bus que les estaba llevando de gira, lo que lo convierte en su último álbum de estudio con la banda (el recopilatorio Nico (1996) -llamado así por su hija pequeña- se lanzó un año más tarde y no son más que tomas descartadas con Hoon tras el micrófono).

Inicialmente, el álbum tuvo muy mala recepción y vendió mucho menos de lo esperado/deseado, pero fue aclamado con el paso de los años y ahora, como no, se considera un clásico de culto. Aún así, la revista Kerrang! lo incluyó en el puesto número 13 de Albums of the Year, por encima de los trabajos de Alice in Chains (coming soon…)Faith No MoreGreen Day (coming soon…)Ozzy Osbourne (coming soon…) y AC/DC (coming soon…).

Los demonios personales de Hoon, narrados a lo largo de la corta pero tormentosa existencia de la banda («corta», con él en sus filas, pues a día de hoy todavía giran con el vocalista Travis Warren), le dan un toque digamos que conmovedor a sus composiciones, especialmente durante algunos de los materiales menores del grupo.

El álbum comienza con untracked «Hello, Goobye», que no es una versión del clásico de The Beatles, sino una extraña pieza de jazz al más puro estilo Dixieland cantada por Shannon Hoon, en referencia a los orígenes del álbum en Nueva Orleans. Esto prepara perfectamente al oyente para un tipo diferente de banda, para unos Blind Melon más oscuros y retorcidos. Un minuto más tarde empieza el primer single, «Galaxie», canción basada en una idea original del bajista Brad Smith llamada «I’m a Freak». Shannon finalmente modificó la canción y la convirtió en una canción sobre el coche que tenía en ese momento, un Ford Galaxie:. si le echas un ojo a la letra, se conoce que le tenía un gran aprecio:

«Is this the place that I want to be
Is it you who I want to see
Holding on, hold it high, show me everything
And you’re leaving me, yeah you’re leaving me
You’re leaving me with a hated identity.»

Musicalmente, la canción tiene mucho punch, mientras que líricamente captura a un Shannon Hoon en un estado muy reflexivo, utilizando el automóvil a modo de símbolo del estilo de vida -en ocasiones tan excesivo- de los músicos, en contraposición al Ford Cadillac, el coche que representa la vida familiar estable y feliz que él quizá no tuvo. Coincide que el tema fue compuesto al poco de nacer su hija Nico, época en la que el vocalista estaba constantemente entrando y saliendo de rehabilitación, tratando de escapar de sus adicciones.

Precisamente, el segundo tema, «2×4», narra las experiencias de Shannon en un centro de rehabilitación. Es quizá la canción más completa, musicalmente hablando, de este trabajo. En especial destaca el trabajo de Glen Graham (batería) y del bajista Brad Smith, quienes agregan pequeños acentos sutiles en el lugar correcto, mientras que las guitarras de Christopher Thorn y Rogers Stevens alternan pasajes más furiosos con otros más pausados. La pista tiene ese aire psicodélico tan presente en su homónimo álbum debut de 1992, si bien aquí está manchado de esa energía tan oscura que acecha a lo largo de todo este álbum. La voz de Shannon captura a la perfección una sensación de ansiedad y confusión internas, transmitiendo una más que notable sensación de angustia.

Con «Vernie», la banda baja de revoluciones para presentarnos lo que es un tributo a la abuela de Shannon Hoon. Esta es una buena manera de agregar algo de luz al disco, y de mostrarnos que no todo ha de ser tan pesado. Líricamente, se nos muestra el lado más suave y quizá menos amargo de un  Shannon que busca en la figura de Vernie la fuerza necesaria para luchar contra la adicción y todos los obstáculos de su vida. Es una de las canciones más comerciales del álbum y de las que menos repercusión tuvo en su día.

Y tras mostrarnos el amor y afecto que profesaba por su abuelita, llegamos a «Skinned», una canción escrita desde el punto de vista de Ed Gein, el famoso asesino en serie que saqueaba tumbas y despellejaba los cadáveres antes de usar sus huesos y su piel para confeccionar un más que perturbador mobiliario. El mismo personaje que años antes ya inspirara a Tom Araya y Jeff Hanneman, autores de «Dead Skin Mask», tema incluido en el Seasons in the Abyss (1990) de Slayer. Se conoce que Shannon solía leer sobre asesinos en serie y su psicología. Musicalmente, la canción surgió cuando el guitarrista Christopher Thorn se hizo con toda una serie de diferentes instrumentos con el fin de ganar un nuevo ángulo a la hora de escribir material para este Soup, y mientras jugaba con un banjo, Shannon le escuchó, y le gustó tanto, que decidió ponerle letra:

«And when will I realize that this skin I’m in? Hey, it isn’t mine
And when will the thrill be too much meat for me to find anymore?»

