Nitro

La potencia sin control no sirve de nada

Jim Gillete, el cantante, está haciendo artes marciales. Es cinturón negro de Jiu-Jitsu y recibe clases de uno de los mejores maestros de Brasil… Si él dijera que vuelve, yo también diría que sí.

– Metal Symphony

Bonito slogan el de una famosa marca de neumáticos que nos serviría para definir a esta poco exitosa banda de los 80 que, sin embargo, hoy en día, continúa manteniendo un nutrido grupo de fans. Eran los más rápidos, los más duros, con el look más chocante, en una discográfica poderosa, con muchas ganas de comerse el mundo, pero… Nunca sucedió. Jim Gillette era el cantante con la voz más aguda posible (nótese el apellido) y Michael Angelo Batio, el guitarrista más excesivo y rápido de la época. Peinados imposibles, tachas, cuero, guitarras de cuatro mástiles… todo era tan perfecto que se daba por hecho que llegarían a lo más alto. Quizá lo tuvieran todo, sí, pero… ¿y los temas? Pues nada, poca cosa. Nitro nos enseñó que las casas hay que construirlas desde los cimientos. Ellos levantaron la fachada y alzaron el techo. Para el recuerdo quedan unos trucos circenses que gracias a Youtube podemos continuar viendo tantas veces como queramos. Su número de la copa de cristal les hace entrar, con todo merecimiento, en los anales de la originalidad.

Trayectoria

Andaban por Hollywood, concretamente en 1987, justamente cuando Guns N’ Roses empezaban a calentar sus motores y se disponían para reinar. Jim Gillete, el cantante, acababa de sacar un disco en solitario junto con Batio y con el bajista T.J. Racer. Se les uniría el baterista de Vinnie Vincent Explosion, Bobby Rock, y en un primer momento, llegaría a apuntar muy alto. En 1989 apareció su primer disco, “O.F.R”, pero tras la gira, Bobby Rock abandonaba siendo sustituido por el baterista K.C. Comet. Hay que resaltar que todos los nombres aluden lo que pretendían: cuchillas, wattios, cometas, piedras y carreras. Batio y Gillette serían los líderes y cabezas pensantes del proyecto, pues los cambios de bajista y batería serían una constante en Nitro. Uno es la cuchilla más cortante y el otro el superhombre del Renacimiento. Pero aquí está la gracia: todo estaba pensado al milímetro. Tras buscar a savia nueva para el grupo sacarían un segundo disco: “Nitro II: H.W.D.W.S.”. El abuso de agudos de Gillette en todos y cada uno de los temas termina por desquiciar hasta a su más acérrimo fan. Es inaguantable a la par que imposible de reproducir en directo. Las cosas no mejorarían y en 1993 decidieron dar carpetazo al proyecto. ¿Su mayor logro? Meter un tema en la banda sonora de la película Suburban Commando de Hulk Hogan, concretamente, “Freight Train”, un corte que posee justamente todos los elementos que les hicieron relativamente famosos, y que, a la postre, sería el tema por el que son recordados. El éxito de dicho film es comparable al de toda su carrera, simplemente anecdótica. No podemos olvidarnos tampoco de sus hilarantes videoclips. “Freight Train” muestra al rubio Gillette y al moreno Batio desbocados, los Zipi-Zape del hair metal desplegando toda su paleta de trucos. Pero el videoclip de “Cat Scratch Fever” roza la auto-parodia. Cuentan con una especie de increíble Hulk en la batería y Gillette pelea en una plataforma elevada con unos personajes que parecen salidos de una película de cine mudo.

La ola grunge había empezado y todas las hair bands (bandas de peluquería, esas más centradas en la imagen que en la música) que promulgaban fiesta, chicas, coches rápidos y estar marcha hasta el amanecer, habían, de repente, quedado anticuadas ante el pesimismo, el odio a la sociedad y la melancolía que propugnaban los grupos del llamado “Planeta Seattle” (la movida grunge emergió en esa ciudad). Apareció en 1998 una recopilación de antiguas demos (grabaciones inéditas, sin editar), “Gunnin’ For Glory” en plena fiebre del revival nacida en 1996 después de la reunión de Kiss.

