311 – Voyager

Nuestra Nota


8.5 / 10

Ficha técnica

Publicado el 12 de julio de 2019
Discográfica: BMG Rights Management (US) LLC
 
Componentes:
Nicholas Lofton "Nick" Hexum - Voz, guitarra
Doug "S.A." Martínez - Voz, platos giratorios
Tim Mahoney - Guitarra
Aaron "P-Nut" Wills - Bajo
Chad Sexton - Batería

Temas

1. Crossfire (2:38)
2. Don’t You Worry (3:38)
3. Stainless (3:30)
4. Space and Time (3:35)
5. Dream State (3:15)
6. Good Feeling (3:24)
7. What The?! (3:35)
8. Better Space (3:24)
9. Dodging Raindrops (3:27)
10. Rolling Through (2:54)
11. Born to Live (3:30)
12. Charge it Up (3.13)
13. Lucid Dreams (3:50)

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Antes de empezar a diseccionar lo más reciente de 311, os quiero advertir sobre una cosa: he acudido a dos 311 Days y a dos de sus 311 Cruises. Con ello, os quiero decir que quizá no sea la persona más adecuada para hablar sobre Voyager (2019), pues por muy mojón que fuera, siempre acabaría por encontrarle algo positivo y acabaría por no ponerle menos de un 8. ¿Será este el caso? Leed, cabrones…

Estamos ante una de las primeras bandas que empezaron a mezclar rock con voces rapeadas. Estamos ante una banda que, lejos de ir a menos, se ha empeñado en ir a un poquito más cada año. 311 también son sinónimo de verano, pues por cojones esa es la estación que evocan con su sonido, por otro lado, tan característico; digamos que sus coqueteos con la música reggae les ha ayudado a sobresalir y a imaginarte en la playa cada vez que escuchas uno de sus temas.

Ahora, en el año 2019, 31 años después de su fundación en Omaha como banda (junto con U2 y alguna más, es de las pocas bandas que nunca jamás ha cambiado uno solo de sus componentes) llega su lanzamiento número 13, Voyager, que continúa con esa idea tan suya que tienen sobre cómo ha de sonar el rock alternativo de estilo isleño por el que son tan conocidos. Es el álbum que sigue a su enorme Mosaic de 2017, que si bien podría parecer un álbum un tanto pesado (son 17 canciones), es un trabajo que poco a poco va creciendo en el interior de uno… pero, no nos engañemos: hay más de una (y más de dos) canciones de relleno. En cambio, Voyager no va en esa dirección, y a pesar de contar con 13 temas, prácticamente todos están ligeramente por encima del estándar. En palabras del propio Nick Hexum:

Nuestros álbumes se han vuelto algo así como el registro en el que el capitán de un barco documenta el viaje, en este caso de nuestra banda, a través de los estilos musicales, al tiempo que captura nuestros sentimientos y experiencias en la vida.

El propio vocalista describe el álbum como «ecléctico», afirmando que es un paso adelante para ellos. Esta afirmación, la cual comparto, es ciertamente ambiciosa teniendo en cuenta que ya hace más de tres décadas que se dedican a esto y que casi todos sus álbumes se cuelan en el Billboard 200. Pero creo que esto es lo que debe hacer un buen artista o banda, y Nick Hexum parece honesto acerca de la dirección que la banda parece haber tomado con este nuevo álbum.

Antes del lanzamiento del álbum, se lanzaron tres singles a modo de adelanto: «Good Feeling», «Don’t You Worry» y «Crossfire», causando este último una pequeña polémica al ser acusados de plagiar el tema «Heist» del DJ y productor irlandés Noisestorm… no sin razón, porque son un calco. A día me consta que ya han resuelto el problema de derechos de autor, aduciendo una mala comunicación con la banda en el proceso de grabación. «Good Feeling» fue la primera que vio la luz y es un claro ejemplo de lo que la banda es a día de hoy. La música de estilo isleño (que acaba por cansarme, sinceramente) ciertamente está ahí y tienen estribillo que engancha bastante que impulsa esta canción, convirtiéndola en una de las favoritas de sus fans. El tema también rezuma un aire dancehall que se combina con un ritmo de guitarra optimista (como no podía ser de otra manera en los reyes del P.L.U.R.) y con encomiable entrega vocal por parte de Hexum. Es, en definitiva, una pista divertida, ese tipo de canción que quieres escuchar de 311. La canción de apertura, «Crossfire», sin embargo, es el punto culminante de todo el álbum. Su segundo si no el mejor tema del álbum, en mi opinión. Es una pista muy influenciada por los 311 más old school gracias a ese enfoque en el rap rock y a las voces compartidas (marca de la casa) entre Hexum y S.A. Martínez. Podría decirse que la banda hace lo que mejor sabe hacer y es un homenaje (recordemos que es la pieza que abre este trabajo) a sus fans más hardcore (yo soy uno de ellos, ojo) que les venimos siguiendo desde sus días de «Down». El trabajo instrumental es estelar. «Don’t You Worry», la pista que suena en segundo lugar después de «Crossfire», también es similar a las canciones anteriores, pero creo que tiene menos punch que los otros dos singles promocionales. A decir verdad, estas tres pistas varían en cuanto al tono, y son un ejemplo bastante representativo de la variedad que uno se puede encontrar en este álbum.

