La reseña improbable: HIM – Dark Light

Ficha técnica

Publicado el 26 de septiembre de 2005
Discográfica: Sire Records
 
Componentes:
Ville Valo - Voz
Mikko Lindström - Guitarra
Migé Amour - Bajo
Janne Puurtinen - Teclado
Mika Karppinen - Batería

Temas

1. Vampire Heart (4:45)
2. Rip out the Wings of a Butterfly (3:29)
3. Under the Rose (4:49)
4. Killing Loneliness (4:29)
5. Dark Light (4:30)
6. Behind the Crimson Door (4:34)
7. The Face of God (4:34)
8. Drunk on Shadows (3:49)
9. Play Dead (4:36)
10. In the Nightside of Eden (5:39)

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Salir de la zona de confort no es algo que me moleste, me gusta escuchar cosas alejadas de mis gustos para así reafirmarme y valorar realmente la música que me motiva, que me eriza los pelos y me emociona. Para este disco, el cual no he escuchado en mi vida (alguna canción puede ser), voy a hacer el mismo ejercicio que hice con el último de Metallica, o sea, mientras lo escucho por primera vez iré describiendo los síntomas que vaya notando. Espero que sean menos agresivos que los del virus este toca-pelotas que ha venido de visita inesperada para quedarse.

Conocer al grupo lo conozco, nos los metieron hasta en la sopa con su Love Metal, un grupo que hace o hacía un híbrido entre el gothic, el rock, el metal y el pop, o así es como los he visto siempre, a ver si me equivoco. No quiero ofender a los posibles seguidores que sigan teniendo y espero que esto se lo tomen como lo que es, un artículo desenfadado para echarnos unas risas y de paso poner a parir discos que uno no se escucharía ni que su vida dependiera de ello, así que postrad vuestros relajados culos y gozad de la colección de improperios que voy a soltar. Empecemos.

El disco arranca con «Vampire Heart» con un pianito espacial que me recuerda a mil cosas más. Algunos guitarrazos y la voz de su cantante Ville ya me ataca sin compasión, buff, que dulzura tan empalagosa. Tiene algunos tintes oscuros pero la estructura es más básica que una pieza de Lego. Vamos, esto es pop camuflado. Forzosamente tengo que hacer esto que si no ya lo hubiese quitado, pero seré fuerte y aguantaré hasta el final, lo prometo. Bueno, parece que al final endurecen un poco el sonido pero que va, ha sido un espejismo, vuelven al horrible estribillo. Hay como una pausa rara que no entiendo. Que se acabe ya, por favor.

La siguiente tiene un título bien largo que me da pereza escribir pero bueno, tiene mejor pinta. La guitarra del principio es bastante rockera pero de nuevo entra su cantante y lo destroza todo. Estos grupos que solo tocan acordes en los trastes que tienen un punto en el mástil son muy aburridos. A ver, que no es que no me gusten los grupos de pop oscurillo pero es que estos dentro de su «oscuridad» rezuman purpurina. Además, llevo unos cuantos días enganchado al último de Katatonia y vamos, les dan 100 millones de vueltas aunque siendo sincero entiendo su éxito: son un grupo de fácil escucha y rápida digestión. Por lo menos el disco suena de puta madre (algo es algo).

«Under the Rose» es otra canción casi igual que las otras dos. Un poco de caña, tranquilidad y el cantante ahí dando por saco. Venga estribillo épico y luminoso. En fin, vaya sopor. Las guitarras se van moviendo a través del estéreo de mis auriculares y no entiendo muy bien cual era la finalidad, no sé, no encuentro sentido al uso de ese recurso. ¡Cof, cof! Perdón, que me atraganto con tanto algodón de azúcar. Hay un pianito de fondo que es sencillamente horrible. Casi cinco minutos de sufrimiento, maldito Dídac. ¿Under the Rose? Under the Blade metía al grupo entero, mecaguentó.

Bueno, sigamos. De nuevo piano y guitarra y vuelta a empezar. Esta gente solo sabe hacer un tipo de canción y venga, hagamos 10 para un disco. En fin. Es que no tiene ninguna gracia, la voz es plana, pocas variaciones, casi toda en un mismo tono aunque si que hace algún amago de falsete subiendo la nota, pero poca cosa. Y en la mezcla tienes la voz a muy pocos centímetros de tus oídos. No hacía falta. Buff, qué tortura.

Y bien, parece que empieza una peli de terror… oh, wait! Nooooooo, me voy a poner a llorar. Momento de la balada (como si las otras fuesen death metal). Entramos de lleno en la canción que da título al disco. Luz oscura, si… claro… Muy bien majetes. Pero bueno, tiene un estilo lounge, jajaja, menuda pastelada.

Veo que les gustan los pedales de efectos y ahora les ha dado por el flanger, pero no nos libramos del cantante que venga, vuelvo para… no sé, torturarme. Eso sí, la guitarra acústica suena de muerte, siempre he querido tener una pero las que me gustan cuestan un pastón. Perdón que me voy del tema central, pero bueno, lo raro es que no lo haya borrado ya del disco duro.

Buff, perdón se me han pasado un par de canciones así sin más, ya ves, me pongo a hacer otras cosas y me despisto. Aix no, que todas son la misma, jajaja. Venga va, que ya queda menos, un último esfuerzo. Por cierto, estaba sonando «The Face of God».

Ostras, parece que le meten caña de la buena, pero no, como siempre es un amago para volver a lo de siempre. Madre del amor hermoso, menuda basura que me estoy tragando. Esto es un insulto a la inteligencia, un insulto a los grandes músicos de la historia tanto antigua como contemporánea, así de claro. Y mira, aún que es rock y no cualquier otra mierda de esas que están tan de moda hoy en día. «Drunk On Shadows» se llama esta aberración.

Vamos a por las dos últimas, venga va, que luego me pondré alguna burrada de brutal death metal para olvidar este mal trago. Y bien, se me pasó la penúltima pero bueno, con la que cierra el disco (que dura casi seis minutos) pues ya tengo más que suficiente. Vamos, es lo que tiene estar rajando por WhatsApp mientras escribo esto. No sé diferenciar las canciones, esta me suena igual que la primera o que la cuarta o… Bueno, aquí el cantante hace unas cosas raras con la voz, gemidos un tanto peculiares, y en el estribillo se pone serio como haciendo de crooner, menudo está hecho el Valo, jajajaja. Ostras, ahora parecen los Dream Theater pero a bajas revoluciones. Perdón, perdón. Ya paro.

Y tanto que paro, no quiero que mi salud mental, que ya está bastante tocada por este encierro involuntario, se perjudique mucho más. Así que espero que os hayáis reído que es lo más importante, dadle like si os ha gustado, compartid con vuestros amigos y nos vemos en el siguiente video, aix no, bueno, que ya me leeréis de nuevo, seguro, jajaja. Apa, adéu!

Ah, se me olvidaba: nomino a Jordi Tàrrega y le endoso el genial Onset of Putrefaction de los desaparecidos Necrophagist, que lo disfrutes.

Robert Garcia
Sobre Robert Garcia 419 Artículos
Death, thrash, djent, dark, progresivo, doom, black, experimental, jazz, clásica, electrónica... La música me mantiene vivo, es una droga que da sentido a este extraño sueño llamado vida. Músico autodidacta, guitarrista, cantante y enfermo de escuchar y escuchar música sin parar.