Royal Hunt – 1996: 25 años del directo soñado de hard n’ prog sinfónico

Ficha técnica

Publicado el 21 de septiembre de 1996
Discográfica: SPV GmbH / Steamhammer Records
 
Componentes:
D.C. Cooper – Voz
André Andersen – Teclados, guitarra
Jacob Kjaer – Guitarra, coros
Steen Mogensen – Bajo, coros
Kenneth Olsen – Batería

Temas

CD 1:
1. Flight (6:26)
2. 1348 (4:54)
3. Wasted Time (4:25)
4. Stay Down (4:28)
5. On the Run (3:45)
6. Stranded (5:16)
7. Keyboard Solo (2:35)
8. Martial Arts (4:03)
9. Far Away (5:43)
10. Last Goodbye (5:42)
11. Land of Broken Hearts (5:26)
12. Makin' a Mess (3:59)

CD 2:
1. Clown in the Mirror (5:23)
2. Guitar Solo (2:53)
3. Step by Step (4:14)
4. Drum and Bass Solo (4:23)
5. Running Wild (6:26)
6. Epilogue (9:11)
7. Age Gone Wild (4:47)
8. Ten to Life (5:13)
9. Legion of the Damned (4:48)
10. Kingdom Dark (6:30)
11. Time (6:51)

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No os diré que este directo de Royal Hunt es de los mejores de la historia, pues os mentiría, pero sí que os puedo decir que es de los que a mí más me emocionan, más me impresionan y que es el mejor que han grabado los Hunt, por varias razones. Por un lado, ya contaban entonces con el estadounidense superdotado D.C. Cooper a las voces, que había llevado al grupo a otro nivel con el disco anterior Moving Target, y habían conseguido la denominada formación clásica, y el grupo gozó de una naturalidad absoluta. Su hard rock progresivo de influencias clásicas estaba en lo más alto.

El teclista ruso André Andersen había conseguido una formación colosal y su particular visión de ese hard rock nítido, veloz, con ampulosidad clásica, detalles neoclásicos y técnicos a mansalva y unas dotes de composición maravillosas, brillaba a un gran nivel con la tierra del sol naciente como gran mercado. Sus tres primeros discos habían pegado fuerte y la excepcional forma que gastaban en directo quedaba repuntada con la inclusión de las dos enormes coristas: Maria McTurk y Lisa Hansen. Pero lo mejor de todo es que el grupo iba a ciegas y hasta 24 horas antes del concierto no se les comunicó que la cosa iba a ser grabada también en video. Quizá fuera excesivo para un grupo novato, pero quizá sea esa la gran clave de todo: pues lo clavaron.

«¡Waawww! El 1996… parece como si hayan pasado dos vidas desde entonces. Pues mira, la verdad es que recuerdo muy bien ese directo ya que todos estábamos muy nerviosos. No teníamos ni idea de que ese concierto iba a ser filmado. Viajamos a Japón en 1996, y de repente, el día antes de tocar, el promotor y la discográfica van y nos dicen que lo filmarán y grabarán todo. Creíamos que sólo sería el sonido. Claro, estábamos algo nerviosos ya que no nos habían dicho nada de eso hasta 24 horas antes del directo… y luego te dicen que lo van a filmar. Y nosotros: “¡mierda!” Nadie estaba preparado para algo así. Estábamos justo empezando nuestra carrera y no sabíamos cómo manejar esa situación, pero lo sacamos adelante. Quizá quedó un poco ingenuo y con exceso de entusiasmo, pero claro, estamos hablando de algo de hace 25 años. Pero me sigue pareciendo muy cool ese directo. Puedes percibir que estábamos disfrutando sobre el escenario, era nuestra primera vez grabando un directo filmado.» (André Andersen, líder de Royal Hunt)

1996 es un doble disco en directo amplio, muy generoso en temas, pulcro, con todos sus solos y demostrando que Royal Hunt estaban en otra liga por mucho que sólo los nipones se habían enterado de todo aquello. Es imposible sonar más nítido y preciosista, casi no parece un directo si no fuera por el público y las imágenes del vídeo, pero os aseguro que fue real. Yo les descubrí con su obra maestra, el posterior Paradox, una pieza de orfebrería del estilo, y aluciné al ver que había un disco en directo anterior sin ningún tema (obviamente) del Paradox. Y las canciones que encierra 1996 son de una calidad insultante. ¡Menuda banda!

