Helloween – The Dark Ride: 20 años de su viaje a la oscuridad

Ficha técnica

Publicado el 30 de octubre de 2000
Discográfica: Nuclear Blast Records
 
Componentes:
Andi Deris - Voz
Michael Weikath - Guitarra
Roland Grapow - Guitarra
Markus Grosskopf - Bajo
Uli Kusch - Batería

Temas

1. Beyond the Portal (1:00)
2. Mr. Torture (3:35)
3. All Over the Nations (4:55)
4. Escalation 666 (4:42)
5. Mirror Mirror (03:40)
6. If I Could Fly (4:25)
7. Salvation (5:42)
8. The Departed (Sun Is Going Down) (4:40)
9. I Live for Your Pain (4:10)
10. We Damn the Night (4:10)
11. Immortal (4:30)
12. The Dark Ride (9:00)

Multimedia


Escucha y compra

Este disco en Amazon: Helloween – The Dark Ride: 20 años de su viaje a la oscuridad
Todos los discos de Helloween en Amazon


Si hay un grupo al que podamos denominar padre y abanderado del power metal, ese es Helloween. Con los Keepers parieron un estilo cuyas señas de identidad eran la velocidad, la melodía… y el optimismo, tanto en sus letras como en su música. La historia del grupo ya la conocemos: Hansen se pira, sacan dos discos muy discutidos que desenvocan en la salida del magnífico cantante Michael Kiske y de Ingo, que en paz descanse, y con sus sustitutos el grupo renace de sus cenizas. Tras tres discos muy aclamados, en pleno 2000, lanzan este The Dark Ride, con unos signos de indentidad muy diferente: la alegría daba paso a la oscuridad, la melodía se mantenía y la velocidad variaba. Hubo opiniones de todo, pero veamos qué notas le dan algunos de los portales más importantes. Allmusic le da cuatro estrellas sobre cinco, lo mismo que Sputnikmusic. Rateyourmusic oscila entre el 3,6 y el 4,7 sobre cinco y Amazon le da un 4,5 sobre cinco. Polémica aparte, es indudable que nos encontramos ante un señor disco.

Para hablarnos de él hemos juntado a nuestros dos expertos más expertos en el estilo, Jordi Tàrrega y Xavi Prat, y hemos invitado a Beto Lagarda para que nos hablen un poco de qué opinan de él. Más abajo nos describirán cada una de las 12 canciones que componen el álbum.

Las opiniones

Beto Lagarda

Los que me conocéis sabréis que el power y yo no somos especialmente amigos. Pero coincido con la mayoría de metalheads cuando afirmo que a través de este subgénero sirve habitualmente como puerta de entrada a la Disney metal land. Estas portadas llenas de caballeros y dragones, bardos y simbologías folks… Canciones duras pero amenas, con voces cálidas y velocidad de interpretación como nunca habías oído hasta entonces. El heavy metal alemán era de gancho fácil y estribillos que podías cantar sin muchos problemas.

Recuerdo las navidades del año 2000, mi inclinación hacía el mundo del metal empezó a cultivarse con fuerza durante todo ese curso. Un año antes descubrí el rock de bandas como Red Hot Chili Peppers y Oasis. Y poco a poco fui indagando en esas bandas tan malévolas que algunos compañeros mayores del colegio llevaban puestas para adornar su acné y sus grasientas melenas onduladas. Prové con Pantera, con Iron Maiden y con Metallica. Solamente me gustaron estos últimos.

Algo más tarde descubrí los mundos de huppie con las majestuosas portadas de Stratovarius y Rhapsody. Ese estilo era más accesible, yo quería ser metalero pero no me gustaban esos gritos. Entonces, en las navidades del año 2000 me pedí el nuevo disco de Helloween. En esos momentos comprabas un disco a ciegas, ¡con suerte habías escuchado un single! Casi no conocía a esos alemanes pero seguro que me iban a gustar.

