Skeletonwitch – The Apothic Gloom

Nuestra Nota


9 / 10

Ficha técnica

Publicado el 19 de agosto de 2016
Discográfica: Prosthetic Records
 
Componentes:
Nathan Garnette - Guitarra, Voz
Scott Hedrick - Guitarra
Evan Linger - Bajo
Dustin Boltjes - Bateria
Adam Clemans - Voz

Temas

1. The Apothic Gloom (5:58)
2. Well of Despair (3:54)
3. Black Waters (3:47)
4. Red Death, White Light (7:12)

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Se avecinan tiempos de cambio para los americanos Skeletonwitch. Este The Apothic Gloom es el primer trabajo en el que no cuentan en sus filas con Chance Garnette, su cantante de toda la vida y parte esencial del particular sonido de la banda. Todo lo que ha rodeado este cambio ha sido un poco triste, desde los rumores que sostenían en un primer momento que Chance había dejado a sus compañeros tirados enmedio de una gira, hasta su posterior confesión y arrepentimiento público afirmando que su adicción al alcohol había escapado de su control, obligando al resto de la banda a prescindir de su concurso ante las repetidas trifulcas que protagonizaba. Chance y su hermano pequeño Nate fundaron Skeletonwitch en 2003, y este último sigue a la cabeza del grupo, así que os podéis imaginar lo incómoda e insostenible que ha tenido que ser la situación para que hubiera que llegar a este punto.

Han pasado ya dos años desde ese episodio, con lo que ya toca pasar página, y qué mejor manera de hacerlo que con un poco de nueva música recién salida del horno. La voz de Chance tenía una personalidad apabullante y graznaba como una gárgola gritona y viciosa , dándoles ese aire cafre, alocado, sucio y sudoroso tan característico de Skeletonwitch. Lejos de querer buscar un cantante con el mismo registro y sencillamente continuar donde lo habían dejado en su último trabajo, el resto de componentes de la banda han decidido dar una pequeña vuelta de tuerca a su dirección musical e ir a por un vocalista adecuado para ello. Es innegable que Adam Clemans, procedente de los blackmetaleros Wolvhammer y que fué el vocalista original de los progresivos Veil of Maya, encaja bien con las canciones de esta nueva etapa, pero tampoco hay duda que su voz es decididamente más convencional y que en general se pierde un poco esa sensación de despreocupación juvenil y amenazadora tan presente en el pasado para abrazar una aparentemente buscada madurez. Adam es un poco trotamundos, y yo no las tengo todas conmigo que Chance no se acabe rehabilitando y volviendo eventualmente al seno de la banda, cosa que externamente parece lo ideal para todas las partes implicadas. Sea como fuere, está claro que este EP supone un punto de inflexión en la trayectoria de los de Ohio.

Naturalmente, los fans del grupo han ido expresando su lógica preocupación ante el devenir de la banda con el cambio de cantante. Acostumbrados a un disco cada dos años, la impaciencia se ha apoderado de ellos, y me imagino que por tal de aplacar los ánimos, se han decidido a publicar este EP ahora y no esperar a que esté acabado su próximo larga duración, que presumo saldrá al mercado en 2017. La respuesta del público, al contrario que la de la prensa, ha sido más bien tibia, y todas las críticas se han centrado, cómo no, en la figura de vocalista. Desde mi punto de vista estas críticas son un poco injustas. Está claro que la voz no es tan especial ni festiva, pero el resultado global es más que bueno. No es lo mismo, pero la esencia sigue intacta y tampoco me parece que haya nada que tenga que echar radicalmente para atrás al fan de toda la vida. Pero ya sabéis como son los fanes de toda la vida, que muchas veces no aceptan de ninguna manera que sus bandas se muevan ni un milímetro de lo que les tienen acostumbrados.

Skeletonwitch siempre han hecho una interpretación bastante única de un blackened thrash con toques jebis y a veces punk, y llevan publicados cinco discos y (con éste) tres EPs. Su sonido definitorio es trallero, mélodico, pegadizo, directo, divertido, amenazador, motivante y muy sucio. Con el tiempo han desarrollado y alcanzando un registro personal y totalmente suyo, donde la mezcla de black y thrash se lleva al extremo y cobra todo su sentido: es directo, rápido y agresivo como el thrash, pero a la vez atmosférico, emocionante y melancólico como el black metal. De hecho, me cuesta encontrar bandas que hayan conseguido realmente fusionar ambos estilos con tanta pureza y éxito.

