¿Qué ha significado Pink Floyd para los músicos progresivos de aquí? (I)

Algunas bandas se convierten en BANDAS para cierto sonido o estilo, y los británicos Pink Floyd pertenecen a ese grupo de élite. Su nombre connota algo muy específico: un sonido elástico, resonante y alucinante que evoca los abismos más espaciales (y especiales) de la inmensidad del espacio. Pink Floyd conectó ese sonido ilimitado con exactas exploraciones de asuntos mundanos como el ego, la mente, la memoria y el corazón, tocando la locura, la alienación, el narcisismo y la sociedad en sus álbumes conceptuales de los años 70.

Amados y respetados por todos, también por las bandas más cercanas, a modo de pequeño tributo a Nick Mason, Roger Waters, Richard Wright, Syd Barrett y David Gilmour, y en motivo de la visita de Roger en pocos días, hemos querido preguntarles a un montón de bandas progresivas de nuestra escena qué significan Pink Floyd para ellos y para sus bandas. ¿Son tan influyentes los ingleses como puede parecer? La cosa se nos ha ido un poco de las manos, como no podría ser de otra manera, con lo que al final hemos decidido partir este reportaje en dos. Aquí tenéis la primera parte.

“There is no dark side of the moon really. As a matter of fact it’s all dark.”


Sin ser un experto en Pink Floyd, porque estoy rodeado de amigos que se los saben de pe a pa, con ellos descubrí que menos es más. Ellos eran la música con mayúsculas, sin etiquetas. En el progresivo he conocido bandas increíbles que han trascendido por romper clichés, superar barreras técnicas y llenar su música de riffs imposibles. Me fascina ese tipo de bandas, pero con Pink Floyd tengo la sensación de que estoy escuchando algo universal, incuestionablemente bello, armónico, que vibra en fase con la naturaleza. En un momento en que a veces cierto tipo de música de vanguardia me suena más a deporte que a arte, Pink Floyd me ayuda a volver a los orígenes, al fin último de la música: transmitir.

Mi álbum y canciones favoritas de la banda son The Wall (1979) y «Wish You Were Here». Uno no puede explicar por qué prefiere el rojo sobre el azul, así que…

Juan Giner Navarro (Noah Histeria, Kai Mars)


Pienso que Pink Floyd nos ha influido hasta en los aspectos de los que no somos conscientes. También es cierto que de algún modo a lo mejor nos pilla más de lejos en varios aspectos: estilísticamente, o por las infraestructuras y artilugios que nos permiten desarrollar nuestro oficio. Pero de ahí viene que precisamente estén en un altar para la mayoría de nosotros, porque aportan recursos que no se encuentran más, a posteriori. Y lo que conlleva esto es un respeto y admiración a lo que hicieron: una re-escritura del concepto de banda de rock, e individualmente, de cada integrante. Eso incluso les permitió reinventarse varias veces desde sus inicios, además de aprovechar toda esa vorágine creativa para crear una serie de retratos sociales que a muchos de nosotros nos han ayudado a posicionarnos dentro de la locura de sociedad en la que estamos sumidos.

He tenido alguna etapa de no saber escuchar otra cosa. Con ellos he aprendido lo que significa que la música no es solamente las notas o el orden en que las toques, ni de hecho el instrumento que toques. Ni siquiera cómo cada instrumento debería sonar, por el simple supuesto de que se creó para un propósito. Si te dieran un instrumento indígena que no has visto en tu vida, y nada más, tendrías que tirar de tu propia intuición y creatividad para sacar de él el sonido deseado, ¿no? Salvando distancias y estando de acuerdo en que la formación en sí es bastante estándar, no entenderíamos Pink Floyd si no fuera por esa difuminación de los roles de cada instrumento, y la aplicación de otros más novedosos y extravagantes como fueron sintetizadores, slide guitars, gongs, etc.

A riesgo de incomodar a los que no conciben a Pink Floyd sin Roger Waters (y considerando The Dark Side Of The Moon (1973) su mejor álbum), escojo «High Hopes» de The Division Bell (1994) como mi canción favorita. Lo siento, me tocaron la patata con esa canción.