Gillette se casaría con una de las musas definitivas del heavy metal de los 80, Lita Ford, con quien acabó tempestuosamente pero compartió un proyecto musical “moderno” que no terminó de cuajar. Antes se metió en el mundo del Body Building como ya hiciera Thor, aunque sin la repercusión del canadiense. Está a día de hoy sumamente cambiado y ha ganado mucho peso. Michael Angelo empezó una carrera en solitario en la que desarrollaría todos sus múltiples trucos escénicos ya empezados con Nitro. Personalmente, tuve la oportunidad de ver un clinic de Batio en Alemania y sencillamente dejó a ojipláticos a los que allí nos congregamos. Es pura velocidad y su ambidiestrismo es alucinante. Era capaz de doblar los riffs más clásicos del rock en ambos mástiles y en todas posiciones, incluso levantando a pulso su guitarra de cuatro mástiles (“Quad Guitar”). Su show es más propio del circo que de un músico, pero es innegable que el nombre de Michael Angelo Batio es respetado en el mundo de la guitarra eléctrica, siendo considerado por muchos guitarristas como el más rápido del mundo. En la actualidad Batio se dedica a hacer clinics por todo el mundo y graba música para anuncios de conocidas marcas publicitarias. En 2011 consiguió recuperar por Internet las piezas de una de sus guitarras que le robaron en un show de Nitro a principios de los 90.

El retorno en 2016

El 30 de octubre de 2016 Batio y Gillette rearmaron la banda contando con todo un Chris Adler de Lamb of God. Parece ser que el nuevo material sorprendió al baterista ya que se esperaba que sonase como antaño, y ni mucho menos. Era casi imposible volver a sonar así. Gillette ya no posee la agudísima voz de antaño y es incapaz de alcanzar los tonos de los antiguos temas. En el disco conjunto con Lita Ford quedaba claro que los registros del rubio vocalista habían bajado mucho. Completaron el line up con todo un Victor Wooten. Contaron con compositores externos en un primer momento y orientaron el sonido hacia el death metal(¡!!). Conciertos y una gira por la India con nuevo bajista no fueron suficientes para recuperar la fe y las ganas al combo. Solo tocaban un par de temas de Nitro, el resto eran versiones de SkynyrdZeppelin, Megadeth o Lamb of God. Un despropósito. Batio y Gillette tuvieron más que claro que la cosa no estaba para un resurgir del grupo. Era este pasado mayo y el poco material grabado se espera para un futuro disco en solitario del rápido guitarrista.

Ya no tiene especial sentido esperar otra gira y una reunión, pero aún y así son muchas las voces, sobretodo en los Estados Unidos, que disfrutarían de otra oportunidad de ver esos trajes y peinados imposibles. Su tren de mercancías (“Freight Train”) terminó en vía muerta, pero nadie puede negar que cuando pasó como un rayo, hizo que todo el mundo volviera la cabeza y quedara admirado de su carrocería y velocidad. Lástima que nadie lo pilotaba.

Su directo

Para el recuerdo quedarán esas míticas fotos de promoción en las que la banda lucía unos peinados imposibles, casi absurdos. Era imposible conseguir un peinado más vertiginoso. Las guitarras de doble mástil de Jimmy Page (Led Zeppelin) o la demencial de cuatro mástiles de Rick Nielsen (Cheap Trick) serían un juego de niños comparados con los juguetes que gastaba Michael Angelo. Poseía una guitarra en forma de estrella, con cuatro mástiles y con la que era capaz de tocar cuanto quisiera a su antojo. Iba cambiando de mástil y le era indiferente tocar y puntear con la izquierda, con la derecha o de modo invertido. Todo un espectáculo. De hecho, hay vídeos en Youtube absolutamente míticos en los que Batio demuestra sus demenciales habilidades. En “Speed Kills”, hace honor al título de la composición, y hay momentos que uno es incapaz de seguir, ya no los dedos, sino su muñeca. En los foros de Internet se sigue discutiendo a día de hoy si realmente es posible tocar de esa forma. Por su parte, Gillette no se quedaba atrás. Poseía en sus conciertos sus minutos de gloria para dejar a los presentes alucinados. Su poderoso agudo se enfrentaba a una copa de cristal. Hacía callar a toda la concurrencia, se concentraba, y conseguía romper la copa con su voz. Se protegía con unas gafas de sol. Muchos creyeron que se trataba de un truco, pero sí que es posible realizarlo. De hecho, alguna vez, Gillette fallaba. Hubiese sido realmente grande que rompiera también los cristales de sus gafas de sol, pero eso nunca sucedió. Hay en Internet una demostración de uno de sus agudos que posee un sinfín de imitadores y parodias. Definitivamente un truco de Shock Rock pocas veces visto en un escenario, quizá no muy espectacular, pero sí apto para muy pocos dentro de la escena rock. Si nadie lo ha vuelto a hacer… quizá también será por algo…

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 235 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.