No es difícil apuntar las muchas similitudes entre Skeletonwitch y los noruegos Kvelertak, otro de los puntales de la escena extrema actual. La música en sí no se parece demasiado, pero sí que que hay algo común en el espíritu de ambos grupos, «blackeando» el rock y el thrash respectivamente, añadiéndoles una suciedad y energía que los hace inevitablemente infecciosos y adictivos. Las similitudes no acaban aquí: la dirección que han tomado ambas bandas en su último trabajo es de algun modo parecida, puliendo y limpiando su sonido de siempre sin dejar escapar ni una gota de su esencia, y acercándose a zonas en general más progresivas y no tan directas e inmediatas como nos tenían acostumbrados. Por si fuera poca coincidencia, ambos grupos solían encargar la ilustración de sus portadas a John Baizley, líder de Baroness, pero para su trabajo más reciente tanto unos como los otros han decidido prescindir de sus servicios, lo que enfatiza y simboliza el cambio de ciclo que suponen estos álbumes en sus carreras.

Personalmente disfruto mucho de todos los discos de Skeletonwitch. Me divierten y me motivan por igual, hasta el punto que me cuesta escoger un favorito. Normalmente la gente se queda con sus primeros trabajos o con Beyond the Permafrost (2011). A mí me es difícil distinguir realmente unos de otros, ya que me parece que siempre se han mantenido muy fieles a su estilo y siempre lo han hecho excepcionalmente bien. De hecho, creo que si de algo han pecado hasta ahora es de una cierta falta de evolucion, cosa que tampoco me ha molestado demasiado, ya que si quiero escuchar cosas distintas tengo cientos de bandas para escoger, y siempre he disfrutado con el sonido Skeletonwitch en los discos de Skeletonwitch.

En este EP sí que hay una evolución evidente, quizás propiciada por el cambio de cantante o porque simplemente la banda tenía ganas de empezar a navegar por otras aguas. A parte de la producción más limpia y de coquetear con el post y el metal progresivo, me da la sensación que el black adquiere algo más de protagonismo que el thrash, cuando nunca antes había sido así. Probablemente en estos últimos tiempos han estado escuchando a Deafheaven y se han dicho que quizás algo de ese post black podría encajar en su música. A pesar de este pequeño giro, se mantiene intacta la identidad de la banda y la calidad de las canciones sigue siendo muy elevada. Este trabajo contiene los dos temas más largos de su carrera con diferencia (siempre ha sido una banda de temas de 2-3 minutos y aquí tenemos uno de 6 y otro de más de 7). Así que teniendo en cuenta que sus discos anteriores se han movido siempre entre los 31 y los 38 minutos, los 20 de este The Apothic Gloom tampoco quedan tan lejos de la duración de un trabajo completo.

El tema que dá título al EP es lo menos Skeletonwitch que la banda ha grabado en toda su carrera, con un principio acústico muy novedoso y un aire más lento y épico, casi doom. En realidad no es que sea, en general, ni más lenta ni menos agresiva que normalmente, pero de una forma u otra lo parece. Contiene muchas partes tralleras y pegadizas habituales en la música de la banda, pero la intercalación con momentos más clásicos y melódicos y el hecho de que el sonido general sea más limpio y maduro, con guitarras algo progresivas, hace que la canción tome una perspectiva totalmente distinta. Hay momentos post metaleros y puramente black, así como doom ochentero y pasajes que recuerdan a los Ghost del Meliora. Sigue siendo un muy buen tema y mantiene la esencia Skeletonwitch 100%, pero es innegable que se trata de una canción bastante diferente a lo que nos tenían acostumbrados.

Los dos temas intermedios son bastante más típicos. Dos temazos al nivel de lo que nos tienen acostumbrados, dinámicos, con ritmo, rápidos y divertidos. Aquí es donde arriesgan menos, pero he de confesar que es donde yo personalmente disfruto de manera más visceral. «Well of Despair» es la mejor de las dos, infecciosa al 100%, disfrutable, thrashera y saltarina en todas sus partes. Sigue una estructura sencilla y transcurre en un tempo rítmico y constante. Me encanta la interacción entre ambas guitarras y en general me produce ese cosquilleo de satisfacción motivado y gracioso que siempre me ha producido esta banda. Al ser el tema más parecido al material grabado por Chance, se tardan unas cuantas escuchas en no comparar, y al final creo que si bien Adam no tiene una voz tan poderosa, el resultado final también es bueno. «Black Waters» empieza menos sucia y más melódica, y continua a caballo de un espiritu un poco punk y mucha épica post blackmetalera, sin dejar de lado los riffs divertidos estampados con el sello inequívoco de la banda. El último minuto todo el protagonismo es para un bonito solo, melódico y virtuoso (pero sin pasarse), que sirve para cerrar el tema con clase y estilo.