Frederic Alexandre (Face The Maybe, Big Bang)


Eso depende de la dirección tomada por cada banda, pues dentro del género progresivo hay muchas ramificaciones, y hay bandas que no han tomado referencias de Pink Floyd pero sí las han tomado de bandas más cerebrales como King Crimson, por poner un ejemplo. En general Pink Floyd siempre han sido un referente, ya sea por sus composiciones largas, experimentales, épicas, melancólicas, o conceptuales, así es que me atrevo a decir que su influencia es extensa, pero con matices. La influencia ha sido enorme, y creo que es debido a que su forma de componer y transmitir se acercan mucho a mi forma de sentir y concebir la música. La melancolía, los solos de guitarra basados en el blues pero siempre con un toque volátil y soñador, las piezas largas con pasajes atmosféricos, o la experimentación psicodélica en sus primeros álbumes, son elementos que siempre van conmigo. Escoger un favorito es una complicada decisión….aún y así, diré dos álbumes y dos canciones. The Dark Side Of The Moon (1973) por el viaje musical y emocional que implica, y Pulse (1995), por contener grandiosos momentos que resumen la carrera de Pink Floyd con un sonido y una ejecución impecables. Canciones como «High Hopes» o «Comfortably Numb» siempre conseguirán erizarme la piel, pero «Echoes» contiene todos los elementos que caracterizan a los Floyd que más adoro.

Eric Baulenas (Moonloop, Eric Baule, Bauluna)


Bueno, sinceramente creo que ha sido una de las bandas que más nos ha influido, aunque quizá no se perciba del todo en nuestras canciones. Pero ese gusto por la melodía, las explosiones de fuerza en determinados momentos, los pasajes más introspectivos… Creo que hay mucho de todo ello en la música de Audiolepsia. Y en mí, personalmente. Y debo hacer una mención expresa a la guitarra de David Gilmour, uno de mis músicos favoritos. Pocos alcanzan tal nivel de expresividad con su instrumento. Saborear cada nota, cada bending… Es una referencia constante. Uno de los solos finales de nuestra canción «Rachel», de nuestro disco Muses (2017), está inspirado en él, en su gusto por paladear cada nota, sin prisa, tratando de crear algo bello sin demasiados artificios.

Es difícil escoger un favorito… Quizá, conceptualmente, mi álbum preferido es The Dark Side Of The Moon (1973). La sucesión de canciones es increíble, cómo progresa todo el disco, desde los sonidos extraños de «Speak To Me» y la “dulce” «Breathe (In The Air)», hasta el final épico de «Eclipse», todo ello con las fantásticas letras de Waters y unos efectos sonoros hipnóticos. Sin embargo, como canción, me quedo con «Comfortably Numb», de The Wall (1979)… me parece genial. Esa combinación entre los pasajes más oscuros que canta Roger Waters y los más luminosos de Gilmour… Una atmósfera perfecta durante casi siete minutos. Y el solo final… Sí, ya sé que está muy manido lo del solo de «Comfortably Numb», pero es realmente algo sublime. Hace tiempo leí en algún lugar que el cielo es un lugar donde el solo de «Confortably Numb» no acaba nunca… suscribo esas palabras.

Ángel de las Heras (Audiolepsia)


Creo que ha sido un elemento que siempre ha estado allí, es decir, básico y que ha perdurado en el tiempo. Siempre recuperas los discos de Pink Floyd, siempre hay un momento para volver a ellos. Creo que fue uno de los grupos que me acompañó en mi proceso de aprendizaje musical, o sea, que me ha acompañado siempre.

Creo que mi disco básico siempre ha sido The Division Bell (1994). Me encanta su sonido y su composición. Una canción… como guitarrista me quedo con “Confortably Numb”, es lógico.

Carles Sucarrats (Rooms)


Es cierto que cuando hablas con gente que le gusta lo progresivo, todo el mundo dice ama a Pink Floyd. Ellos nos ha enseñado a tener una perspectiva más libre a la hora de componer y también a plantear los discos como ideas conceptuales y orgánicas.

«Shine On You Crazy Diamond», siempre nos ha alucinado la intro de los samples in crescendo creando atmósfera hasta que suena el mítico arpegio de guitarra. Además es el tema que abre el gran disco Wish You Were Here (1975).

