Ne Obliviscaris – Urn

Nuestra Nota


9.5 / 10

Ficha técnica

Publicado el 27 de octubre de 2017
Discográfica: Season of Mist
 
Componentes:
Tim Charles - Voz, Violín
Xenoyr - Voz
Matt Klavins - Guitarra
Daniel "Mortuary" Presland - Batería
Benjamin Baret - Guitarra
Robin Zielhorst - Bajo

Temas

1. Libera (Part I) – Saturnine Spheres (9:52)
2. Libera (Part II) – Ascent of Burning Moths (2:36)
3. Intra Venus (7:29)
4. Eyrie (11:51)
5. Urn (Part I) – And Within the Void We Are Breathless (7:30)
6. Urn (Part II) – As Embers Dance in Our Eyes (6:38)

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Hace unos años viví un tiempo en Australia, con lo que podría decir muchas cosas sobre mi estancia en el paîs antípodo, sus particularidades y el carácter de sus habitantes. Más allá de su proverbial rudeza, os contaré un detalle que, para mí, siempre simbolizó muy bien una de sus grandes habilidades. En una ocasión hice una ruta por unas cuantas bodegas de una zona vinícola cercana a Sydney que se llama Hunter Valley. Viniendo de un país con gran tradición vinícola como el nuestro, y siendo yo moderadamente aficionado a este líquido de los dioses y sus variedades, uno piensa que ya está familiarizado con más o menos todo lo que puede dar de si la maduración del zumo de uva. Pues a cada bodega que pisé la cosa se tornaba más bizarra y más arriba subía mi ceja: ¿vino con frutas? ¿Vino con aroma de chocolate? ¿Vino con miel y flores?…

El hecho es que Australia, como comunidad blanca y anglopartlane, es un país muy joven y no tiene casi historia (como territorio y en lo referente a sus comunidades autóctonas es otra cosa, claro, ya hablaremos otro día), con lo que a pesar de arrastrar ciertas características de su británica madre, no hay en su imaginario colectivo demasiadas tradiciones a las que agarrarse. Por ello, los australianos suelen ser directos, arriesgados, inventivos y acostumbrados a pensar fuera de los límites que suele crear el «siempre lo hemos hecho así». Las múltiples y extrañas variantes de vino son solo un nimio ejemplo, claro, pero creo que puede definir bastante bien los patrones mentales y de comportamiento de gran parte de la sociedad australiana.

Llevándolo a nuestro terreno, supongo que no le descubro nada a nadie que esté un poco metido en el mundo del death metal progresivo si digo que los australianos Ne Obliviscaris son una de las bandas más frescas e interesantes del panorama extremo actual. Y ojo, no solo en lo musical, que evidentemente también, con tres discos magníficos y una exhuberancia compositiva e interpretativa bastante impresionante, sino en la manera que han escogido llevar su carrera. Decididos a no conformarse con perder dinero con la música underground como todo el mundo, y más allá de tirar de Kickstarters o Verkamis para financiar proyectos concretos, este sexteto melbournés es conocido por haber arrancado una campaña pionera en una plataforma llamada Patreon, generando una red de mecenazgo que, en última instancia, intenta garantizarles un sueldo constante y permanente mediante microcontribuciones periódicas de sus fans. Y lo cierto es que les está yendo más que bien, demostrando que hay esperanza y que el underground no tiene por qué ser un páramo económico.

Hablando de lo puramente musical, no sé si este Urn es su mejor disco, pero lo que sí tengo claro es que es una puñetera maravilla que ahonda de forma brillante en su estilo único y característico: death metal progresivo con un bajo muy prominente, punteos enloquecidos, abundantes momentos tranquilos y melancólicos, triples voces de todos los registros, violines constantes y violonchelos ocasionales, emoción y épica, una batería fuera de sí, de esas que rellenan absolutamente todos los huecos rellenables y, sobre todo, sensitividad, clase, estilo y buen gusto por los cuatro costados. En resumen, una orgía compositiva bastante bestia que ya te garantizo que te dejará anonadado. Si bien creo que Citadel (2014) fue, para mi gusto, un pequeño paso atrás respecto a su impresionante debut Portal Of I (2012) en este Urn han conseguido con absolutamente todo para reafirmarlos como uno de los grandes del panorama extremo progresivo mundial.

No hay un segundo de este disco en que la épica y la sensibilidad no apabullen tus oídos y se apoderen del resto de tus sentidos. No hay canción que no sea una pequeña obra maestra, ya sean las dos partes de la inicial «Libera», la impresionante y melancólica «Intra Venus» (mi primera favorita, aunque ahora ya no lo tengo tan claro), la intrincada «Eyre» (quizás el tema menos memorable del disco, si eso es posible) o el impresionante final con un «Urn» de nuevo partido en dos. No tiene demasiado sentido ponerse a desgranar temas: Urn es un viaje continuo de 45 minutos (una duración perfectamente digerible para un disco con tal complejidad y riqueza) que no solo no tiene puntos flacos, sino que crece y crece con las escuchas para convertirse, sin duda, en uno de mis discos favoritos de 2017.

Hasta ahora, la única visita de Ne Obliviscaris a nuestros escenarios fue en el Resurrection Fest de 2016. Maravillosamente, esta primavera han decidido embarcarse en una nueva gira por Europa que, esta vez sí, pasará por nuestros escenarios: será a finales de abril en Madrid y Barcelona. Y como sean capaces de reflejar en directo un porcentaje significativo de lo que ofrecen en sus trabajos de estudio, ya os digo que vamos a flipar. Yo, como mínimo, estoy contando los días.

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Sobre Albert Vila 839 Artículos
Siempre me ha encantado escribir y siempre me ha encantado el rock, el metal y muchos más estilos. De hecho, me gustan tantos estilos y tantas bandas que he llegado a pensar que he perdido completamente el criterio, pero es que hay tanta buena música ahí fuera que es imposible no seguirse sorprendiendo día a día. Tengo una verborrea incontenible y, si habéis llegado aquí, seguro que ya os habéis dado cuenta. Como medio, formar parte de una escena tan enérgica y con tanta gente apasionada que vive lo que hace con tanto amor y sin esperar nada a cambio es un disfrute constante y auténtico privilegio. En Science of Noise queremos ayudar día a día a que esta escena crezca y se solidifique, sin rivalidades y con la máxima ilusión. Porque seremos pocos, pero somos poderosos.