La reseña improbable: Mr. Bungle – Disco Volante

Ficha técnica

Publicado el 10 de octubre de 1995
Discográfica: Warner Music
 
Componentes:
Mike Patton - Voz, teclados
Trey Spruance - Guitarra, teclados
Theobald Brooks Lengyel - Saxo
Clinton McKinnon - Saxo tenor, clarinete, teclados
Trevor Dunn - Bajo
Danny Heifetz - Batería, percusión

Temas

1. Everyone I Went to High School With Is Dead (2:45)
2. Chemical Marriage (3:09)
3. Carry Stress in the Jaw (8:59)
4. Desert Search for Techno Allah (5:24)
5. Violenza Domestica (5:14)
6. After School Special (2:47)
7. Phlegmatics (3:16)
8. Ma Meeshka Mow Skowz (6:06)
9. The Bends (10:28)
10. Backstrokin’ (2:27)
11. Platypus (5:07)
12. Merry Go Bye Bye / Nothing (12:58)

Multimedia




Escucha y compra

Este disco en Amazon: La reseña improbable: Mr. Bungle – Disco Volante
Todos los discos de La reseña improbable: Mr. Bungle en Amazon


¡Ja, je, ji, jo, ju!… Así reía Moriarty en la serie de dibujos Sherlock Holmes. De la misma forma se estará descojonando mi compañero Rubén de Haro imaginando la cara que tengo después de haberme tragado su propuesta para la reseña improbable. Es cierto, es lo más improbable que me ha tocado reseñar a pesar del sapo que tuve que tragarme con los Mayhem de marras.

Adelanto que tuve la tentación de iniciarme en el mundo de las drogas para poder entender el caos sonoro que compone este disco. ¿Cómo coño se ponen de acuerdo todos los miembros de la banda para dar forma a todo esto? Lo cierto es que se me hace bastante difícil encontrarle un poco de lógica, pero os pongo un poco en antecedentes para que veáis que, a pesar de lo sufrido, ya había mantenido contacto con la demencia musical que gira entorno al Mike Patton fuera de Faith No More.

Entré en el mundo Faith No More a través del magnífico Angel Dust (1992) abriéndose ante mí nuevas propuestas musicales alternativas al heavy metal y true metal imperante en mi discografía. Hablamos que llegué algo más tarde de su publicación, prácticamente a la vez que publicaban su no menos genial King for a Day… Fool for a Lifetime (1995) (que mañana cumple 25 años, por cierto. Estad atent@s a nuestra web). Ya sus cambios de ritmo y tantos estilos diferentes en las canciones me parecían una locura y una genialidad. Admiraba la versatilidad de Mike Patton en cada una de sus diferentes personalidades.

Años más tarde, gracias a trabajar en el turno de noche y mientras escuchábamos a Carlos Pina en Radio 3 (creedme, era lo único bueno de la noche, aparte de Iker Jiménez en su Milenio 3 los viernes por la noche), descubrimos que el loco de Patton tenía otros proyectos en los que daba rienda suelta a todas las locuras experimentales que le venían en gana. Así dimos con Tomahawk y los Mr. Bungle que me ocupan. A decir verdad, Tomahawk me entraron mucho mejor.

Mr. Bungle es todo experimentación. Una experiencia psicotrópica que no se casa con ningún estilo. Metal, Jazz, música con raíces de distinta procedencia y sonidos que podían salir de cualquier serie de dibujos de la Warner Bros.. En más de una ocasión he llegado a imaginarme a mi amado Coyote intentando cazar al puto Correcaminos.

En lo que respecta a las letras… ni puta idea. Porque entre gritos, onomatopeyas y susurros extraños no he podido centrarme demasiado. Que te toque una improbable de música experimental en plena época de confinamiento no es algo para lo que uno se encuentre psicológicamente preparado.

Pero vamos al disco en cuestión. Disco Volante es adentrarse en una obra surrealista. Es visitar el Museu Dalí hasta las trancas de ácido. Es ir a dormir después de una cena copiosa y experimentar que el sueño inicial acaba convirtiéndose en pesadilla por la pesada digestión.

Comienza de manera prometedora con “Everyone I Went to High School With Is Dead”. Pesada, distorsionada, con el título repetido hasta la saciedad con ese riff pesado, pero que acaba en un caos sonoro como si de un grind sucio y primitivo se tratara. Hasta aquí todo normal. Pasamos a “Chemical Marriage” en el que nos adentramos en los ligeros sonidos latinos. Provoca cierta inquietud, ya que es como estar en el interior de un sueño. La música es etérea y con un estrepitoso teclado en el centro para retomar de nuevo el ritmo inicial.

