La Pasión según San Metaleo

Como no teníamos nada mejor que hacer durante estas vacaciones de Semana Santa, hemos decidido meternos en un pequeño jardincillo en nuestro afán por proporcionar lecturas interesantes y originales en estos días de asueto y reflexión espiritual (o ingesta masiva de chocolates, según las prioridades de cada uno). El mundo del rock y el metal siempre ha tenido una fascinación casi enfermiza por todo lo cristiano, ya sea para bien o, sobretodo, para mal, y la figura de Jesucristo y toda la imaginería que la rodea es protagonista en infinidad de canciones, portadas, nombres de bandas o camisetas de bandas de todo pelaje.

Dentro de la tradición cristiana el momento más sagrado del año es la Semana Santa, que comprende los días que van desde la llegada de Jesús a Jerusalén hasta su crucifixión y posterior resurrección. Mi idea original era reflejar esta pequeña historia en un artículo igualmente friki llamado algo así como «La Pasión y la Semana Santa a través de cinco canciones del universo metalero», escogiendo cinco temas que hicieran referencia a cinco momentos concretos de esta historia. Pero al empezar a documentarme, acabé absurdamente abrumado por la cantidad brutal de canciones y bandas que existen con temática pascual y profundizan en casi todos los recovecos de esta crónica de los últimos días de vida de Jesús. Así que, tal y como me suele pasar a menudo, esa idea primigenia se me ha acabado yendo de las manos, hasta el punto de que me temo que me proponen como evangelista si continuo un poco más.

Anyway, vamos allá.

La Semana Santa como tal empieza el Domingo de Ramos, día en que Jesús llegó a Jerusalén montado en su burro para ser recibido por masas enfervorecidas agitando ramas de laurel a su paso. Para los profanos, os podéis imaginar algo así como lo que le ocurrió a Gene Simmons el otro día al bajar las escaleras del auditori colomés en el que presentaron el Rock Fest, lo que en vez de ramas de laurel lo que agitaba la gente eran teléfonos móviles. Más allá de que el Ramos futbolista sea la pareja de una de las metaleras más ilustres de este país y de que otro Ramos sea el director de una de las webs metálicas más conocidas, circenses y afamadas que tenemos la suerte de poder leer, no he sido capaz de encontrar demasiadas referencias a este evento en el cancionero metálico. El ex-Grateful Dead Jerry Garcia tiene una canción llamada «Palm Sunday», y éste es también el título de un disco en directo (que suena como el culo) de los hardcoretas Integrity. Pero para de contar.

Sin tiempo que perder, el mismo lunes Jesús ya venía listo para liarla. Primero se fue a tomar algo a casa de su colega Lázaro, ese al que ya había resucitado un tiempo atrás y del que se acuerdan la excelente banda de thrash metal revival Lazarus A.D., las canciones de Porcupine Tree y Placebo del mismo nombre o el álbum de Nick Cave Dig, Lazarus, Dig!. Envalentonado por el reencuentro, y como buen revolucionario anticapitalista que era, por la tarde Jesús se fue directo al mercado de Jerusalén a cantarles las cuarenta a los mercaderes y banqueros que pululaban por allí, denunciando sus prácticas mercantiles abusivas. Creedme que si el Jesús que describen en los evangelios viviera hoy, no solo no iría a misa ni votaría al PP, sino que se liaría a pedradas contra el congreso y los antidisturbios.

Después de las emociones del día anterior, el martes fue un día bastante más tranquilo, donde no pasó casi nada. Uno de los grandes protagonistas de toda esta historia es sin duda el apóstol Judas Iscariote, que el miércoles fue a vender a Jesús a la guardia romana (que le tenía ganas después de los disturbios del lunes) por treinta míseras monedas de plata, tal y como cuentan en sus canciones «Thirty Silver Coins» los góticos industriales americanos Carfax Abbey o los blackmetaleros progresivos británicos Hybrid Machinima, en un EP que suena como el jodido culo. Como ya sabéis, Judas es un personaje casi omnipresente en el mundo metálico, empezando por el nombre de los archiconocidos Judas Priest o el de bandas más minoritarias como los backmetaleros americanos Judas Iscariot o los metalcoretas alemanes A Traitor Like Judas.

