Imperial Triumphant – Alphaville

Nuestra Nota


6.75 / 10

Ficha técnica

Publicado el 31 de julio de 2020
Discográfica: Century Media Records
 
Componentes:
Ilya - Voz, guitarra, orquestaciones
Steve Blanco - Bajo, teclados, piano, voz
Kenny Grohowski - Batería

Temas

1. Rotted Futures (5:59)
2. Excelsior (5:52)
3. City Swine (6:56)
4. Atomic Age (8:43)
5. Transmission to Mercury (8:10)
6. Alphaville (6:41)
7. The Greater Good (7:22)
8. Experiment (Voivod cover) (4:48)
9. Happy Home (The Residents cover) (4:48)

Multimedia



Escucha y compra

Este disco en Amazon: Imperial Triumphant – Alphaville
Todos los discos de Imperial Triumphant en Amazon


Enfrentarse a un disco como Alphaville no es tarea fácil. Pero bueno, creo que de todas formas no es fácil entrar en el particular mundo de Imperial TriumphantTardé en descubrirlos, fue con su anterior disco pero ya sabemos que estos grupos experimentales no son fáciles de encontrar o de degustar. Tuve la oportunidad de verles en directo junto a Altarage en un concierto que dejó a todo el mundo loco y a la que me enteré que sacaban disco nuevo mi curiosidad fue creciendo. La promo nos la pasaron hace ya unos cuantos meses, no sé si por el temor a la pandemia o para que los redactores de todo el mundo tuviesen el tiempo suficiente para poder empaparse bien de todo lo que contiene.

Al igual que hicieron en sus anteriores discos se han juntado con un buen grupo de amigos músicos para enriquecer mucho más su propuesta. En esta ocasión una de las que más me ha impactado es la de Tomas Haake (Meshuggah) que grabó unas pistas de percusión con los tambores taiko japoneses creando un pasaje la mar de sugerente. Diversos músicos clásicos con hasta un cuarteto, coros e incluso la voz de Phlegeton (Wormed, Wrong, Lifeless, etc.) en una de las dos versiones que han incluido y que ya analizaré más abajo.

«Rotted Futures» es la encargada de desencadenar el caos con un inicio muy atmosférico que nos mete de lleno en esta ciudad de art nouveau cayendo hacia un abismo repleto de oscuridad. Crean tensión desde el primer instante que le damos al play mientras los instrumentos campan a sus anchas ejerciendo una especie de híbrido entre el jazz, el metal disonante y la experimentación en estado puro. Su escucha no es sencilla, requiere un esfuerzo para asimilar con cordura lo que nos tratan de decir aunque con las escuchas te das cuenta de lo grandes músicos que son y más después de ser testigo de un directo suyo.

Múltiples arreglos de guitarra con un bajo muy presente y una batería totalmente alocada con infinidad de técnicas jazzísticas que te ponen el cerebro del revés. Pero en ocasiones el caos es tan mayúsculo que marean un poco. Unos coros muy psicodélicos hacen acto de presencia para pasar a un pasaje puramente progresivo. Cuando vuelven al tema central todo se reordena de nuevo pero no por mucho. Seis minutos de autentica locura con un final taladrante.

Con esa presentación no sabes muy bien que te vas a encontrar y de pronto bajo y batería nos sorprenden para mostrarnos una faceta donde la experimentación aflora de nuevo. ¿Black? ¿Death? Pues… no sabría decir a ciencia cierta. Aquí encontramos tres individuos con ganas de hacer lo que les venga en gana usando técnicas poco comunes en el metal extremo. Esto es «Excelsior» en la que de nuevo la base rítmica gana protagonismo aunque la guitarra con algunos detalles estelares también se sale.

Por suerte en esta pieza se calman un poco y nos desvelan una versión lenta y agónica de su propuesta pero como siempre no tardan en profundizar en una amalgama caótica pero controlada rozando el industrial con una oscuridad inherente que rebosa por todos lados. No creo que me gustase estar en esa ciudad mucho tiempo.

Continúan con «City Swine» por derroteros más tranquilos aunque con un sonido sucio marca de la casa. No he hablado de la voz pero es que funciona más como otro instrumento soltando frases de vez en cuando explicando la historia que ellos quieran. Supongo que tienen un hilo conductor o que se basan en esta ciudad ficticia y es que se nota que nos quieren transportar a ese lugar a base de pasajes llenos de mala leche. Aquí encontramos la parte en la que colabora Tomas Haake y la verdad que le da un toque exótico y diferente. A la vuelta un piano con acordes totalmente disonantes nos machaca sin piedad las pocas neuronas que ya nos van quedando (menuda panda de zumbados).

