Crónica y fotos del concierto de The Hellacopters + ‘77 - Sala Razzmatazz (Barcelona), 10 de mayo de 2019

The Hellacopters se hacen leyenda en una noche de sueños cumplidos

Datos del Concierto

Bandas:
The Hellacopters + ‘77
 
Fecha: 10 de mayo de 2019
Lugar: Sala Razzmatazz (Barcelona)
Promotora: Noise on Tour / Route Resurrection
Asistencia aproximada: 1400 personas

Fotos

Fotos por Sergi Fornols (Ruta 66)

El 2016 será recordado por los fans de rock n’ roll por la reunión de los Hellacopters, punta de lanza de un movimiento y una de las bandas fundamentales de los 90. Con ellos llegó la revolución escandinava y pronto Europa y parte del mundo se vio invadida por una forma nueva de hacer rock clásico. El mastermind fue y sigue siendo Nick Royale, una de estas personalidades arrebatadoras y un líder nato que sabe manejarse con otras estrellas. A su izquierda está todo un Dregen, líder de Backyard Babies y otro de los grandes nombres del rock escandinavo, por no decir “el-otro-nombre”. Hacía mucho que no pisaban Barcelona, y tras un par de regalos en los últimos años para los fans Azkeneros, tocaba visita a la ciudad condal. Iba a ser a lo grande, en la Razz 1. Lo que nunca me imaginé es que la sala estuviera tan cercana a los topes. The Hellacopters volvieron a Barcelona y lo hicieron en su sala más mítica, casi a reventar. Un sueño cumplido.

77 encabezan el excelente estado de la escena rock catalana

Que el rock en Catalunya está en un nivel estratosférico y plagado de bandas de calidad es algo innegable. Pero al César lo que es del César pues antes de esta vorágine llegaron ’77 para quedarse. Si alguien merecía abrir para los Hellacopters estos eran los hermanos Valeta cargados de buenas canciones capaces de calentar el ambiente a ritmo de “Bread & Circus” o “High Decibels”. Tienen potencia, repertorio e imagen y su rock infeccioso pica un poco de cada banda grande con las que han crecido. Hubo un solo de guitarra por parte de LG y engancharon a una interesada audiencia que en esos momentos ya estaba casi abarrotando la sala. EL final fue lo mejor con “I Want My Money Back” pero sobre todo con “We Want My Rock and Roll”. Menudo trallazo hímnico que les emparenta con lo mejor de Twisted Sister. Show dinámico y perfecto para abrir boca.

The Hellacopters apuntan a una nueva etapa

Salieron vestidos para matar, con todas las buenas vibraciones que generan, con el ruido de las aspas de los helicópteros y con la banda de espaldas a su público, bañados por los focos blancos. Y añadiría que con el rock n’ roll por bandera. Poco necesitan para hacerte sentir en una nube, y más si les has seguido durante tantos años. Ver a Nicke en tu ciudad atacando de inicio un “Hopeless Case of a Kid in Denial” es algo muy grande. Genial canción de uno de sus discos fundamentales como fue High Visibility. Los parlamentos fueron escasos, así como el protagonismo de un Dregen que sacudía su cuerpo con sus espasmódicos movimientos que sólo él sabe hacer. Contoneos en “Alright Already Now” y un “Carry Me Home” dotada de ese estribillo tan reconocible y que tanta conexión guarda con Kiss. Se agradecieron esos tonos lilas y azules sobre el telón del grupo.

El plus a la noche lo puso el excelente sonido que se sumó a la fiesta e hizo lucir las diabólicas teclas de Anders Lindström que pusieron a la sala en vilo en un uno de sus más grandes ejercicios como es “You Are Nothin’”. En “Born Broke” viajamos a sus inicios de Supershitty to the Max! Con sus sonidos crudos y efectos de pedalera. Un tema más cercano a los Stooges. Bajo la gorra, Nicke nos miraba con expresión hierática, la banda iba a lo suyo y esta vez tocaba una buena dosis de “Like No Other Man” y “The Devil Stole the Beat from the Lord”. En la primera tuvo protagonismo el bajo de Dolf de Borst. Nada mal el bueno de Dolf pero quizá me siga quedando con el eterno Sami Yaffa. El momento más atmosférico y lisérgico cayó con la interpretación de “My Mephistophelean Creed”.

Siempre diré de ellos que con el tiempo pueden llegar a ser los Ramones de los 2000. Una banda que nunca triunfó a nivel masivo pero que, pasan los años, y más adeptos reúne y acerca bajo su bandera. Nada que ver con sus inicios en lo 90. Y allí estaba Nicke bajo su gorra y con un Dregen bailoteando al son de “Ghoul School”, speedica y primeriza. Aquí la conexión con Motörhead es siempre más obvia, y más con los coros escupidos de Dregen. Llegó uno de los momentos de la noche al sonar seguidas “No Angel to Lay Me Away” y un “Toys and Flavors” que dejó patente que es la más conocida y querida entre sus fans. Gran recibimiento para tamaño clásico. Los aromas 70eros tomaron cuerpo en Down on Freestreet” con esas guitarras tan Kinks.

En “Long Gone Losers” pudo hacer de las suyas Anders con sus teclas para desembocar en ese doble ataque de guitarras. También se agradecieron esas percusiones dando color a los temas. Palabras mayores en “No Song Unheard” con ese exquisito acercamiento a The Clash en la composición. “Before the Fall” es puro rock de los 50 y un subidón de adrenalina apto para bailoteos y para devolver su música a las raíces más primigenias. Alcanzaron otra vez cotas de mayor intensidad en ese final que precedió a los bises al juntar dos piezas fundamentales como son “Soulseller” y “By the Grace of God”, con ese arranque tan reconocible y ese tremendo break de batería por parte de Robert Ericksson. El primer bis arrancó con “Tab”, otra de las piezas de su ópera prima.

Pero fue con “I’m in the Band” cuando Razz se dejó la garganta en el estribillo bajo focos amarillos y azules, uno de los más grandes clásicos que te invita a cantar y saltar. En la entrevista que le hicimos a Nicke nos reconoció que “Gotta Get Some Action) Now!” es quizá su tema favorito, por lo que estaba cantado que esta iba a cerrar la descarga. Acompañamos con palmas el riff en una de sus composiciones más festivas y resultonas. Quisimos un poco más pero no fue posible más allá de un decibélico y guitarrero colofón de adiós. Aquí sí que dijeron un escueto gracias mientras los helicópteros volvían a sonar de fondo.

Apabullante concierto, aunque seré de los que creen que en su última vez en el Azkena todo fue un poquito más glorioso. Pero puntillitas aparte estamos hablando de que los Hellacopters se han reunido y han vuelto, en plazas mayores, con unos shows en los que los temas son los auténticos protagonistas y que toda palabrería queda relegada. Sus canciones les están poniendo en su sitio y el aura de leyenda se palpaba en el ambiente. Tras un concierto así es casi seguro que cuando vuelvan van a repetir en la mayor de las Razz. Ver que genios como Dregen y Nicke son elevados a lo altares y que la música de Hellacopters llega a tanta gente certifica que no estábamos locos los que les amamos en su día. Lo del pasado viernes fue un sueño cumplido, algo que un servidor esperaba desde los 90… pero lo mejor de todo es que es un nuevo comienzo, lo mejor está por llegar.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 92 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.