Pero la cantidad de grupos que le han dedicado álbumes y canciones al más célebre de los traidores es casi infinita: Helloween, Fozzy, Edguy, Depeche Mode, Antimatter, Tiamat, Yngwie Malmsteen, Cavalera Conspiracy, Nazareth (estos ya llevan atentos a la historia de Jesús desde antes de nacer), Hate Eternal, Iron Maiden (en una de sus canciones más infravaloradas para mí gusto) y un largo etcétera que completaremos más adelante se han visto seducidos por su fascinante figura.

El jueves, valga la redundancia, es el día en que se lía un cristo de cojones. Despés de un lavatorio de pies sobre el que no he encontrado referencias (supongo que no es un tema que dé demasiado juego), y tal y como nos cuentan Grave Digger y Belphegor en sus álbumes «The Last Supper», Virgin Steele en la canción del mismo título o Black Sabbath en un DVD publicado en 1999, Jesús invita a cenar por última vez a sus doce apóstoles, y aunque la noche prometía ser memorable la cosa no acaba de ir del todo bien. Esta escena ha quedado inmortalizada en el famoso cuadro de Leonardo da Vinci, que Steel Panther adaptan de forma más acorde a sus gustos para la portada de All you Can Eat.

En algun momento de la cena, me imagino a Jesús levantándose para repicar su copa con el tenedor y anunciar que quería decir unas palabras. Ahí explica en qué consiste la eucaristía (lo del pan y el vino), un ritual que dá nombre a la excelente y olvidada banda sueca de death metal melódico Eucharist y a múltiples canciones como la brutal «The Woeful Eucharisty» de Hour of Penance, «Fatal Eucharist» de The Burning Season o la propia «Eucharist» de Straight Line Stitch. Además, de ahí salió el concepto de ostia, un palabrejo muy usado entre las huestes metaleras patrias. Será por legado.

Después de anunciar que alguién lo iba a traicionar esa noche, una afirmación que, como os podéis imaginar, cayó como un jarro de agua fría entre los presentes, los trece se fueron al huerto de Getsemaní a pasear y rezar envueltos de, supongo, un aura de cierto mal rollo. Bandas tan dispares como Nightwish o Rise Against le han dedicado un tema a este huerto, mientras que el vocalista de Deep Purple, Ian Gillan, también interpreta una bonita versión del pasaje de Jesus Christ Superstar de este mismo nombre. Esta famosa ópera rock, por cierto, con protagonistas que van desde Camilo Sesto a Leo Jiménez pasando por el propio Gillan, probablemente merecería un artículo por sí misma. Quizás el año que viene.

Y ahí es cuando empieza el pitote de verdad. De repente aparecen un montón de guardias en el huerto, y seguidamente nuestro amigo Judas se acerca a Jesús para darle el beso que lo señala como aquel al que estaban buscando (pensad que hoy en día la cara de Jesús saldría en todas las teles y periódicos, pero entonces esto no funcionaba así). Este punto de inflexión en la historia no solo lo han tomado como inspiración los mismísimos Metallica en «The Judas Kiss», sino que también bandas de intenciones tan dispares como Stratovarius, Crazy Lixx, Primordial o Darkest Hour tienen canciones basadas en este icónico gesto. Después de que los guardias se lleven a Jesús, por cierto, el pobre Judas se arrepiente de haberla liado tan parda y, finalmente, acaba por colgarse de un árbol. Si es que Judas, hijo, haberlo pensado antes. No me digáis que no es toda una manera de arruinar la noche.

