Molybaron – Something Ominous

Nuestra Nota


8.75 / 10

Ficha técnica

Publicado el 15 de septiembre de 2023
Discográfica: Inside Out Music
 
Componentes:
Gary Kelly – Voz, guitarra
Florian Soum – Guitarra
Sebastien de Saint-Angel – Bajo
Camille Greneron – Batería

Temas

1. Something Ominous (4:07)
2. Set Alight (3:26)
3. Billion Dollar Shakedown (3:39)
4. Breakdown (3:17)
5. Anyway (4:15)
6. Daylight Dies in Darkness (4:07)
7. Dead On Arrival (3:22)
8. Pendulum (3:35)
9. Reality Show (4:18)
10. Vampires (3:46)

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Salir de la zona de confort de un@ mism@ es en ocasiones un ejercicio sano que vale la pena afrontar si se quiere ampliar la miras a nuevas propuestas por las que a priori no te inclinarías. Tal es el caso del trabajo al que le voy a dedicar la siguiente reseña, Something Ominous (2023), pues son varios los motivos que me han llevado a darle una atenta escucha. Por un lado, su anterior trabajo, The Mutiny (2021), ya captó mi interés por esa mezcla estilística tan difícil de describir que practican los Molybaron, y una voz que, por motivos relativamente obvios, me resuena. Su vocalista Gary Kelly es de origen irlandés, detalle que sería irrelevante sin más si no fuera porque de alguna manera me retrotrae a épocas pasadas en las que visité en varias ocasiones e incluso viví temporalmente en ese país. No sabría decir si es su forma de cantar o bien el tono de su voz, pero a ojos cerrados deduces su origen si te has empapado de la cultura musical celta, pues hay algo ahí que lo delata. Esta predisposición en positivo ya me animó en su día a darle una oportunidad que hoy repito con mucho gusto con esta nueva entrega, la tercera de su carrera, de los Molybaron. Por otro lado, añadir también que recientemente superaron con nota la verdadera prueba de fuego de toda formación en alza que se precie, su directo, el cual pudimos degustar tras su paso por nuestro país como teloneros de Soen, una experiencia que me resultó del todo gratificante y la verdadera causante de que hoy les escriba unas líneas, aunque ya hayan pasado un par de meses de este lanzamiento.

Como comentado anteriormente, no es fácil definir a qué liga juega Molybaron, por lo que la etiqueta metal alternativo es posiblemente la aproximación “cajón de sastre” que mejor la define. Hay mucho de progresivo también (no olvidemos que los apadrina el sello más prolífico en este estilo, Inside Out Music), con pinceladas de djent, e incluso esta vez se han aventurado con algo de rap metal, un mix único que tanto puede ir en su favor como en contra, pues esa diversidad estilística da como resultado temas muy distintos entre sí, no aptos para todo tipo de público de la misma manera. Así que, si quieres entrar en esta propuesta con la mejor de las actitudes, te sugiero como primera premisa el mantra open your mind antes de darle al play y a disfrutar se ha dicho…

Something Ominous se inicia con su tema homónimo, una propuesta del todo arriesgada pues es de los temas más complejos de digerir, en mi opinión, del trabajo. Sin embargo, tras varias escuchas es evidente que refleja bastante bien el espíritu sombrío del disco, el mismo que se desprende de su portada y que lo impregna todo de un halo ciertamente opresivo. “Something Ominous” abusa de la repetición de manera intencionada para crear una atmósfera angustiosa, tanto en la oscura melodía de guitarra inicial como en su estribillo, que de alguna manera parece un sermón eclesiástico redundante que te taladra el cerebro. Pero si consigues aislarte de esa sensación de asfixia, lo que oirás es un ejercicio de instrumentación de categoría. La sección rítmica, liderada por la batería de Camille Greneron, que se luce con sus virguerías, y el bajo de Sebastien de Saint-Angel, se encargan de elevar el tema a otro nivel. También de nota está Gary Kelly a la voz destilando rabia y potencia, acompañándonos en este viaje al desasosiego. Rompiendo un poco con la fuerte carga enérgica del tema, nos encontramos con un interludio muy interesante que continúa conservando los ingredientes básicos escuchados anteriormente, pero que permiten un despliegue instrumental mayor y enlazan a la perfección con un solo de guitarra estelar de Florian Soum. Cada uno a lo suyo, lo cierto es que todos los miembros de Molybaron se salen en este primer tema, que es evidente que es la apuesta fuerte de la banda, tanto por haberlo escogido como título del álbum, como por utilizarlo como apertura de sus conciertos. No nos pasó por alto la respuesta a esta primera descarga el día de su recital, una mezcla de audiencia entregada (posiblemente los conocedores previos del trabajo) a otra más tibia con cara de asombro, que fue mejorando con la siguiente “Set Alight”, en el mismo orden que el disco, algo más asequible y de carácter más hímnico. Aquí ya no empezamos con oscuridad, sino con un estribillo que, a imagen y semejanza al anterior tema, se repite con mucha asiduidad, pero que aboga por traernos un mensaje de esperanza ante las injusticias. Cuando comentaba al inicio del escrito que era indudable el origen irlandés de Gary Kelly me refería precisamente a estribillos como el de este tema, donde se nota a la legua su conexión con el folklore de su cultura.

