August Burns Red – Phantom Anthem

Nuestra Nota


8.5 / 10

Ficha técnica

Publicado el 6 de octubre de 2017
Discográfica: Fearless Records
 
Componentes:
Jake Luhrs - Voces
JB Brubaker – Guitarra solista
Brent Rambler – Guitarra rítmica
Dustin Davidson – bajo
Matt Greiner – batería

Temas

1. King of Sorrow (4:06)
2. Hero of the Half Truth (5:04)
3. The Frost (4:50)
4. Lifeline (5:38)
5. Invisible Enemy (4:41)
6. Quake (4:09)
7. Coordinates (5:12)
8. Generations (6:03)
9. Float (4:16)
10. Dangerous (4:23)
11. Carbon Copy (5:43)

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Entiendo que haya mucha gente, sobretodo aquellos que han crecido musicalmente antes de la eclosión del género, que no los guste un pelo el metalcore. Incluso entiendo que se lo miren con cierto aire de sospecha. Personalmente, también creo que hay un montón de bandas que se adcriben dentro de este estilo que en el mejor de los casos son insulsas y previsibles y, en el peor, son directamente infumables. Pero dentro de este mar de grupos del montón que se dedican a copiarse unos a otros con más o menos disimulo, hay unas cuantos que son especiales y que por ello merecen ser mencionados, seguidos y disfrutados. Ahí tenemos a los australianos Parkway Drive, por ejemplo, que no me negaréis que son unas auténticas máquinas, a los alemanes Heaven Shall Burn (aunque yo tampoco los etiquetaría estrictamente como metalcore), a los ingleses Architects (a pesar de que su último disco ya se ha ido un poco de madre) o a los extinguidos As I Lay Dying, que seguirían petándolo a día de hoy si no fuera porque Tim Lambesis, su vocalista, es un imbécil. Y otra de estas bandas que se sale de la norma es, sin duda, August Burns Red.

Disco tras disco, este quinteto originario de Pennsylvania se ha ido rematizando a sí mismo hasta llegar a ser la bestia parda que son a día de hoy. Porque August Burns Red son absolutamente únicos en su particular visión de un metalcore progresivo, ultra técnico y lleno de tappings agudos y exageradamente melódicos que no tiene miedo a introducir elementos de jazz y de otros mútiples estilos, desde el death metal más bruto hasta el heavy metal más clásico y épico. Tan poco miedo tienen a meterse en fregados que, sin duda inspirados por su base y educación cristiana, son autores del mejor disco de villancicos metalero de la historia (sí, estoy seguro de ello), ese espectacular y trabajadísimo Sleddin’ Hill: A Holiday Album en el que se escapan totalmente de la parodia que suelen ser este tipo de propuestas, siendo capaces de llevar un montón de clásicos navideños a su terreno de forma casi insultante y que, antes de que te des cuenta, te ponen a sacudir la cabeza con violencia ante las historias de un reno con nariz roja o un ángel que viene a anunciar no sé qué.

Es curioso porque, gustándome mucho la práctica totalidad de discos de los americanos, cuando un nuevo trabajo suyo llega a mis oidos nunca espero demasiado de él, con lo que siempre acabo gratamente sorprendido por su frescura y su inspiración. Es verdad que no es una banda que, hoy en día, escuche tan a menudo como unos años atrás, y quizás por no tenerlos del todo presentes pienso que ya han dado lo mejor de sí en discazos como Messengers, Constellations, Rescue & Restore o su anterior Found in Far Away Places. Pero no, eso no es así ni mucho menos, y este variado y riquísimo Phantom Anthem está aquí para demostrarnos precisamente que August Burns Red sigue creciendo, sigue sorprendiéndonos y sigue haciéndose mejor y mejor en cada nuevo trabajo.

La cosa empieza con un tema algo desconcertante: “King of Sorrow” es ultra pesado y tiene un inicio que recuerda a bandas tan brutas como The Haunted, aunque en seguida entran los toques progresivos y abiertos y los punteos y fraseos ultra melódicos marca de la casa. “Hero of the Half Truth” parece un tema bastante más convencional en la carrera de los americanos: breaks metalcorianos, velocidad endiablada y unos riffs agudísimos que casi nunca sabes si son riffs o se convertiran en solo en cualquier momento. Otra de sus señas de identidad son los pasajes más acústicos, que en este caso vienen acompañados de un fantástico solo jazzero y unos violoncelos la mar de interesantes. Quizás no lo parecía de buenas a primeras, pero estamos ante un tema que tiene de todo y que podría servirnos perfectamente para enseñar de lo que es capaz esta banda a cualquiera que no tenga el gusto de conocerla aún.

El haberme puesto tantas veces su disco de villancicos (siendo la última serie aún relativamente cercana en el tiempo) hace que, curiosa y paradójicamente, muchas de las canciones de August Burns Red me suenen a Navidad. Sí, ya sé que debería ser al más bien al revés, pero no puedo evitarlos, así de bien lo han conseguido. “The Frost”, temática invernal a parte, es uno de esos temas, con campanas solemnes y melódias perfectas para escuchar al lado de la chimenea enfundados en jerseys de renos y con los regalos bajo el árbol a punto por ser abiertos. A parte de eso (o quizás gracias a eso), es uno de los temas más disfrutables y pegadizos del disco, y una de las canciones que me ha atrapado más inmediatamente.