El principal problema que le veo es que cuesta aguantar ciertas partes ya que no son agradables al oído, juntan notas que rompen esquemas y entiendo que haya gente que disfrute con esto pero la verdad que cuesta. Por suerte no es lo habitual y nos regalan otras partes llenas de magia y eso compensa pero en casi todas las escuchas que he hecho no he podido escucharlo de una tirada y necesito descansos. Su densidad y la extensa longitud de las canciones crean esa sensación de tedio que le cuesta disiparse. Pero tampoco hay que darlo todo por perdido.

Llega la canción más larga del disco con casi nueve minutos llamada «Atomic Age». Empieza con una pieza clásica con un embrutecido filtro que nos abre las puertas de su locura particular. Parece más una improvisación de ellos pero todo medido a conciencia. Complejos y retorcidos también nos muestran el camino de la delicadeza. Saben jugar muy bien con las intensidades y eso la verdad que no es nada fácil. Psicodelia en estado puro que va a desembocar a un monolítico, trascendental y épico pasaje (esto no está pagado, madre mía que puta locura). Gritos, black metal raro (pero raro de cojones) y el desenlace en forma de brutalidad. Vuelven con detalles industrial conjugando a la perfección guitarra y bajo. ¿He dicho que están locos?

Por suerte en «Transmission to Mercury» nos ofrecen una pieza de genuino jazz, siempre desde su punto de vista pero el piano que escuchamos me flipa. Esa delicadeza al tocar esas notas tan sugerentes junto a instrumentos de viento es sencillamente brillante. Aquí si que me cautivan pero es que antes esta peculiar faceta no se ve por ningún lado o solamente con pequeños detalles. Tampoco os penséis que están mucho rato ya que sin previo aviso atacan sin piedad con un black metal agresivo y directo. Luego intentan mezclar eso con coros y otros instrumentos y les sale un poco fallido; la mezcla y como está grabado no facilita el poder disfrutar de tal bullicio. Lástima. Una tipa se pone a gritar como una loca.

«Alphaville» son ocho minutos de disonancias y tensión al cuadrado. ¿Noise? Pues algo parecido. Pero vuelven a sus trece sin mucha variación. Guitarras esquizoides, bajo a la suya, batería poderosa y persistente envuelto todo con frases arrastradas. Parece ser que aquí se lo toman un poco más serio y… uix, pues no, de nuevo rompen esquemas, y bien que hacen. Pero por supuesto, esta música no está hecha para todo el mundo, y parece ser que tampoco para mí.

Pasamos sin más dilación a la «última» canción titulada «The Greater God» (pongo entre comillas última ya que luego encontramos un par de versiones). En esta nos encontramos básicamente lo mismo pero con más componente sinfónico y más mezcla de black con death con toques modernos y tecnicismos varios. Optan sin dudar por experimentar con sonidos nuevos y técnicas muy extrañas, será todo un espectáculo ver esto en vivo (y puede que hasta malo para la salud). El final es muy bonito.

No me quiero extender mucho más así que analizaré por encima las dos versiones que han incluido. La primera es una versión acortada de Voivod de la canción «Experiment» y la verdad es que casa muy bien con su sonido. Le han dado ese toque oscuro con su manera de mezclar añadiendo varios elementos. La segunda es «Happy Home» de The Residents y aquí se les ha ido la olla pero bueno, ya los conocemos. La original de por sí ya es muy oscura y creepy así que ya os podéis imaginar lo que ha hecho esta gente.

Un disco un tanto irregular y demasiado experimental pero con partes bastante buenas. De difícil escucha y de difícil comprensión pero si no te da miedo nada dale una vuelta a ver que te parece. Si luego necesitas ir al psicólogo yo no tengo ninguna culpa.

Robert Garcia
Sobre Robert Garcia 420 Artículos
Death, thrash, djent, dark, progresivo, doom, black, experimental, jazz, clásica, electrónica... La música me mantiene vivo, es una droga que da sentido a este extraño sueño llamado vida. Músico autodidacta, guitarrista, cantante y enfermo de escuchar y escuchar música sin parar.