Pixies – Doggerel

Nuestra Nota


8 / 10

Ficha técnica

Publicado el 30 de septiembre de 2022
Discográfica: BMG Rights Management GmbH
 
Componentes:
Black Francis - Voz, guitarra
Joey Santiago - Guitarra
Paz Lenchantin - Bajo, piano
David Lovering - Batería

Temas

1. Nomatterday (4:12)
2. Vault of Heaven (4:00)
3. Dregs of the Wine (3:30)
4. Haunted House (3:32)
5. Get Simulated (3:18)
6. The Lord Has Come Back Today (2:42)
7. Thunder and Lightning (3:19)
8. There’s a Moon On (2:51)
9. Pagan Man (3:02)
10. Who’s More Sorry Now (3:14)
11. You’re Such a Sadducee (3:54)
12. Doggerel (4:39)

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Si bien es cierto que los últimos discos de la mítica banda de Boston no ofrecían todo lo que Pixies son capaces de ofrecer, su estatus de super estrellas del rock alternativo nunca ha decaído. Sus giras siguen siendo enormes, sus clásicos no paran de crecer y sus directos siguen siendo una experiencia religiosa.

Tras su regreso en 2013, Black Francis y los suyos publicaron Indie Cindy (2014), un recopilatorio de EP’s bastante desaliñado. Con Head Carrier (2016) mostraron seguramente su peor versión con un disco sin alma. Mejoraron sustancialmente con Beneath the Eyrie (2019), un buen disco de rock aún muy lejos de su mejor versión.

De los reunidos Pixies poco se puede esperar en formato estudio o, al menos, es lo que la mayoría dábamos por sentado. Pero entonces y post pandemia, tras ver su nivel en directo arrasando en la última edición del Mad Cool y escuchar los dos primeros anticipos del nuevo disco, creí en el milagro. Doggerel apuntaba maneras y el hype creció a su máximo con su tercer y último anticipo “Dregs of the Wine”.

Una vez el disco entre mis dedos, tras una imagen de artwork incomprensible pero resultona se esconde el mejor disco de Pixies tras su reunión. El lineas generales supera en todo sus anteriores tres plásticos. El disco vuelve a romperte los esquemas establecidos del rock. Retoman la fabricación de himnos e innovan aportando cierta aroma folk americana que nunca antes habían abordado. También podemos observar que la tonalidad de gran parte del disco es bastante oscura.

Como en sus mejores tiempos, el disco se compone de piezas totalmente diferentes las unas de las otras. Por un lado tenemos piezas que rockean como antaño, véase la genial abertura que es “Nomatterday” o los dos singles “Vault of Heaven” y “Dregs of the Wine”. Por otro lado encontramos canciones más calmadas en las que Black Francis domina el tempo con su siempre carismática voz. También podemos, al fin, disfrutar del verdadero poderío de Paz Lenchantin quien nos ofrece unas lineas de bajo funky muy disfrutona.

Incidiendo en “Nomatterday”, Pixies nos muestran una canción que va mutando por completo a medida que avanza. Arranca con cierta aroma a desert rock con un Black Francis escupiendo palabras con soltura. Poco a poco la canción va despegando y acaba por romperse en dos en su ecuador. Entonces empieza la verdadera esencia de la canción.

“Vault of Heaven” es una poderosa canción himno con un guitarreo muy poderoso y un Francis que se mueve como pez en el agua sobre la pista. El estribillo tiene un punto épico como antaño que lo convierte en muy atractivo para el oyente. Para un servidor, una de las nuevas joyas de Pixies.

“Dregs of the Wine” es algo más lenta de ejecución pero con el mismo impacto que las predecesoras, sobre todo por su (ahora sí) épico estribillo. Las ayudas de Paz en los coros son brutales pese a su simpleza. El solo de guitarra con bajo es también brutal. Otro temazo.

La balada “Haunted House” de corte pop con un buen trabajo de cuerdas y un estribillo fácil con coros malévolos de Paz. No pasará a la posteridad, pero es una bonita canción. En “Get Stimulated” vemos la esencia aún jovial de la banda con una melodía simplista y un estribillo tontorrón divertido. “The Lord Has Come Today” es una de las pistas más alegres del disco con un buen dúo de voces y un bonito trabajo de guitarras.

“There’s a Moon On” fue el primer single del disco. Una canción directa, veloz, con todos los atributos que uno busca en Pixies. Buena guitarra, buen solo, estribillo fácil y coreable, distorsión y cambios de ritmo. Sin duda, una de las mejores del disco.

En el tramo final nos topamos con una joya titulada “Pagan Man”, un retroceso a los 80 con florituras, melodías pop preciosas, una gran interpretación de voces y mucho dinamismo. “You’re Such a Sadducee” es otra canción enérgica, quizás de las que más energía desprende del disco. De corte más cercano al punk, cuenta con unos coros sutiles que agudizan el impacto de la pieza. Y para cierre encontramos la homónima “Doggerel”. Arrancado con un fraseo de Francis sobre una tenue música de fondo, la canción se desenvuelve sobre la oscuridad. Las guitarras suben la temperatura en el ecuador de la canción pero las revoluciones van cayendo no sin regalarnos un último solo antes de cerrar el disco.

Es evidente que Doggerel queda por debajo de la tríada Sufer Rosa (1988), Doolittle (1989) y Bossanova (1990). Pero personalmente afirmo que supera Trompe le monde (1991), el último disco antes del hiato. Doggerel era un disco necesario. Era algo plausible tras ver el rendimiento de su último año en directo. La banda recupera su ferocidad y su grandilocuencia. Así como la capacidad de enamorarnos con nuevos himnos tras treinta años sin ningún hitazo verdadero.

Beto Lagarda
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