Gerard Marrugat (Onyric Joy)


En mi anterior grupo (Cut The End) teníamos la manía de cambiar de estilo en cada álbum y cuando estábamos en nuestra etapa death metal descubrimos el disco Wish You Were Here (1975), que nos torció por completo la percepción de nuestra música. Estuvimos escuchándolo como locos mientras alargábamos nuestras canciones y nos obsesionábamos con que cada fragmento del disco llevara al siguiente. Las canciones que teníamos fueron evolucionando y acabamos componiendo un álbum que empieza con un estilo rock sinfónico, pasa por el post-metal y lleva al death metal. Además copiamos la estructura del disco, el final cortado de «Have A Cigar» y hasta nos planteamos titular nuestro álbum como Wish You Were Dead.

Como batería, a partir de entonces empecé a componer desde un punto de vista más global y pienso más en el conjunto del disco y del grupo. Lo primero me sirve para que haya cierta narración dentro del álbum, ya sea repitiendo patrones o intentando que todo tenga una lógica interna. Con lo segundo me refiero a escuchar más el conjunto de instrumentos y a percibir la batería en todas sus combinaciones, cosa que me permite, por ejemplo, pensar ritmos sin necesidad del trío bombo, caja y charles. Ademas empecé a valorar la parte emocional por encima de la técnica y en los conciertos busco ese punto de descontrol que tenía Nick Mason y que lo hacía tan auténtico.

Carles PD (BLAK)


La grandeza de Pink Floyd le ha permitido, no solo influir en la escena progresiva mundial, sino traspasar límites y llegar a otros públicos, como pocos. Dicho esto, aunque la influencia ha sido enorme, ninguno de nosotros hemos sido capaces de acercarnos a ellos. Han sido pioneros en tantas cosas no solo a nivel musical, sino de imagen y/o concepto del espectáculo que, como dice el refrán “Quien pega primero, pega dos veces”.

La influencia en On The Raw es considerable, sobre todo en el segundo álbum que estamos produciendo y que contiene varios pasajes que evocan claramente a una banda única e irrepetible como Pink Floyd. Por diferentes motivos, The Wall (1979) y «Comfortably Numb», con un solo de guitarra por el que merece la pena vivir…

Àlex Ojea (On The Raw, Harvest)


¡Pink Floyd está siempre ahí! Es imposible huir de su influencia, ya que hablar de Pink Floyd es hablar de rock progresivo, pero también de rock’n’roll, psicodelia, blues, jazz, gospel,… además de ser una de las bandas que llevó el disco conceptual y la puesta en escena a su máximo exponente en su época. Han traspasado la esfera musical y forman parte de la cultura popular del siglo XX. ¿Quién no asocia con ellos el triángulo atravesado por una luz que se vuelve un arco-iris? ¡Incluso en su honor ha surgido la expresión más o menos popular “Eres un PinkFloyd”!

Para Fireplace y para mí personalmente, Pink Floyd es una influencia en cuanto a la búsqueda de un sentido unitario a un grupo de canciones, al tratamiento de los coros en un grupo de rock, a las temáticas comprometidas social y políticamente o al desarrollo de la dinámica en las canciones.

Personalmente escogería el The Wall (1979), pues fue el disco con el que entré de verdad en la banda y el que me abrió al mundo del rock progresivo. Además, la historia y el tratamiento de las canciones me parece fascinante, además del hito que significó la puesta en escena para la época y también en la gira que realizó Roger Waters con ella hace unos años (y que tuve la suerte de disfrutar). Aunque tal vez a nivel de álbum estremece más The Dark Side Of The Moon (1973), tanto por la crudeza desgarradora de algunas de sus letras, como por la sensación de todo que trasmite de arriba a abajo. Además, creo que es también el disco que define mejor a la banda y el que marca un antes y un después, tanto en su sonido como en su vida como grupo de masas.

Y canción… tal vez “Mother”. Seguro que no es la más definitoria de lo que es Pink Floyd, pero la letra me sobrecoge cada vez que la escucho. Ese diálogo íntimo entre un hijo y su la madre en el que el hijo pasa a la edad adulta y se encuentra con un mundo que no entiende y se abre a su madre con toda su inocencia, sus dudas y sus miedos. Y la madre lo sobre protege con un afán tierno y a la vez terrible, sin entender que su bebé ya es mayor y que debe dejarle volar y tomar sus propias decisiones y cometer sus propios errores, le ayuda a construir ese famoso muro. Me parece una de las letras más magníficas que ha escrito el grupo sin lugar a dudas.