«Red Death, White Light» es la guinda del pastel. El tema final es una mezcla de las dos vertientes que hemos ido viendo en este trabajo. Por un lado la velocidad, la agresividad y la inmediatez en algunos riffs y pasajes, por otro lado, toques progresivos y más atmosféricos, muy protagonistas y epitomizados en el sencillo pero pegadizo punteo final, que viene acompañado de un épico crescendo post y que supone sin duda uno de los momentos más brillantes del álbum y abre las puertas a un mundo de experimentación, como si fuera aquí donde realmente querían llegar y las canciones anteriores no hicieran más que prepararnos para ello. A su mezcla impecable entre thrash y death se le añade un cucharón a rebosar de post metal (ya hemos comentado algo sobre Deafheaven antes, verdad?) para crear algo aún más personal y único. No hemos dejado nada por el camino, la identidad se mantiene intacta, pero hemos incorporado la dosis justa de épica y dramatismo para lograr una canción redonda, la más ambiciosa de su carrera y, para mí, una auténtica maravilla.

Una vez respiren hondo y abran sus oídos, creo que los seguidores de Skeletonwitch pueden estar tranquilos: el cambio de vocalista no ha hecho que la banda perdiera la inspiración ni la rabia y este EP es como mínimo tan disfrutable como sus trabajos anteriores, con un nivel musical altísimo. Estamos ante cuatro temazos sin paliativos, bastante diferentes entre sí, que nos muestran de lo que es capaz este quinteto a día de hoy, y no tengo duda que esto es lo que vamos a encontrar en sus próximos álbumes. Creo que The Apothic Gloom tiene el equilibrio justo entre tralla y épica, entre legado y experimentación, mantiendo un pié firme en lo que han sido siempre, dejando que el otro dé un paso adelante oteando nuevos horizontes. Si bien es un trabajo que me costó un par de escuchas comprender, ahora me parece brillante, y su principal pero es que sea un EP y no un disco completo. Nunca sabremos si debemos agradecer al cambio de vocalista que la banda se haya decidido a llegar hasta aquí, ya que es posible que con Chance hubiera pasado lo mismo. En todo caso, el mérito innegable de Adam Clemans es que a la que te metes un poco en las canciones todo clica tan bien que ni piensas que ha cambiado el cantante.

Tuve la ocasión de ver a Skeletonwitch en el Resurrection Fest de 2014 y, ante lo divertida que es su música los esperaba con muchas ganas, pero la verdad es que tuvieron un volumen tan alto que me costó identificar realmente qué es lo que estaba sonando, con lo que el concierto me resultó una pequeña decepción. Quizás es una de esas bandas que considera inexplicablemente que cuántos más decibelios mejor (Hola Testament! Hola Overkill!), pero en todo caso, me gustaría tener la ocasión de verlos de nuevo en sala para tener más elementos de juicio. No es un grupo que se haya prodigado especialmente por aquí, y si bien es cierto que son mucho más populares en Estados Unidos que en Europa y una gira propia quizás se les quedaría grande, creo que serían un telonero de nivelazo para casi cualquier banda de metal extremo.


Reseña publicada originalmente en Metal Symphony

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Sobre Albert Vila 854 Artículos
Siempre me ha encantado escribir y siempre me ha encantado el rock, el metal y muchos más estilos. De hecho, me gustan tantos estilos y tantas bandas que he llegado a pensar que he perdido completamente el criterio, pero es que hay tanta buena música ahí fuera que es imposible no seguirse sorprendiendo día a día. Tengo una verborrea incontenible y, si habéis llegado aquí, seguro que ya os habéis dado cuenta. Como medio, formar parte de una escena tan enérgica y con tanta gente apasionada que vive lo que hace con tanto amor y sin esperar nada a cambio es un disfrute constante y auténtico privilegio. En Science of Noise queremos ayudar día a día a que esta escena crezca y se solidifique, sin rivalidades y con la máxima ilusión. Porque seremos pocos, pero somos poderosos.