Gamma Ray – Somewhere Out in Space: 25 años del día que Hansen llevó el power metal hasta el infinito… y más allá

Ficha técnica

Publicado el 25 de agosto de 1997
Discográfica: Noise Records
 
Componentes:
Kai Hansen - Voz, guitarra
Dirk Schlächter - Bajo, coros
Henjo Richter - Guitarra, teclado
Dan Zimmerman - Batería

Temas

1. Beyond the Black Hole (6:00)
2. Men, Martians and machines (3:53)
3. No Stranger (Another Day in Life) (3:36)
4. Somewhere Out in Space (5:28)
5. The Guardians of Mankind (5:02)
6. The Landing (1:17)
7. Valley of the Kings (3:51)
8. Pray (4:45)
9. The Winged Horse (7:02)
10. Cosmic Chaos (0:49)
11. Lost in the Future (3:40)
12. Watcher in the Sky (5:18)
13. Rising Star (0:53)
14. Shine On (6:52)
15. Bonus track: Return to Fantasy (5:14)

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Kai Hansen se encontró en 1995 sin cantante pues Ralf Scheepers había escuchado los cantos de sirena que le situaban en Judas Priest, así que el pelirrojo tuvo que apechugar, ponerse el mono de trabajo y componer, tocar y cantar todo el Land of the Free. La huida hacia adelante implicó jugar sobre seguro abandonando toda experimentación y dedicarse a hacer lo que siempre había hecho: heavy metal tradicional y rápido al estilo Helloween. Parió un disco que ha quedado como uno de los más perfectos ejemplos de lo que es el power metal, o metal alemán, que fue el primer nombre que tuvo.

Tras el éxito de Land of the Free Dirk Schlächter decidió que dejaba la guitarra y que volvía al bajo pues él siempre había tenido un estilo propio a las cuatro cuerdas, y ese hecho desplazaba a Jan Rubach. No se iría solo, pues llegó con su buen amigo y baterista Thomas Nack, y se largó con él. Eso dio paso a la formación más recordada de Gamma Ray, con Henjo Richter a la guitarra y Dan Zimmerman a la batería. Vinieron los nuevos con ideas, pues en Gamma Ray, a partir de entonces, van a componer los cuatro y Somewhere Out in Space forma parte de la trilogía mágica que culminará con Powerplant. Los rayos gamma brillaban más que nunca.

Tengo que confesar, si no lo he hecho ya, que Gamma Ray (junto a Helloween) fue el grupo que me metió de lleno en el heavy metal y siempre quise entrevistar a Kai. En esos tiempos yo era miembro de su club de fans incluso, y suponían en mi mundo de quinceañero algo tan importante hasta el punto que llegué a plantearme el tatuarme su bonito logo, pero… mi fobia hacia las agujas pudo más.

El disco

El concepto de la obra gira alrededor del espacio exterior, de las conexiones con el antiguo Egipto y toma la idea de que las pirámides podrían haber sido naves espaciales. Era original en la época y un poco colisionaba con el disco de Iron Savior en el que participó Kai junto a Piet Sielck.

“Beyond the Black Hole” es una auténtica maravilla, compuesta por todo el grupo y ya en la entrada se ve claro el por qué Dirk quería hacerse otra vez con el puesto de bajista. Power metal de pedigrí bordeando el happy metal si no fuera por la enorme pegada y fuerza del combo teutón. El estribillo es de los mejores que se hicieron dentro del género y Kai se destapa (otra vez) como un cantante personal, capaz de amoldarse perfectamente al estilo.

Su voz es plenamente reconocible y única y eso para un cantante es imprescindible. El problema es que él nunca pretendió ser vocalista. Hay un interludio egipcio que bordea lo progresivo y un solo doblado puramente Helloween. A ver, digámoslo bien: puramente Hansen. En su día mostré esta canción a no-metaleros que literalmente caían rendidos al grupo y al estilo.

No da tregua el inicio y “Man Martians and Machines” es otro gran clásico del género, con la fórmula verso + puente + estribillo de manual. Compuesta en su integridad por Kai y aderezada con algún teclado en forma de arreglo. Pura maestría. Aquí el pelirrojo demuestra que es el padre del estilo y Henjo atesora, junto a Kai, que ha nacido para tocar en los Gamma Ray. En esos tiempos era muy tímido e iba con esas gafitas de profesor.

“Somewhere Out in Space” es una de las grandes virguerías del disco siendo otra cabalgada certera y compleja. Es uno de los temas más rápidos y busca los cambios de estructura repitiendo un estribillo tan mítico como el riff base del tema. Si hay un tema que define al grupo, podría ser este perfectamente.

