Oceans of Slumber – The Banished Heart

Nuestra Nota


9 / 10

Ficha técnica

Publicado el 2 de marzo de 2018
Discográfica: Century Media Records
 
Componentes:
Camie Gilbert – voces
Keegan Kelly – bajo, voces
Dobber Beverly – batería, voces
Anthony Contreras – guitarras, voces
Sean Gary – guitarras, voces

Temas

1. The Decay of Disregard
2. Fleeting Vigilance
3. At Dawn
4. The Banished Heart
5. The Watcher
6. Etiolation
7. A Path to Broken Stars
8. Howl of the Rougarou
9. Her in the Distance
10. No Color, No Light
11. Wayfaring Stranger

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Adentrarte en el mundo de un grupo del que no tienes mucho conocimiento es una tarea a veces algo compleja. Es necesario hacer un trabajo de investigación e indagar en la obra del artista para poder tener un mejor criterio a la hora de revisar su última obra. Grata sorpresa la que me he llevado con este original grupo que sabe mezclar a la perfección las múltiples facetas dentro del metal aunando tanto la vertiente más extrema como la más delicada.

El disco empieza de manera épica con un solemne piano que da paso a unas guitarras potentes y una batería concisa marcando el ritmo. Al entrar la espectacular voz de Camie nos damos cuenta que esto no es lo mismo de siempre. No es un grupo de gótico, no hacen death, no hacen black, no hacen doom pero a su vez los desarrollan todos de manera ejemplar. En esta primera canción de nueve minutos de duración encontramos todos los ingredientes para poder apreciar los derroteros por donde va a ir el resto del disco.

“Fleeting Vigilance” desarrolla un poco más las ideas depositadas en la canción que da inicio al disco empezando suave pero endureciendo su sonido con la adición de voces guturales realizadas por el resto de componentes. Vuelven a aparecer los blast beats, un tipo de ritmo no muy habitual en grupos del estilo. Me recuerdan en muchas ocasiones a grupos como Tristania o The Sins of Thy Beloved pero salvando las distancias. En esta obra que nos ocupa el sonido y el tratamiento de este va en una vena más moderna. La lineas vocales de su excelente cantante son impresionantes llegando a notas muy altas. También encontramos solos muy trabajados, hechos con mimo y dedicación para enriquecer a todo el conjunto.

Otro gran ejemplo y otra gran canción es “At Dawn” volviendo a empezar de manera suave, con la voz de Camie como protagonista, pasando por varios pasajes hasta llegar a altas velocidades rozando el black metal donde las voces agresivas toman protagonismo y detalles de metal progresivo nos llevan de nuevo a la delicada pero poderosa voz de su líder. La fluidez con la que pasan de una parte a otra es espectacular, una cohesión que solamente se puede conseguir trabajando duramente y Oceans Of Slumber lo han hecho.

Llegamos a la canción que da nombre al disco, poco más de nueve minutos que dan comienzo con unas notas misteriosas y como no con la voz de Camie envolviéndolo todo. Vuelve a aparecer el piano y este les da ese toque gótico acompañado de unas cuerdas muy bien puestas. Delicadeza épica en contrapartida de la dureza que desprenden otros pasajes recordando en algunos momentos a Evanescence. La considero una gran canción pero corta un poco el rollo y la hubiese puesto más a la mitad del disco. Diferente, original y con mucha fuerza pero con muchas partes atmosféricas que rompen un poco la dinámica que llevaban hasta ahora.

“The Watcher” es un interludio (bastante innecesario) con toques futuristas que te puede llegar a recordar a la banda sonora de Blade Runner por el uso de sintes y que sirve de puente para llegar a “Etiolation” que empieza con unas guitarras que van desgranando acordes acompañando las líneas vocales. La batería y las guitarras rítmicas van acrecentando su intensidad llegando hasta un death metal brutal con unos guturales potentes y oscuros. Es curioso no saber encasillar el estilo que practican y eso hace que su música destaque por encima de otras propuestas bajo mi punto de vista.

“A Path to Broken Stars” me gusta particularmente y sería una canción perfecta para presentar al grupo a alguien que los desconoce. Lo bueno de este grupo es que todos ellos son protagonistas y no solamente su carismática cantante. Los detalles progresivos de su música quedan muy enriquecidos por las melodías vocales a tenor de unos cambios muy bien hilados. Y algo que quiero destacar es su cristalina producción que le queda como anillo al dedo para poder apreciar cada uno de los múltiples detalles encerrados en cada una de las canciones. A la mitad de la canción pillan carrerilla y aceleran el ritmo para terminar como empezaron.

La siguiente canción “Howl of the Rougarou” es una rara avis dentro del disco. Su introducción parece ser una improvisación en directo en clave acústica con un regusto vintage. Pero no te dejes engañar ya que vuelven a su estilo con potencia y convicción acelerándose al final pareciendo un grupo de black metal.

El solemne piano vuelve a hacer acto de presencia en el interludio “Her In The Distance” acompañado de unos sintetizadores, violoncelos y una oscura atmósfera. Un interludio algo imprescindible que da paso a “No Color No Light”, canción que presentaron con vídeo incluido en la que van alternando la voz femenina con la masculina. Toda ella tiene un halo de misterio que atrapa sin remedio y en esta optan por los ritmos lentos y pausados recordándome a Novembers Doom.

Y llegamos al final con “Wayfaring Stranger”, una especie de dark jazz que me recuerdan a grupos tipo The Kilimanjaro Dark Ensemble con una oscuridad latente guiada de nuevo por unos sintetizadores decadentes que van avanzando como una marcha fúnebre hasta el final.

Últimamente me toca reseñar discos largos y densos y es este detalle que me hace bajarles algo la nota ya que hoy en día con toda la información que debemos procesar y el consumo compulsivo de todo probablemente no encontraremos un momento de relax para poder disfrutar de la obra al completo. Eso sí, es un disco perfecto para algún viaje largo en coche o en tren y así dejarte llevar por su música mientras observas el paisaje.

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Death, thrash, djent, dark, progresivo, doom, black, experimental, jazz, clásica, electrónica… La música me mantiene vivo, es una droga que da sentido a este extraño sueño llamado vida. Músico autodidacta, guitarrista, cantante y enfermo de escuchar y escuchar música sin parar.

Robert Garcia
Sobre Robert Garcia 131 Artículos
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