Komatsu – Rose of Jericho

Nuestra Nota


8 / 10

Ficha técnica

Publicado el 5 de febrero de 2021
Discográfica: Heavy Psych Sounds
 
Componentes:
Mo Truijens – Voz, guitarra
Mathijs Bodt – Guitarra, segunda voz

Martijn Mansvelders - Bajo 

Jos Roosen – Batería

Temas

1. Stare Into The Dawn
2. Solitary Cage
3. The Suit
4. Blood Moon
5. Son Of Sam
6. Rose Of Jericho
7. Blackbird
8. Call Of The Wolves
9. Òm

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Dado que este 2021 no parece estar empezando mucho mejor de lo que acabó el fatídico año anterior, que seguimos sin fechas claras de cuándo podremos volver a salas de conciertos, y algunas otras malas noticias que han sacudido el mundo de la música, pues sigue tocando refugiarnos en la nueva música que está saliendo, y que por suerte, está por salir. Dicho esto, aquí estoy dispuesto a escribir algunas líneas sobre el que es el nuevo trabajo de los holandeses Komatsu, que lleva por nombre Rose of Jericho (2021).

Pese a su aparente poco renombre, los de Eindhoven llevan ya diez años reventando cuellos por toda Europa, y en alguna ocasión incluso más allá de las fronteras del viejo continente, con su potente mezcla de sludge, stoner y metal y pueden presumir de haber compartido escenario con verdaderos gigantes sobre todo de la misma escena stoner, pero también con otros grandes nombres ajenos a la etiqueta desértica.

Tras un EP y tres álbumes sacados a la luz, en 2020 fichan por Heavy Psych Sounds y anuncian la salida para 2021 de este Rose of Jericho, en el que se pueden detectar algunos toques más alternativos que en el resto de su obra, pero sin alejarse mucho de la arena del desierto siempre presente en su sonido.

El plástico empieza por todo lo alto con el que también fue el primer single del mismo, “Stare Into The Dawn”, que desde los primeros segundos deja más que claras sus intenciones con un durísimo riff de puro stoner que te transporta de una patada a los ’90 cuando se instauró este sonido en los desiertos del sur de California. Durante el verse la cosa se calma un poco y en la entrada vocal de Mo Truijens se puede notar una leve bajada de intensidad con respecto a la de trabajos pasados, con una voz más suave, pero que a mi juicio es lo que pide exactamente esta canción, que cierra con un potente solo cargadísimo de distorsión sobre el riff principal, y muestra el camino por el que va a continuar el álbum.

“Solitary Cage” no empieza muy diferente a su predecesora. Otro riff potentísimo marca de la casa, más oscuro y pesado que el anterior, pero manteniendo la esencia stonera con la guitarra rítmica varios tonos por debajo de lo habitual, sobre la que entran unos inquietantes punteos, que continuarán durante los primeros versos acompañados de unos timbales marcadísimos en la base rítmica. Tras el segundo estribillo el tema se vuelve puramente instrumental, con un bridge súper sludge que pasa de cero a cien en cuestión de segundos para dar paso a un bridge brutal, al solo de guitarra y a un último e inquietante estribillo y cerrar otro temazo de manera magistral.

Tras el subidón de los dos primeros cortes la adrenalina empieza a descender con “The Suit”, con un sonido más alternativo y menos metalero, al menos en los inicios, porque poco tarda en llegar un estribillo en el que la cosa vuelve a ponerse intensa y la masiva distorsión vuelve a invadir el ambiente, por si te habías puesto cómodo. Le sigue “Blood Moon”, un temazo brutal que empieza con un riff acústico con un toque de blues desértico que me recuerda mucho a Cluth, con los que la banda también puede presumir de haber compartido escenario. Este toque se mantiene durante todo el corte que es una mezcla perfecta entre lo sureño y lo desértico. Creo que el gran Neil Fallon estaría más que orgulloso de este tema, que bien podría ser suyo.