Voy a decir que este disco no fue la primera opción de regalo, pues yo quería un disco de Iron Maiden, me gustaba The X Factor, pero sabía que mis abuelos no cederían ante una portada tan diabólica.

Recuerdo perfectamente llegar a casa tras recoger el cagatió en casa de mis abuelos y ponerme el disco. Y bueno, ejem, no me apasionó. Aunque afirmé a mis abuelos que era el mejor disco del planeta.

Hoy y tras muchos años puedo decir que es un buen disco. No soy fan de Helloween, no lo fui y tampoco lo seré. Pero tengo un cariño especial a este disco por todo lo que conlleva. Un regalo especial de mis difuntos abuelos. ¡Gracias por cultivar mi cultura!


Xavi Prat

Creo que, a día de hoy, no tengo un grupo preferido, pues no encuentro ninguno cuya su discografía completa (y hablamos de una discografía decente, no de un grupo con dos o tres discos) me satisfaga, pero no puedo negar que Helloween supusieron un punto de inflexión en mi carrera metalera.

Durante años, en mi juventud (y aunque haciendo internadas en otros estilos, por supuesto), el power era la respuesta a las preguntas que podría hacerme. En él encontraba lo que más me gustaba: velocidad, voces agudísimas, muchísima melodía y, tanto en lo letrístico como en lo musical, mucho optimismo y alegría, que la vida ya es suficientemente dura como para escuchar oscuridades mierdosas. Como entré en el mundillo metalero después de 1994, no viví la etapa post Kai y pre Deris, con lo cual aquella desesperanza con el grupo no la noté (que sí la posterior). El primer disco que compré cuando salió fue el Time of the Oath (1996), así que estaba listo al inicio del nuevo milenio con este nuevo lanzamiento que, por casualidad, vi en la mítica tienda Arise de la calle Tallers barcelonesa.

La portada ya indicaba un cambio claro respecto a su predecesor, Better than Raw (1998), cuya portada es de las preferidas por el público. Ahora todo era oscuridad, y al darle al play, la cosa estaba más que clara. Si, como he dicho, Helloween eran los abanderados de algo que se llegó a llamar happy metal, aquí daban una vuelta de tuerca muy importante, y generalizando, donde antes había optimismo y alegría, ahora había sombras y oscuridad. Supongo que tener a Roy Z en la producción ayudó lo suyo. Y oye, no estaba mal, nada mal.

Durante mucho tiempo he dicho que es el mejor disco del grupo con Deris al frente. Hoy no sé si lo afirmo tan categóricamente, pues sus tres antecesores son, también, buenísimos, pero desde luego es el último gran álbum de las calabazas hasta la fecha.

Creo que The Dark Ride supuso una reinvención, tanto del grupo como del estilo, pero una reinvención que, hace 20 años, quizá no fue bien entendida, ya que supuso la salida de los dos pensadores (que no compositores) del disco, el guitarra Grapow y el batería Kusch. No creo que los fans del estilo pudiesen pensar en un power oscuro, alejado de lo que se suponía que debía ser, y más si lo enmarcamos en el grupo estrella, pero creo que era necesario y que abría un camino muy interesante que no se desarrolló suficiente (y si alguien menciona a Masterplan yo me río). Tanto es así, que usé una canción del disco para gestionar un concurso literario del foro de otra web. Me llamaron de todo, y comentarios como «a desempolvar el disco de Helloween que menos me gusta» brotaron como champiñones. Hoy, 20 años más tarde, creo que el tiempo lo ha puesto en su lugar y que se considera un gran disco, tanto dentro como fuera de la discografía de la banda.

Yo divido el disco en dos. Una de las mitades me deja bastante frío (luego, en el tema a tema, entraré en detalles), pero la otra mitad la encuentro absolutamente magistral, y esa mitad sí que creo que es lo mejor de las calabazas con el, entonces, único cantante, a la cabeza.

