Hellfest Vol. 1

De un festival punk con 400 asistentes al nacimiento de un gigante

Hellfest Recinto

Antes de acabar la edición de 2018, Hellfest dio a conocer las primeras bandas de la edición XIV que se celebrará del 21 al 23 de Junio en Clisson, Francia. A pocos días (o horas) del mega anuncio en el que seguramente se desvelará todo el lineup, nos ponemos el mono de trabajo y repasamos lo ya anunciado. No sin antes tirar de hemeroteca y vamos a contaros un poco la historia del festival francés.

Fundación y primeras ediciones del Fury Fest (2000 – 2005)

En el año 2000 se creó la asociación CLS Crew, una empresa que se volcó en la organización de conciertos de metalcore y hardcore punk en la región de Nantes, capital del departamento del Loire – Atlantique y de la región del Pays de la Loire.

La primera semilla del futuro Hellfest se plantó en el lejano 2002 bajo el nombre de Hardcore Furyfest, un festival de música extrema que reunía bandas de estilos como el hardcore punk y metalcore con otras del metal más extremo como el grindcore o el black metal. El primer festival fue encabezado por los newyorkinos Agnostic Front junto a siete bandas del panorama nacional, reunió la cifra de 400 asistentes y se ubició en la zona de Val-de-Moine en la pequeña y tranquila localidad de Clisson.

La segunda edición del Hardcore Furyfest se ubicó en Halle de la Trocardière, en la localidad periférica de Nantes Rezé y pasó a ser un festival de dos días. Se congregaron hasta 7000 personas atraídas por un cartel más ecléctico con bandas del nivel de Sick of It All, Madball, Entombed, Gojira, Mastodon o The Exploited. Para llevar a cabo un festival mayor se crea la asociación Man.In.Fest con un resultado final positivo de 30.000 € en ganancias.

Envalentonados por el éxito se preparan para una nueva edición mucho más grande, más atractiva y, de rebote, más costosa. Eliminan la etiqueta “Hardcore” del cartel y nace el primer Fury Fest con el que completan un cartel extremo nunca visto antes Francia. Hasta 21.000 personas se desplazan al Centro de Exposiciones de Le Mans (tercera ubicación en tres ediciones del festival) para ver en directo a bandas enormes como Slipknot, Soulfly, Morbid Angel, Fear Factory, Testament, Dropkick Murphys, Suffocation o Meshuggah. Pese a ser un éxito, los números quedaron en rojo y la organización decidió dejar los derechos del festival a otras promotoras y limitarse simplemente a la organización del mismo.

Y llegamos a 2005, volvemos a Le Mans y esta vez ampliando el festival a los tres días. Anthrax, Slayer, Motörhead, Kreator y Megadeth encabezan un festival donde también encontramos bandas del calibre de Arch Enemy, Behemoth, Fantômas, My Dying Bride, Neurosis, Obituary, In Flames o The Misfits. Cerca de 30.000 personas se desplazan a la capital del automovilismo y marcan otro éxito en cuanto a asistencia pero un increíble desastre económico que deja a las promotoras con un balance de pérdidas de más de 600.000 €, hecho que marca el punto y final del festival.

Memorias del Fury Fest 2005 por Albert Vila:

Aunque pueda parecer extraño teniendo en cuenta que ya hacía más de diez años que era un metalero de lo más dedicado, el Fury Fest de 2005 fue mi primer festival a lo grande. La razón es que la mayoría de mis amigos estaban más por el hardcore que por el metal, así que intentar convencerles de pillar los bártulos e irnos al Wacken, al Metal Mania o al Lorca Rock a ver a Blind Guardian y Masterplan era una misión ciertamente imposible (y tampoco necesariamente atractiva para mí). El FuryFest, en cambio, suponía toda una revolución conceptual. No había nada del power metal que reinaba en los festivales patrios, y por el contrario los reclamos eran un mix de bandas clásicas con clase como Anthrax, Megadeth, Motörhead o Slayer con estrellas incipientes como Arch Enemy (que se acabaron cayendo, por desgracia), Mastodon o unos Gojira que aún no conocía de nada. Pero además, podíamos encontrar cosas tan dispares como Misfits (o una versión cutre de ellos), Madball, Neurosis, Envy, Cult of Luna, The (International) Noise Conspiracy o Lagwagon que sirvieron para satisfacer las ansias de variedad que tenía en ese momento (y que aún mantengo), y sobretodo, para que mis amigos se animaran también a venir hasta aquí.

Antes de que se convirtiera en Hellfest, cambiara de dirección y se moviera a Clisson, este festival tenía lugar en el interior del circuito de Le Mans, y todos sus escenarios (tres) eran cubiertos. Supongo que eso es bueno en caso de lluvia, pero en caso del calor infernal que nos tocó vivir ese fin de semana de junio, la configuración espacial fue un auténtico desastre, y sudamos como auténticos pollinos sudorosos. Para mitigar estos problemas, la organización instaló unos bidones llenos de agua por los que iban pasando un jebi tras otro (ya sea solo la cabeza o el cuerpo entero), en lo que debió ser una de las diez cosas más cerdas que he hecho en mi vida. (y creédme que nunca he sido demasiado tiquis miquis).

No os creáis tampoco que en lo musical recuerdo tantas cosas (eran tiempos en que vivía con una nube de humo alrededor de mi cabeza)…. es la única vez que he visto a Motörhead en mi vida (y no era consciente de ello), vi el retorno de Belladonna a Anthrax, me levanté temprano para ver a Cephalic Carnage a las diez de la mañana, disfruté del extraño dúo Mike PattonDave Lombardo bajo el nombre de Fantômas, de un bolazo brutal de Envy y de otro de Samael. Misfits fueron una estafa, Megadeth me dejaron frío y Slayer cerraron el festival y se pasaron por la piedra a todas las bandas que tocaron antes que ellos. Sé que disfruté muchísimo de muchos conciertos y que fué un fin de semana memorable, pero no sabría dar muchos más detalles concretos.

