Lykantropi – Spirituosa

Nuestra Nota


8 / 10

Ficha técnica

Publicado el 27 de marzo de 2019
Discográfica: Despotz Records
 
Componentes:
Martin Östlund - Voz, guitarra
My Shaolin - Voz
Ia Öberg - Flauta, voz
Elias Håkansson - Guitarra, voz
Tomas Eriksson - Bajo
Ola Rui Nygard - Batería

Temas

Wild Flowers (4:12)
Vestigia (4:33)
Darkness (4:02)
Sunrise (4:34)
Songbird (4:36)
Spirituosa (4:44)
Queen of the Night (4:49)
Seven Blue (5:24)
Sällsamma Natt (6:24)

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Hace unos meses hablábamos maravillas en motivo de la re-edición de su primer trabajo Lykantropi. Esta vez nos ocupa el segundo de 2019: Spirituosa. Impresiona el ver cómo el estilo 70ero vuelve a saltar a la palestra y es a día de hoy la realidad de los sonidos de moda. El joven sexteto sueco indaga, pala en mano, en el legado de grupos como Blue Öyster Cult, el ocultismo de Coven y los temas folk con flauta travesera en onda Jethro Tull. Pero hay más, el sexteto juega con la combinación de voces masculinas y femeninas siendo capaces de conseguir una belleza más que notable. Todo el disco me parece una celebración pagana, una oda a la naturaleza, es como entrar de lleno en la película (la antigua, la buena) de El Hombre Mimbre (The Wickerman). Quizá evolucionen hacia un sonido bastante más contundente y heavy que su antecesor, pero mantiene credenciales y el espíritu de naturaleza.

Ya en “Wild Flowers” vas a percibir la frescura y calidad de la banda, que mejora en sonido y producción respecto a su anterior obra. Preciosas combinaciones de voces a lo Mamas and the Papas, con irrupciones de flauta y con unas letras en las que recurren a Lucifer, puro Coven. En lo musical los podemos emparentar con los geniales Temples aunque en Lykantropi la base es mucho más folk, destacando, eso sí, el marcado riff de guitarra tan setentero. En “Vestigia” hay un clarísimo single con la encandiladora voz de My Shaolin. Reminiscencias del verano del amor y la era hippy con esas dobles voces tan trabajadas y generosos con la aparición de la flauta travesera. Dicho instrumento es más de apoyo y destinado a los arreglos que en servir de melodía principal. El medio tiempo de “Darkness” es intenso y denso como la niebla. Ia irrumpe con su flauta como un rayo de sol entre las brumas matinales.

En “Sunrise” hay un marcado riff de guitarra gentileza de Elias y Martin mientras los juegos vocales dominan la canción. En “Songbird” se le da todo el protagonismo a la atmósfera y al pasaje instrumental llegando a sonar a los Uriah Heep de los 70, los más celebrados. Un poco la flauta sustituiría al omnipresente teclado de Ken Hensley. La cadenciosa y oscura “Spirituosa” nos lleva a terrenos mas propios de Coven, enigmáticos y embelesadores. Una música bella y agradable que va calando. Si ralentizáramos el riff base podría pasar por doom, pero su gracia es que lo mezclan con la onda hippy y psicodélica. Continuamos con un “Queen of the Night” que mucho le debe a Black Sabbath, tanto en desarrollo como en sonido. Aquí las guitarras mandan y destacan los arreglos en la percusión de Ola Rui, añadiéndole un toque festivo al producto final.

Rotundos en lo musical y muy sólidos. Si hay un tema que me ha enamorado desde la primera escucha ese es “Seven Blue”, por su accesibilidad, por el protagonismo de la flauta y por esa línea vocal preciosa en la que destaca la femenina voz de My Shaolin. Se despiden con otro momento inspirado como es “Sällsamma Natt” en la que vuelven a combinar las cuatro voces con las que cuenta el grupo mientras la flauta juega a ser Jethro Tull. De hecho, la canción se inspira fuertemente en el disco Aqualung. Sale a relucir aquí su cara mas progresiva.

Lykantropi tienen duende y su música te atrapa de buenas a primeras. Si te va el retro rock actual y disfrutas con las sonoridades pretéritas y el folk del verano del amor es imposible no rendirse ante los dos discos de los de Värmland. Al final el mundo le da la razón a Coven y a Blue Öyster Cult: su música vuelve a ser reivindicada y vuelve a la primera línea, sólo que en manos de músicos más jóvenes. Su música es actividad druídica en el bosque y les conecta con lo atávico, con lo inherente al hombre primitivo, y en parte es por la flauta, pero también con el tratamiento de la base rítmica de base y de esas guitarras de base tan de escuela Sabbath. Si en directo son capaces de recrear estos pasajes de naturaleza en su máximo esplendor, y sus voces no tiran de pregrabados, os aseguro que estamos ante algo muy grande.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 492 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.