Judas Priest – Firepower

Nuestra Nota


8 / 10

Ficha técnica

Publicado el 9 de marzo de 2018
Discográfica: Epic Records
 
Componentes:
Rob Halford - Voz
Glenn Tipton - Guitarra
Richie Faulkner - Guitarra
Ian Hill - Bajo
Scott Travis - Batería

Temas

1. Firepower (3:27)
2. Lightning Strike (3:29)
3. Evil Never Dies (4:23)
4. Never the Heroes (4:23)
5. Necromancer (3:33)
6. Children of the Sun (4:00)
7. Guardians (Instrumental) (1:06)
8. Rising from Ruins (5:23)
9. Flame Thrower (4:34)
10. Spectre (4:24)
11. Traitors Gate (5:34)
12. No Surrender (2:54)
13. Lone Wolf (5:09)
14. Sea of Red (5:51)

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Judas Priest. Qué responsabilidad querid@ lector@. Hacer la reseña de un disco de los creadores del heavy metal. Qué mortal puede atreverse a criticar un disco de una banda que lleva casi cincuenta años en esto, dieciocho discos, más de cincuenta millones de copias vendidas. Una de las carreras más sólidas que puedas encontrar, Sad Wings of Destiny (1976), Killing Machine (1978), British Steel (1980), Screaming for Vengeance (1982), Painkiller (1990) son solo cinco ejemplos de verdaderas obras maestras que puedes encontrar entre su catálogo. La convicción que siempre, con algún altibajo, entregan trabajos de calidad, sin grandes sorpresas y fieles a su estilo y con ganas de experimentar de vez en cuando.

Firepower (2018) es un trabajo dignísimo de los Metal Gods, probablemente su mejor disco desde Painkiller (1990). Una simbiosis perfecta entre sus trabajos clásicos de los 80 y una producción, de la mano de Tom Allom y Andy Sneap que realizan un trabajo excelso, que hace sonar a Judas Priest actuales y poderosos a la par que clásicos. El peso de composición ha caído en manos de Tipton, Halford y Faulkner (quien ya está absolutamente integrado) y la verdad es que es de lujo, hay auténticas joyas en este disco. Un trabajo muy por encima de su anterior entrega, Redeemer of Souls (2014), un disco demasiado power metalero y producción manifiestamente mejorable. Me maravilla que una banda, cuya media de edad debe estar en los setenta años, que lo han hecho todo en el mundo de la música, sigan con ese gusanillo y ganas de entregar buenos plásticos.

El disco se inicia con dos trallazos clásicos Priest, “Firepower” y “Lightning Strike”, con un Halford dejándose la piel, consiguiendo unos registros espeluznantes y un ritmo infernal. Chapeau! El trabajo de guitarras en ambos casos es espectacular, los cuatro instrumentistas cabalgan con naturalidad, con una base rítmica TravisHill de alto voltaje. No vas a poder dejar de mover el cuello, solos, riffs de guitarra con mucho groove. “Evil Never Dies” continua a la zaga, un poco más pausada, Halford empieza de una manera “spokenword” para llegar al coro para dejar un agudo marca de la casa. Esto pinta bien. Parón en medio del tema, casi susurros del Metal God y poco a poco nos deslizamos hacia el riff principal para acabar apoteósicamente con un solo y coro espléndidos.

“Never the Heroes”, recoge las influencias más ochenteras, Turbo (1986), dibujando el primer tema del álbum a medio tiempo, un respiro. “Necromancer”, empieza con un riff pesado, unos coros que vienen de ultratumba para dar caña en la línea de las dos primeras. Más heavy metal made in Judas Priest, con un coro pesado, sincopado, transición y vuelta a empezar. Mucho feeling. Travis es un batería como la copa de un pino, parece sencillo, pero coloca cada golpe en su sitio y maneja el doble pedal con maestría, sin grandes alardes, pero es perfecto para Judas.

“Children of the Sun” es de las más Sabbath de todas, pesada, con un gran riff, intermedio melódico con toques dramáticos en el ecuador de la canción. “Guardians” es una introducción instrumental a piano y guitarras “sinfónicas” de fondo que nos lleva al octavo corte del álbum “Rising from Ruins”. La pieza más épica, solo al oírla empezar sientes ese feeling que vas a escuchar una canción especial. Un Halford pausado, casi susurrante va surfeando por encima de la canción hasta llegar a un coro épico, magnánimo, majestuoso. Me encanta. Todo está en su sitio, perfectamente ensamblado. Quizá es el tema más progresivo del disco. Vaya trabajazo se han marcado Allom y Sneap.

“Flame Thrower”, empieza con un riff rockero hacia un pre-estribillo y estribillo pegadizo y más pesado. Quizá un tema de corte pop marca de la casa, con un ecuador más pesado. “Spectre”, es un medio tiempo «sabbathiano» con mucho feeling, con un solo a media canción muy bueno. Halford busca un registro variado en este tema, que es el que le da ese feeling del que hablábamos antes. Estamos enfilando el final del disco. “Traitors Gate”, tiene un riff pesado, desarrollo épico, Halford canta como los ángeles, la base rítmica marca los tempos como nunca. Groove, feeling. Todo. Temazo. «No Surrender», tema radiable 100%, si estuviéramos a finales de los 80, ramalazo hardrockero. Riff de reminiscencias más rockeras que metaleras. Una introducción suave nos lleva a un riff pesadísimo, es “Lone Wolf”. Y ya hemos llegado al final con “Sea Of Red”, la balada de corte clásico y épico elegida para cerrar un disco magnífico.

Judas Priest es mucho Judas Priest. Estamos en 2018 y siguen dándonos alegrías después de casi cincuenta años, sigue habiendo mojo para exprimir. Quizá ya no volverán a ser lo que eran, pero con Firepower (2018) se han marcado un ejercicio de clasicismo metalero de gran magnitud y al alcance de muy pocas bandas. Un gran disco, grandes canciones.

Heavy Metal Never Dies!

Joan Calderon
Sobre Joan Calderon 106 Artículos

Sant Boi-Barcelona. Padre y Metalhead. Desbordado por tanta música que escuchar y poco tiempo para disfrutarla. En el Universo solo hay dos cosas claras: In vino veritas y Metallica es la banda más grande de todos los tiempos (quizás solo una sea cierta, y no tenga que ver con la verdad). Death, black, doom, sludge, hardcore, thrash… y a veces electrónica, rock...  en resumen, la música es mi pasión