Uri Mas (Fireplace)


Somos hijos de aquellos que escuchaban una y otra vez The Dark Side Of The Moon (1973) o The Wall (1979), por decir los más habituales, y de rebote nosotros. No solo Pink Floyd, también Genesis, Jethro Tull, Camel, etc. y es innegable que aquello nos ha dejado huella, si bien Pink Floyd fue el mayor estandarte, porque… que levante la mano aquel que en su casa no han escuchado The Dark Side Of The Moon (1973), The Wall (1979), Wish You Were Here (1975) o Animals (1977). Es casi imposible que tus padres no tuvieran ninguno de estos.

¿Influencia? A muchos niveles. La forma de crear ambientes, cómo se transmiten emociones a través de la música, la voz cantada o hablada, los silencios y, lo que más valoro, cómo son capaces de arriesgar pero sabiendo muy bien lo que quieren hacer y transmitir.

Mmmm… me temo que no voy a ser original. Conceptualmente, me quedo con The Wall (1979), que me parece sublime, si bien he de reconocer que, si tengo solo tiempo para escuchar un disco, me pondría el Wish You Were Here (1975) . Es un disco en que cada uno de los temas es simplemente fantástico. Y justamente aquí se encuentra la que para mi es la canción de Pink Floyd, por su intensidad, musicalidad, sentimiento, melodía… y su significado: «Shine On You Crazy Diamond». Como empieza de la nada, va creciendo, creciendo, se instala el sentimiento con esa sublime guitarra… como se frena y, de repente, se abre hacia el espacio, la guitarra juega con un «sinte», todo con un aire melancólico, de alguien que está y no está, y de repente la voz… ¡y esos coros! En definitiva: obra maestra.

Miki Martinez (Time Lost)


Pink Floyd es una referencia icónica a muchos niveles en el rock (en general y sin etiquetas) a través de sus más de cuarenta años de trayectoria. Son sinónimo de experimentación, tanto a nivel de estudio como de directo, con unos resultados que además funcionan con un sector de público muy amplio. A mí particularmente me gusta mucho el engranaje del grupo a la hora de construir los diferentes ambientes y pasajes musicales de sus densas composiciones, sin que ningún instrumentista brille por encima de otro, y estando al servicio de la expresividad de la composición. En el caso de un grupo como Senogul, la labor de grupos como Pink Floyd ha sido fundamental para recrear los pasajes más lentos que van in crescendo hasta alcanzar un clímax.

Con Pink Floyd es muy difícil seleccionar un único álbum, ya que ha habido muchos discos que se identifican con estéticas muy diferentes y al menos cuatro o cinco que han creado escuela y están reconocidos dentro de la historia del rock. Más allá de las referencias obvias del período 1973-1979, siempre he sentido fascinación por la sensación de libertad, las composiciones y los sonidos oscuros de Ummagumma (1969). También es costoso encontrar una única canción, máxime cuando este formato no siempre se adapta fácilmente al tipo de composición del grupo. Quizás escogería «Us & Them», por su armonía envolvente, la letra, los coros, su intensidad y las intervenciones del saxo.

Eduardo G. Salueña (Senogul, Last Knight, The Samurai of Prog)


Personalmente, siempre he sido «autodidacta» en cuanto a las influencias musicales, no he tenido cerca una tradición de música progresiva, así que no fue hasta bien entrado en años y los mundos del metal que descubrí a Pink Floyd y su psicodelia progresiva, cosa completamente nueva para mí en aquel entonces. La verdad es que fue un cambio bestial, el descubrir toda la gama de ambientes que trabajan sus álbumes ya no solo a nivel musical sino conceptual, a modo de visión global tanto de música como de letra. Eso provoca inevitablemente que amplíes horizontes mentalmente y, a pesar de que tanto yo personalmente como Astral Experience como banda nos orientamos más hacia el metal (y es que las raíces de uno tiran irremediablemente), te proporciona un rango tremendo de recursos que llevarte a tu terreno, a ese saco de ideas del que tirar cuando quieres evitar el «síndrome de la página en blanco».

Dado que hice el «descubrimiento» gracias a Dream Theater, parece lógico que mi álbum favorito sea The Dark Side Of The Moon (1973). Me llamó mucho la atención cuando en su día publicaron el directo tocando el disco completo en directo y enseguida tuve que hacerme con el original que, aunque honestamente no me caló a la primera, poco a poco y con cada escucha iba descubriendo cosas nuevas y metiéndome cada vez más en el sonido hasta caer presa definitivamente de su estilo y ambientes. Concretamente la canción que me enganchó en su día fue «Money», supongo que porque era la más parecida a otras cosas que solía escuchar, pero el caso es que a día de hoy tengo ese riff grabado a fuego.

