Crónica y fotos del concierto de Alice Cooper + Black Stone Cherry - Sant Jordi Club (Barcelona), 8 de septiembre de 2019

Alice Cooper en Barcelona: un señor de 71 años da el mejor concierto del año

Datos del Concierto

Bandas:
Alice Cooper + Black Stone Cherry
 
Fecha: 8 de septiembre de 2019
Lugar: Sant Jordi Club (Barcelona)
Promotora: RockNRock
Asistencia aproximada: 3000 personas

Fotos

Fotos por Manuel Damea

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Tarde de domingo lluvioso, casi frío. Algo así como una despedida del verano, el agua y la sal. Todos los ingredientes para que eso que llaman depresión post vacacional ataque y te deje hecho un ovillo en el sofá mientras alguna cadena de televisión escupe una película lacrimógena y cursi. Por suerte o por desgracia empezaba septiembre, y en este mes de 2019, eso indica que viene una temporada de conciertos de toma pan y moja. Y para empezar el show, nada mejor que el show. Tocaba rock n’roll, shock rock, historia viva. Tocaba ver a una leyenda como es Alice Cooper¸ y a pesar del viento huracanado, pusimos rumbo a Montjuïc.

Lo primero que hay que destacar es que me pareció un tiempo exagerado ese lapso entre la apertura de puertas, a las 18:30, y el comienzo de Black Stone Cherry, a las 20:00. Era mi primera vez en el St. Jordi Club (sí, a estas alturas…), y siempre había escuchado que había follón para entrar. Nada más lejos de la realidad. En poco menos de cinco minutos salí del parking (bendita ubicación para los que venimos de lejos y necesitamos el transporte privado), me dieron el pase de prensa y accedí al local. A primera vista, y durante bastante rato, aquello parecía que haría fallida, pues se veían más espacios que personas. Al final, con el protagonista de la noche en escena, esa percepción cambió, llegando a unos 3000 asistentes.

¿Y cómo eran esos asistentes? Pues absolutamente variopintos. Calvos, melenudos, gordos y flacos, con ojos pintados o sin maquillaje, vestidos de cuero, tejano, con traje o con vestimenta propia de Pachá. Jóvenes, muy jóvenes y de la edad del cantante. ¡Todo un espectáculo sociológico! Yo mismo vi el bolo junto a un chaval que rondaría los 11 años, y allí estaba, tan emocionado, cumpliendo un sueño, según me dijo.

Mientras esperábamos el inicio cayó alguna cerveza, y ahí el primer tirón de orejas. Me parece absolutamente abusivo que una cerveza, que ni siquiera es la grande, cueste 7,5€, +2 por el vaso. Hombre, vale que quieran ganar dinero, pero entre poco y demasiado. Así, sorbo a sorbo y observando la fauna, el reloj dio las 20:00.

BLACK STONE CHERRY

Poco conocía de los encargados de abrir la noche y caldearla. Algún tema y poco más, así que cuando vi la explosión de energía, me esperancé mucho. Aquello tenía ritmo. Aquello tenía actitud. Aquél rock n’roll con tintes sureños empezaba a calarme… pero no llegó a hacerlo del todo. Sí, estaba bien. Sí, repasaron su carrera. Pero la sensación que tuve fue la de homogeneidad. Todo me sonó igual, muy lineal, y eso le restó puntos.

Quizá, de haber sido fan de ellos, o simplemente de haberles seguido algo más de cerca, hubiese disfrutado más de temas como “Blame It on the Boom Boom”, “Family Tree” o “Lonely Train”, que sí parecieron hacer las delicias de sus incondicionales (y a tenor de las camisetas, había unos cuantos).

En total fueron unos tres cuartos de hora algo llenos de actitud y energía, de carreras por el escenario, de baquetas volando (perdí la cuenta de las que se le cayeron al batería) pero de música algo monótona. Ojalá sea yo el único al que le dio esa sensación y que la gente los disfrutase como merecen.

