5 canciones dedicadas a Donald Trump según… Science of Noise

Finalmente se ha determinado el resultado de las elecciones a la presidencia de los Estados Unidos y, como medio mundo estaba deseando, el demócrata Joe Biden echó a Donald Trump de la Casa Blanca después de cuatro años de mandato.

No seremos nosotros los que nos ensarcemos en profundos análisis políticos sobre el tema, ni mucho menos los que consideremos al tal Biden un revolucionario progresista que vaya a convertir a los States en un paraíso de las libertades de verdad ni en un amigo del resto del mundo, pero tampoco hay duda que la figura del señor Trump no ha dejado a nadie indiferente, tanto por lo que dice como por lo que hace como por cómo lo hace. Y por ello, se merece que le dediquemos un humilde top con canciones que nos vienen a la cabeza al pensar en él.

«Agent Orange» por Albert Vila

Artista: Sodom
Álbum: Agent Orange (1986)
Autores: Chris Witchhunter, Frank Blackfire y Tom Angelripper

En mi humilde opinión, en el mundo no hay casi nada blanco o negro. Prácticamente todas las opiniones y todas las posiciones políticas tienen una base y unos argumentos que, esté uno de acuerdo o no o se ajusten más o menos a los principios universales de la moral y la ética, son perfectamente válidos para el que los sostiene. Para poner un ejemplo, y aunque yo condeno enérgicamente todo tipo de racismo o descriminación (faltaría más), puedo entender los miedos irracionales, sociales o familiares que pueden llevar a una persona a actuar de forma racista, y así con casi todo. Dicho esto, y sin ser ni mucho menos experto en la política americana, tengo bastante claro que, independientemente de lo acertado o no de algunas de sus actuaciones como presidente, el señor Donald Trump es un loco magalómano, misógino, narcisista y peligroso. Así que mejor bien lejos.

La perversión del pobrísimo sistema democrático de la supuesta mayor democracia del mundo (en la que, matices a un lado, cada cuatro años te obligan a escoger entre Ciudadanos o VOX) tiene ahora a medio mundo feliz ante la victoria de otro señor blanco de casi ochenta años que lleva desde 1973 en posiciones de fuerte poder político y que, por ende, ha estado metido en todos los fregados estadounidenses de las últimas cinco décadas. Joe Biden simboliza el status quo y la perpetuacion de la América de siempre mejor que nadie, pero supongo que, a pesar todo, es mejor tenerlo a él como presidente que a un personaje tan histriónico e impredecible como Trump, una consecuencia más del auge de movimientos populistas de corte reaccionario que se están apoderando poco a poco y en todo el mundo de la «revolución» por culpa de la exasperante corrección política de las supuestas y cada vez más acomodadas izquierdas.

Bien, hecha la breve perorata política, la premisa de este top de hoy era escoger canciones que recordaran a Trump. Pues a mí todo lo que me ha venido a la cabeza de buenas a primeras no está relacionado con sus opiniones ni con sus acciones, sino con su casi enfermiza obsesión por las cremas bronceadoras y las capas y capas de colorete. Una obsesión que, viendo según que contrastes de tono de piel en según que fotos, se antoja casi ridícula. Que si «Pumpkins United» de Helloween, que si el «Orange Goblin» que da nombre a esa misma y genial banda de stoner metal o el «A Deathwork Orange» de los daneses Illdisposed, … gran variedad de canciones dedicadas al bonito color anaranjado que adorna el rostro del ya ex-presidente americano.

Finalmente, tanto por relevancia como por conocimiento y gusto personal, me acabo quedando con uno de los temas más representativos de la carrera de los germanos Sodom, el que daba título a ese brillante Agent Orange que publicaron en 1989. Poco más me queda decir sobre esa canción que no dijera ya en la reseña retrospectiva que le dediqué al disco en su momento, pero sí que recalcar que es un temazo lleno de groove, de tralla y de riffacos 100% thrasheros y que el mencionado agente naranja fue un herbicida altamente tóxico y tan peligroso como el propio Trump que los americanos usaron con profusión en Vietnam como parte del desarrollo de sus programa de guerra química. Por cierto, que los personajes que estuvieron sentados en la Casa Blanca durante ese infausto conflicto fueron el amado John F. Kennedy, el también demócrata Lyndon Johnson (que estuvo ocho años en el poder, todos ellos en guerra) y, finalmente, el republicano Richard Nixon, que fue el que acabó retirándose antes de caer estrepitosamente con el escándalo de Watergate.