Después de los besos llegamos al tema duro, ya hemos pasado los preliminares y nos topamos con los nueve minutos de “Carry Stress in the Jaw”. Inicial jazz con Patton cantando dulcemente, pero rompiendo al minuto y medio con todos los músicos tocando un acelerado thrash mezclado con extraños sonidos, pasando incluso al rock o el surf rock más ligero. Patrones que se irán repitiendo durante toda la canción, gustándome por su cromatismo. Bien podría tratarse de diferentes canciones, ya que encontramos partes perfectamente diferenciadas.

Lo que os comentaba de los dibujos animados no es una paranoia mía; aún no estaba del todo afectado por la locura.

“Desert Search for Techno Allah” es una loca y etérea rave de más de cinco minutos que da paso a “Violenza Domestica”. Sonidos de portazos, riffs de guitarra y largas pausas, dan paso a un peliculero inicio. Como si de una radionovela se tratase… ¿o tal vez soy yo el que se está volviendo loco? “Escolta, escolta”, repite Patton como esa voz en sueños. Por cierto que buen acento cuando parla italiano.

“After School Special” es un agradable y ligero paseo bajo el sol del mediodía finalizado con una socarrona voz distorsionada como si nos hablara el propio Bugs Bunny.

“Phlegmatics” me engaña con ese ritmo acelerado; estoy ansioso de metal. La etérea voz de Patton y el inquietante clarinete, acompañado del bajo, crea una oscuro ambiente.

Bajo el extraño título de “Ma Meeska Mow Skowz” llegamos a la polka y los dibujos animados. Me estoy imaginando una persecución de Tom y Jerry o el Coyote persiguiendo al Correcaminos entre trompazos y objetos rotos. Patton canta improvisando como los músicos de jazz. ¿Os acordáis de Scatman? Pues algo parecido.

Aquí llegó mi necesaria pausa para evitar saturarme. Aún tenía por delante, si iba a continuar por la misma dinámica, de media hora más de caos.

A pesar del descanso, los 10 minutos y medio de “The Bend” me han dejado frito el cerebro con sus pausas y sus sonidos. Sobre todo el último minuto y medio, en la que el extraño sonido se va convirtiendo en una auténtica pesadilla final, alcanzando mi desesperación absoluta. Suerte del jazzístico inicio de “Backstrokin’”. Ya no busco distorsión, busco algo medianamente cuerdo.

Oooh, ¡vuelve Bugs Bunny! “Platypus” es una jam entre un grupo de jazz y otro de metal que da paso a la locura final que supone “Merry Go Bye Bye”. El rock ‘n’ roll clásico nos acerca a los sonidos americanos de la década de los 50 y 60 para destrozarlo todo con un contundente riffs thrash pasado el minuto y quince segundos. ¡Viva!. Pero que poco dura la alegría, joder. ¡No, no! Espera, que tras un minuto de sonidos y experimentación los guturales y la distorsión aparece antes de los cuatro minutos. ¡Síííí!…

A pesar de la coña volcada sobre esta última canción, es de lo mejorcito del disco. ¿La pega? La rabia que me dan las canciones escondidas. Acabar a los seis minutos y pocos segundos dejando delante otros seis minutos y pico de canción, con unos eternos y desesperantes silencios. Para luego encontrarme lo que parece una improvisación y pruebas de sonido en el estudio. ¡Músicos del mundo! Me dan mucha rabia las canciones escondidas tras eternos silencios.

Putu Rubén. Mme has dado el disco más raro de su discografía. Aún así, te quiero.

Amig@s que estáis leyendo esto, como ya sabéis que se trata de nominar a otra víctima que en breve ha de reseñar algo que no sea habitual en su playlist, he decidido nominar a mi compañero Dídac Oliver, otorgándole el enorme placer de adentrarse en los clásicos del rock nacional. En esta ocasión una banda que acabó teniendo más reputación y éxito fuera de nuestras fronteras. Amigo, te ha tocado enfrentarte a Ángeles del Infierno y su obra Pacto con el Diablo (1984). ¡Tachas y metal! Disfruta.

¡Salud y heavy metal!

Abel Marín
Sobre Abel Marín 138 Artículos
Músico frustrado, escritor bloguero ocasional y amante del metal en su variedad de estilos. Vivo con la esperanza de poder llegar a viejo acudiendo a salas de conciertos y festivales. Si los rockeros van al infierno, que me guarden sitio y una cervecita. Salud y Heavy Metal.