Manic Street Preachers – Generation Terrorists: 30 años del debut heavy de una banda de pop masivo

Ficha técnica

Publicado el 10 de febrero de 1992
Discográfica: Columbia Records
 
Componentes:
James Dean Bradfield - Voz, guitarra
Richey Edwards - Guitarra (aunque no tocó nada)
Nicky Wire - Bajo
Sean Moore - Batería, batería programada

Temas

1. Slash N' Burn (3:59)
2. Nat West-Barclays-Midlands-Lloyds (4:33)
3. Born to End (3:56)
4. Motorcycle Emptiness (6:09)
5. You Love Us (4:18)
6. Love's Sweet Exile (3:29)
7. Little Baby Nothing (5:00)
8. Repeat (Stars and Stripes) (4:09)
9. Tennessee (3:06)
10. Another Invented Disease (3:25)
11. Stay Beautiful (3:11)
12. So Dead (4:29)
13. Repeat (U.K.)(3:10)
14. Spectators of Suicide (4:41)
15. Damn Dog (1:53)
16. Crucifix Kiss (3:39)
17. Methadone Pretty (3:57)
18. Condemned to Rock 'n' Roll (6:07)

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Puede que no seas para nada fan de estos galeses y que te vengan a la mente artefactos pop de bella factura al hablar de MSP, pero el primer disco de Manic Street Preachers sigue siendo un pelotazo de hard rock con toques sleazy y punk-glam que me tiene absolutamente atrapado todavía y al que sigo recurriendo alguna vez cada año para su escucha. Me tiene maravillado lo que pudieron hacer: una obra tremenda con 17 temas y todos a un nivel de notable alto.

Incluso podían vanagloriarse de tener un estilo propio ya desde su aparición. Un estilo que abandonaron para adentrarse en un pop de orfebrería y el metal alternativo, del que nos legaron algunas obras maestras en forma de canción. En Generation Terrorists todo es directo, muy fresco, casi espontáneo… Una explosión melódica con guitarras rockeras en canciones realmente variadas. Provenían de una zona de gran actividad sindical y de lucha obrara, y eso les hizo especiales por la profundidad de sus textos. Se les llegó a comparar con The Clash, pero ellos eran (y son) abiertamente marxistas y capaces de tocar en Cuba ante Fidel Castro antes que lo hicieran Audioslave.

El álbum se grabó pista por pista, canción por canción de una forma individual y una vez terminado, unido todo por el productor Steve Brown. Se añadieron retoques de estudio posteriores. La batería está en casi todo el disco programada por su baterista Sean Moore, y a pesar de que está en los créditos como guitarrista Richey Edwards, no llegó a grabar ni una guitarra. Él se dedicó junto al baterista a las letras mientras que cantante y bajista se pusieron de lleno en la composición musical. En líneas generales no estamos ante una excepcional grabación, y la producción ha quedado algo desfasada con el tiempo, pero en su contexto eso fue un bombazo mayúsculo que debería haber arrasado con todo.

El disco

“Slash n’ Burn” es deliciosamente rockera con dejes angelinos y con ciertos toques americanos, aunque con una base más punk. Es un single rotundo con la voz de James Dean Bradfield y ese estribillo tremendo que se te queda a la primera escucha. Lo mismo ocurre en la brillante “Nat West – Barclays – Midlands – Lloyds”. Aquí hay terrenos propios de los Gun, con dejes accesibles y comerciales, pero con guitarras rotundas y cortantes, gentileza del mismo Bradfield. Gran final con el añadido del piano. Hay también a lo largo del disco tintes de The Cult, especialmente en guitarras y base rítmica.

“Born to End” es de lo más potente del disco siendo un corte hímnico, muy pletórico y feliz. Juegos de coros y una guitarra protagonista sonando a metal alternativo. Incluso el solo de guitarra es puramente a lo guitar hero. “Motorcycle Emptiness” es de las clásicas y un poco ya apunta a que su horizonte deriva hacia el pop de quilates. El estribillo melancólico es para enmarcarlo… La verdad es que la impronta de los 90 está también fuertemente marcada en todo el disco.

Posiblemente lo más recordado sea el “You Love Us”, aunque personalmente no la situaría entre lo más notable del disco. Estribillo de los que recuerdas y final eléctrico con arreón instrumental puramente Guns N’ Roses. Cinco temas de entrada y la calidad no decae, ni por asomo. Pero es que hay más, puesto que esto es una obra capital… Otra de las más espectaculares es “Litte Baby Nothing”, una de las más abiertamente comerciales y deliciosas, además, encontramos aquí una invitada muy especial: Tracy Lords, la mujer que siendo niña puso patas arriba la industria de porno. Y canta realmente bien este clásico ineludible.

“Love’s Sweet Exile” posee esa madera de himno generacional y les acerca un poco a Therapy? Que vendrían un poquito años más tarde retomando el camino donde lo dejaron los MSP. Lo que aquí es más que evidente que la batería es sampleada. El ecuador del disco llega con la sorpresiva “Repeat (Stars and Stripes)” que te deja descolocado por esos ritmos sampleados maquinales. Y qué bien que canta James Dean Bradfield.

Sí que la primera parte del disco es más rutilante, pero no nos olvidemos de grandes momentos posteriores como la pegadiza y entonada “Stay Beautiful”. Nicky Wire da mucha profundidad con su bajo aquí acompañando los riffs de su vocalista y guitarra. Cuando ves que todo esto lo hizo un trío, de verdad que te quedas impresionado. Y el rollo sleazy angelino es palmario, y va también con esos teclados de fondo, un poco en la onda del hard rock inglés que apuntalaron The Quireboys con su sonada irrupción.

“Repeat” sigue asomando en los set lists actuales por lo hímnica, contestataria y revolucionaria que les quedó. Es muy directa y sentida, además, viene precedida por esas sirenas antiaéreas que avisan a los civiles ingleses. Contrasta con ese medio tiempo en acústicas y con una caja de ritmos que lleva por nombre “Spectators of Suicide”. Un título algo premonitorio por lo que sucedería luego con Richey Edwards. La verdad es que las letras más oscuras y los títulos le delatan, caso de “Methadone Pretty”.

La despedida con “Condemned to Rock ‘n’ Roll” es sensacional, siendo el tema más extenso, también quizá el más duro y netamente cercano al heavy metal. Hay esos pasajes electrificados en los que dan protagonismo al riff y en los que, de verdad, parece que hayan aprendido mucho de los Use Your Illusion y de cómo hacer bien las cosas.

Veredicto

Me atrevo a decir que es uno de los mejores discos debuts de los 90, o si más no, uno de los mejores que salieron ya no en Inglaterra, sino de toda Europa. Dijeron antes de sacar el álbum, con plena arrogancia y con ganas de salir en titulares de prensa, que Generation Terrorists iba a ser el mejor disco de rock de la historia, y que si no vendían 16 millones de discos se separarían. No les fue tan bien, pero… tampoco se quedaron tan lejos en su evolución. Millones de discos acabarían vendiendo.

Su imagen glam de sus primeros días, sus textos comprometidos y con muchísimas referencias a los grandes pensadores de izquierdas fueron lastrando su conquista americana. Inglaterra, Escocia y Japón fueron sus primeras plazas fuertes y la cosa iría a más. Desgraciadamente, Richey Edwards, letrista más que músico, desaparecería para siempre sin dejar rastro en lo que sigue siendo uno de los grandes enigmas del rock ‘n’ roll.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 940 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.