El primer single del disco era la prototípica “Valley of the Kings”, otro himno de metal alemán de manual con la fórmula explotada en momentos todavía vírgenes para el power metal. Riff de teclado apoyando bien el magno estribillo. Miles de chavales cayeron rendidos a los pies del grupo por canciones tan perfectas en su estilo como esta. Vuelven a inspirarse con el antiguo Egipto y vuelven a apoyarse en esos solos coreables de los que Hansen hizo axiomas para el power metal. Atención a la salida tras el solo pues es sencillamente magistral.

Y otra que es absolutamente perfecta es el “Shine On”, que fue compuesta por Dirk Schlächter. El bajista siente un amor absoluto por Queen y eso se plasma en sus composiciones, que nunca llegan a la altura de las del jefe, pero aquí se salió. Posee el tema su propia intro “Rising Star” y es una de las grandes canciones tapadas por el vasto legado de Gamma Ray. Kai tomó apuntes para luego componer la maravillosa “Armaggedon”, pero esta es absolutamente brillante.

Como no podía ser de otra forma hay ese interludio Queen y muchísimos cambios de estructura de esos que lograban emocionarte. Está claro que Blind Guardian bebió muchísimo de Gamma Ray, pero los guardianes ciegos llevaron esos cambios orgánicos a otro nivel.

Toda la imaginería espacial venia dada por ese amigo de infancia e ingeniero de sonido llamado Piet Sielck con el que Kai había formado Iron Savior. El proyecto era tan sólido en su primer disco, que Kai, sabiamente, recuperó para este disco “Watcher in the Sky”, con Sielck y el baterista de Blind Guardian Thomen Stauch. Aquí es Kai quien canta todos los versos y Piet queda en los coros del estribillo. El tema casaba perfectamente para el concepto del disco.

Hasta este punto el disco es de 10, incluso la versión espectacular del clásico de Uriah Heep “Look at Yourself” que les servía de bonus track. Era la segunda canción que versionaban de los ingleses, por lo que les agradecemos que pusieran a ese grupo en nuestras vidas. El resto del material complementa perfectamente la brillantez citada y “No Stranger (Another Day in Life)” es un buen tema a medio tiempo, muy guitarrero, pero de lo más intrascendente de la obra. Eso sí, es puramente Gamma Ray.

Henjo debuta con dos meritorias composiciones y se destapa con “The Guardians of Mankind”. Demuestra que tiene madera como complemento compositivo a Kai y a Dirk, pero no haría historia hasta el siguiente disco en el que se sacaría de la chistera “Send Me a Sign”. Deja claro que sigue los patrones y marca los estribillos a fuego, aunque le quedan excesivamente happys. Lo mismo pasaría con Zimmerman que en el siguiente trabajo se sacaría ni más ni menos que el primer tema del disco…

La otra aportación de Richter era “The Winged Horse”, excesivamente melódica pero compleja y con unas guitarras endiabladas. La de bandas que matarían por tener un tema de este nivel… Pero quedaba eclipsada por el material excelso de la mayoría del disco. Luego está la habitual balada en onda Queen de Schlächter, “Pray”, de bellísima factura y sentimiento, pero que queda tapada. Formato orquestal y redobles pomposos de inicio. De Dirk deberíamos subrayar que es quien pone los agudos más altos en el combo, algo así como lo que hacía Roger Taylor en Queen.

“Cosmic Chaos” es la presentación en sociedad de Dan mediante un solo introductorio hacia el trallazo metálico que es “Lost in the Future”, un puente tendido hacia la experimentación de la que se quedaron en Insanity and Genious. Es lo más libre y experimental del combo con un fragmento absurdo del “Oh Susana”. Quedaba claro que el humor y el pasarlo bien seguía bien presente. De lo más netamente metálico del disco.

Veredicto

La guerra con Helloween estaba servida… Las calabazas de Hamburgo se recomponían con Andi Deris, pero parecía que el espíritu original del grupo estaba en Hansen y en sus rayos Gamma. Todo palidecía ante Land of the Free y Somewhere Out in Space, pero la semilla estaba sembrada y pronto el power metal fue global. Con este disco Gamma Ray se consolidaban como maestros del género y entregaban un disco capaz de igualar a su anterior obra maestra, que no era precisamente poco.

Con Somewhere Out in Space Hansen se hacía padre absoluto del estilo y Gamma Ray punta de lanza del power metal. Las imitaciones se multiplicarían a lo largo y ancho del globo, pero no igualarían ni se acercarían a un grupo que conseguía su formación perfecta y que tardaría un par de discos más en caer en el autoplagio. Hasta aquél entonces toda la carrera de Kai Hansen era inmaculada, y todavía quedaba mecha…

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 985 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.