Scorpions – Crazy World: 30 años y el mundo sigue loco

Ficha técnica

Publicado el 6 de noviembre de 1990
Discográfica: Vertigo / Mercury
 
Componentes:
Klaus Meine – Voz
Rudolf Schenker – Guitarra
Matthias Jabs – Guitarra
Francis Buchholz – Bajo
Herman Rarebell – Batería

Temas

1. Tease Me Please Me (4:44)
2. Don't Believe Her (4:55)
3. To Be with You in Heaven (4:48)
4. Wind of Change (5:10)
5. Restless Nights (5:44)
6. Lust or Love (4:22)
7. Kicks After Six (3:49)
8. Hit Between the Eyes (4:33)
9. Money and Fame (5:06)
10. Crazy World (5:08)
11. Send Me an Angel (4:32)

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Scorpions es probablemente la banda de hard rock más grande de Europa, por trayectoria, y por haber creado hits que perduran en el tiempo y la memoria. Desde su creación en los años 60, han pasado por etapas diferentes, muy condicionados por el guitarra solista que los lideraba. Si bien al principio era la banda de los hermanos Schenker, la temprana marcha de Michael se suplió con Uli John Roth, que es el principal causante del sonido del grupo en los 70. Roth se marchó tras la edición de su primer directo, Tokyo tapes en el 78, tomando su puesto Matthias Jabs hasta el día de hoy.

Si ponemos una comparativa sobre los 3 guitarristas, Jabs saldría bastante mal parado ante esos dos monstruos a los que suplió, pero si hablamos de la incidencia y trayectoria con Scorpions, no hay color. Matthias dió un giro a la banda, la metió en los 80 con un hard rock pegadizo, macarra, melódico, y creó algunos de esos himnos atemporales de los que hablaba al comienzo. Sus 6 primeros discos con Scorpions son obras maestras del estilo, y justo enmedio de ellos editaron World Wide Live (1985) que es uno de los directos más influyentes de la historia del rock y el metal.

Tras editar ya con Jabs Lovedrive (1979) y Animal magnetism (1980), Scorpions editan 4 discos en los 80 que son piedras angulares: Blackout (1982), Love at First Sting (1984), Savage Amusement (1988), y finalmente, el 6 de noviembre de 1990, Crazy World (1990), el disco que nos ocupa, quizás el punto más alto a nivel de popularidad de su carrera.

Tras un montón de giras mundiales, grandes discos, y canciones eternas, tanto rockeras como «Rock You Like a Hurricaine», «Big City Nights» o «No One Like You» como baladas, siendo «Still Loving You» aún a día de hoy probablemente la más grande de la historia, o al menos una de ellas, Crazy World era un disco muy esperado. Savage Amusement (1988) no había conseguido superar a sus predecesores, aunque temazos como «Passion Rules the Game» ahí están para dejar constancia de que seguían en buena forma creando enormes canciones.

Seguramente este disco es recordado y casi diría que reducido, a «Wind of Change». En efecto, una canción excepcional, deslumbrante, digna sucesora de «Still Loving You» como baladón del Metal. Pero este disco es mucho más que ese tema, es un disco de hard rock con todos sus elementos, con todo tipo de temas, que sí, se apoyó en este tema porque trascendía barreras estilísticas, lo escuchaban los roqueros, los poperos, las madres de tus amigos, el conserje del instituto y hasta el panadero de tu barrio. Una canción universal.

Klaus Meine, histórico vocalista con una voz inconfundible, explicaba como se le ocurrió esta canción durante un concierto en Moscú en el año 89, viendo a decenas de miles de personas cantar junto a “cinco chavales alemanes”, todos a una, como hermanos; eran tiempos de cambio, sin duda, la perestroika que suponía la apertura del régimen comunista soviético a occidente, la caída del telón de acero, el fin de la guerra fría… el muro de Berlín estaba a punto de pasar a la historia… Todo ello contribuyó a que Klaus compusiera este himno a la hermandad, que fue editado como single en multitud de idiomas; por si no tenía la suficiente fuerza ya por sí mismo de llegar a cada punto del mundo.

