Crónica y fotos del Damask Metal Fest II - Sala Salamandra (L'Hospitalet de Llobregat), 16 de noviembre de 2019

Orphaned Land se coronan en el Damask con el mejor show del festival

Datos del Concierto

Damask Metal Fest II

Bandas:
Orphaned Land + Embersland + Stravaganzza + Lacrimas Profundere
 
Fecha: 16 de noviembre de 2019
Lugar: Sala Salamandra (L'Hospitalet de Llobregat)
Promotora: Damask Events
Asistencia aproximada: 350 personas

Fotos

Fotos por Josep M. Llovera

Es curioso, pero el público del sábado era bastante diferente al del viernes. Parece que las entradas de día funcionaron bastante mejor que los abonos. Por otro lado, menos gente acudió a la llamada sabadera, en una jornada con dos bandas nacionales. Lo realmente curioso de todo es que el cabeza de cartel fue el grupo que menos gente congregó en el Damaskdel presente año. No termino de entenderlo, la verdad… Afortunadamente hubo grandes momentos y excepcionales conciertos, pero no se superó la calidad de la jornada anterior.

Lacrimas Profundere dan un paso hacia adelante

Mucho ha cambiado la formación de Oliver Nikolas Schimd, pero me alegro, pues ha sido el mejor concierto que les he visto en tres ocasiones que he tenido. El sonido y los miembros que ahora forman el combo hacen lucir la calidad de cortes como “Dead End”, que abrió la caja de Pandora, para bien, y con su vocalista con gafas de sol. Tremendo directo que continuó con “Like Screams in Empty Halls” y “Celestite Woman” (dedicada a las féminas), reafirmando que su nueva obra es de lo mejor que han hecho. Gran parte de la clave del presente prometedor de los alemanes es la inclusión de un bajista como Ilker Ersin de Freedom Call, todo un curtido veterano. El otro plus lo pone Julian Larre y su profunda garganta que le permite abordar temas como “My Realease in Pain” (gran estribillo), de los tiempos de Adore. Los teclados iban sampleados pero la entrega y pasión del combo bien lo suplía.

Dureza de riffs en “Again It’s Over” con Julian luciendo registros y adornado por la pintura negra de sombra de ojos. Sonaron accesibles, sí, pero muy contundentes. Atención a las voces rasgadas de “The Kingdom Solicitude” que bordean lo gutural. El público estuvo participativo y convencido en un clásico como “The Letter”, y pudimos apreciar que su frontman domina perfectamente el español, y que, esa tarde, estaba algo constipado; algo que no fue hándicap alguno para cantar. Joyas como “Ave End”, muy Moonspell, y “Father of Fate” (del último disco) cerraron la contienda con Larre descamisado y llevando el sonido del grupo hacia terrenos que rozaban el techno. No sólo es que el grupo suene mejor que nunca, es que se les nota una valentía enorme a la hora de abrirse a diferentes estilos. Han dado un paso adelante en todos los sentidos, y ya era hora, pues les he visto en momentos muy bajos.

Exceso de voces en Embersland en una noche especial

No fue la noche de la banda barcelonesa y eso que habían preparado algo muy especial y meritorio. La última vez que vi a esta banda de power metal de fantasía tuvo que encargarse de las voces principales masculinas su teclista Xavi Cao. Esta vez iban sobrados de vocalistas. Estuvieron acompañados de un coro de tres voces, dos masculinas y una femenina, apoyando al grupo sin necesidad de pre-grabados, algo que les honra y diferencia de muchísimas otras bandas que van a lo fácil. Pero también se notó la falta de ensayos con el coro, ya desde la inicial “Purity”, especialmente en las voces y en algún desliz de la guitarra. Hasta nueve personas sobre escena totalmente vestidas de negro atacando cortes como “Strike back” y “Fatal Obsession”.

Tocaron temas de sus tres discos e incluso estrenaron un tema nuevo con una base muy a lo “Over the Hills and Far Away”. Clara fue quien más brilló, así como la sólida base rítmica demostrada en “Why”. Ampulosos teclados, buenas combinaciones vocales y velocidad. Tras una intensa “Hope” presentaron a Carles, un chico que les ayuda en tareas de producción y voces, y de verdad es que el chico lo bordó. Pura elegancia combinada con las voces más graves de Will. Grandes en “When I Die” y final a lo grande con “Sunrise Part II”, tirando de metal sinfónico elegante. El show fue de menos a más, y a pesar de que tenían en el público a muchos participativos fans no terminaron de conectar con parte de la sala. Con un par más de ensayos con el coro la cosa hubiera quedado de cine.

