Análisis del baile en el heavy metal – Parte I

Pogo, Stage Diving, Crowd surfing y Wall of Death

Hace años empecé lo que tenía que ser mi segundo libro el cual nunca terminé y la idea era analizar desde un punto de vista etnográfico los bailes “violentos” en los estilos más “duros” de las variantes del rock. Empecé con ello ya finalizando mi segunda carrera: Humanidades.

Mi especialidad es el rock duro y siempre he estado en contacto con las denominadas “tribus urbanas”, a la par que he podido vivir y disfrutar de la cultura rock. Asisto a muchos conciertos y siempre he observado los bailes violentos habituales dentro del mundo del rock y sus múltiples ramificaciones estilísticas. Es curioso ver como gente que apenas se conoce se divierte bailando al son de la música a base de empujones y golpes, pero en ningún momento buscan lesionar al prójimo. Es un estilo de danza que siempre ha sorprendido a la gente ajena al estilo, pero también sigue sorprendiendo a muchos de los habituales y veteranos que llevan toda la vida asistiendo a conciertos de sus bandas favoritas. Los que lo practican desconocen a todas luces el nacimiento de estos bailes y el por qué de su práctica, que hoy en día es global e internacionalizada. No hay ningún estudio, que yo conozca, sobre el tema y consideré que era algo sumamente interesante.

Umberto Eco nos señala de inicio que los pitagóricos fueron los primeros en darse cuenta que la música tiene la capacidad de aflorar sentimientos a quienes la escuchan:

Los pitagóricos son los primeros en estudiar que las relaciones matemáticas regulan los sonidos musicales, las proporciones en las que se basan los intervalos, la relación entre la longitud y una cuerda y la altura de un sonido. La idea de armonía musical se asocia estrechamente a cualquier regla para la producción de lo bello.”

– Umberto Eco

Así pues el rock duro y el punk son estilos directos capaces de provocar sensaciones como odio, ira, alegría, tristeza o fiesta. A ello hay que sumar unas letras críticas con la sociedad y que en muchos casos intentan hacer reaccionar a quienes les escuchan. Cada estilo musical posee un baile propio, así que no tiene que sernos extraño que los bailes derivados del rock duro posean algo de extremo y violento pues va acorde con la música. Un concierto posee también cierta conexión mística y paralelismos con las celebraciones rituales. Como apunta Carles Feixa, los músicos podrían ser los sacerdotes, el público los devotos y la sala de conciertos la iglesia o el emplazamiento dedicado al culto. Hay que subrayar que un concierto posee mucho de festivo, de romper con la rutina y de dar rienda suelta a la diversión. Ya desde antes de la antigua Grecia que las civilizaciones han acompañado sus fechas señaladas de festividad con la música.

También en la Edad Media iban rodando de un lugar a otro, cantando bailando bajo el influjo de esa misma violencia dionisíaca, muchedumbres cada vez mayores (…) En coros reconocemos nosotros los coros báquicos de los griegos, con su prehistoria en Asia Menor, que se remontan hasta los Sacios orgiásticos.

Friedrich Wilhelm Nietzsche

La música suele ir asociada siempre a la fiesta, como apuntó Roger Caillois. Y en toda fiesta hay una cierta transgresión de las normas vigentes como explica Georges Bataille. El gran ejemplo de ello es el origen de la fiesta de carnaval en la que ricos y pobres igualan su condición social tras una máscara y disfrutan del anonimato para transgredir las normas y disfrutar de lo prohibido durante unos días.

A menudo, en sí misma, la transgresión de lo prohibido no está menos sujeta a reglas que la prohibición. No se trata de libertad. En tal momento y hasta ese punto, esto es posible: éste es el sentido de la transgresión. Ahora bien, una primera licencia puede desencadenar el impulso ilimitado a la violencia.