Antes de meternos de lleno en la parte más dramática de la historia, mencionar que los madrileños Mägo de Oz, que cuando se ponen estan en todas, se marcaron una alegoría completa y bastante ambiciosa de la vida de un Jesús urbano y macarra en su disco conceptual Jesús de Chamberí, con referencias a Judas y a todo lo que está por venir. Muchas otras bandas españolas también han tenido su recuerdo para el ilustre traidor, desde Los Suaves a Beethoven R, Santelmo, Reincidentes o El Último Ke Zierre.

Por cierto, como pequeño paréntesis a modo de humilde reflexión teológica, la tradición cristiana siempre ha tenido a Judas como poco menos que un hijueputa, pero sin su acción traidora nunca habría existido ni la crucifixión ni la supuesta salvación de la humanidad que se le atribuye. De hecho, los propios evangelios gnósticos (aquellos que no estan reconocidos como válidos por la iglesia), apuntan precisamente en esta dirección, considerándolo el más importante de todos los apóstoles. En todo caso, si es cierto lo que dicen de que lo cuenta es que hablen de tí aunque sea mal, Judas les ha pasado la mano por la cara a todos sus compañeros, almenos en el mundo metalero. He buscado y rebuscado, y ya os digo que no he encontrado ni una sola canción que referenciara a otros apóstoles menos díscolos como Andrés o Bartolomé.

Bien, dicho todo esto, retomemos la historia que habíamos dejado en Getsemaní. El resto de apóstoles, como bien os podéis imaginar, se quedaron a cuadros ante todo lo que había pasado, y asustados ante la la posibilidad de acabar pringando ellos también, corrieron a dispersarse por todo Jerusalén. En su camino deambulante, al apóstol Pedro le preguntaron hasta tres veces si conocía a ese tal Jesús que acababan de arrestar, pero él repitió una tras otra que ni idea oye, que a él que no le liaran. Buscando, he encontrado que unos tales Lamb of God tenían un tema llamado «Denial of Peter» en Spotify, lo que habría sido maravilloso, pero por desgracia no se trata de los Lamb of God que conocemos sino de un grupo de música clásica y adoración religiosa. Una pena. Que no se enteren los de Randy Blythe o les puede caer la del pulpo por usar ese nombre.

Nos salva el percal la existencia de una banda de black metal procedente de Italia y llamada Nefarium, que en su disco Ad Discipulum (2010) le dedica un tema a Pedro y su conocido escaqueo. Y por si fuera poco también le dedica otro a Judas, otro a Jesús, y otros dos más a Poncio Pilates y a María Magdalena, personajes que ya conoceremos más adelante. Es innegable que estos chicos, que por cierto no suenan nada mal, tienen una pequeña obsesión con la historia, ya que además de éstas también tienen canciones hablando de Herodes, de Juan Baptista e incluso del ex-papa Benedicto XVI.

Y llegamos a viernes, el día clave en el que pasa de todo, con Jesús habiendo pasado la noche en el calabozo. Si no me equivoco, y en un giro de los acontecimientos algo inesperado, por la mañana se le dá la opción a la turba de que amnistíen a uno de los presos, pudiendo escoger entre el gigante asesino Barrabás, que, por lo que parece, era todo un perla, o el revolucionario hippie Jesús. Pero esa misma masa que le había adorado agitando ramas solo cinco días atrás le dio la espalda como si hubiera sacado un disco malo, escogiendo, contra todo pronóstico, salvar a Barrabás. Este señor grandote y barbudo, a pesar de ser un personaje bastante secundario que no creo que tenga ni diálogo en toda la historia, ha convecido a, como mínimo, cuatro bandas de varios rincones del mapa para que se pusieran su nombre, entre ellos unos Barabbas AK que hacen un metalcore pesado bastante escuchable. Otras bandas como Agressor o Left to Vanish le han dedicado canciones, y además el tío se fue de rositas.

