Black Sabbath – Master of Reality: 50 años de la redefinición del riff

BlackSabbath_MasterOfReality

Ficha técnica

Publicado el 21 de julio de 1971
Discográfica: Vertigo Records
 
Componentes:
Ozzy Osbourne - Voz
Tony Iommi - Guitarra
Geezer Butler - Bajo
Bill Ward - Batería

Temas

1. Sweet Leaf (5:05)
2. After Forever (5:26)
3. Embryo (0:28)
4. Children of the Grave (5:17)
5. Orchid (1:31)
6. Lord of This World (5:26)
7. Solitude (5:02)
8. Into the Void (6:11)

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Black Sabbath. Master of Reality. Podría dar por finalizada la reseña aniversario aquí. Es tan grande lo que ha supuesto este disco para el ámbito más duro de la música popular contemporánea que dudo que Ozzy, Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward fueran conscientes de ello en el momento en el que componían, grababan o lanzaban este trabajo.

Entre 1970 y 1971 estos cuatro pillastres de Birmingham fueron responsables de tres obras canónicas en el heavy metal: Black Sabbath (1970), Paranoid (1970) y Master of Reality (1971). Después vendría la cumbre con Vol. 4 (1972), Sabbath Bloody Sabbath (1973) y Sabotage (1975). Casi nada. En dos años estos locos de barrio de clase trabajadora, aficionados al alcohol y las drogas, no solo habían lanzado tres discos, si no que creaban el heavy metal y algunas de sus ramificaciones, muy a pesar de la crítica. La crítica musical del momento no entendió nada, se vio superada por los riffs de Iommi, las líneas de bajo de Geezer, la batería heterodoxa de Ward y la entonación sui generis de Ozzy. En cambio, el público los respaldó desde el inicio, vendiendo copias sin cesar.

Supongo que mi iniciación a Black Sabbath es de las más comunes. Eres adolescente, te gusta la música y empiezas a investigar… había que ir a la esencia. Era (aún lo soy) fan de Metallica, Megadeth, Iron Maiden… entonces había que ir al origen de ese tipo de música que me apasionaba. Obviamente, vas a buscar Led Zeppelin, Deep Purple y, claro, acabas en Black Sabbath. «Paranoid» es lo primero que escuchas, luego aquel amigo del instituto, que tenía hermanos mayores, te deja Dehumanizer (1992) y Black Sabbath (1970) y caes en sus redes, pero fue escuchar Master of Reality y caer en sus redes para siempre.

Por otro lado, el álbum tributo Nativity in Black (1994) también jugó un papel importante a la hora de ahondar aún más en los 4 de Birmingham. En Nativity in Black participaban grupos que estaban en ese momento en la cresta de la (mi) ola: Biohazard, White Zombie, Therapy?, Al Jourgensen de Ministry, Corrosion of Conformity, MegadethNick! Nick! Nick!«), Faith No More… vamos, lo más de lo más. Sirvió para volver a poner a los Sabbath en primera línea mediática y volver a reivindicar un legado que en 1994 estaba semi olvidado. (Habrían dos entregas más de Nativity in Black, pero ninguno con la magia del primero, perdiendo ese efecto sorpresa de la primera edición).

En esa época, tal como recuerda Ozzy en su biografía, I Am Ozzy: Confieso que he bebido (2009), “Cada día fumaba maría, bebía, esnifaba unas rayitas de coca, probaba speed, barbitúricos o jarabe para la tos, me metía ácido… de todo” Así que imagínate el percal. Sin duda, perfecto para generar música de otra dimensión. De echo, Ozzy también recuerda en su autobiografía que “De ese disco solo recuerdo que Tony cambió la afinación de su guitarra para que fuese más fácil tocar”.