Nos llegan las sorpresas en la siguiente “Billion Dollar Shakedown”, un coqueteo con el rap metal en toda la regla, con múltiples cambios y dinamismos que hacen que los escasos tres minutos y medio de duración se pasen como una exhalación y te apetezca darle otra vuelta más para dejarte llevar de nuevo por toda su energía. Volvemos de nuevo a abrazar la oscuridad con “Breakdown”, el eslabón que enlaza la imagen de la portada con el contenido de su letra. Es ese personaje roto en plena caída que ilustra este trabajo el protagonista de este tema, un ser hecho trizas que nos es mostrado desde todos sus ángulos y donde podemos percibir su lamentable estado de vacío interno, toda una alusión directa de cómo se encuentra en realidad por dentro. Como novedad respecto a lo escuchado anteriormente, podríamos resaltar la inclusión de un piano que unido a la imparable base rítmica del tema se traduce de nuevo en una sensación angustiosa, reflejo del mensaje que nos quieren transmitir. “Anyway” vuelve a ser un trallazo lleno de energía que no decae en ningún momento y nos deja en todo lo alto para conducirnos al ecuador del álbum.

No todo es alto voltaje en este trabajo, Molybaron también quiere mostrarnos su cara más sensible con la inclusión de una balada (de nuevo con ese bello aire celta) y así lo hace en la siguiente “Daylight Dies in Darkness”. Es evidente que las melodías vocales son la prioridad aquí, la instrumentación se sitúa sugerente de fondo para que Gary Kelly destaque y nos pueda enamorar con su voz. Se podrían haber limitado a continuar con este lento desarrollo, pero Molybaron nunca toma el camino fácil ni previsible y hacia el minuto final cierran la canción con un solo de guitarra mucho más enérgico en el que la instrumentación vuelve a colocarse en primer plano y un susurrante daylight dies in darkness en modo repetitivo nos despide. “Dead On Arrival” recupera la energía a niveles máximos gracias a un lucimiento instrumental generalizado, pero con un claro protagonista, el bajo distorsionado de Sebastien de Saint-Angel, que se lleva gran parte del peso aquí. La combinación de esta potencia instrumental con otros tramos de más calma genera unos contrastes que hacen de este tema algo ciertamente interesante. “Pendulum” a continuación es quizás lo más discreto que acontece en Something Ominous, sin grandes sorpresas ni instrumentalmente ni de estructura, quizá lo más destacable sería el breve solo de guitarra de Florian Soum al cual le encuentro un punto aflamencado interesante. Llegamos al final del trabajo con dos de los sencillos puntales que han ido sacando antes de su lanzamiento. El primero de ellos, “Reality Show”, es de los temas más comerciales presentes en Something Ominous, no por ello falto de calidad. Las melodías principales tanto en estrofas como en estribillos se repiten y se instalan fácilmente en nuestra memoria, nada que objetar al respecto, pues están conseguidas y son capaces de transmitir una mezcla de tristeza y rabia a partes iguales. Y ya para acabar nos despide el que fue el primer sencillo de este álbum, “Vampires”, un intento de repetir la fórmula que tan bien les funcionó con los temas tan conseguidos “Animals” y “Lucifer” de su anterior álbum, The Mutiny, pero al cual a mi entender le falta un puntillo para llegar al mismo nivel.

A Something Ominous hay que darle un poco de amor para entrar en él, eso es evidente. Una escucha por encima no nos sirve para entender todas las capas y múltiples detalles que se esconden en cada tema, propiciados por unos músicos que no solo están ahí para llenar el expediente. Todos aportan detalles de calidad que merece la pena escuchar con detenimiento para poder deleitarse en ellos. La oscuridad, la rabia y la tristeza son los sentimientos más preponderantes en este trabajo, todos ellos muy acordes con la situación actual que estamos viviendo. Molybaron tienen mucho potencial que iremos siguiendo con detenimiento, pues lo que han hecho hasta el momento es sin duda notable.

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Sobre Susana Masanés 145 Artículos
Aficionada a la música y los viajes, aunque no sabría decidir en qué orden. Cuando los combino, ¡lo más! Amante de aprender cosas de allá donde vaya, soy un poco la suma de los lugares que he visitado y las experiencias vividas. Daría la vuelta al mundo de concierto en concierto si de mi dependiera, pero las limitaciones terrenales me mantienen aquí y ahora, así que, ¡a sacarle el máximo partido!