Crónica y fotos del concierto de Neal Morse Band - Sala Apolo (Barcelona), 29 de mayo de 2022

Neal Morse nos regala el show del año (con Mike Portnoy) en el Apolo

Datos del Concierto

Bandas:
Neal Morse Band
 
Fecha: 29 de mayo de 2022
Lugar: Sala Apolo (Barcelona)
Promotora: Madness Live!
Asistencia aproximada: 650 personas

Fotos

Fotos por Marta Carreras

Esplendoroso y extenso show del enorme Neal Morse en el Apolo barcelonés rodeado por una banda absolutamente estelar. Soy de los que aseguran que de estos últimos años para atrás el mundo del progresivo está en una etapa maravillosa y me parece el estilo musical (de todas las variantes del rock) en la que más calidad hay. Y ya no sólo en disco, porque hay directos que son absolutamente hechizantes. Pude estar acompañado de gente ajena al prog y de verdad que vieron que directos como los de Neal Morse están muy por encima de lo que se suele ver habitualmente.

No hubo un llenazo precisamente, pero sí una entrada cómoda de bastante más de media sala, algo que te permite disfrutar mucho más de conciertos como este, en los que tienes que poner todos los sentidos y en los que la música te invita a ello. Dos horas y media de cielo para disfrute de Apolo, que competía con otro Dios absoluto del prog: don Mike Portnoy. Obviamente, no hace falta decir que Morse es desde hace décadas otro de los inquilinos del Olimpo del estilo.

Puntualidad e intro ampulosa para dejar que los músicos se hicieran con su espacio y para que tras la enlatada “Innocence” cayera “Do It All Again”. Maravilloso sonido con un Morse de maestro de ceremonias vistiendo una gabardina con dorados y un pinganillo a modo de micro. Morse alternaría teclados y guitarra a lo largo de la velada. Detrás suyo estaba un Bill Hubauer con sombrero, las anchas espaldas del preciso bajista Randy George y el alucinante guitarrista Eric Gillette, que demostró ser el mejor cantante de todos. Al terminar la canción lanzaron tres chorros de humo a modo de columnas.

Ovación que iría enganchada a la preciosa “Bird on a Wire”. En una pantalla lateral se proyectaban imágenes y curiosamente Hubauer no estuvo fino en sus partes vocales, pero… a medida que fue calentando, vimos que los tonos más exigentes eran todos suyos. A nivel instrumental todo era insultante mientras los pájaros volaban en la pantalla trasera. Lo único que me cansa un poco es el fan-locaza de Portnoy, que para él parezca que todo el show sea del baterista, y no pare de intentar llamarle la atención con bailes y vítores quniceañescos.

Morse regaló solazo de guitarra y habló un poco para los complacidos devotos que cantaron “Your Place on the Sun”, con imágenes del astro rey. Los ecos Beatles fueron absolutos y los coros del grupo de un nivel apabullante. Ríanse de esas bandas que tiran de pregrabados… Y cuando Gillete tenía sus partes de solista de veras que enamoraba. Hubo un momentazo para los Portnoy-fans: en su parte vocal tuvo un foco azul para él. Sigue con su artilugio-micro separable y parece ser que su asistente no lo dominaba del todo en esos primeros compases. El lujo fue cuando en el vídeo se cerraron esas cortinas.

Neal cantó mientras tocaba el teclado en “The Way I Had to Be”, de absoluta inspiración Floydiana y en la que juegan remando hasta meterte en el “Breathe (Reprise)” de los colosos ingleses. No fue la única versión puesto que se atrevieron con una de Simon & Garfunkel: “Bridge Over Troubled Water”. Mucho fan veterano quedó extasiado hasta el no poder más. Es que fue de 10, y más con Randy sumándose a la fiesta vocal-coral. Incluso jugaron con las máscaras de la portada del último disco fundidas con la mítica cubierta del TheDark Side of the Moon.

Devoción absoluta y momento de cambio llenando el escenario de taburetes. No había asiento para el bajista George que se retiró entre bambalinas. Tocaba momento acústico y vino de la mano de “Waterfall”. ¡Qué voces! Con Portnoy a las percusiones y Gillette con la eléctrica. Momentos como ese valen la entrada. Entró de repente Randy George a los teclados traseros y el gran Bill Hubauer sacó un oboe para endulzar más la cascada (de agua y emociones).

Las tinieblas de la introducción “Danger” dieron paso al peso instrumental de “Not Afraid. Pt. 2”. Muchos solos y juegos con las luces para dar más cancha al gran baterista, que cada vez luce más como cantante. En “Beyond the Years” Portnoy tuvo ese momento de lucimiento percusivo con un gran solo de batería. Obviamente hace también sus malabares con esa bonita sonrisa tras la barba. Y fin del primer acto, que tampoco necesitó de mucha pausa.

Empezarían con clase con “Long Day” y ese libro incunable en las imágenes de fondo. Momentos puramente prog con preguntas-respuestas, solos intercalados y mucha musicalidad. Terminaría Neal de rodillas tocando el teclado en un acto devoto de fe. Y es que hay dos cosas de las que va sobrado el divo: calidad musical y fe. Hubo presentación de la banda para luego empalmar “City of Destruction” y “So Far Gone”. Dos temas muy bien recibidos.

Combinaron pasajes folk, momentos muy Dream Theater-Spocks Beard y bellas imágenes de fondo en un tramo final que vino cargado con los habituales coros polifónicos, esos que te dejan pasando por la excepcionalidad y la tremenda dificultad de lo conseguido. Pura teatralidad y momentos de cabaret en “The Ways of a Fool”, pero sería “Welcome to the World” como una de las más queridas por la parroquia progresiva. Las letras aparecían en pantalla para que pudiéramos cantar todos.

Luego salió solo Neal en “The Great Adventure”, para luego pasarse a la eléctrica, volver a la acústica y dejar que Porntoy entonase el final. Hubo un momento en el que la gente movía el brazo a lo parabrisas, justamente en “A Love that Never Dies”, para despedirnos con “Broken Sky/Long Day (Reprise)”. Neal presentó finalmente a sus compinches, absolutamente aplaudidos y (¡Oh, sorpresa!…) Mike Portnoy fue el más aplaudido.

Mike presentó a Neal y la sala ovacionó el trabajo de un hombre incansable, con una mente privilegiada y preclara, capaz de inundar el mercado de proyectos y discos sin bajar el nivel. El grupo que le acompaña es una auténtica gozada y las dos horas y media se hicieron cortas. Cuando te olvidas de comprar cerveza o de ir a fumar es que lo que sucede en el escenario es algo fuera de lo común. Posiblemente un show actual de Neal Morse sólo sea comparable a Camel y Alan Parsons.

Hace ya muchos lustros que Neal Morse se pasea por el Olimpo del prog con pantuflas. Si de verdad os gusta la música en directo hay que verle, pero cuidado… todo lo que veas luego te parecerá inoloro, incoloro y sin sabor. La Neal Morse Band en concierto es un experiencia inmersiva, aunque conociéndole… ya sabes que le daría todo el mérito a Dios.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 901 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.