No sé cómo de importante fue el disco. Las consecuencias ya las sabemos, y quizá era necesario para la reunión que vendría 17 años después y en las que tantas ilusiones he depositado (la canción «Pumpkins United» es lo mejor que ha parido el grupo desde el disco que hoy cumple años), pero para un servidor merece estar muy presente en cualquier playlist que tenga.


Jordi Tàrrega

Por mucho que tengamos cariño a The Dark Ride si tiramos 20 años para atrás podemos ver que este disco fue un paso atrás para un grupo que no lo tenía nada fácil. En esos días el huido Kai Hansen llegó a tener mucho más éxito y poder con sus rayos Gamma que los mismísimos Helloween. Habían salido del pozo con Andi Deris y sacando el excepcional Master of the Ringsy el ritmo de disco cada dos años era una constante, si bien en cada entrega decaían un poco. Después de The Dark Ride tocarían fondo con Rabbit Don’t Come Easy y la tercera parte de los Keepers. Tras esta obra huyeron también Uli Kush y Roland Grapow, ficharon al guitarrista de Freedom Call y la batería la suplieron a golpe de talonario con musicazos de sesión.

Los fans del grupo seguían comparando a Deris con Kiske, y claro, el primero estaba a años luz (hoy en día no). Deris venía de Pink Cream 69 por lo que la bromita de Hellowcream estaba a la orden del día. En The Dark Ride el grupo dio un vuelco oscuro a su sonido optando por hacer un happy metal entre tinieblas, algo que gustó a muchos y desesperó a otros. Ellos mismos se quejan de que en esos tiempos todo el mundo les presionaba hacia dónde encaminar sus ideas. Que Weikath sólo firme dos temas ya lo dice todo y el entonces tan en boga Roy Z asumió los controles junto a Charlie Bauerfiend. Obviamente las afinaciones bajas son una constante en todo el disco, aunque digámoslo todo: hay una obra maestra y grandísimos momentos.

Ha sido curioso el volverse a enfrentar con este disco tras tanto tiempo. La primera escucha me dejó frío, pero a medida que uno va entrando redescubre estribillos muy grandes, una forma de componer algo diferente y mucha conexión con su pasado. Quizá sea el disco más experimental de la etapa Deris lo cual les llevó fuera de Nuclear Blast y con Uli y Roland armando un proyecto tan (inicialmente) atractivo como pintaba Masterplan.


Las canciones

«Beyond the Portal»

BL: Me encanta. La intro de este disco aporta una oscuridad envidiable. Recuerdo perfectamente cuando puse por primera vez el disco tras la comida de navidad. Pensé: joder, ¡que tétrico!. Sigo pensando en que es la mejor intro posible para abarcar el concepto de este disco.

XP: Una intro sin más. No alcanzará (como ninguna que el grupo pueda hacer) el misticismo de cualquiera de las de los keepers y mucho menos la coreable «Happy, happy Helloween» pero que, sin embargo, ya da pistas de por donde irán los tiros, y nada tiene que ver con esas tres menciones ochenteras que he hecho.

JT: Uno de los grandes aciertos del disco es la intro. La oscuridad es tremenda y ya te avisa que a pesar de ser Helloween la cosa irá por otros derroteros menos habituales. Orquestación y rugido de una bestia incluidos.

«Mr. Torture»

BL: Temazo incomprendido y olvidado. ¿De verdad pensáis que «If I Could Fly» es mejor que este trallazo? Desde el teclado inicial al magnífico estribillo pasando por los pasajes más oscuros y tétricos de Helloween hasta la fecha. El solo, corto pero intenso me transporta a mi habitación con la oreja puesta en la minicadena. Este recuerdo no tiene precio. Esta canción merece mucha más atención de la que siempre ha recibido.

