Threshold – Dividing Lines

Nuestra Nota


9 / 10

Ficha técnica

Publicado el 18 de noviembre de 2022
Discográfica: Nuclear Blast Records
 
Componentes:
Glynn Morgan - Voz, guitarra
Karl Groom - Guitarra
Steve Anderson - Bajo
Johanne James - Batería
Richard West - Teclados

Temas

1. Haunted (5:05)
2. Hall of Echoes (6:17)
3. Let It Burn (6:49)
4. Silenced (4:36)
5. The Domino Effect (11:03)
6. Complex (5:49)
7. King of Nothing (5:07)
8. Lost Along the Way (5:20)
9. Run (3:59)
10. Defence Condition (10:42)

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Era un crimen que saliera un disco de los británicos Thereshold y que no le hubiésemos hecho una reseña, así que, siento que vamos tarde, pero era necesario darle cabida en esta web. Threshold son una de las bandas de metal progresivo más infravaloradas de la historia, y a pesar de sus mil cambios de formación y de que sólo quede Karl Groom de la formación inicial, Thereshold siguen siendo absolutamente maravillosos.

Ya en “Haunted” ves que el grupo sigue de dulce y que ofrece composiciones inspiradas, originales y muy pegadizas. La guitarra de Karl Groom y la enorme voz de Glynn Morgan son los grandes valores de un combo que va cambiando estructuras de forma orgánica, mantiene los estribillos y da cancha a todos los instrumentos. Atención a la clase de Steve Anderson al bajo en los momentos más calmos o a los múltiples detalles de teclado cortesía de Richard West.

“Hall of Echoes” es un buen ejemplo de lo que es su metal progresivo, con unos breaks de batería impecables y precisos, con otro riff base muy metalero y luego con los juegos individuales de instrumentos. Hay incluso algún momento en el que las guitarras de Groom y Morgan suena muy a lo Brian May, dejando patente que Queen son una de sus influencias claves.

Minutaje generoso para una “Let It Burn” muy melódica y pegadiza. Juegan con sorpresivos cambios y aquí hay uno de los estribillos definitivos del disco, además de unos imponentes coros y una épica que les acerca más al sendero metalero. Innegablemente el pop y el rock son otras vertientes por las que no les da miedo acercarse e indagar en ellas tampoco.

De entre lo más rutilante del disco está primero la bellísima “Silenced”, con esa entrada a capela (distorsionada) para luego entrar en un ritmo marcado y de aires tecnológicos para un medio tiempo muy inspirado y efectivo. Maestros de la composición, es impecable como pasan de verso a puente y de este al estribillo. Hilvanan las melodías con una calidad impresionante e insultante.

Pero si tengo que destacar un tema de esta magna obra… ese es “The Domino Effect”. Absoluta maravilla de más de once 11 minutos en los que el grupo destapa el tarro de las esencias con maestría, elegancia y pegada. Hay pasajes muy sinfónicos y en los tramos instrumental puedes llegar a conectar con Nightwish. Inmaculado solo de guitarra y guiños a los Pink Floyd para completar un tema para el recuerdo.

Podría ser perfectamente single la excepcional “Complex” en la que parece que juegan con filtros de voz como añadido para rematar un tema completo, variado y ejemplificador del excepcional nivel que gasta el grupo. Sí que ha sido sencillo “King of Nothing”, de inicio reposado a teclados y exhibiendo músculo tecnológico además de melodía. Glynn Morgan da otra buena lección de clase.

Otra de las definitivas del disco es la encargada de cerrar el compacto: “Defence Condition”. Una suite ampulosa y cambiante, con aires muy tristes y melancólicos. Obviamente va dotada con un estribillo perfecto y hay pasajes oscuros en los que Glynn es contestado por voces oscuras y hay referencias diabólicas. Difícilmente el disco se podía cerrar de una forma mejor.

No situaría entre lo más noble “Lost along the Way”, siendo un medio tiempo en el que Richard West se marca uno de los solos del disco con su teclado y que un poco puede llegar a recordarte a las grandes bandas de progresivo de los 70 al estilo Yes con Wakeman. “Run” es muy emocional y es curiosamente el tema más corto de la obra.

Personalmente no disfrutaba tanto un disco de Threshold desde el excepcional March of the Progress de 2012. Estos británicos son una banda especial de la que siempre soñé que algún día actuaran en el Be Prog! barcelonés, pero parece que esto no sucederá. Dividing Lines es un disfrute y una maravilla para cualquier fan de metal progresivo pues más allá de Dream Theater, Symphony X, Evergrey y demás, esta gente tiene algo único, y en cada disco lo demuestran. ¿Cómo pueden ser tan desconocidos a ojos del mundo?

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 1368 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.