Kamelot – The Shadow Theory

Nuestra Nota


6 / 10

Ficha técnica

Publicado el 6 de Abril de 2018
Discográfica: Napalm
 
Componentes:
Sean Tibbetts / Bajo
Thomas Youngblood / Guitarra
Oliver Palotai / Teclado, orquestación
Tommy Karevik / Voz
Johan Nunez / Batería

Temas

1. The Mission
2. Phantom Divine (Shadow Empire)
3. Ravenlight
4. Amnesiac
5. Burns to Embrace
6. In Twilight Hours
7. Kevlar Skin
8. Static
9. Mind Fall Remedy
10. Stories Unheard
11. Vespertine (My Crimson Bride)
12. The Proud and the Broken
13. Ministrium (Shadow Key)
14. The Last Day of Sunlight

Multimedia


Conocía a Kamelot hace la tira de años, cuando un amigo compró Eternity (1995) y Dominion (1997). Recuerdo que íbamos en coche y decidimos ponerlos. Cantaba un tal Vanderbilt y a las guitarras había un tipo con el extravagante apellido de Youngblood. A parte de eso, sólo recuerdo el nombre de una canción, “Birth Of A Hero”, y pasar mucha vergüenza ajena. Aquello no iba conmigo para nada.

Años más tarde, no sé si antes o después de su concierto en el Rock Machina, la vida me llevó a volverlos a escuchar. Aquello no era lo mismo, ¡ni mucho menos! Para empezar habían cambiado el cantante, y el nuevo, Roy Khan, era otra cosa. Las composiciones, los arreglos, el sonido… nada tenían que ver con lo de aquél paseíto en coche. Empecé a prestarles más atención, y aunque nunca han sido uno de mis grupos de cabecera (creo que nunca he sido capaz de escuchar con atención todo un disco suyo seguido), canciones como “Center Of The Universe”, “The Fourth Legacy” o “When The Lights Are Down” son tremendos cañonazos dignos de estar en cualquier set list de canciones asombrosas. De técnica impoluta, cada vez con toques más progresivos, incluso más góticos y oscuros, las producciones de los americanos no podían pasar desapercibidas, te gustasen mucho o solo un poco, como es mi caso.

Tiempo después leí que Khan había dejado la banda, y algunas críticas negativas a discos como “Ghost Opera” (2007), que ni llegué a escuchar. Y ahora me veo aquí, escuchando este “The Shadow Theory” (2018). Lo primero que destaco, y de forma grata, es algo que en nada sorprenderá a los fans del grupo o, simplemente, a quien haya seguido la carrera de los americanos. Tommy Karevik le viene como guante de seda al grupo, o Kamelot le viene que ni pintado al vocalista. Como en tantos otros casos (Angra, Arch Enemy…), no creí que se consiguiera reemplazar con éxito a un vocalista del nivel, influencia y trascendencia en lo musical de Roy Khan, pero lo han conseguido con creces. No sé qué tan bien defiende Karevik en directo los temas de su predecesor, pero en estudio, y al menos en su último lanzamiento, se intuye que puede hacerlo perfectamente.

El disco sigue bastante la estela de donde los dejé, quizá con ciertos sintetizadores y orquestaciones de más, muy “visibles” en ciertos pasajes de canciones. Los temas están muy bien compuestos, muy bien ejecutados, la producción es tremenda (no podía ser de otra forma si el productor es Sascha Paeth), y creo que hará las delicias de sus fans. A mí, como con todos los trabajos que he escuchado, me parece irregular. Hay temones, pero el disco se me hace largo. Me pasaba lo mismo con “The Black Halo” (2005), “Karma” (2001) o “Epica” (2003), así que no toméis mi crítica como definitiva y adentraos en el álbum.

A pesar de esa sensación extraña de no saber diferenciar bien del todo una pista de otra, The Shadow Theory cuenta con temas para todos los gustos. Desde los más rápidos como “Phantom Divine (Shadow Empire)” o “Kevlar Skin” a otros más relajados, incluso íntimos, como “In Twilight Hours”. Sí es cierto, no obstante, que ningún tema me ha gustado tanto como los mencionados un par de párrafos más arriba. A destacar, quizá, “Stories Unheard”, una de las composiciones más inspiradas, agresiva y dulce a la vez, tan oscura como delicada. Lo mismo ocurre con “The Proud & The Broken”, quizá lo más cercano a los Kamelot que yo conocía de todo el disco.

En definitiva, este The Shadow Gallery es un buen disco, fácil de disfrutar, quizá algo alejados de los Kamelot que más fama tuvieron (o eso creo yo) pero que se hace largo de escuchar (en especial si tienes la Deluxe Bonus Edition, con un sinfín de piezas instrumentales). Grandes composiciones, algunas que pecan de barrocas, ejecuciones impolutas, una voz digna de su antecesor, colaboraciones de lujo y una producción a la altura. Si es tu rollo, este disco no te decepcionará. Si esperas algo más de caña, de power, de ir directo al grano… bueno, dale una oportunidad, igual te sorprende.

 

Xavi Prat

Llevo en esto del heavy más de media vida. Helloween y Rhapsody dieron paso a Whitesnake y Eclipse, pero Kiske sigue siendo Dios.
Como no sólo de música vive el hombre, la literatura, Juego de Tronos y los tatuajes cierran el círculo.
Algunas personas dicen que soy el puto amo, pero habrá que preguntarles por qué.

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Xavi Prat
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Llevo en esto del heavy más de media vida. Helloween y Rhapsody dieron paso a Whitesnake y Eclipse, pero Kiske sigue siendo Dios. Como no sólo de música vive el hombre, la literatura, Juego de Tronos y los tatuajes cierran el círculo. Algunas personas dicen que soy el puto amo, pero habrá que preguntarles por qué.