Éste que escribe compró el cassette en cuanto salió, ya que era lo más cómodo para ir escuchando en transporte público, pero también me regalaron el vinilo, y años más tarde adquirí el CD en algún mueble de ofertas de segunda mano. Mientras escribo estas líneas suena en mi spotify; es decir, lleva 30 años acompañándome en todos los formatos posibles, y no es un disco que canse, ni que haya envejecido mal, todo lo contrario, sigue sonando fresco y muy disfrutable.

Arrancamos con «Tease Me, Please Me», tema rockero muy indicado para iniciar el disco, con los riffs de Schenker, un solo de Jabs, y riff vacilón cuando entra la banda. Estribillo coreable y ya estamos dentro de su Crazy World. El segundo corte es «Don’t Believe Her», que desde el inicio es marca de la casa, absolutamente reconocible. La voz de Meine en plena forma liderando la melodía, y esta vez uno de los estribillos más estereotípicos del disco, tirando casi más al hard rock angelino que al europeo.

«To Be With You in Heaven» es el primer medio tiempo del disco, con letra de amor, puente y estribillo de manual, una buena canción en líneas generales. Y claro, el cuarto corte es el que eclipsa todo: «Wind of Change» llega y eleva el disco a otro nivel. Es cierto que durante años aborrecí esta canción, y si recuperaba este disco o la saltaba o iba directamente a escuchar alguna otra canción. Una vez pasó la fiebre y los años he vuelto a disfrutar de ella; es un tema redondo sin duda.

«Restless Nights» es una de mis favoritas del disco. Tras el hit, metieron este tema que es diferente, tiene un cuerpo poco habitual, con Klaus cantando sobre unos acordes, me atrevo a decir, algo “oscuros” para ser Scorpìons. El estribillo vuelve a ser magnífico, y es que en este disco tenemos para todos los gustos, y en algunos casos, de los mejores de la banda.

La cara B, si vamos al vinilo o la cinta, o el sexto corte del CD, es «Lust or Love», el tema sobre el eterno dilema de si te quiero o te deseo. Gran tema rockero, con ese estilo macarra en los riffs pero esa melodía inconfundible. «Kicks After Six» sube de revoluciones y nos trae otro temazo, hard rock de nivel, llegando a recordarme en algún fraseado a sus compatriotas Bonfire, aunque más bien sería al revés; estribillo marca de la casa y Meine haciendo de las suyas. Y llegamos a la que para mi es la joya de la corona: «Hit Between the Eyes» es probablemente mi tema favorito de Scorpions, o lo ha sido durante muchos años. La fuerza que transmite, las melodías, el estribillo perfectamente equilibrado, el solo de Matthias… Para mi, una canción redonda, donde la base rítmica de Bucholz y Rarebell (como suena esa batería, remarcando con la caja toda la fuerza del tema) completan un conjunto de factores que hacen de «Hit Between the Eyes» un combo ganador, una canción (otra más) para la história.

«Money and Fame» es esa canción que sobra en cada disco, o al menos para mí éste es el caso. Quizás salir del temazo que la precede para caer aquí no le acaba de beneficiar, esa cadencia pausada sin llegar a ser un medio tiempo. O sí… no sé, es un tema que nunca ha llamado mi atención. El tema que da título al disco es otra de esas canciones básicas para una banda de hard rock, especialmente una banda de directo como lo era Scorpions. Estribillo muy coreable y sección central apta para hacer cantar al público en directo, otro tema sencillo y efectivo para enfilar la recta final del disco.

Y ese final llega con la otra balada, «Send Me an Angel». Lo que habría sido balada estandarte en cualquier disco, aquí tuvo que conformarse a la sombra de «Wind of Change». Aún así, fue single y también sonó en todas esas cadenas de radio y TV que veían y escuchaban nuestras madres. Un gran broche para un gran álbum.

Desgraciadamente, el mensaje que Klaus Meine intenta trasladar con su música no acaba de cuajar, y si en 1990 el mundo estaba loco, en 2020 no va la cosa muy diferente. Por suerte siempre nos podemos refugiar en la música, y en discos como este, que espero que rescatéis y disfrutéis como yo he hecho en este 30 aniversario.