Moraleja, que Trump es un peligro para la humanidad y que me alegro que vuelva a sus labores y deje de lado eso de dominar el mundo desde una palestra y poniendo morritos, pero si alguien se piensa que los demócratas van a venir a salvarnos de algo, lo llevamos clarinete.


«To Hell With the Devil» por Abel Marín

Artista: Stryper
Álbum: To Hell With the Devil (1986)
Autor: Michael Sweet

¡Ala, a cascarla!. Más de un@ podrá descansar tranquil@ después de haber pateado, electoralmente y bajo su democrático sistema (modo ironía on), el W.A.S.P. culo del impresentable que ha estado apoltronado en el famoso (por varios motivos) despacho oval de la casa blanca.

A la hora de escoger una canción que definiera mi desprecio hacia el anaranjado personaje (no, no es naranjito, que también) podría tirar de infinidad de canciones. Aunque se me pasaron por la cabeza «Son of a Bitch de Accept “American Idiot” de Green Day, “Matando Güeros”, “Raza Odiada” o “Viva presidente Trump” de los siempre polémicos y divertidos Brujería o “Johnny” de La Polla, pero la ironía me ha llevado a escoger este “To Hell With the Devil”.

Primero de todo he de decir que me encanta Stryper, musicalmente hablando y sin tomar su mensaje demasiado en serio. La única vez que he podido verles en directo fue en el Rock Fest de 2018 donde se marcaron un bolazo, proporcionándonos una larga sesión de fotos y risas con uno de los Testamentos que lanzaron al público. Uno de mis colegas fue uno de los «afortunados», si lo contamos como fetiche coleccionista.

Ahora que vuelven a estar de actualidad con nuevo trabajo en el mercado, es motivo de celebración, pero paradójicamente, no hay que obviar que representan muchas de las cosas que detesto. Sabemos que su magnífico cantante y compositor Michael Sweet es un firme seguidor de las doctrinas del ya ex presidente, algo de lo que él se ha enorgullecido abiertamente en las redes, por lo que vamos a darle la vuelta a su tema estrella y vamos a enviar al infierno (o al cielo o al cuerno, pero bien lejos) al presidente que representa sus valores. Vamos a darle un revisionado a su icónica, y en su día polémica portada -no olvidemos que posteriormente fue cambiada por la negra y simple que más conocemos- cambiando al demonio heavy por un anaranjado personaje de tupé al viento.

Así que… TO HELL WITH TRUMP!


«Ship of Fools» por Jordi Tàrrega

Artista: Scorpions
Álbum: Face the Heat (1993)
Autor: Rudolph Schenker y Klaus Meine

El mito de la nave de los locos y Michel Foucault encajan perfectamente bien con el monstruo naranja, protagonista de este Top, más conocido como Donald Trump. Con la llegada de este funesto personaje la mentira pasa a ser un medio para llegar y mantenerse y la política pasa a ser un reality show. Cuando el presidente del país más poderoso del mundo es capaz de dar las gracias al Imperio Romano por ser aliado (en esos tiempos) de Estados Unidos o te recomienda que te bebas legía es que el mundo ha perdido la cabeza. Los locos están al mando y pilotan la nave. La excelencia ética y política debería estar en estos puestos de poder, no el rico que quiere hacerse más rico. Para Trump ser presidente de los Estados Unidos ha sido como aparecer en la película “Solo en casa”, un estadio más en su carrera de rico excéntrico.

Para Faucault estaba claro: los locos necesitan de la sociedad para que puedan ser vistos como locos. No existe la locura en la solitud o en lo salvaje. Desde el renacimiento que existe el mito de la balsa de locos que viaja por el mar, apátridas y sin puerto de destino. Eso es lo que muchas y muchos haríamos con las clases políticas y los oscuros personajes poderosos que manejan los hilos del mundo. Meterlos en la balsa que pintó Géricault y echarlos al mar. No por locos, sino para verlos despojados de todo poder y que se vieran obligados a aprender a convivir y a entenderse, o incluso a devorarse.

La primera canción que me ha venido a la cabeza cuando se ha propuesto este Top ha sido precisamente el “Ship of Fools” de los Scorpions pues considero también que es una excepcional composición, y su letra casa perfectamente con lo expuesto. Las líneas de bajo de la canción son soberbias y el sello de los Scorps está más que presente. “La nave de los locos se mantiene navegando en aguas de tormenta, pero no tardará mucho en colisionar. Siguen escuchando el canto de la sirena y los malditos serán sacrificados. El día del juicio final es aquí y ahora”. El interludio con cánticos de sirena y cancioncita infantil alude excepcionalmente a la locura mientras Klaus canta luego el potentísimo estribillo.