“Son of Sam” empieza con una línea de percusión lenta y muy marcada sobre la que vuelve a entrar un riff más cercano a Texas que a Palm Desert, con un toque sureño que se vuelve más alternativo hacia su segunda mitad, en la que el sonido de las guitarras recuerda inconfundiblemente a unos Queens of the Stone Age a los que esta banda debe muchísimo, ya que se cuenta que los holandeses ganaron mucha popularidad tras tocar en un after party de los de Josh Homme en un festival en Eindhoven, en el que se encontraban otras grandes bandas como Red Fang, Nashville Pussy, Baroness o (sorpresa) Clutch. 

Pasamos ya la primera mitad del disco, que por ahora no defrauda en absoluto, cuando es el turno del tema que da nombre al disco. “Rose of Jericho” es un tema instrumental que es el claro ejemplo de que la banda está dispuesta a explorar otros horizontes sin que les tiemble el pulso. El inicio del tema podría ser un tema del Humbug (2009) de Arctic Monkeys, pero yendo un paso más allá y acercándose por momentos al post-rock, hasta la mitad, donde todo se vuelve de nuevo color Komatsu en uno de esos finales perfectos para romperse el cuello.

“Blackbird” es otro tema muy del rollo QOTSA, lo cual para mí como fan de los californianos nunca puede ser algo malo. Me gusta la guitarra solista del estribillo en la que se puede detectar de nuevo un toque sureño. Y pasamos a “Call Of The Wolves”, con un aire más lento y atmosférico de lo que venimos escuchando hasta ahora, un poco tipo All Them Witches, en el que una tímida guitarra va dejando sugerentes arpegios sobre una imponente línea de bajo, predecesoras a un estribillo que recuerda al metal alternativo más dosmilero, demostrando una vez más la ampliación de miras que ha adoptado la banda, no sé si a causa de su fichaje por Heavy Psych Sounds, pero que a mí no me disgusta en absoluto.

Y ya llegamos al final con “Òm”, otro tema prácticamente instrumental, y sin duda el más ecléctico del álbum, y es que empieza con un riff de corte industrial, al que sigue otro riff casi de  nu metal, que podría tratarse perfectamente de Korn con unos extraños coros muy distorsionados que parecen como una especie de rezos, para continuar con otro potentísimo y oscuro riff, y de repente parar todo de golpe y dejar paso a una melancólica guitarra como única protagonista, dejando un pasaje que bien podríamos llamar ¿post-metal? Llámalo como quieras, pero este tema parece que no va a dejar de sorprender en sus casi cinco minutos de duración. Poco después empiezan a sumarse a la fiesta el resto de instrumentos, el ride de la batería marcando el ritmo de lo que parece que va a ser un gran subidón y una línea de bajo con un toque prog, que finalmente, dan lugar al esperado subidón cuando irrumpen otra vez los riffs pesados, con los coros del inicio de fondo, y un inquietante punteo súper Komatsu, para finalizar por todo lo alto con el riff industrial con el que todo había empezado. Uno de los grandes cortes del álbum sin duda.

Y esto es todo, amigos, hasta aquí mi humilde reseña del que considero un gran disco obviamente para todos los amantes del stoner, pero también para aquellos que quieran explorar nuevas vías dentro de un género que en ocasiones (no para mí) puede volverse monótono y aburrido. Rose of Jericho demuestra a la perfección como se pueden explorar nuevos horizontes e introducirse en lo que podríamos llamar mainstream sin necesidad de venderse ni fallar a tus ideales. Dicho esto, espero que podamos compartir pronto alguna sala con estos gigantes, que se han ganado un nuevo fan.

Pau Rosell
Sobre Pau Rosell 36 Artículos
Como rockero nacido en Canarias y en los 90 (¡El Nu Metal mola!), me pasé la infancia luchando en todos los recreos para poner mis discos; “…And Justice For All” siempre era uno de ellos. En esto del rock desde que escuché por casualidad Deep Purple, a lo que siguió Led Zeppelin y ya no hubo vuelta atrás. Pasión por la música desde niño, prácticamente todos los estilos que derivan del rock, aunque un poco hater con el Glam. Guitarrista amateur, batería frustrado, y con ganas de adentrarme en este mundo como algo más que un hobby.