– Gerorges Bataille

La chispa inesperada que hace que todo se salga de madre y que la gente y la multitud actúe de forma violenta y sin control está desarrollada por el autor libanés Nassim Taleb y ese suceso se conoce popularmente como “el cisne negro”, haciendo referencia a una anomalía referida a un suceso inesperado y sorpresivo que será analizado a posteriori. Los sucesos que desencadenaron la Primavera árabe fueron debido a que las fuerzas del orden lanzaron un tenderete de venta ambulante de naranjas. Una nimiedad, pero fue la gota que colmó el vaso.

La cultura del ocio y la juventud ha hecho que este tipo de festividades ya no sean sólo en fechas señaladas y que la juventud cree su propio espacio y dedique su tiempo a la diversión. Como apunta Carles Feixa:

Antes Carnaval era una vez al año, hoy en día el Carnaval se celebra cada fin de semana.

– Carles Freixa

Los bailes rockeros

Pogo, mosh o slam

El mismo pogo -la danza punk- es visto como una danza salvaje. (…) el gusto por la marihuana, la visión apocalíptica del futuro, son vistos por los jóvenes como factores de correlación con los indios pasados y presentes.

– Carles Freixa

El inicio del baile agresivo dentro de la música rock empezó a mediados de los 70, justo cuando coincidió con la explosión del punk rock. Es difícil saber cuándo y quién empezó a realizar este baile pues había dos escenas diferenciadas: una en Nueva York y la otra en Londres. A pesar de que son muchos los que consideran de que hay que hablar de punk con la irrupción de los Sex Pistols (Carles Feixa en “De jóvenes, bandas y tribus”), a decir verdad hay tres grupos que estuvieron antes y de los que los Pistols tomaron muchísimas ideas: Stooges, Ramones y New York Dolls. No es casualidad que el manager y creador de los Sex Pistols antes hubiera sido el manager de los Dolls de Nueva York , de quienes copió su estética (dos de sus miembros poseían una tienda de ropa) y de quienes se basó en su concepto para los Pistols. Cada estilo de música posee su estética y su baile, así que en algún momento de mediados de la década de los 70, alguien consideró divertido el saltar al ritmo de la música y darse golpes entre amigos y desconocidos. Algo con muchas conexiones con los bailes tribales ancestrales. Era una explosión de alegría y a la vez algo natural pues el punk no dejaba de ser un estilo agresivo, reivindicativo, directo y hablaba de los males de la sociedad sin metáfora alguna: era la realidad palpable del día a día, lo que enfurecía a los jóvenes de clases medias y bajas.

El punk propone un individualismo furioso, el repudio de todas las coacciones de grupo y la transgresión de todo tabú.

– Yonnet

Nada de coreografías, sólo una explosión de vitalidad e individualismo compartidos, a golpes, con amigos y desconocidos. Tomó el nombre de pogo, pero también mosh o slam (especialmente en Sudamérica). Aunque son muchas las voces que dicen que fue Sid Vicious el inventor del pogo creo que es absolutamente improbable. A pesar de que Vicious era un bala perdida y un provocador nato nunca estuvo en el nacimiento de los Pistols ni tampoco sabía tocar el bajo realmente. Fue fichado porque resumía todos los clichés de los Pistols y porque su leyenda negra de fechorías era un currículum perfecto para ello. Encima, quedaba de maravilla en las fotos, era icónico. A partir del pogo hay toda una ramificación de estilos de baile similares que nacen de él, como del rock salieron mil ramificaciones estilísticas musicales. En sus inicios el pogo llegó a provocar mil-y-una peleas y sirvió de excusa para que bandas rivales empezaran batallas campales.

La única vez que realmente me sentí en peligro fue en un concierto de Agnostic Front en Trenton, Nueva Jersey en los años 80. Hubo una pelea monumental entre 100 skinheads y otros 100 moteros de Nueva York nada más empezar el concierto. Hubo una olla de 200 personas dándose estopa sin cesar. Yo aguanté como pude quieto delante del escenario. El show terminó al cabo de 30 segundos.