Una melodía de guitarra épica y maravillosa da lugar a “Lifeline”, otro tema impecable con todas las señas de identidad de la banda. “Invisible Enemy”, que a pesar de estar bien es uno de mis menos favoritos (solos frenético intermedios a parte), enlaza su introducción oriental con un riff particularmente alocado y contundente que pone de manifiesto las calidades técnicas de los miembros de la banda. Cosas de la vida y de los gustos, este tema fue el primer single del disco y recibió una nominación a los Grammy (la segunda de su carrera tras la de 2015), que no ganó por culpa de Mastodon y su “Satan’s Curse”. El riff épico y ultra jebi de “Quake”, por su parte, dá paso a un tema veloz e incisivo que tampoco aburrirá a nadie.

“Coordinates” es, según la propia banda, la favorita de la mayoría de sus miembros. No se les puede negar el buen gusto, porque la verdad es que a mí también me encanta. En gran parte es lenta y muy melódica, con mucha emoción y muchos toques progresivos, pero cuando toca engorilarse lo hace con algunos de los mejores riffs de todo el disco. Todo un temón, la verdad, quizás el más grande de este disco. Tampoco podemos ponerles muchas pegas en lo musical a “Generations” y “Float”, aunque ambas contienenen muchos elementos del metalcore de ese que no gusta mucho a los metaleros de toda la vida, sobretodo la segunda, con algunos pasajes vocales y algunos coros limpios que no sé si me convencen a mí tampoco.

Llegamos a la recta final del disco con “Dangerous”, un tema muy trallero y bien construido que crece bastante con las escuchas y que va sobrado de espíritu hardcore, para acabar de despedirnos del todo de la mano de “Carbon Copy”, una canción muy melódica y algo más tranquila (dentro de lo cabe, claro) que, además de contener algunos de los momentos más épicos y dramáticos de todo este disco, también cuenta con algunos interludios llenos de sintetizadores que casi no habíamos visto a lo largo de este álbum.

August Burns Red es una banda que acostumbra a publicar sus discos acompañados de versiones con comentario completo y versiones instrumentales, lo que da una idea de lo apasionados y diligentes que son con su trabajo y con su música. Si indagamos un poco más, descubriremos que estamos ante una banda de amigos de la infancia que no ha cambiado ninguno de sus miembros desde poco después de la publicación su disco de debut. Phantom Anthem, pues, es el séptimo disco que graban con exactamente la misma formación, algo poco habitual en la mayoria de bandas de éxito, y supongo que este hecho ha incidido de una manera u otra en la solidez y la apabullante personalidad que encontramos en su sonido.

Amigos de los prejuicios, hacedme el favor de dejarlos un ratito de lado y pegadle un orejazo a este disco, uno de los mejores trabajos de metalcore “moderno” que he escuchado en tiempo. Si los pilláis ahora mismo, aún tendréis la oportunidad de engancharos y no perderos la espectacular gira que los llevará por nuestras salas a finales de este mismo mes de marzo, junto a, ojo, tres bandones como Heaven Shall Burn, Whitechapel e In Hearts Wake, en lo que prometen ser conciertos para dejarse el cuello y los piños. Teniendo en cuenta que las últimas visitas en sala de los alemanes y de los propios August Burns Red fueron como teloneros de bandas que me gustan tan poco como Korn y Asking Alexandria repectivamente, y por ello muchos (incluido yo) optamos por no ir, es de agradecer que ahora nos visiten como un auténtico All Stars del género.

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Siempre me ha encantado escribir y siempre me ha encantado el rock, el metal y muchos más estilos. De hecho, me gustan tantos estilos y tantas bandas que he llegado a pensar que he perdido completamente el criterio, pero es que hay tanta buena música ahí fuera que es imposible no seguirse sorprendiendo día a día. Tengo una verborrea incontenible y, si habéis llegado aquí, seguro que ya os habéis dado cuenta.

Como medio, formar parte de una escena tan enérgica y con tanta gente apasionada que vive lo que hace con tanto amor y sin esperar nada a cambio es un disfrute constante y auténtico privilegio. En Science of Noise queremos ayudar día a día a que esta escena crezca y se solidifique, sin rivalidades y con la máxima ilusión. Porque seremos pocos, pero somos poderosos.

Sobre Albert Vila 439 Artículos
Siempre me ha encantado escribir y siempre me ha encantado el rock, el metal y muchos más estilos. De hecho, me gustan tantos estilos y tantas bandas que he llegado a pensar que he perdido completamente el criterio, pero es que hay tanta buena música ahí fuera que es imposible no seguirse sorprendiendo día a día. Tengo una verborrea incontenible y, si habéis llegado aquí, seguro que ya os habéis dado cuenta. Como medio, formar parte de una escena tan enérgica y con tanta gente apasionada que vive lo que hace con tanto amor y sin esperar nada a cambio es un disfrute constante y auténtico privilegio. En Science of Noise queremos ayudar día a día a que esta escena crezca y se solidifique, sin rivalidades y con la máxima ilusión. Porque seremos pocos, pero somos poderosos.