Himnos del Rock: «Friday I’m in Love» de The Cure

Hoy iniciamos una nueva aventura en forma de sección. Desarrollando o moldeando una de las secciones más exitosas de nuestra revista, Canciones perfectas, hemos pensado que hay canciones que merecen un artículo por si solas… aún no siendo perfectas. Canciones que, por H o por B, han trascendido en auténticos himnos del rock. En esta categoría caben multitud de canciones que pueden no agradar al lector o al oyente, pero que seguro que nadie discute su entrada dentro del apartado de HIMNO.

Voy a empezar con una tal “Friday I’m in Love”, de los dioses del gótico The Cure. Espero estar a la altura de la leyenda. ¡Va por ti, Robert Smith!

«Es una canción pop tonta, pero en realidad es bastante excelente porque es muy absurda. Está fuera de lugar, es optimista y realmente en tema muy feliz. Es bueno tener ese contrapeso. La gente piensa que se supone que debemos ser líderes de algún tipo de movimiento pesimista. Podría sentarme y escribir canciones sombrías todo el día, pero no veo el sentido.»

La palabras de Robert Smith en una entrevista añeja para la revista SPIN creo que son la mejor descripción posible para encajonar esta canción en esta nueva sección de nuestra revista. Sin duda, podemos subrayar palabra a palabra las declaraciones del despeinado y mal decorado frontman de la banda inglesa.

Viajamos a 1992 y ponemos en contexto que el anterior disco de The Cure fue nada más y nada menos que Disintegration (1989), su obra maestra. También podemos comentar que ese 1992 fue el año en el que el grunge explosionó de una forma casi atómica llevándose por delante a bandas, artistas e incluso géneros. La papeleta del dúo capital formada por Robert Smith y Simon Gallup encaraba un tour de force complejo. Hacer un sucesor de Disintegration en un mundo con sonidos nuevos.

Para ello, la banda decidió dar mucho más peso a las guitarras. Robert y Porl Thompson nunca habían sonado tan conductores y rockeros y se deciden a impregnar su pesadez gótica de líneas más cercanas al pop. Más reverberaciones y más arpegios para empezar. Wish, lejos de escandalizar a los fans, les robó el corazón. Un disco más mainstream, más entrañable. Melodías memorables y mucho carácter y punch.

Wish es un disco lleno de canciones míticas de entre las cuales sobresale con poderío “Friday I’m in Love”. Situada en séptima posición, la pieza tiene actualmente más de 407 millones de reproducciones en Spotify siendo, por más de 100 millones de diferencia, la canción más escuchada de The Cure en la famosa plataforma de streaming.

Curiosamente no es la canción del disco que más veces han interpretado en directo. Este honor la tiene “From the Edge of the Deep Green Sea” que acumula en la actualidad más de 580 veces mientras que la que nos ocupa cuenta con poco más de 400. Lo que sí está claro es que cuando suena en directo, los estadios acaban por estallar en júbilo.

“Friday I’m in Love” contiene unas letras tan bobas como carismáticas. Simplemente relatan la sensación que la mayoría de seres humanos tienen cualquier viernes de la vida. Las ganas de fin de semana, la desconexión del trabajo… los pequeños placeres y disfrutes de la vida cotidiana transcritas en una canción histórica.

Comentó Smith en una entrevista:

«De hecho, lo grabamos ese viernes por la noche. Así que a partir de ese momento, se llamó simplemente ‘viernes’. Luego, cuando escribí la letra, pensé: ‘¿por qué no hago una canción sobre ese sentimiento de viernes?’ Es algo que pasa en la escuela, y a mucha gente que trabaja en trabajos que realmente no disfrutan. Así que ese sentimiento del viernes por la tarde es algo que esperas con ansias.»

Beto Lagarda
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