The Smashing Pumpkins – Gish: 30 años del impecable debut de una banda de masas

Ficha técnica

Publicado el 28 de mayo de 1991
Discográfica: Caroline Records
 
Componentes:
Billy Corgan - Voz, guitarra, bajo
James Iha - Gutiarra, coros
D'arcy Wretzky - Bajo, coros
Jimmy Chamberlin - Batería

Temas

1. I Am One (4:06)
2. Siva (4:23)
3. Rhinoceros (6:30)
4. Bury Me (4:48)
5. Crush (3:34)
6. Suffer (5:11)
7. Snail (5:11)
8. Tristessa (3:33)
9. Window Paine (5:51)
10. Daydream (3:07)

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Bill Corgan y el nacimiento de Smashing Pumpkins

Corría el año 1988 de Nuestro Señor y nos citamos en una Chicago que ya empezaba a disfrutar del poderío de sus Bulls comandados por Michael Jordan. De allí surgió un tímido músico apellidado Corgan que, al no encontrar una escena de su agrado, decidió mudarse a Florida para fundar una banda de rock. Así nació el primer proyecto de Bill Corgan, The Marked era el nombre de su banda de rock gótico inspirada en parte por la escena británica.

Al no encontrar éxito en Florida, la banda se disolvió. Corgan regresó a Chicago para vivir con su padre. De 1987 a 1988, tocó la guitarra en la banda de Chicago Deep Blue Dream, que también contó con el futuro líder de Static-X, Wayne Static. Nada de todo eso fue suficientemente interesante ni serio hasta que, trabajando en una tienda de discos, tubo una idea para una nueva banda a la que llamaría Smashing Pumpkins.

Mientras trabajaba allí conoció al guitarrista James Iha. Con la ayuda de una caja de ritmos y tirando de adornos psicodélicos, los dos comenzaron a escribir canciones juntos que seguían estando influenciados por el sonido gótico de The Cure o New Order. Poco después, Corgan conoció a D’arcy Wretzky a la cual reclutó para el bajo y finalmente el batería de jazz Jimmy Chamberlin fue recomendado por un amigo de Corgan. Chamberlin disfrutaba de la emergente música alternativa e inmediatamente logró cambiar el sonido de nueva banda. Como recordó

Bill Corgan comentó sobre sus inicios y la mutación del sonido de la banda:

«Estábamos completamente en el sad-rock, el tipo de cosas que hacía The Cure. Fueron necesarias dos o tres prácticas antes de que me diera cuenta de que el poder de su interpretación era algo que nos permitía rockear más fuerte de lo que jamás podríamos hacer con el rock gótico”.

Gish

La banda grabó su debut de estudio con el productor Butch Vig en sus Smart Studios en Madison, Wisconsin por $ 20,000. Para obtener la consistencia que deseaba, Corgan solía tocar todos los instrumentos, excepto la batería, lo que creaba tensión en la banda. D’arcy Wretzky más tarde comentó que no sabía cómo sobrevivió la banda, y Corgan explicó que sufrió un ataque de nervios.

Las sesiones de grabación del álbum duraron 30 días hábiles. Fueron rápidas para los estándares posteriores de Pumpkins, en gran parte debido a la inexperiencia del grupo. La música fusionó guitarras de heavy metal, psicodelia y dream pop, lo que los llevó a ser comparados con Jane’s Addiction.

En cuanto al contenido temático del álbum, Corgan diría más tarde:

«El álbum trata sobre el dolor y la ascensión espiritual. La gente pregunta si es un álbum político. No es un álbum político, es un álbum personal. De una manera extraña, Gish es casi como un álbum instrumental; resulta que tiene canciones, pero la música domina a la banda en muchos lugares. Estaba tratando de decir muchas cosas que realmente no podía decir de formas intangibles e indescriptibles, así que era capaz de hacer eso con la música, pero no creo que fuera capaz de hacerlo con palabras.»

Cifras y curiosidades

Gish pasó solamente una semana en el Billboard 200, alcanzando el número 195. Sin embargo, el álbum alcanzó el número uno en la lista de College Music Journal, que rastrea la reproducción en las radios universitarias. A pesar de un comienzo desfavorable, el álbum vendió 100.000 copias en menos de un año, superando con creces las expectativas del sello independiente Caroline Records, una subsidiaria de Virgin Records.

El álbum fue certificado oro el 14 de marzo de 1994. Hasta el lanzamiento del álbum Smash de Offspring en 1994, Gish fue el álbum lanzado independientemente más vendido de todos los tiempos. Gish se volvería a publicar más tarde con la etiqueta Virgin y se certificó platino el 5 de febrero de 1999.

Durante la gira, Iha y Wretzky pasaron por una ruptura desordenada. Chamberlin se volvió adicto a los narcóticos y al alcohol. Corgan entró en una profunda depresión escribiendo algunas canciones para el próximo álbum.

El disco para… Beto Lagarda

Pese a que Smashing son extensamente conocidos por sus dos álbumes predecesores, Gish es un álbum majestuoso e implacable. Posiblemente es el único disco en que la banda suena realmente como una banda de rock. La sobreproducción sería el máximo exponente en sus próximos trabajos y el impacto de banda de rock decreció a favor de los tecnicismos y el trabajo en el estudio.

D’Arcy completa en Gish un trabajo sobradamente espectacular. Todo el disco se apoya en su trabajo de bajo, pues fue capaz de crear una atmósfera y una profundidad que Corgan nunca podría lograr por él mismo. Debido en parte al perfeccionismo de Billy Corgan, la producción del álbum es excepcional para tratarse de un disco debut. No hay errores que puedan ser escuchados por un oído inexperto.

Para el primer disco de lo que es un catálogo impresionante, Gish sigue siendo un elemento básico en mi relación con la banda. El disco es complejo pero ligero, es alegre y triste a la vez. Posee un arranque increíble con “I Am One”, “Siva”, “Rhinoceros” y “Bury Me”, todas ellas marcarían fielmente el devenir de la banda, nos dieron pistas de todo lo que se avecinaba sin ser conscientes de ello. Gish es una cápsula del tiempo; es el sonido del despertar de una futura leyenda. Billy Corgan, James Iha, D’arcy Wretzky y Jimmy Chamberlain no podían ver el futuro, pero si escuchas lo suficiente, todas las señales están ahí.

Cada disco de Pumpkins te lleva a un mundo diferente y Gish te lleva a un mundo de emociones simples: anhelo y fracaso. Un mundo en el que no sabes qué pasará a continuación, pero crees que esa sensación de angustia pasará.

Ciertamente y firmado por otra banda, bien podríamos afirmar que Gish es una obra magna. Pero el peso de Siamese Dream (1993) y Mellon Collie (1995) le restó fuerza e impacto. Pero no nos engañemos, Gish es un disco superlativo y nadie puede dudarlo ni un milímetro. Personalmente, lo sitúo en el top 3 de la banda e incluso en lineas generales lo disfruto más que Mellon Collie.

 

Beto Lagarda
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