Finalmente, la nave del loco se ha estrellado, pero los EEUU elegían entre susto y muerte, ahora tocan cuatro años de susto. Cuando ves a Joe Biden esprintar cada vez que da un míting para intentar disimular sus casi 78 años te preguntas: “no había nada mejor en la nave de los locos, o si más no, más joven?»


«Burn in Hell» por Xavi Prat

Artista: Judas Priest
Álbum: Jugulator (1997)
Autor: Glenn Tipton y KK Downing

Cambiaban las cosas. Ya, un pelín antes, sus compatriotas y adversarios por el trono del metal en los 80, Iron Maiden, habían perdido a su carismático líder cuando los Judas anunciaban un reemplazo para quien parecía imposible de reemplazar (quizá, a día de hoy, todavía lo parece), el Metal God Halford. En un jovencillo Owens encontraron a alguien que, a priori, parecía indicado, aunque el tiempo puso todo en su sitio y devolvió a Rob a su sitio.

Con el americano grabaron dos discos inesperados, por decirlo así (igual que la doncella con Blaze). El tiempo ha puesto al primero, Jugulator (1997), en un sitio más o menos decente. Cuando salió solo un par o dos de temas me llamaron la atención, entre ellos este temazo que ahora llama a nuestra puerta. Y ¿por qué hace knock knock? A ver si lo sé explicar.

Con el paso de los años me doy cuenta que el (neo/ultra) liberalismo es el mal. Me lo hizo ver un ex jefe que tuve, al que se le pueden aplicar las siglas de Harry Potter o Hewlett Packard (si, eso de HP). El típico cabrito que decía que las personas no interesaban, que qué HP los políticos que sólo reformaban para mejorar la vida de los trabajadores y nunca de las empresas (gobernaba el PP…), que si tal que si pascual. Si alguien quiere leer de forma muy significativa en qué consiste ese movimiento político-económico, le recomiendo la novela El Viaje del Profesor Caritat de Steven Lukes, que trata sobre diferentes movimientos llevados al extremo. Bien, pues el señor Trump ejemplifica a la perfección esa mierda de pensamiento/sociedad.

Aupado por millones de dólares (propios y de grandes compañías), se ha pasado cuatro años insultando a propiso y extraños, tomándonos por idiotas (también a sus votantes, aunque en ese caso acertaba) y destruyendo un mundo que es de todos. Hoy, ese mundo, esos millones de personas, le dedican este grito priestiano, ¡»arde en el infierno»!


«Asshole» por Xavi Prat

Artista: Helloween
Álbum: Straight Out of Hell (2013)
Autor: Sascha Gerstner

Si nos lo llegan a decir, por mucho que Los Simpson lo predijesen, nunca nos hubiesemos creído que un tipo como Donald Trump llegaría a ser presidente de uno de los países más importantes y potentes (supuestamente) del mundo. Pero bueno, dicen que Estados Unidos es la tierra de la oportunidades, y él tomó la suya. Es eso o la trama conspiranóica que se mueve por ahí, diciendo que es un viajero del tiempo.

El perla lo tiene todo: mal gusto, orgullo (un ego desmedido, vamos), mala educación y cualquier cosa mala que le quieras añadir. Si a eso le sumas cierto carisma para algunos cegijuntos, mucho dinero y presentarse en un país donde hay mucho lelo (sí, también mucho genio, pero creo que el porcentaje se inclina hacia los primeros), pues tenemos lo que tenemos.

Recordemos algo de lo que ha dicho: negar el cambio climático, minimizar el Covid (a pesar de haberlo pasado), insultos y mal perder ante rivales, querer levantar un muro en la frontera con México, machismo a más no poder (por ejemplo, una frase suya de hace tiempo: «las mujeres son, en esencia, objetos estéticamente agradables») y alarde de la violencia, con frases como «restablecería el ahogamiento simulado para los sospechosos de terrorismo» o «podría disparar a gente en la Quinta Avenida y no perdería votos». Vamos, un gilipollas en toda regla.

Y gilipollas es, precisamente, el título de esta canción de las calabazas. Personalmente no me gusta demasiado, pero no lo neguemos, venía que ni pintada para el tema de hoy.

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