XP: Es cierto que el disco es mucho más oscuro que sus predecesores, pero hay unos pocos temas que guardan aquellas señas de identidad que hicieron grande el grupo, la alegría y el cachondeo por encima de todas. Pues de esos pocos temas, este es el mejor, incluso el único bueno. Los teclados iniciales le dan un aire tremendo, el riff es muy bueno y diferencial respecto a su pasado, pero el estribillo es Helloween 100%. Gran tema que, por desgracia (y como casi todo el disco), ha caído de los setlists. A veces creo que habla de la tríada PP-Cs-VOX, por aquello de «Mr. Torture sells pain to the housewifes in Spain»…

JT: Uno de los mejores cortes del disco y toda una sorpresa pues es la encargada de abrir los juegos. No es ni de Weikath ni de Deris, es del baterista Uli que sorprendió a propios y a extraños con esta excelente pieza. Son Helloween con toda su melodía y fuerza bañados en tinieblas. Puro Roy Z a la producción en un tema que merecería bastante más presencia en directo.

«All Over the Nations»

BL: Este es un tema facilón con un estribillo agradable que se desliza con suavidad y pasión. Tiene unas melodías muy logradas, una buena base de batería y una interpretación vocal genial.

XP: Otro de los temas que más recuerda, o pretende recordar, lo que era el grupo, y para mi gusto, un peñazo de canción. Sosa, melodía facilona y línea vocal aburrida. No solo me parece un quiero-y-no-puedo, sino que me da la sensación de que es la tónica que seguiría el grupo a partir de este disco. Por suerte llegó 2017…

JT: El sello de Michael Weikath está en esta canción que posee ese trepidante bajo de Markus que ha creado escuela. El verso-puente-estribillo es de la era Keepers y mantiene bien el tipo, aunque sorprende que nunca la hayan tocado en directo. Es de lo más Helloween del disco, y sino, prueba con el solo. Pero las afinaciones graves la alejan de lo que uno espera de ellos.

«Escalation 666»

BL: Los riffs de esta canción me recuerdan mucho a la forma de tocar de Zakk Wylde. Canción de corte oscuro gracias en parte al trabajo del bajo y del cambio melódico en las voces. Una buena muestra de lo que es el disco.

 XP: Hace 20 años, cuando salió el disco, el tema me horrorizó. Era un FF de manual, pues se alejaba exageradamente de aquél grupo al que adoraba. Pero ahora he tenido que escuchar todo el álbum para esta review y… oye, quizá solo es que me llegó en el momento que no tocaba. Es un gran tema, un temazo, pero que no pega con el grupo. Si te dejas de prejuicios y lo escuchas atentamente, verás que Grapow se lució escribiendo esos susurros «escalation 666».

JT: Experimental y atmosférica es esta pieza de Roland Grapow que, curiosamente, ha ido ganando con el paso del tiempo. Hay momentos en los que sorprenden por ese tratamiento tan progresivo, con ese teclado tan presente y ese enfoque tan oscuro. Una interesantísima vuelta de tuerca a su sonido.

«Mirror Mirror»

BL: Esta es una canción realmente flojita. Corte también oscuro con poco gancho, tanto el riff principal como el estribillo se hacen largos y repetitivos. Canción que aporta poco más que dotar de más oscuridad al disco.

XP: Podría decir exactamente lo mismo que en la canción predecesora, con la única diferencia que 20 años después, y para mí, no pasa de un tema correcto. La oscuridad, en este caso, la veo forzada. No, para mí no pasará a los anales de la historia.

JT: «Mirror Mirror» es un tema excesivamente Deris en el que repite muchos de sus tópicos, y la canción, ya por el título y por la portada oscura, puedes hacerte una idea más que fidedigna de cómo va a sonar.

«If I Could Fly»

BL: Una power balad al uso. La canción más «querida» del disco, no por su calidad sino porque es un fijo en las giras hasta la actualidad. El corte bien merece tu atención pero no nos engañemos, es una canción bastante sobrevalorada. De lágrima fácil, por así decirlo. Tiene poco impacto pese que es notable en su estilo.