Orphaned Land bordean la perfección

Si Primordial se salieron en su concierto, estamos aquí ante el mismo caso, pero en sábado. Excepcional concierto de los israelitas con un feeling exquisito y con un sonido que bordeó el 10. Creo que ya nadie echa de menos a Yossi y que el quinteto actual posee duende y fuerza. Iniciaron su cometido con “The Cave”, con todos los sabores de oriente. Excelentes cuando se apoyaron en el nuevo disco y en temas como “Like Orpheus”. Antes “All Is One” nos hizo recordar uno de sus puntos culminantes de su discografía. Los guitarristas variaron un poquito los solos, pero el tema no perdió ni fuerza ni la personalidad primigenia. Destacar ese djembé instalado en la batería de Itzik Levy. Obviamente Kobi Farhi estuvo de cine mientras nos contoneamos al son de “Let the Truce Be Known”. Mix de “In Propaganda” con “All Knowing Eye” con momentos realmente bellos. Esta canción en directo te toca muy hondo… Luego el gran disco Maboolhizo su aparición con “Birth of the Three (Unification)”, seguida de “Ocean Land”.

Levy tiró de malabarismos sin parar mientras endurecían su sonido con esa “The Kiss of Babylon (the Sins)” que posee una base muy Led Zeppelin. Nos definió Kobi la noche como una “heavy metal party from the East”. Farhi es un gran frontman y cantante, pero también comunicador. Redujo al absurdo todas las guerras de religiones en la presentación de “Brother” en una versión casi unplugged ayudado por su guitarra a las voces y a las seis cuerdas. Con todo ganado quedaban los temas más celebrados como “We Do Not Resist” de su última obra o ese single infalible que es “Sapari”. Nos informó el líder que hace ocho meses que es padre y que su hija se llama Leyla para luego atacar “In Thy Never Ending Way”. Antes del infaltable bis de “Norra El Norra” hubo presentación de la banda, un guitarrista se descamisó y hubo otro parlamento que vino a decir: que todos los gobiernos son una mierda y que se apoyaba la lucha por las libertades, desde Hong Kong a Cataluña. Presentación del grupo y “Shalom”. Conciertos como este ya valen la entrada. Excepcional directo que fue más allá de lo musical.

Oscura noche para Stravaganzza

No fue una buena noche para Leo Jiménez en todos los sentidos. Y a pesar de no ser un gran fan de La Bestia os puedo asegurar que el directo que viví en el Leyendas con Stravaganzza, más una orquesta y coro, fue inolvidable. Todo ese buen recuerdo quedó en eso, pues en ningún momento el grupo consiguió conectar con un público frío, distante y que fue abandonando el lugar a cuentagotas. Raro, pues esta banda tiene muchos seguidores y de lo más fieles. Era un set especial y ya lo vimos desde “Dolor” y continuando con “Grande”. Enseguida vimos que Leo no estaba cómodo en las notas más agudas pero el grupo cumplía sólido y potente. Bien Patricio secundando a los coros y buenos momentos en “Máscara de seducción”. La distancia entre el respetable y el grupo se hizo grande mientras sonaban “maldita oscuridad” y “Paraíso perdido”. Llegó Leo a preguntarnos si queríamos un nuevo disco de Stravaganzza pero la gente estaba tímida.

“Impotencia II” vino con guturalidades y “Perdido” tiró de un inicio brutal. Quedó patente que el set más contundente prometido se materializaba. La gente estaba por otras cosas y una chica le dijo a Leo que se quitara los pantalones y se quedara con falda. Aquí estuvo rápido de respuesta… “se vería el tanga”, espetó el vocalista. “Una vez me dijeron que me tirara al público… y yo dije: ¿a todos?”. Agradecimos un poco de humor a una oscura noche a la que no se le terminó de encontrar la salida, más por parte de la gente que del grupo. “Agonía” es un canto a la libertad de elegir la eutanasia. Ayudado por un atril Leo entonó “Miedo”, “Dios/Odio” y el extenso final con escalas arábigas de “Requiem”. Quien esperase alguna versión festiva o el single de su último disco en solitario se dio de bruces con la realidad. En ello Stravaganzza son de palabra. Es uno de los conciertos más extraños que he podido asistir en varias décadas, pero valió la pena estar allí, si más no… ¡fue diferente!

Terminó pues el Damask y a la expectativa estamos de que hagan números y que la gente que lo organiza se anime a una tercera parte. Es genial que tomen riesgos y combinen todo tipo de estilos, pero no sé si trayendo a cada banda por separado les hubiera funcionado mejor. Personalmente lo disfruté más incluso que en la primera edición, así que espero que, poco a poco, el festival se asiente y funcione.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 377 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.