La tos de Iommi después de dar una calada a un porro gigantesco que había traído Ozzy (al menos eso explica la leyenda), da inicio a «Sweet Leaf», himno dedicado a la marihuana. El sonido de la guitarra es mucho más grave, mucho más duro. La base rítmica destaca, como lo hará en todo el disco. Tanto Ward como Geezer están en un estado de gracia absolutamente sobrenatural. Es un medio tiempo, que se acelera en una especie de jam de batería enajenada, bajo anárquico y solo peculiar, para volver al riff principal, pesado, poderoso… Jamás escuchado hasta ese momento. [Os podría explicar lo que aparece en todas partes, que Iommi bajó cinco tonos la guitarra, aflojando las cuerdas para que no le molestara al tocar por su lesión provocada por un accidente laboral, pero no lo voy a hacer…]

«After Forever» tiene otro riffaco de los que quitan el hipo. Se dejan llevar en algún momento a zonas más atmosféricas, llegando a coquetear con algún conato progresivo (pero no amig@, la sangre no llega al río) pero a pesar de modificar el tempo, el riff, la batería, y la voz de Ozzy, vuelven a estar rayando a su mejor nivel. Por decirlo de alguna manera, si «Sweet Leaf» tiene un desarrollo doom/stoner, «After Forever» es más heavy metal. El cuarteto de cuerdas que interpreta «Embryo» sirve de introducción a uno de los temas más emblemáticos de la banda y más influyentes en la historia del heavy metal, «Children of the Grave».

Es sencillamente espectacular, un riff mágico, una base rítmica que sostiene el tema de forma sobresaliente, que consigue aturdirte e hipnotizarte. No importa cuando leas esto, ni cuando escuches el tema. Siempre va a ser así. Ozzy vocifera en contra de las armas nucleares y la carrera armamentística sin razón de la Guerra Fría. La batería parece doblada con unos timbales casi tribales. Ozzy susurra de manera fantasmagórica al final «Children of the grave…» Un puto temazo. Puedes encontrar aquí el origen del heavy metal, el doom, el stoner, el groove metal… 

«Orchid» es otro tema instrumental íntegramente compuesto y ejecutado por Tony Iommi, que dará paso sin más dilación a «Lord of This World». Otro tema a medio tiempo muy paleo doom. Ritmo pesado con su animoso núcleo central presolo, en el que el bajo de Geezer sigue estando más que presente. «Solitude» está directamente emparentada con «Planet Caravan», canción de bella factura y que nos muestra a los Sabbath capaces de componer temas fuera de la rabia del riff y la flauta como elemento novedoso.

Acabamos con «Into the Void». Una parte introductoria te da la bienvenida a un tema que se va endureciendo a medida que transcurren los segundos, con otro riff que solo los dioses pueden haber mandado a Iommi, poco a poco el riff inicial se endurece en un tempo entre doom y stoner, marcado una vez más por el bajo prodigioso y juguetón de Geezer. En el ecuador del tema el tema se enloquece en una bacanal sonora muy loca (¿paleosludge?) para volver al riff principal y volver a una progresión con unos punteos evocadores de Iommi de clara inspiración zeppeliana. 

Sin lugar a dudas este disco es esencial para cualquier amante de los sonidos duros. Aun diría más, cualquier melómano debería ponérselo en bucle y viajar en el tiempo para situarse en 1971 e imaginarse el impacto de semejante sonido. Estos 4 locos sacudieron el panorama, y de qué manera con Master of Reality… Un álbum de 10.

«You can only trust yourself and the first six Black Sabbath albums.» (Henry Rollins)

Black Sabbath Master of reality

Joan Calderon
Sobre Joan Calderon 118 Artículos

Sant Boi-Barcelona-Arenys de Mar. Padre y Metalhead. Desbordado por tanta música que escuchar y poco tiempo para disfrutarla. En el Universo solo hay dos cosas claras: In vino veritas y Metallica es la banda más grande de todos los tiempos (quizás solo una sea cierta, y no tenga que ver con la verdad). Death, black, doom, sludge, hardcore, thrash… y a veces electrónica, rock...  en resumen, la música es mi pasión