XP: Primer single del disco, la única que sigue en los setlist, y para el que escribe, un tema tremendamente sobrevalorado. Facilón, sin chispa, predecible… no le encuentro el sentido a que sea el tema principal del disco y sólo el estado de voz de Deris puede hacerme entender que se siga tocando.

JT: La obra maestra del disco es esta y sigue siendo un clásico absoluto que cae una y otra vez en directo. Aquí Deris ya le tenía tomada la medida a los singles del grupo y un poco conecta con ese «I Can» de su anterior obra. Un riff de piano sencillito y mucho sentimiento completan una pieza hímnica y alejada de lo que eran los Keepers. Es la grandeza de Helloween, que fueron otra banda y consiguieron un material muy meritorio. Nunca superaron a las calabazas clásicas, pero lo intentaron con excepcionales resultados.

«Salvation»

BL: Esta es una canción que recuerda a la época keepers. Logrados estribillos a varias voces, ritmo veloz, incluso con un toque de alegría, algo escaso en este disco. Encontramos un buen trabajo en las guitarras incluido un brillante y largo solo pasado su ecuador. No recordaba el potencial de esta canción, sin duda una de las olvidadas de Helloween.

XP: ¿Hago un copy paste de «All Over the Nations»? De nuevo un tema netamente power tradicional, con un optimismo y una melodía que no pega en absoluto en el disco. Muy prescindible. Curiosamente, las dos son de Weikath.

JT: Y claro, cuando asoma Michael pues todo vuelve a su sitio. Tremenda demostración de calidad y de la escuela Helloween. Otra demostración de la fórmula Keepers que queda en la sombra y a la que se adivina cierta influencia de los emergentes entonces Stratovarius. Si uno va disco a disco buscando estos temas olvidados de Michael Weikath puede encontrarse verdaderas joyas. En el anterior hay una maravilla llamada «Midnight Sun».

«The Departed (Sun is Going Down)»

BL: Recuperamos la oscuridad en «The Departed». Estamos frente a otra «tapada» del disco. Quizás por su oscuridad no ha logrado destaparse en el catalogo de Helloween, pero el tema merece más atención. Ojos a los estribillos a modo canon de varias voces, logran un impacto muy logrado. Las raspadas voces medio susurradas en muchos tramos ayudan a que la oscuridad sea mas intensa.

XP: Atención que empieza lo bueno. Para ir al grano, es un temazo de muy altos vuelos. Los riffs entrecortados, el estribillo, oscuro pero melódico, el ambiente, la letra… lo que se podría sacar si algún grupo decente hubiese partido de este tema para explorar nuevas cosas… Diría que es de mis preferidos del disco, pero es que desde esta canción hacia adelante podría decirlo de cualquier tema, incluso copiar este mismo texto.

JT: Lo de Uli Kush en este álbum es sencillamente brillante pues esta otra pieza es quizá lo más logrado del disco. Curiosamente es un tema puramente Gamma Ray de la primera época, justo de donde venía el gran baterista. Atmosférica, de riff marcado, oscura y con ese estribillo precedido por ese puente susurrante y ese violín. El día que hagamos un Top y reivindiquemos las mejores canciones de la era Deris, esta será una.

«I Live for Your Pain»

BL: Repetimos la formula oscura con buena guitarra y magnifico solo. Justo en la mitad. Si la formula da resultado, ¿porqué no insistir en este tipo de composición?

XP: Pffff, tremendo, de nuevo.  El bajo inicial es enorme, tanto como el riffaco que le sigue. Esas estrofas a voz-bajo-batería son sublimes, y las entradas de las guitarras son crema. Es un buen ejemplo de como tonos más graves pueden ayudar a un cantante limitado, pues Deris está de cine. Incomprensible como cualquiera de estos temas no esté entre las que tocan en directo y el single sosaina sí lo esté.