Setlist de Black Stone Cherry

Burnin’
Me and Mary Jane
Blind Man
In my Blood
Blame it on the Boom Boom
White Trash Trash
Lonely Train
Cheaper to Drink Alone
Family Tree

ALICE COOPER

Una lona azulada con dos ojos cubría el escenario mientras se acababa de apuntillar todo. Media hora de preparación entre el final de Black Stone Cherry y que los altavoces escupiesen las intros, mucho rato, a priori, pero todo tendría su explicación.

Como digo, con las luces aún medio encendidas, los altavoces empezaron a cantar aquello de “Years Ago”. Su tono circense es perfecto para lo que viene a continuación (hablo en presente porque sirve para cualquier concierto de los de Vincent, no el de esta gira en particular). Silbidos, hurras, nervios… aquello empezaba a caldearse de verdad. Una voz nos daba la bienvenida a la pesadilla y su castillo, y es que cuando cayó el telón, pudimos ver que, efectivamente, allí había un castillo con sus escalinatas, sus muertos vivientes, su humo y su séquito. ¡Y vaya séquito! Antes de entrar en materia hablemos un poco de ellos para no despistarnos. Glen Sobel a la batería demostró ser una bestia, y que no necesitas cinco o seis toms para demostrar una técnica de auténtica locura. Si nos ceñimos al rock y al hard rock, pocos baterías me vienen a la cabeza que tengan su categoría. Tremenda lección que dio durante la hora y meda que duró el concierto. De la misma manera, Chuck Garric se volvió a destapar como un bajista tremendamente efectivo, un show en escena y el pegamento ideal para el resto de músicos. Si bien es cierto que Ryan Roxie y Tommy Henriksen son un auténtico lujo de guitarras y los que mejor saben traer el sonido setentero de Alice Cooper, es innegable que, a día de hoy, es Nita Strauss quien se lleva todos los focos de las seis cuerdas, y no hay para menos. La futura madre de mis hijos y abuela de mis nietos (aunque ni ella ni mi mujer lo sepan) demostró un auténtico poderío en el escenario. Ya lo dijo el propio Alice: “en el escenario puede parecer una modelo, pero toca como Van Halen”. Y así fue. El derroche de técnica, de virtuosismo, de sonidos más modernos de la banda fue tremendo. La presencia que tiene en el escenario, el aura, como diría alguno de nuestra redacción, es incontestable, y lo demostró durante todo el show. Y qué decir del propio Alice Cooper. 71 años, tiene el amigo, y ahí sigue, a un nivel vocal enorme, con una capacidad interpretativa tremenda y todo el show, hasta el último detalle, en su cabeza. Porque no nos engañemos, no había nada de improvisación, todo estaba pensado y estudiado al milímetro, pero la naturalidad y la fluidez con la que se mueve y canta no hacen reparar en esto.

La cosa empezó con “Feed My Frankenstein”, y la locura estalló. “No More Mr. Nice Guy” la elevó, como no podía ser otra cosa tratándose de uno de sus clásicos más clásicos, y “Bed of Nails” fue la guinda. Este tema demostró algo que valoro, y es la cohesión y voluntad de todo el grupo. En tiempos de pre grabados, ver a los cuatro miembros con instrumentos de cuerda hacer coros (y hacerlos magistralmente) creo que otorga puntos. El sonido, tras unos primeros instantes titubeantes, fue inmejorable.

Por suerte o por desgracia, el señor Cooper siempre mete variaciones y sorpresas en sus setlists, rescatando algún olvidado de su extensa discografía, y en esta ocasión la cosa empezó con “Raped and Feezin’”. Una vez acabada, y con un público totalmente entregado al mejor maestro de ceremonias (“mal cantante y peor frontman”, dijo de él Txus di Fellatio…), este sacó su harmónica para batirse en duelo con Tommy durante “Fallen in Love”. “Muscle of Love” fue el preámbulo perfecta de la ya mítica muleta que preside otro de sus clásicos más clásico, “I’m Eighteen”.