Me encanta esta canción, especialmente el hecho de ver como alguien es capaz de disfrutar tanto con un humor negro como el tizón. No nos engañemos: si estamos inmersos en esta vida en la que la mierda aflora a la mínima que apartas la vista un segundo, es de recibo tratar de encontrar el humor incluso en las situaciones más sombrías para seguir adelante.

El segundo single del álbum es la canción número cinco, «Toes Across the Floor». El tema se abre con unos armónicos de bajo que crean una atmósfera bastante inquietante, complementada por el trabajo de guitarras, y para rematar la faena ahí está está la voz de Shannon, que comienza en comedido antes de aumentar su intensidad durante los coros. Me encanta ese momento “Ah-oooohhh wah! ¡Ah-ooooohhh wah!». Ahí me ganan. Una de mis favoritos de todo el álbum. Su videoclip no tiene desperdicio, por cierto. Por aquí os lo dejo…

«Walk» es un tema acústico en el que la voz de Sannon brilla intensamente. Su emoción al cantar se ve acentuada por el uso de una flauta y una mandolina a lo largo de la pista, además del bajo y la guitarra eléctrica, que entra en juego solo de vez en cuando. Y el solo de armónica de Shannon, no demasiado vistoso, pero efectista.

Llegamos al meridiano de Soup con «Dumptruck», un tema que empieza de una manera bastante punky antes de conducir sus pasos a través de unos pasajes más bluesy. Líricamente, la canción nos muestra a un Shannon reflexionando sobre su estado temiendo que la gente solo se preocupe por él una vez muerto, incluso haciendo referencia a la entonces recientemente fallecida Jaqueline Kennedy-Onassis:

«New York City soothing my itchy itchy month of May
Time has passed for Ms. Onassis, decay on display.»

Aquí uno ya puede ver que, por más esperanza que tenga, en el fondo sabe que no lo logrará y, por supuesto, demostró tener razón en sus predicciones. Es, probablemente, la canción que menos me gusta de Soup, pero sigo pensando que es una gran canción.

«Car Seat (God’s Presents)» habla sobre la figura de Susan Smith, una convicta estadounidense que fue sentenciada a cadena perpetua por asesinar a sus dos hijos, Michael de tres años y Alexander de 14 meses. En su declaración, Smith había afirmado que un hombre negro había secuestrado a sus hijos antes de que se demostrar que ella había sumergido su coche en el lago mientras los dos niños estaban adentro. La última parte de la canción es una adaptación de un poema que el tatarabuelo de Shannon había escrito en 1894. Aquí las guitarras brillan por su ausencia. En su lugar, cuenta con una instrumentación inspirada en la música jazz con algo de flauta y armónica esparcidas por todas partes. Obviamente, y como os podréis imagina a estas alturas de la película, la pista cuenta con una atmósfera oscura y misteriosa en todo momento, en la que la voz de Shannon se alterna con unas grabaciones de unas llamadas de la época referentes al suceso. De esta manera, se captura el miedo y la confusión que revolotean en el ambiente cuando ocurre algo como lo que hizo Susan Smith.

El origen de «The Duke», la número nueve, se remonta a cuando la banda actuó en la edición del Big Mele de 1994, un festival de rock que se celebró en Oahu, Hawaii, de 1993 a 1999. Mientras la banda hacía turismo, se toparon con una estatua del famoso surfista hawaiano Duke Kahanamoku, lo que llevó a Shannon y Christopher Thorn a escribir esta canción. La verdad es que el tema tiene un aire hawaiano y transmite una sensación de tranquilidad y calma, probablemente algo que Shannon buscaba desesperadamente en este momento de su vida. Es, posiblemente, la canción más bonita de todo el trabajo.

Por su lado, para conocer el origen de la siguiente, «St. Andrew’s Fall ”, hay que remontarse a la gira de su primer álbum. La iglesia de St. Andrew’s (Detroit, Michingan) se hizo tristemente famosa tras el suicidio de una mujer que saltó al vacío alentada por los gritos de la multitud allí presente. Durante dicha gira, la banda se detuvo a visitar dicha iglesia, posteriormente reconvertida en sala de conciertos. A Shannon le conmovió particularmente la historia, y como resultado se le ocurrió la letra de esta canción:

«But if I could buy the sky that’s hangin’
Over this bed of mine
If I could climb these vines
And maybe see what you’re seein’.»