Rubén Albaladejo (Astral Experience)


En las canciones más largas de dCoded creo que Pink Floyd está muy presente. Me parece admirable el tratamiento de las estructuras y cómo las cocinan a fuego lento hasta el momento de clímax. También nos abrieron una puerta en el uso de todo tipo de efectos sonoros (a veces cinematográficos). A nivel personal añadiría que me ha ayudado a saber cómo ha de sonar una banda y una guitarra (sin pretensiones, con peso y sonidazo). ¡También a adorar los bendings de dos tonos! David Gilmour tiene buena parte de culpa en mi forma de tocar la guitarra.

Supongo que los dos álbumes que más he escuchado son The Dark Side Of The Moon (1973) y The Division Bell (1994) ya que son los que había en casa cuando era pequeño. Una canción que suele acompañarme en conciertos y en mis clases de guitarra es “Wish You Where Here”. Pero la piel de gallina se me pone con “Comfortably Numb”, “Shine On You Crazy Diamond”, “The Great Gig In The Sky”, “What Do You Want From Me” o “Poles Apart”. Lo siento, no puedo elegir una sola canción.

Víctor Martínez (dCoded y D’Callaos)


¿Que si nos ha influido Pink Floyd? ¿Y a quién no? Pink Floyd llevan ahí toda una vida, así que si te gusta la música es difícil no haberse encontrado con alguno de sus míticos temas o con alguna banda que te gusta que no haya sido influenciada por estos gigantes. Mind’s Doors no es una excepción y, efectivamente, a cada uno de los componentes nos ha influido de una manera o de otra a lo largo de nuestras vidas. En más de una ocasión hemos tocado algún tema de ellos o hemos sacado alguna idea a partir de algún fragmento. En cuanto a mí, los llevo escuchando prácticamente desde que nací, gracias a mis tíos que siempre estaban escuchando música. Yo me quedaba muchas veces con ellos escuchando y mirando las portadas de los LP’s de Pink Floyd, Yes, King Crimson, Kansas, Iron Maiden, Led Zeppelin y un largo etcétera, así que ya os podéis imaginar el resultado.

Es complicado elegir una única canción y un único álbum pero creo que me quedo con el The Dark Side Of The Moon (1973). He disfrutado tantas veces escuchando y tocando este disco que no me parece bien dejarlo fuera. Sentarte en el sofá tranquilamente y disfrutar de cada segundo de este trabajo no tiene precio. En cuanto a elegir una canción creo que aún es más complicado que elegir el álbum pero si echo la vista atrás creo que me quedo con “Careful With That Axe, Eugene” de Ummagumma (1969) y su vídeo. Recuerdo ver el vídeo y quedarme hipnotizado con esa intro y flipar con la parte cañera mientras pensaba, yo quiero tocar así.

En definitiva, si queréis disfrutar de buena música sin que os importe el tiempo, apagad las luces, sentaros en el sofá y disfrutad de Pink Floyd.

José Francisco Bernabéu (Mind’s Doors)


La influencia de Pink Floyd por lo que respecta a Psychotropic Swamp es evidente en cuanto a sonido y a utilización de progresiones armónicas y rítmicas en algunos momentos que recuerdan a esa esencia de los maestros. En cuanto a mí, Pink Floyd es una banda que me ha acompañado toda mi vida y forma parte de mí de una manera inseparable así que sería imposible no estar influenciado de alguna manera.

Es harto complicado quedarse sólo con un tema y un álbum pero tirando de clásicos, me quedaría con Wish You Were Here (1975) y su «Shine On You Crazy Diamond» ya que fue el primer álbum que cayó en mis manos a temprana edad y me cautivó de tal manera que me convertí en un adicto a la música de Pink Floyd.