Fue con “Million Dollar Babies” que se empezó a sacar la parafernalia pesada: una catapulta con cara de diablo que dispararía serpentina verde y billetes con la cara de Alice. Quizá, y solo quizá (y siendo demasiado exigente), traer dos, una a cada lado del escenario, hubiese hecho la cosa algo más equitativa.

Unos punteos de los tres guitarras dieron paso a la locura, y es que si nuestro protagonista tiene un éxito aplastante, este es el que sonó a continuación, “Poison”. Lo tacharán de “paco”, de manido, de lo que sea, pero es un temazo tremendo que toda la sala cantó a pleno pulmón. Y, como he dicho anteriormente, con unos coros muy bien ejecutados que ponen de manifiesto el nivel de profesionalidad de la banda.

Les debió cansar mucho, porque dejaron a Nita sola en el escenario. ¿Miedo? Ninguno. Se marcó un tremendo solo que enlazó con otra de las sorpresas de la noche, “Roses on White Lace”, durante la cual vimos una novia medio moribunda con un candelabro y un ramo de flores.

“My stars” dio paso a un medley instrumental con “Devil’s Food” y, principalmente, “Black Widow”, para dar reposo a un Cooper (de nuevo, 71 años) que volvería, camisa de fuerza atrapándole, con “Steven”. Unos bebés cabezones le cogían y aterrorizaban, mientras en la oscuridad unos caballeros se preparaban para su trabajo. En la ventana del castillo, por su parte, asomaba una cabeza gigante de bebé. “Dead Babies” trajo de nuevo a la novia, esta vez vestida de enfermera, para teatralizar lo que daría paso a otro de los momentos esperados de cualquier concierto de Alice Cooper, la guillotina y posterior decapitación, todo a ritmo de “I Love the Dead” cantado por la banda.  El bebé escondido en el castillo lo rompió y también hizo acto de presencia durante este rato.

Nuestro showman volvió a escena, esta vez con chaqué rojo, para interpretar “Escape” y el otro tema que no puede faltar nunca, “Teenage Frankenstein”, con Franken Alice on stage.

Para técnica, por muchos “gracias y buenas noches” que dijesen. Aquello no acababa ahí y todos lo sabíamos. Con “Under my Wheels” y su ritmo vacilón lo confirmamos, y con “School’s Out” pusimos, ahora sí, el punto y final. Un “School’s Out” que sonó de lujo, con interludios del “Another Brick in the Wall” de Pink Floyd (al final todo gira en torno a la educación), mientras Alice explotaba globos gigantes llenos de confeti con su katana o un puñal.

71 años son muchos, y teniendo en cuenta que la última gira de Alice Cooper que pasó por aquí fue en 2010 (RockFest aparte), aquella velada tuvo regusto de despedida. Los años pasan, la jubilación va llegando y hay que dar paso a las nuevas generaciones. Desconozco si volveremos a ver a Vincent por estos lares, no creo (ojalá me equivoque), pero por si acaso, lo que hizo el anciano fue sacarse la chorra y mearse en el resto de conciertos de 2019. No creo que pueda haber otro que supere lo vivido el pasado 8 de septiembre.

Setlist de Alice Cooper

Feed My Frankenstein
No More Mr. Nice Guy
Bed of Nails
Raped and Freezin’
Fallen in Love
Muscle of Love
I’m Eighteen
Billion Dollar Babies
Poison
Roses on White Lace
My Stars
Devil’s Food
Black Widow
Steven
Dead Babies
I Love the Dead
Escape
Teenage Frankenstein
Under My Wheels
School’s Out

Xavi Prat
Sobre Xavi Prat 169 Artículos
Llevo en esto del heavy más de media vida. Helloween y Rhapsody dieron paso a Whitesnake y Eclipse, pero Kiske sigue siendo Dios. Como no sólo de música vive el hombre, la literatura, Juego de Tronos y los tatuajes cierran el círculo. Algunas personas dicen que soy el puto amo, pero habrá que preguntarles por qué.