Ante esa dudosa decisión de la masa (que ya sabéis que si fuera por ellos votarían a Mägo de Oz como grupo del año una vez tras otra, con lo que es evidente que no son de fiar), el gobernador de Jerusalén (que en este caso vendría a ser como Mariskal), dijo que él se lavaba las manos y que ya se apañarían. Más allá de esos Nefarium de los que hablaba antes, un par de bandas ya difuntas tomaron el nombre de Poncio Pilates: unos blackmetaleros americanos y otros que hacen un hard rock ochentero un pelín casposo. El nombre es bastante cutre, así que casi mejor que no hayan triumfado mucho.

Tomada la decisión exprés de enviar a Jesús a la cruz (para que luego nos quejemos de la sospechosa velocidad en la toma de decisiones condenatorias por parte del Tribunal Constitucional), llegó el momento de prepararlo para su Vía Crucis. Lo primero que hicieron fue encasquetarle una corona de espinas bien molesta que se ha convertido en otro de los motivos favoritos de nuestros amigos metaleros. Los actuales The Crown (excelentes ejemplos de un muy buen death metal melódico sueco) se llamaban antes precisamente Crown of Thorns, y bandas de ayer y de hoy como Yngwie Malmsteen, Sinner, Corrosion of Conformity, Nightsword, Mother Love Bone, Necronomicon, For Today e incluso Black Veil Brides tienen una canción llamada exactamente así. Otro que ha hecho mucho por popularizar esta sanguinolenta corona últimamente es David Bower, el vocalista de los británicos Hell, una banda que si no los habéis visto en directo, deberiais correr a remediarlo.

Así que ahí va nuestro sufrido Jesús montaña arriba con la cruz a cuestas, tal y como se cuenta en «Carry the Cross» de Arch Enemy y en otras muchas canciones. El montecillo en cuestión, por cierto, se llama «Calvario» (al igual que varias bandas de thrash, death y black metal) o «Gólgota», nombre que también toman, por ejemplo, el último disco de W.A.S.P. o una veintena de bandas de todos los géneros del metal, entre ellas los doomeros mallorquines Golgotha, que por cierto parece que han vuelto hace poco y que en su momento, a mediados de los noventa, fueron toda una sensación para mí.

Sería inútil intentar recopilar bandas, portadas y canciones que tomen como referencia visual, temática o simbólica el momento de la crucifixión. El mundo del metal está tan abarrotado de cruces, de clavos y de cristos demacrados en incontables portadas que me abruma tan siquiera la idea de ponerme a investigar sobre ello. Estoy seguro que a todos se nos ocurren, como mínimo, un par de docenas, así que, a parte de mencionar a los thrasheros alemanes Destruction y su tema «Nailed to the Cross», que me gusta mucho, por mi parte lo dejaré aquí.

De quien sí me habría gustado hablar es de los dos ladrones (el bueno y el malo) que murieron crucificados a lado y lado de Jesús (que era el frontman de todo este espectáculo golgotiano), pero al igual que de aquellos músicos de gira que pasan desapercibidos para la historia al lado del cantante original que lleva años arrastrando el nombre el grupo con múltiples formaciones, no he encontrado a nadie hablando de ellos. Todos aquellos que tengáis una banda de obsesiones crísticas y tendencias blasfemas, ya sabéis: si queréis ser un poco originales aquí aún podéis rascar un poco.