Otra cosa que recuerdo es que a la vuelta se nos estropeó el coche, y por ello tuvimos que hacer noche bajo un árbol en un parque de Limoges. Después de haber pasado cuatro días de excesos, sudor, falta de sueño y de higiene en general, os podéis imaginar la estampa. Además, este retraso de un día entero hizo que llegásemos justos justísimos a Barcelona para un concierto de The Mars Volta esa misma noche, al que íbamos los cuatro. Por supuesto, eran tiempos sin internet en el móvil, con lo que no fue hasta que nos plantamos en la puerta de un desértico Razzmatazz que nos enteramos que lo habían cancelado por enfermedad de uno de sus miembros.

Un fin de semana verdaderamente épico. 🙂

Nacimiento del Hellfest y primeras ediciones (2006 – 2010)

De las cenizas del Fury Fest renacen las ganas y las esperanzas de Benjamin Barbaud y Yoann Le Nevé de lograr alcanzar su sueño de tener en Loire un festival consolidado, vuelven a Clisson con la ilusión intacta y con un “pequeño festival” donde el hard rock reside oculto en sus argumentos por el miedo a que la localidad no aceptara otro festival de metaleros.

Hellfest toma en nombre del antiguo festival americano Hellfest y logra instalarse en Clisson para la edición de 2006 que se celebrará por primera vez al aire libre y reúne a más de 22,000 almas que darian la bienvenida a bandas tan grandes como Motörhead, Korn, Dead Kennedys, Helloween, Alice in Chains o Celtic Frost en un cartel que reuniria a más de 70 bandas de todos los estilos, desde la NWOBHM al metalcore pasando por hardcore punk, el black metal o el grunge. La primera edición tiene un déficit de 200.000 € pero no impide que la organización se centre en una nueva edición para el año siguiente.

Un 2007 con marcado acento low cost pero que aglutina en lo más alto de cartel a Slayer, Korn, Dream Theater, Megadeth, Emperor y Type o Negative. Pese a las condiciones climatológicas adversas se registran 40.000 entradas, pero el festival será recordado por el más problemático de la historia debido a los problemas logísticos (la entrada al recinto fue un caos llegando a colapsar horas el aceso) y por los factores externos no previstos debidos al mal tiempo, todo el recinto acabó inundado y lleno de barro, varias bandas cancelaron su actuación prevista, entre ellas Korn o Lamb of God, dos de los reclamos de la primera jornada. La segunda edición logró aglutinar hasta 85 bandas en tres escenarios diferentes, lo que fue un éxito en cuanto a cartel.

En este mismo formato y presupuesto llegó 2008, con un cartel encabezado otra vez por Slayer y Motörhead junto a bandas tan variadas como Venom, NOFX, In Flames, Ministry y un show especial e histórico de Helloween vs. Gamma Ray. En esta edición cabe destacar la presencia de los españoles Haemorrhage con su brutal grindcore. Esta edición, gobernada por un sol brillante, contó con unos 45.000 asistentes de los cuales el 40% venían de fuera de Francia.

El triunfo que finalmente supuso la edición de 2008 envalentonó a los organizadores que se pusieron a trabajar en un festival de mayor tamaño. La friolera de 108 bandas fueron contratadas y la apuesta de traer grandes nombres quedó clara con los debuts de Mötley Crüe, Heaven & Hell, Marilyn Manson o Manowar entre otras. También se incluyó un nuevo escenario nombrado Terrorizer Tent en el que las bandas hardcore, metalcore y punk arrasarian sin piedad. También se cambió el nombre del hasta ahora tercer escenario Discover Stage por el RockHard Tent, escenario dedicado plenamente al metal más extremo: black, death, doom y grind. Gran parte del cartel se anunció en noviembre mientras que el 5 de marzo de 2009 se realizó un evento oficial en el Hard Rock Cafe de Paris donde se anunció, a lo grande, el cartel completo de la nueva edición.

Aproximadamente 16.000 asistentes por día para un total de 50.000 personas que se desplazaron hasta Clisson en el que ya empezaba a ser el festival de referencia del rock y el metal en Francia. El gran triunfador de la cita fue Marylin Manson, que reunió las más grandes hordas de fans de todo el fin de semana.

Y llegó 2010 y un nuevo objetivo en la mente de los organizadores: 100.000 personas. Para ello se apostó por repetir el proyecto de 2009 pero el objetivo de atraer a alguna banda aún más grande seguía allí. La apuesta principal fueron Kiss, junto a ellos otros nombres enormes como Alice Cooper, Twisted Sister, Motörhead, Slayer, Deftones o Fear Factory.

El objetivo no se cumplió por poco, unas 85.000 almas camparon durante tres días por las tierras de Clisson. El festival fue un verdadero éxito pero… llegaron los puristas. Varios políticos conservadores atacan y sus denuncias arremeten contra la linea de flotación del festival. Christine Boutin habló de “la cultura de la muerte” y Philippe de Villiers denunció sobre el satanismo. Todos estos ataques fueron creciendo por parte de grupos católicos más o menos radicales como la Confederación Nacional de Asociaciones de Familias Católicas o Civitas, así como grupos de extrema derecha como el Círculo de las Tres Provincias. Finalmente el festival recibe apoyo político como el del ministro de cultura Frédéric Mitterrand o Patrick Roy. Des de entonces, las críticas de estos grupos religiosos i políticos se volvieron más discretas.

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…metal en todas sus extensiones… lo demás es un decir

Beto Lagarda
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