Los 5 momentazos del Rock Fest BCN 2019 según… Science of Noise

Acabó otra edición del Rock Fest barcelonés, y una vez más ha llegado repleta de grandes momentos, tanto en lo musical como en lo extramusical. A la espera de las crónicas completas que iremos publicando en los próximos días, los cinco enviados especiales de Science of Noise al festival nos destacan el que, para cada uno de ellos, ha sido el momento más destacado de lo que ha ocurrido este fin de semana en Santa Coloma.

Cuatro días de disfrute rockero por Abel Marín

Pocas colas en los accesos, mayor número de puestos de comida, de nuevo el agradecido césped artificial, menos quejas por mal sonido en las actuaciones, reencuentro con amig@s y conocer a algunos de mis fabulosos compañeros de la familia Science of Noise, son algunos detalles que bajo mi experiencia personal podría anotar como momentos destacables fuera de las actuaciones del festival, que posiblemente no fueran del nivel del aclamado año pasado (también criticado, no nos olvidemos) pero que en su mayoría han brillado bajo un sol infernal.

Pero permitidme que me ponga sentimental y refleje lo bueno del festival, que lo ha habido y mucho no os creáis todo lo que se escribe, en la cara de felicidad de mi hijo durante estos días. He compartido su alegría al conseguir la firma de Angelus Apatrida (por cierto, unos tíos la mar de majos) además de pogos y circle pit  en el conciertazo que nos ofrecieron en el que hubieron bromas y risas ante mi caída con rozaduras en uno de ellos. Juntos hemos descubierto nuevas bandas (Avatar una de ellas, apuntada queda) y disfrutado de otros triunfadores del festival como Powerwolf. En definitiva, podría poner un listado enorme de pros y contras en lo que seguramente ganaría lo positivo, a pesar que hay que mejorar muchísimas cosas que ya nos encargaremos de hacer llegar a la organización a título personal. Así pues, mi mejor momento del festival ocurrió cuando recogimos las pulseras y dirigirnos a la entrada del recinto a disfrutar de lo explicado.

Salud y heavy metal.


El wall of death de Angelus Apatrida por Albert Vila

A nivel personal, no tengo duda de que el mejor momento del festival ocurrió cuando me tiré dos horas hinchándome a cervezas con los chicos de Entombed en el hall de su hotel. Al nivel de ese está el encontrarme a decenas de amigos y conocidos (y también el hacer algunos nuevos) por todos los rincones del festival, ya que no por nada el Rock Fest es el gran evento metalero del año en Barcelona, y quien más quien menos acaba sacando la cabeza por ahí. Pero si tenemos que centrarnos en lo musical, el mejor momento para mí fue la consagración absoluta (como si hiciera falta) de que los albaceteños Angelus Apatrida son una banda absolutamente top y que a día de hoy no tienen nada que envidiar a ninguna (ninguna, sí) banda de thrash metal a nivel mundial. Mira que les he visto veces (la última hace solo tres semanas en el Rock the Coast), y su nivel en directo siempre es altísimo, pero lo del pasado viernes en Can Zam fue incluso más bestia de lo habitual. A mi juicio dieron, quizás, el mejor concierto de todo el fin de semana, y en concreto, y para simbolizarlo, el wall of death que consiguieron organizar desde el escenario hasta la mesa de sonido es el más numeroso que yo he visto nunca en este festival. Grandiosos.


«Probando, probando» por Jordi Tàrrega

Otro gran año y otra gran edición del Rock Fest con grandes conciertos y momentos para el recuerdo. Voy a ser algo original y me voy a quedar con algo que sucede en todas las ediciones, y que, un poco, muestra las formas y maneras de todas las bandas más allá de lo musical.

Cuando un grupo toca, en el escenario contiguo, los roadies prueban los instrumentos de la siguiente banda en salir, llegando en algunos casos en sonar fuerte y llegando a enmascarar el sonido de la banda que está dando su concierto. En el recuerdo de todos queda la monumental bronca de Dee Snider a los roadies de Europe de hace dos años. A grito pelado, sobre actuado y faltón, pero vaya, razón no le faltó en su día. La casualidad hizo que ayer Dee Snider tocase en directo y Europe eran los siguientes… Nadie salió a probar sonido.

En esta edición hubo tres casos similares:

Thunder: Son caballeros ingleses, tienen muchas tablas y pusieron junto a ZZ Top la clase en el festival. A medio concierto llegaron a probar los músicos que acompañaban a Rage. Más que una prueba era un ensayo general. Danny Bowes se cabreó enormemente pero no perdió las formas consiguiendo que el público se pusiera de su parte y aplaudiera a rabiar. Fue asertivo y caballeroso en su bronca y al volver a su escenario dijo: “Buena gente, son muy buena gente”…

Hammerfall: Joacim Cans percibió que alguien estaba probando sonido mientras estaba a medio show. Estuvo ágil y pudo darles el toque a los chicos de Angelus Apatrida sin parar su directo y sin dejar de cantar. Se deslizó en medio de los dos escenarios y con un gesto con la cabeza consiguió que el grupo parase de probar sonido.

Böhse Onkelz: Si alguien tuvo problemas con el sonido estos fueron los germanos Böhse Onkelz, pero es que a su accidentada actuación hay que sumarle que, en un momento dado, los pipas de Gamma Ray también quisieron salir a probar. Sus compatriotas les espetaron un gancho directo: “Por favor, respetad a las otras bandas, gracias”.


Testament arrasan en un ejemplo de superación por Manu Damea

Mi momento personal del Rock Fest 2019 fue el ver a Chuck Billy y el conciertazo de Testament. Estos americanos saben perfectamente lo que hacen, se preparan los festivales como debe ser para agradar a sus fans e ir añadiendo más seguidores a sus sacas con un repertorio digno de cualquiera de los Big 4. De hecho un festivalaco de 5 sería apoteósico. Y destaco a Chuck Billy, por que en la hora que duró su espectacular setlist lo dio todo, dentro de mi cabeza no paraba de recordar que el cantante afortunadamente superó un cáncer hace ya unos años con un par de cojones. Poco se habla de gente no tan mediática como otros pero que son también un ejemplo a seguir.


La continuidad del festival por Xavi Prat

No ha sido un festival de grandes momentos, la verdad, y cuesta encontrar uno que destaque de verdad. Podría decir el chaparrón del sábado tras el calor infernal que sufrimos. O la brisa mientras sonaba Sebastian Bach. Incluso el inesperado bolazo (para mí) de Michael Monroe. Pero si me tengo que quedar con algo, fue con lo que pasó antes de empezar. Habrá edición 2020.

Sinceramente yo era uno de los que no daba un duro por la continuidad del festival. El aumento de precio de las entradas, el bajo caché de las bandas, un día más para consumir (y si los puestecillos pagan, otro día de alquiler), el no tener zona de acampada (y no tener que alquilas buses, gasolina, más electricidad…) me parecía un «vamos a ganar toda la pasta y adiós», o como dice el refranero español, «para lo que me queda en el convento, me cago dentro».
Pues bien, muy feliz pongo sal y pimienta a mis palabras y me las como. Creo que es una muy buena noticia que el Rock Fest siga. Es un festi con solera, al lado de casa y siempre divertido. Y aunque es cierto que podrían sorprender más (anunciarlo con Accept no es nada sorpresivo) y no traer a Dee Snider en 3 o 4 años, en 2020 volveré a estar aquí disfrutándolo.
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