– Andy Duvall (Zen Guerrilla, The Freeks)

A partir de los 90 este tipo de baile posee una serie de reglas, no escritas, pero globalmente aceptadas. Nunca hay intención de dañar o lastimar a nadie. Es un baile en el que si alguien cae, siempre es recogido al momento, e incluso sus practicantes están en todo momento pendientes de que todo salga bien. Evidentemente no todo el mundo es igual y los efectos de alcohol o drogas pueden llegar a influenciar a sus participantes, eso es lo que suele conllevar más peligro. La ubicación de este baile suele acometerse en las primeras filas, repletas de los seguidores más fieles.

Stage diving / Crowd surfing

Sí que he hecho saltos desde el escenario y la verdad es que es una sensación muy agradable y de una subida de adrenalina mortal.»

– Elizabeth M. (fan del heavy metal)

El stage diving puede traducirse como “salto desde el escenario” y es otra forma muy popular de baile si bien no estaríamos hablando de baile en si. Es literalmente saltar desde el escenario y caer sobre las primeras filas de asistentes al concierto, quienes con sus manos alzadas te levantarán y te desplazarán hasta que uno caiga y finalice el viaje. Al igual que el pogo se fundamenta en la confianza ciega con la gente. Implica camaradería y empatía por parte del prójimo. Uno espera que tras su salto la gente no se separe y pare tu golpe. Cabe señalar que hay infinitos casos de parálisis e incluso de víctimas mortales debido a estas prácticas.

Muchos son los que indican que esta práctica se inició en los 70, incluso antes que el pogo y curiosamente en bandas de rock sinfónico (nada agresivas). Lo que sí está claro es que esta práctica nació cuando un cantante decidió lanzarse al público para recibir el calor de sus fans, y todo apunta a que fue Peter Gabriel de Genesis. La teatralidad de los directos de Genesis terminaban con el éxtasis del tema “The Knife”. Y es que hay que resaltar que los temas más populares o los más rápidos y agresivos suponen un pistoletazo de salida para que el público empiece con este tipo de bailes. Entonces el stage diving nacería de la imitación del público a lo que hacen sus ídolos. Pronto esta práctica se haría popular en todo tipo de estilos musicales, así que la gente más atrevida intentaría subir al escenario para lanzarse posteriormente al público. Es una práctica realmente peligrosa pues posee tres fases sensibles: La primera es subir al escenario sin que los miembros de seguridad te lo impidan. Obviamente la seguridad de estas salas no es precisamente amable, y he visto desde agarrones y puñetazos por parte de miembros de seguridad.

Una vez se alcanza el escenario el practicante suele disfrutar de su momento de gloria y se da un garbeo por la escena sin molestar a los músicos. Muy pocas veces quien sube a escena suele molestar a la banda a la que ha ido a ver y por la que ha pagado la entrada. El segundo momento peligroso es el salto; siempre confiando en que la gente estará atenta y amortiguará la caída del que salta. La tercera fase es el aterrizaje, que puede ser en cualquier lado. Desde hace unos 20 años (en los 90), se suele devolver a la persona al foso de seguridad donde los mismo miembros encargados de vigilar que nadie suba, los que recogen a los practicantes de stage diving y los devuelven al público por un lateral, de muy buenas maneras.

Actualmente el stage diving ha evolucionado hacia el conocido como crowd surfing (surfear las masas en castellano). Es lo mismo pero se empieza no desde el escenario y sí desde el público. El practicante suele pedir a un compañero o desconocido que una sus dos manos para que él pueda poner el pie y subir por encima de las cabezas del público. La gente lo desplazará en volandas y lo llevará hasta el escenario, al foso, dónde será recogido por los miembros de seguridad. Tras aterrizar saldrá por uno de los laterales y volverá a realizar su hazaña. Desde hace años que ha habido casos en que algunos de los bolsillos de los practicantes son vaciados por ladrones que aprovechan la situación. Otra práctica habitual es que chicos o chicas sufran tocamientos en sus zonas genitales ya que el barullo y la muchedumbre les permiten actuar con plena impunidad.