Sergio Fuentes (Psychotropic Swamp)


Tras descubrir a Oldfield, Pink Floyd fue el primer grupo que me voló la cabeza antes de pasar a cosas más complicadas. The Dark Side Of The Moon (1973) fue el tercer disco que compré, Animals (1977) el quinto… Muchas horas tirado en la cama a oscuras con los cascos. Es casi parada obligatoria. Los gustos van cambiando, pero esos hitos principales siempre quedan en la mochila. En los primeros años del grupo, Pink Floyd siempre era uno de nuestros lugares comunes. No es difícil encontrar su influencia en partes de nuestro segundo disco, The Meaning (1996). Hoy en día, lo que más queda de Pink Floyd en nuestra música es ese regusto blues y nuestro amor por la improvisación.

Mi disco favorito es Animals (1977), el lado más enérgico del Pink Floyd masivo. Sin embargo, mi tema favorito es «Echoes». Creo que es el tema con el que Pink Floyd alcanza toda su madurez y una de las suites más coherentes del progresivo.

Josemari Aguirrezabala (Rivendel)


Supongo que no solo para nuestra banda, la introducción de los sintetizadores, pedales de efectos, etc. han influenciado muchísimo a la música moderna. Y lo que precisamente los hace inigualables es la calidad y el buen gusto con la que ellos lo utilizaban. En nuestra banda tanto guitarra como bajo utilizamos muchos pedales de efectos como delays, reverbs, distorsiones y demás, los cuales nos son indispensables para crear diferentes ambientes. Personalmente diría que Pink Floyd es algo que tengo presente, dentro de mí. Es una influencia interiorizada. Cuando compones, no piensas en copiar el sonido de una canción, o en hacer riffs parecidos a aquella otra canción. Supongo que es una influencia que te recuerda el buen hacer de las cosas y que sean interesantes para la composición.

Sin duda Wish You Where Here (1975), y aunque la canción que lleva el nombre del disco me parece una maravilla, me quedo con “Shine On You Crazy Diamond”. Creo que es una obra maestra. Que no pasa el tiempo para ella, como muchos de sus discos. Esta canción te atrapa desde el minuto cero, prácticamente nueve minutos de intro hasta la entrada de las voces y cambiando la harmonía de los acordes. Me parece espectacular.

Jordi Guzmán (Astralia)


Las trazas de Pink Floyd están por todos lados, el mayor exponente del rock andaluz, Triana, en sus primeros discos tiene una influencia brutal de Pink Floyd entre otros. Mi padre me decía te gusta esto, pues esto viene de esto otro y me ponía The Dark Side Of The Moon (1973). Con Pink Floyd descubrí la emotividad en el rock y de alguna forma intentamos llevarlo a cabo a nuestra manera en Malabriega. Personalmente, la crítica que hay en sus letras a la sociedad y a la humanidad en sí es lo que más me ha influido.

El álbum que escogería es The Dark Side Of The Moon (1973). Es un rollo sentimental más que nada. De los 70 me gustan todos los discos que sacaron, pero este fue el primero. También creo que hubo una sinergia especial ahí entre Waters y Gilmour. Con la canción «Echoes» (me llegó antes el vídeo de Live At Pompeii (1972) que el disco) me quede ojiplático, desde que empieza hasta que termina. Cómo camina el tema es espectacular.

Juan Castro (Malabriega)


No sé si puedo decir que ha influido más o menos en la banda porque somos cuatro con gustos muy heterogéneos, pero creo que sería la manera de construir los temas como una pequeña historia, huyendo las estructuras estrofa estribillo y jugando con pasajes instrumentales. Personalmente creo que la manera de tocar de David Gilmour, con esas notas tan largas y tan bien escogidas.

Me quedo con The Wall (1979), por seguir tan de actualidad tanto tiempo después con la contradicción implícita de que Live Nation siga comercializando una obra que tiene mucho de antiglobalización y anticapitalismo. En cuanto a tema, «Welcome To The Machine», por la atmosfera post apocalíptica que se dibuja en mi cabeza siempre que la escucho.

Jorge Guinea (Your Grace)


Y mañana, más…

Rubén de Haro
Sobre Rubén de Haro 370 Artículos
Tipo peculiar y entrañable criado a medio camino entre Seattle, Sunset Boulevard y las zonas más húmedas de Louisiana. Si coges un mapa, y si cuentas con ciertos conocimientos matemáticos, verás que el resultado es una zona indeterminada entre los estados de Wyoming, South Dakota y Nebraska. Una zona que, por cierto, no he visitado jamás en la vida. No soy nada de fiar y, aunque me gusta “casi todo lo rock/metal”, prefiero las Vans antes que las J'hayber.