«Sí, juraría que había 5.000 y también juraría que tocamos dos veces, pero en diferentes sitios. La grabada en un recinto para 5.000 personas y al día siguiente en otro sitio en el que había 3.500 personas. Fue una pasada y era algo nuevo para nosotros. Por un breve momento de tiempo nos pudimos sentir como los Beatles (risas).» (André Andersen, líder de Royal Hunt)

El disco

Las demostraciones vocales de D.C. Cooper son una constante desde la rotunda “Flight”. No se puede empezar mejor y esos coros tan precisos y bellos elevan los temas a lo más alto. “Wasted Time” es antológica en su interpretación y las sirenas arrancan en “On the Run”, con esas cabalgadas a clavicordio de Andersen mientras que la impecable guitarra de Jacob Kjaer todo lo llena. La complejidad de versos, puentes y estribillos es casi de cirujano. Si te gusta el hard rock ves que este estilo está llevado a otro nivel a la vez que interpretado con unas cualidades insultantes.

No solo es que D.C. sea de otro planeta, es que Andersen lo borda, incluso en las baladas y los tiempos más profundos y pausados, caso del “Far Away”, muy bienvenida por los 5000 nipones asistentes. Incluso hay algunas licencias de posproducción como son los bombos y cajas con reverb de Kenneth Olsen, muy medidos y dramáticos. Luego hay toda la clase posible envuelta en los sedosos y coloridos detalles de las teclas de su líder.

No hay muchas bandas que puedan decir que su canción más famosa es una instrumental, y en Royal Huntlo es la neoclásica “Martial Arts” con esos duelos instrumentales que les hicieron leyenda en Japón. Aprovechan en esa canción para presentar a los músicos y los solos están realmente logrados, pues no significan parones en un show brillante. Además, Cooper también interactúa con la gente con gracia y entre aplausos.

Lo del “Last Goodbye” es de traca… Es uno de sus cortes definitivos y allí las coristas están de cine. Es una de esas canciones que realmente definen al grupo y a un estilo, pues nadie hace lo que hacían y hacen Royal Hunt. El disco pasa como una ensoñación y lo teatral arrecia en “Clown in the Mirror”. La segunda parte contiene más baladas y un espectacular tramo acústico. Nunca he sido muy devoto de su “Epilogue” de nueve minutos, pero es una canción básica en su repertorio. Servidor opta por temas más efectistas como la cadenciosa “Step by Step” o ese pedazo de single que es “Running Wild” (aquí hacen cantar al público). Grandes melodías nadando en océanos de prog orquestal neoclásico. Hay decenas de bandas que con orquestaciones que no llegan ni a la suela de los zapatos de lo que puede sacar Andersen con sus teclados en directo.

El solo de guitarra es tremendamente original, muy a lo Jean Michel Jarre y el de solo de batería y de bajo es una entretenida batalla que pone en primera línea la labor de Steen Mogensen a las cuatro cuerdas. Luego hay ese tramo acústico preciosista y delicado que prende con “Age Gone Wild”. El repertorio de temas espectaculares parecía infinito y las coristas se lo llevaban de calle en “Ten to Life”. Palabras mayores en “Legion of the Damned” y final eléctrico posterior.

Menudo himno es “Kingdom Dark”, con todo el poso neoclásico al servicio del hard rock efectivo y ampuloso. De verdad que estaban tocados por una varita mágica. El fin de fiesta lo pone “Time” del disco Moving Target. También puedes jugar a pensar en algún grupo que pueda hacer la entrada vocal de “Time” a día de hoy. Y repito: pocos cantantes hay con el nivel y elegancia de D.C. Cooper.

Veredicto

Nunca entendí el por qué Royal Hunt no arrasaron en medio mundo, y supongo, que su música no llegó a las grandes audiencias. Otro detalle es que cuando lo tenían todo de cara se largó Cooper, y eso fue un bajón. Pero el nivel de 1996 y con las coristas les daba para arrasar con todo. Sé que sus muchos y muchas fans les veneran como merecen y Andersen es un compositor estratosférico. Puede que su margen de crecida y su tiempo ya hayan pasado, pero estos daneses liderados por un ruso neoclásico siguen poniéndome el vello de punta cada vez que puedo verles o escucharles.

Lo que asombra es el tremendo equilibrio entre los tres discos con los que juegan, que los solos no desentonen y que estén todos los clichés de un directo manteniendo una intensidad y un nivel que te deja alucinado. Así eran Royal Hunt en directo en 1996… Dudo que puedan volver a eso, pero igualmente, puedes jugar a ver qué directo se acerca a este en cuanto a calidad…

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 719 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.