Musicalmente, está estructurada en diferentes secciones. La primera, eminentemente acústica, es bastante normal dentro de los estándares del rock. Posteriormente, la canción gana en adrenalina posiblemente para transmitir al oyente esa sensación de fall (caída), antes de quedarse en silencio cerca del final, marcado por una especie de jam instrumental.

«New Life», como no, fue escrita para tras el nacimiento de Nico, la hija de Shannon, que tuvo lugar en julio de 1995, y su esperanza de que su nacimiento pudiera en cierta forma ayudarle a cambiar su vida… pero no fue así. Con el paso del tiempo, y tras leer pasajes como…

«‘Cause there’s a beautiful life to behold
And its the biggest part of my life to unfold.»

… la pista puede pasar de ser entrañable a, en cierto modo, ridícula. Pero, independientemente de que Shannon se contradijera y no hiciera caso de sus palabras, la canción nos muestra «su mayor intento de optimismo y de esperanza que ha tenido en mucho tiempo». Obviamente, uno no puede inmiscuirse en la mente del artista, y llegar  a saber las razones exactas que le condujeron a quitarse la vida, incluso siendo padre de un bebé recién nacido.

Llegamos a “Mouthful of Cavities”, uno de los temas más célebres de este álbum. Aquí, la banda cuenta con la colaboración en los coros de Jena Krauss, fan declarada de la banda que les había pedido colaborar con ellos en más de una ocasión. Fue tal su persistencia que, finalmente, fue invitada a cantarse algo junto a Hoon. El tema empieza con ambos mascullando algo sobre un colchón acústico, lo que le da a la pista una sensación de… ¿improvisación? La voz de Krauss le da esa sensación de apoyo que quizá el vocalista tanto necesitaba, mientras dirige sus palabras a ese demonio suyo: las drogas.

Con «Lemonade» llegamos al final de Soup, que es una canción qua habla sobre una pelea de bar. La banda deja lo «más divertido» para el final. Es diferente al resto de canciones, lo que hace que me pregunte si realmente es la canción más adecuada para poner el broche a este trabajo. Si te paras a pensarlo por un momento, qué mejor manera de finalizar toda una montaña rusa de angustias y temores que de una manera tan «loca». Al final, la pista termina con el mismo ritmo jazz que abre el álbum, pero con un toque mucho más optimista en comparación con el principio, casi como si de una especie de celebración se tratara. Y al final, el público aplaude.

Y así llegamos al final de Soup, el que quizá sea su mejor y más completo trabajo, pero no el más célebre; ese galardón se lo lleva la entrañable niña abeja. Es imposible hablar de este álbum sin hacer mención a las adicciones de Shannon, que acabarían con su vida poco después de que viera la luz. Seguramente, una sensación agridulce recorre tu cuerpo cada vez que lo escuchas, pero en lugar de quedarse con lo que sucedió meses más tarde, lo mejor es quedarse únicamente con quién era Shannon y todo lo que le ofreció al mundo.

Como casi siempre sucede, uno no se da cuenta de lo que tiene hasta que deja de tenerlo. El paso del tiempo les ha puesto donde se merecen estar, sobre todo gracias a este álbum en particular. No sé si tú que nos lees estabas al corriente de la situación personal por la que atravesaba Hoon, y no sé si tu nivel de inglés es lo suficientemente bueno como para entender por lo que estaba pasando. Pero digamos que no, que no les conocías y que no entiendes lo que dicen. Es solo entonces, cuando te pones manos a la obra, que te das cuenta que no se trata más que de un grupo de tipos talentosos que dejan fluir su creatividad tratando de alejarse tanto como pueden de la norma. Ahí radica la grandeza de esta sopa, que es tan amarga como dulce.

Rubén de Haro
Sobre Rubén de Haro 370 Artículos
Tipo peculiar y entrañable criado a medio camino entre Seattle, Sunset Boulevard y las zonas más húmedas de Louisiana. Si coges un mapa, y si cuentas con ciertos conocimientos matemáticos, verás que el resultado es una zona indeterminada entre los estados de Wyoming, South Dakota y Nebraska. Una zona que, por cierto, no he visitado jamás en la vida. No soy nada de fiar y, aunque me gusta “casi todo lo rock/metal”, prefiero las Vans antes que las J'hayber.