Mentalist – Freedom of Speech

Nuestra Nota


7.5 / 10

Ficha técnica

Publicado el 28 de agosto de 2020
Discográfica: Pride & Joy Music
 
Componentes:
Rob Lundgren - Voz
Peter Moog - Guitarra
Kai Stringer - Guitarra
Florian Hertel - Bajo
Thomen Stauch - Batería

Temas

1. Metasphere (0:54)
2. Freedom of the Press (6:06)
3. Life (5:38)
4. Whispering Winds (6:06)
5. Digital Mind (4:01)
6. Belief (8:31)
7. Your Throne (4:46)
8. Isolation (5:21)
9. The Deal (1:34)
10. Devil's Game (5:29)
11. Price of Time (5:13)
12. Run Benjamin (8:12)
13. Whispering Winds (orchestral) (5:43)

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Conocí el proyecto Mentalist hace unos meses, cuando intenté contactar con Thomas Stauch por el aniversario del Imaginations from the Other Side (1995). Pretendía una entrevista que, finalmente, no pudo ser, aunque aún no arrojo la toalla.

Stauch era uno de mis ídolos a la batería (sí, de jovenzuelo yo tenía ídolos. Ya no). Lo que hacía en Blind Guardian era tremendo. El doble bombo, los breaks, la velocidad… en fin, me encantaba, y me llevé una gran decepción cuando decidió dejar el grupo. Sus proyectos posteriores no me dijeron nada, y ver que se dedicaba, en gran parte, a dar clases de batería en su canal de youtube (amén de otras cosas), me decepcionó aún más. Y ahí es donde aparece este proyecto y mu hype, sin ningún fundamento sólido (ni líquido), sube. Que Daniel Heiman participe hace que las rodillas me tiemblen. Además lo etiquetan de power metal, y mi joven interior se alegra. Las expectativas, como habréis adivinado, son altas. Le doy al play y se me queda cara de emoji.

Pero que se me quede cara de emoji no tiene porqué ser malo. Es, simplemente, que no es lo que esperaba. Sí, tiene cosas de power (aunque no del más clásico, como tampoco era lo que hacía o hace Blind Guardian), pero también algún ligero (muy ligero) toque prog, cosas de heavy más clásico y, por encima de todo, muchísima melodía.

A primera escucha me falla, precisamente, la batería. Debería poner “falla”, entre comillas, porque de nuevo es por expectativas. No, aquí no hay una locomotora a lo “Goodbye My Friend”, pero seguramente tenga más matices que las de esa misma canción, o similares. El trabajo de guitarras es muy bueno, tanto en la rítmica como en los solos o cuando se doblan. Todo suena muy bien, muy limpio. Y la voz no desentona nada. Bien es cierto que Lundgren se hizo “famoso” por su canal de YouTube (de nuevo…), pero venía con un bagaje lo suficiente como para no achatarse ante nada.

El álbum lo componen 13 temas, u 11 más una intro y una versión orquestal de un tema repetido. Para todos los gustos. Empezamos con la intro “Metasphere” que sirve de eso, de intro, para dar paso al tema homónimo, “Freedom of Speech”, uno de los destacados y en el que se engloban todos los buenos atributos mencionados un poco más arriba. Las melodías de guitarra son fabulosas. “Life” sigue la estela, a un tempo menor (lo que decía antes de la batería y su velocidad) pero con cosas interesantes. El colchón que dan los teclados le da una atmósfera muy bonita. Acaba el primer cuarteto “Whispering Winds”, que empieza con un toque a lo “Master of Puppets”, y no me he vuelto loco, para seguir como un medio tiempo cercano a la balada. Personalmente se me hace largo y no me aporta nada.

“Digital Mind” recupera la velocidad sin perder un ápice de melodía, preciosa la inicial. Es de las más netamente power del disco, especialmente en el estribillo. Destacada. Llegamos, ahora, a uno de los momentos que, a priori, tenía más ganas de escuchar, y no por ser el single, sino porque el fanboy de Lost Horizon que habita en mi ha echado mucho de menos a la bestia de Heiman y es aquí donde aparece. También es una de las más progs y con mejor batería del disco (algunos breaks son de muchos quilates). Quizá le falte algo de gancho y la bestia nórdica calva está muy desaprovechada, pero es un tema a tener muy en cuenta, a pesar de su larga duración. “Your Throne” vuelve a lo explicado en el párrafo anterior: melodías dobladas, batería entrecortada, toques power y heavies… no pasará a la historia, pero tampoco es una mierda. El segundo cuarteto acaba con “Isolation”, y va muy en la honda de su título. Es entre triste y nostálgica y evoca perfectamente esa sensación de ir caminando bajo la lluvia una tarde de otoño.

No sé si tomar “The Deal” como una canción o una intro en la pista nueve del disco. Dura poco más de minuto y medio, hay voces (hay canto allá canción) y, por sí misma, no es que aporte una barbaridad (aunque tampoco sobra). Desconcertado estoy. Enlaza perfectamente, como si de un solo tema se tratase, con “Devil’s Game” y su estribillo fantástico aunque no tan predecible como la de cualquier tema power al uso. También muy power es “Price of Time”, que tiene todos los clichés del estilo, sea eso bueno malo según los gustos de cada cual. La melodía medio arabesca que tiene por ahí me recuerda a los tunecinos Myrath. Para mí es otra de las destacadas. La última canción como tal es “Run Benjamin”, tan larga como el single pero también con muchos toques prog, unos breaks que me han gustado y unas melodías que destaco. El treceavo tema es la versión orquestada de “Whispering Winds”, unos segundos más corta pero que tampoco me aporta demasiado.

Me es muy difícil ponerle nota. Creo que, cualquiera que le ponga, puede quedarse corta o larga. Desde luego no es lo que esperaba, el estilo que practica no es mi predilecto y en ocasiones se me ha hecho un pelín (solo un pelín) pesado, pero no es un mal disco bajo ningún concepto. Y, sobre todo, implica la vuelta de Stauch a los estudios de grabación. Solo por eso ya merece la pena.

Xavi Prat
Sobre Xavi Prat 231 Artículos
Llevo en esto del heavy más de media vida. Helloween y Rhapsody dieron paso a Whitesnake y Eclipse, pero Kiske sigue siendo Dios. Como no sólo de música vive el hombre, la literatura, Juego de Tronos y los tatuajes cierran el círculo. Algunas personas dicen que soy el puto amo, pero habrá que preguntarles por qué.