Crónica y fotos del concierto de Mark Knopfler - Palau Sant Jordi (Barcelona), 25 de abril de 2019

Mark Knopfler escatima sus hits e insinúa que “el girar se va a acabar”

Datos del Concierto

Bandas:
Mark Knopfler
 
Fecha: 25 de abril de 2019
Lugar: Palau Sant Jordi (Barcelona)
Promotora: Doctor Music
Asistencia aproximada: 9000 personas

Fotos

Fotos por Willy

Knopfler es una leyenda viva y un tipo que ya se ganó el cielo con Dire Straits. Otra cosa es su legado en solitario tras partir peras con una de las bandas definitivas de los años 80. Imposible olvidar maravillas de la talla de Money for Nothing” o “Walk of Life”. Hay quienes le consideran pesado, muermo, repetitivo y somnoliento, y parte de razón tienen, pero esto no quita que sea un genio y que los trazos de genialidad pervivan a lo largo de su extensa discografía, que abarca también notables y bellas bandas sonoras. No soy un gran fan de Knopfler pero considero que las leyendas hay que verlas, y si te gusta la guitarra es evidente que tiene que gustarte el Strait. Me sorprendió la confianza que posee en su repertorio y el que sea capaz de renunciar a muchos de los grandes hits de su carrera

El Sant Jordi se llenó a cuentagotas por las medidas de seguridad habituales, pero pronto presentó una imponente imagen a pesar de que la platea poseía pocas filas de butacas. Todo el mundo en sus asientos y reverencia hacia un maestro que salió una vez su banda ya empuñaba los instrumentos. 11 personas en escena contando con dos teclistas, batería, percusionista, siendo un equipo de gente capaz de armarse con violines, contrabajos, mandolinas, flautas, acordeones, y lo que haga falta, para hacer lucir los temas. Excelente la entrada de “Why Aye Man” con ese sabor irlandés y despejando cualquier duda sobre el sonido. Esa noche iba a rozar la perfección. Muro doble trasero con focos de luces juguetonas para un show sobrio con proliferación de baladas y medios tiempo.

Se vio a un Knopfler mayor, aunque de garganta y de técnica no ha perdido ni una milésima parte de su arte. La guitarra estaba más alta que su voz y pronto arremetió con su material más nuevo como los coros de “Nobody Does That”. Reiteró su agradecimiento a la ciudad de Barcelona y en que está mayor y cansado. No es muy halagador que empiece así su primer concierto de la gira mientras seguía con los aromas country de “Corned Beef City”. Impresionante el arsenal de percusiones que incluían maracas, palos de lluvia y hasta bodhráns. Lo mejor de todo es que incluso estos instrumentos, que muchas veces se sacan para buscar un efecto visual, aquí se apreciaron perfectamente audibles. “Sailing to Philadelphia” fue la primera parada a su dorado pasado Straits con luces rojas para Mark y el resto en azul. El Sant Jordi la recibió con los brazos abiertos. Absolutamente maravilloso el trabajo de todos y cada uno de los músicos escudando el liderazgo de un guitarrista hechizante.

Encadenó dos históricas más, primero “Once Upon a Time in the West” con violines y saxos y una de las fundamentales: “Romeo and Juliet”. Aquí la magia salió a borbotones para luego ofrecer uno de los highlights de su última obra: “Bacon Roll”. Cada vez que el maestro se acercaba al micro para hablar con la multitud hacía referencias l paso del tiempo, pero antes de “Matchstick Man” nos habló de que de joven solía hacer autoestop, y que esa canción iba de sus vivencias de autoestopista. En “Done with Bonaparte” Knoplfer dijo de uno de sus músicos que era un auténtico genio, que no sabía tocar el acordeón, pero que lo probaría en esa canción, de espíritu totalmente irlandés con bodhran incluido. “Heart Full of Holes” y “She’s Gone” son algo anodinas por mucho que los músicos lo borden, así que no se levantaron los ánimos hasta “Your Latest Trick”, otra de las favoritas de los fans de Dire Straits con ese doble ataque con saxo y clarinete y la susurrante voz del genio de Glasgow.

Músicas del mundo en “Silvertown Blues” y sobre todo en “Postcards from Paraguay”, pintoresca y coral. Más magia en “On Every Street” y brillante final con “Speedway at Nazarteh” y una extensa e intensa “Telegraph Road”. Fue una orgía guitarrera. Los fans de Dire Straits se relamían pensando en los bises y el grupo abandonó el escenario para oír como rugía la sala. La gente de platea ya hacía varios temas que había abandonado sus sillas para bailar y acercarse al ídolo. Y cayó la imponente “Money for Nothing” con esa entrada con solo de batería y con el percusionista a dúo de redobles para dar paso al inmortal riff de “Money for Nothing”. Incluso uno de los teclistas puso la voz de Sting para la intro. Éxtasis total en la sala que vivió un fin de fiesta magistral con “Going Home: Theme from Local Hero”. Excepcional despedida que nos hizo salir del recinto en una nube. Esa felicidad no hizo que, de vuelta para casa, y en el monumental atasco tradicional de Montjuïc, pensásemos en que se nos había escatimado piezas como “Walk of Life”, “Brothers in Arms” o “Sultans of Swing”. Es tan grande este hombre que se puede permitir el lujo de prescindir de los hits. Los fans salieron encantados, el resto de mortales vimos a un mito, y por lo que dijo sobre escena… quizá lo podremos ver muy pocas veces más.

Jordi Tàrrega
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Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.