Circle pit

En otros países, sobre todo en América, tanto en el norte com en el sur he visto circle pits muy guapos, y todo el mundo súpercolega, girando y empujándose. A ver, siempre hay algún payaso pero realmente siempre es en plan colega, como debería siempre ser.

– Ana C. (fan del heavy metal)

El circle pit es otra variante del pogo aunque en esta sí que hay organización e implicación por parte de mucha gente. Etimológicamente lo traduciríamos como “foso en círculo”, y es sencillamente bailar pogo pero dando círculos en traslación junto con quienes te rodean. Es una práctica muy habitual en los festivales veraniegos y suele ser organizado desde la escena por parte de los músicos. Se delimita un espacio formado por la gente que quiere participar, y a la señal del cantante, todo el mundo empieza a dar vueltas alrededor de un eje imaginario, al son de la música y bailando pogo. Hay que estar todo el rato en movimiento y seguir el sentido marcado por la gente.

Una caída en este tipo de baile puede ser muy peligrosa pues la gente de atrás viene en inercia y cuando cae uno, suelen caer decenas. Implica también empujones y golpes pero siendo siempre una violencia asertiva, nunca buscando dañar a nadie. Es más que habitual encontrar a mucha gente con lesiones y magulladuras después de la práctica. Se siguen siempre las reglas no escritas comentadas anteriormente en las que prima el siempre levantar a los caídos y hacer parar o desviar a la muchedumbre. El origen del circle pit lo encontramos en los 80 en las bandas de hardcore neoyorkino, y de hecho, la primera vez que lo presencié fue en el extinto festival Doctor Music en el Pirineo catalán. La banda que lo hizo fueron Biohazard, afincada en el barrio de Brooklyn, y una de las clásicas del estilo hardcore. La mayoría de festivales veraniegos suelen prohibir su práctica pues la gente suele organizar ya los circle pits de forma espontánea, siempre en las inmediaciones de la escena.

Wall of death

Recuerdo como una de las mejores experiencias que me ha brindado el rock, una vez en el HellFest de Francia vi a Chimaira y a Caliban hacer unos Walls of Death gigantes que fueron bastante emocionante, cientos de personas contra cientos de personas, recuerdo que cuando el cantante dio el pistoletazo de salida a media canción, salté y me lancé quedándome suspendido en el aire hasta chocar contra el otro de enfrente. IMPRESIONANTE”.

– Darío  G. (fan del heavy metal)

Esta práctica es la más nueva y posiblemente la más espectacular y peligrosa de todas. La traducción es sencillamente: “el muro de la muerte”, y consiste en que se trace una línea imaginaria que va desde el medio del escenario hasta el final de la sala o la torre de sonido. La gente se separa y deja un espacio de unos cuantos metros. A la señal del grupo que está tocando, un bando y otro empezarán a correr unos contra otros hasta chocar y seguir bailando pogo. La imagen es talmente la de dos ejércitos a punto de entrar en la contienda. Requiere organización, y esta suele venir por parte de la banda que toca. Es posiblemente junto al circle pit la práctica más peligrosa de entre todas las que analizamos en este trabajo y actualmente suele estar prohibida en la mayoría de festivales veraniegos, muy a pesar de que es habitual ver que la gente hace caso omiso a las prohibiciones. Las lesiones y magulladuras suelen ser habituales en todos y cada uno de estos walls of death pues a pesar de que terminan en pogo y buena comunión entre ambos “ejércitos”, el primer choque es muy violento. En la organización suelen aparecer algunos espontáneos organizando ambos ejércitos e incluso suelen quedarse en el centro y aguantan las embestidas de unos y otros.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 239 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.