King – Coldest of Cold

Nuestra Nota


8.5 / 10

Ficha técnica

Publicado el 22 de noviembre de 2019
Discográfica: EVP Recordings
 
Componentes:
Tony Forde - Voz
Dave Hill - Guitarra, bajo
David Haley - Batería

Temas

1. Conquer (3:51)
2. Mountains Call (4:26)
3. Coldest of Cold (5:03)
4. One More War (4:17)
5. King (4:35)
6. In the Light of the New Sun (5:05)
7. Beyond the Exosphere (5:51)
8. Star (3:24)
9. Ways of the Forest (3:19)
10. My Master, My Sword, My Fire (4:11)

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King, el típico grupo que descubres de casualidad en Spotify. ¿Sabes cuando estás escuchando a cualquier banda random y te sale la opción de “artistas similares”? Pues eso. En el siglo pasado era comprarse un CD a ciegas o bien el boca a boca. Ahora es tan fácil como que ya te lo dan todo hecho, masticado, digerido y casi defecado. Vamos que el 90% de la población se mete, escucha 10 segundos de un tema de los 5 primeros que salen del grupo en cuestión y gusta o no gusta. Y punto. Y así vamos. También es cierto que hay una cantidad indecente de buena música. Pero bueno que un poco más de escucha cuando te introduces con alguno nuevo, siempre es mejor. No hace falta, o si, hacer como yo, que me chupo toda su discografía por orden…

Vale, después de mis paranoias mentales y rajar un poco sobre como hace la gente ciertas cosas, vamos a lo que toca. Como es habitual en mí, os explicaré un poco el grupo en cuestión y pasaré a vomitar sobre su último disco. King, es un grupo relativamente nuevo, nacido en el 2012, pero por gente con un bagaje muy importante en su tierra natal, Australia. Músicos que no están muy lejos de mi edad, que estoy bastante cerca de los 20+20. Eso no es malo, ni mucho menos, es más, se nota en la calidad y en un saber hacer que no sería lo habitual con un grupo en su segundo trabajo.

¿Y cómo es King? Pues cogemos grupos como los In Flames de antaño, Gormathon o Satyricon (sobre todo por la voz) y los gran Dissection (gran pérdida). Si, una mezcla explosiva de melodic death metal y riffs black metaleros, también melódicos. Su primer LP Reclaim the Darkness (2016) fue un excelente disco, trabajadísimo y con destellos de los mejores riffs de la escuela sueca, pero todo muy actual. No es blackened death, no esperéis tralla o velocidad, todo es más “medio tiempo” pero con interludios y buenos aportes musicales y técnicos. En general tuvo muy buena crítica, recordando musicalmente, más por sensaciones que por hechos, al mítico Reinkaos, de Dissection, pero con voz propia. Me atrevería a decir que abriendo un nuevo camino entre los dos estilos que he comentado, una nueva forma de enlazarlos, la cual me gustó, y mucho.

En referencia a los músicos en cuestión, es un power trio (cuatro en los directos) donde como he dicho, tienen un bagaje muy importante en materia de grupos, donde está el guitarrista-bajista, Dave Hill (Fuck I’m Dead, The Day Everything Became Nothing), el vocalista Tony Forde, donde también coincide con Dave en el grupo goregrind The Day Everything Became Nothing, y el baterista, David Haley, éste en múltiples bandas, y también por una temporada en Pestilence, donde llegó a grabar un disco, Obsideo (2013).

Ahora ya vamos a destripar un poco este gran segundo álbum. Sí, lo sé. Salió a finales de noviembre y estamos en febrero del 2020, uno va liado, en su momento no pude y no quería dejar de presentaros un poco, un grupo que me gustó mucho en su primer trabajo. Este Coldest of Cold (2019) sigue bastante las directrices marcadas en su anterior LP. Para comenzar, a mi me ha enganchado hasta el final y al terminarlo me han dado ganas de volverlo a poner. Aunque os encontraréis temas rápidos e intensos, como he dicho no es lo que abunda. Su música está llena de matices, con una excelente producción de los riffs, que es donde quizá más se nota el trabajo general, y donde, por momentos, os recordarán los mejores tiempos del estilo Gotemburgo combinado con bocanadas de puro black.

Canciones tirando a lentas, de acordes melódicos, incluso con aire de tristeza, como tiene que ser. Otras partes más cañeras y llenas de fuerza. Esto es lo que iréis encontrando en este fabuloso Coldest of Cold. Todos los temas tienen su qué, todos te recuerdan un poco al anterior, incluso enlazados entre ellos, pero para nada se hace repetitivo o pesado. Es un disco para saborear y deleitarse. No es como tomarse tres lagers en media hora, más bien beberse una imperial stout en una hora, con la calma, disfrutándola, que gana sabor cuando más rato lleva en la copa, que parece mentira que pueda contener tantos matices y sutilezas. Pues eso. Discazo. Una nueva vuelta de tuerca entre el death y el black (todo melódico, recordadlo). Ya os puedo describrir canciones que no servirá para nada. Se tiene que escuchar. Punto.

Dídac Olivé
Sobre Dídac Olivé 114 Artículos
Soy de esa generación que la “post-pubertad” lo pilló entre el metal primigenio (lo que llamamos ahora old school) y la nueva ola que fue el Nu metal, es decir, pasado mediados de los 90. Me encantan muchos estilos pero sobretodo el rock clásico y evidentemente el metal, este último es una forma de vida y encima me gusta desgranar y reconocer la riqueza de todos sus subgéneros. Uno ya tiene su edad (los mechones blancos en la barba no están por que sí) pero no me cierro para nada a grupos nuevos, eso sí, mientras haya fuerza y calidad, aunque hoy en día hay mucha. Como nacido justo entrados los ochenta también se incluye que soy un friki de cuidado (rol, videojuegos, Star Wars, pelis Gore, literatura fantástica y un largo etc.) vaya que toco de todo un poco. En resumen, espero contagiaros mi pasión metalhead a la vez que disfrutáis de mis aberrantes destripes.