Desde que la banda publicara Evolver en el año 2003, cada nuevo trabajo ha sido una -más o menos grata- sorpresa para sus fans. Sinceramente, creo que lo mejor es no esperar mucho para luego pasar a ser sorprendido, en mayor o menor mediad. A pesar de que las intenciones de la banda están ahí al intentar darnos siempre un álbum diferente al anterior, no esperaba ningún cambio radical o fuera de lugar y, en cambio, pensé que sería otro álbum en la línea de sus más recientes álbumes. Sin embargo, es cierto que hay diversos momentos bastante destacables en este Voyager. Algunas pistas entraría dentro del saco del rap rock. Algunas pegan ese tufillo tan característico a verano. E incluso hay algunas canciones que pueden llegarte a sorprender. Por ejemplo, pistas como «Dream State» y «Better Space» tienen momentos trippy… molones, para entendernos. «Dream State» en particular, que me recuerda un poco a «Eons» de su álbum de 1999 Soundsystem (que cumplirá 30 años en octubre; estad a ventosa estas pantallas) cambia un poco la tónica principal del álbum. Es uno de los puntos culminantes de este trabajo, sin duda. Temas como «Dodging Raindrops» y «Lucid Dreams», que cierra el álbum, están estructuradas de manera similar a «Good Feeling» con esos coros y versos que se repiten hasta la extenuación. Los aspectos más destacados del álbum son las pistas que se remontan a los 311 de los años 90, como por ejemplo «Space And Time», gran pista clásica con reminiscencias de sus tres anteriores trabajo, y la genial «Stainless», que te golpea justo en el momento en que crees que estás preparado para otra canción pop, tras escuchar por los derroteros que toma el tono de voz de Nick cuando, sin previo aviso, la voz de S.A. y unos pesados riffs de guitarra aparecen en escena. Pero es la canción número 10 «Rolling Through» (que por momento me recuerda a «Full Ride» de su From Chaos del año 2001) la que suena como si fuera un bonus track de su Blue Album de 1995, y funciona muy bien, al igual que «Crossfire». Es una de las pistas más pesadas del álbum. Dicho esto, creo que es de recibo afirmar que el retroceso de la banda a su sonido original siempre funciona bien, cosa que los fans siempre agradecemos.

Aún así, a pesar de estar ante un muy buen álbum, hay experimentos que no pasan el corte. Uno de ellos es la infumable «Dodging Raindrops», que es algo así como un trap moderno que hace que la personal voz de Hexum pierda toda su personalidad. «Charge It Up» empieza bastante bien, pero se vuelve completamente genérica al rato. «Born to Live» se la podrían haber ahorrado, especialmente el ultimo minuto, que provoca en mi interior unas ganas terribles de querer cambiar de canción lo antes posible. Seamos sinceros: estos tipo saben camorrear adicción. Además, las estructuras de la mayoría de las pistas son muy difíciles de entender, ya que 10 de las 13 pistas van del punto A al punto B sin utilizar la estructura estándar de estrofas y versos que utilizan ¿todas? las bandas. Pero una vez que te acostumbras a ello, este álbum comienza a crecer en eu interior a pesar de que algunas pistas son poco originales y de peor calidad que las demás. Pero no por ello voy a negar el esfuerzo dela banda por crear nuevas ideas. No son solo 13 réplicas de dos estilos prominentes durante 45 minutos, y hay algunos atascos de buen sonido aquí que llamarán tu atención si le das una oportunidad a este álbum. Además de eso, es la manera perfecta de evolucionar como músicos. No solo va a la izquierda y haciendo algo completamente diferente, sino que se mantiene fiel a quién es usted mientras agrega diferentes elementos para que se destaque.

Si te encantó Stereolithic (2014), si pensaste que Universal Pulse (2011) era genial pero demasiado corto, y que Mosaic (2017) era tremendamente bueno, excepto por algunas pistas extremadamente «cursis», te gustará este álbum. Creo que esta ahí, ahí con Mosaic, pero a años luz de álbumes como Grassroots (1994), Soundsystem (1999) o su álbum homónimo de 1995… pero sigue siendo un álbum fantástico. Este álbum cubre todo su espectro estilístico mientras suena nuevo y fresco. Sus últimos dos álbumes son buenos, pero este puede ser el conjunto de canciones más cohesionado que hayan escrito en bastante tiempo.

En general, el decimotercer disco de 311 satisfará, tanto a los viejos como a los recién llegados a la banda. No creo que llegue a colarse en mi Top 5 anual, pero sí se trata de un más que variado viaje de principio a fin y, en su mayoría, se trata de un agradable viaje, con muy pocos desvíos de su ruta.

Rubén de Haro
Sobre Rubén de Haro 308 Artículos
Tipo peculiar y entrañable criado a medio camino entre Seattle, Sunset Boulevard y las zonas más húmedas de Louisiana. Si coges un mapa, y si cuentas con ciertos conocimientos matemáticos, verás que el resultado es una zona indeterminada entre los estados de Wyoming, South Dakota y Nebraska. Una zona que, por cierto, no he visitado jamás en la vida. No soy nada de fiar y, aunque me gusta “casi todo lo rock/metal”, prefiero las Vans antes que las J'hayber.