JT: Personalmente considero que es un tema correcto firmado por el vocalista pero que tampoco aporta ni suma nada a lo que es el conjunto del disco. Destaca la fuerza de la batería y la pátina de oscuridad tan acorde con el disco.

«We Damn the Night»

BL: Esta canción es algo más floja que las que la rodean pero goza de una oscuridad impresa que me seduce. A esto le añadimos un estribillo muy logrado con varias voces y da como resultado otra canción muy a tener en cuenta. A mencionar que el solo esta bastante logrado, sobretodo la segunda mitad, pero no es el mejor del disco.

XP: A lo dicho en los dos temas anteriores hay que sumarle la velocidad. De los 5 últimos temas es, quizá, el más flojo, y aún así sigue siendo un temazo. El estribillo es Helloween 100%, pero pintado de negro, cosa que le da muchos pluses. Puedo repetirme, pero mejor que leáis lo de arriba. Además, Markus empieza a asomar la cabeza como compositor.

JT: Otra de Deris si bien aquí si que encauza bien la onda Helloween y se marca un estribillo tan cantarín como efectivo. Eso es justo lo que uno espera de este grupo y sorprende que no haya tenido presencia alguna en directo pues la canción funciona perfectamente y está a la altura de himnos de otros discos anteriores, si bien, claro… aquí, para bien o para mal, está Roy Z.

«Immortal»

BL: Personalmente, un tema flojo y aburrido. Acostumbro a pasarla rápidamente esperando la traca final que nos ofrecen en «The Dark Ride».

XP: La tapada del disco, la más misteriosa y la que usé en el concurso de escritura que he mencionado arriba. La letra es sublime, y dejaré que cada uno la descubra e interprete por sí misma. Musicalmente es una delicia. La intro es tremenda, con mucha sombra bailando en la esquina, para dar a un tema melancólico, triste, «enrabietado», misterioso (de nuevo) y un estribillo que es más de lo que se ve a simple vista. ¡Me encanta!

JT: Acústicas y un corazón latiendo abren en «Immortal», otra de Deris, que a la postre se casca medio disco. No es una composición que vaya más allá de un medio tiempo cumplidor. Puede que sea lo más prescindible del disco.

«The Dark Ride»

BL: La canción que cierra y que da titulo al disco es una canción de corte de power progresivo por así decirlo. La canción está muy trabajada en todos los aspectos menos en los estribillos iniciales. Estos quedan algo deslucidos sobre una buena base de guitarra y batería. La canción es muy larga, rozando los 9 minutos, tiempo de sobras para desempolvar muchas ideas y ordenarlas muy satisfactoriamente en esta canción. Para mi no es de las mejores pues contiene algunos pasajes algo machacones, pero se coloca en primera posición de la segunda linea de ataque.

XP: Para muchos, la mejor del disco. Para mí… quizá también, aunque no de forma rotunda. Temazo desde esa intro de feria hasta la última nota, es el último gran servicio de Grapow al grupo. Las estrofas, el estribillo, los solos… lástima que ni el propio compositor pudiese seguir esta estela en sus siguientes proyectos, aunque lo intentase. La guinda perfecta para una etapa del grupo de autentico renacimiento.

JT: ¿De largo lo más trabajado del disco? Posiblemente, sí. Aquí hay acústicas, muchas ideas desarrolladas, largo minutaje y mucha profundidad. Roland Grapow se pone serio y ofrece otra cara más para un disco sólido y diferente. Obviamente hay espacio para que las guitarras alardeen, pero todo muy bien encajado y siendo tremendamente natural. Puede que no sea un tema de directo, pero muestra que Helloween, a las puertas del nuevo milenio, tenían mucho que ofrecernos.

Avatar
Sobre Redacción Science of Noise 221 Artículos
Revista web donde encontrarás desde lo más cercano a lo más lejano. Rock, metal y punk llevado con pasión.