Otra de las grandes protagonistas de esta historia que, probablemente, ha tenido menos repercusión de la que merecía, es María Magdalena. La ex-prostituta y posible pareja de Jesús ha sido ninguneada por toda la comunidad religiosa a pesar de tener una posición preeminente en muchos de los eventos que rodearon los últimos meses de vida de nuestro protagonista. Tampoco el mundo del metal ha sido particularmente generoso con ella, ya que he encontrado bien pocas bandas haciendo referencia a su figura: Bruce Dickinson en solitario y Boston hacen vagas menciones, mientras que los suecos Pain of Salvation, siempre interesados en todo tipo de femeinidad, le co-dedican la canción «Mrs. Modern Mother Mary»

Después de muerto, cubrieron a Jesús con un sudario y lo metieron en una cueva, como se puede ver en la portada (censurada) del disco de Deicide Once Upon the Cross. Hablando de esta misma banda, también las portadas de Scars of the Crucifix y Seprents of the Light enseñan a un Jesús bastante perjudicado por los dolorosos eventos de esta tarde de viernes. Deicide, por cierto, es uno de esos grupo que ha vivido a costa de su anti-cristianismo toda su vida, e incluso el pamplinas de Glen Benton fanfarroneó durante años con que iba a suicidarse a los 33 para emular a Jesús. Ni falta que hace decir que a día de hoy ya ha cumplido los cincuenta y allí sigue el tío. El que lo tuvo más claro es Selim Lemouchi, satánico convencido y brillante compositor en todo un bandón como The Devil’s Blood, que casualmente o no, sí que se quitó la vida a esa edad con mucha menos propaganda.

No tengo demasiado claro qué ocurrió durante el sábado de Semana Santa. Supongo que la gente estaba ocupada limpiando la sangre y la mugre que se acumuló en Gólgota y, como para los judíos el sábado (o Sabbat) es el día sagrado, no se permite hacer demasiadas cosas, entre otras tener gente agonizando colgados de cruces. No hace falta que mencione algunas bandas que hacen referencia al sabbat, ¿no? Venga, sí que lo haré: los desaparecidos thrasheros británicos liderados por Martin Walkyer y Andy Sneap antes de que el primero fundara Skyclad y el segundo se convirtiera en uno de los mejores productores del metal. Y no sé si hay alguno más… 🙂

El domingo de Resurrección supone la gran y gloriosa conclusión de la historia. Maria Magdalena fue a visitar la cueva donde estaba el cuerpo de Jesús (a saber para qué) y se encontró al tío paseando por ahí. ¡Haleluya! Aunque me imagino que la pobre mujer se debió llevar un buen susto. Desde el flamante festival gallego hasta el disco de Halford, pasando por canciones de Bloodbath, Michael Shencker, Pestilence y un millón de bandas más, el concepto de la resurrección esta más que explorado por el escuadrón metálico. No digo que toda mención metálica a resurrecciones varias sean basada en ésta, por supuesto, pero no me negaréis que es toda una inspiración.

Lo que pasó a partir de ahí, con ascensiones divinas, ángeles cantores y demás temas también sobradamente cubiertos por el imaginario metalero, lo dejaremos para que lo investiguéis vosotros mismos. Creo que la idea está más que trazada: si alguien pensaba que la semana santa es más caspa que otra cosa y que no hay lugar para los metaleros agnósticos (¡presente!), ateos o directamente satánicos, que sepa que no puede estar más equivocado. Además, siempre es interesante fijarse de tanto en cuanto en esta historia, tótem del conservadorismo mundial, y ver que Jesús es un Valtonyc de la vida que luchaba precisamente contra los que hoy se sirven de su figura para oprimir a revolucionarios como él. Una paradoja de la que nadie parece escamarse demasiado.

Ha quedado un artículo un poco friki, lo reconozco, y espero no haber sido demasiado blasfemo para los intolerantes ni demasiado respetuoso para los blasfemos. Bien, en realidad me da igual, ya que sea como sea, lo único que podemos hacer de una forma u otra es mirar, siempre, al lado brillante de la vida.

ps. Esta canción, por cierto, escrita para cerrar la maravillosa Vida de Brian de Monty Python, también tiene una estrecha relación con el metal, ya que Slayer la usan al final de su vídeo Live Intrusion, en una versión semi cantada a capella por los miembros de la banda, y si no recuerdo mal, creo que la suelen poner también al final de sus conciertos.

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Sobre Albert Vila 871 Artículos
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