Foo Fighters – Medicine at Midnight

Nuestra Nota


8 / 10

Ficha técnica

Publicado el 5 de febrero de 2021
Discográfica: RCA - Roswell
 
Componentes:
Dave Grohl – Voz, guitarra
Chris Shiflett – Guitarra
Pat Smear – Guitarra
Rami Jaffee – Teclados, piano
Nate Mendel – Bajo
Taylor Hawkins – Batería

Temas

1. Making a Fire (4:15)
2. Shame Shame (4:17)
3. Cloudspotter (3:53)
4. Waiting on a War (4:13)
5. Medicine at Midnight (3:29)
6. No Son of Mine (3:28)
7. Holding Poison (4:24)
8. Chasing Birds (4:12)
9. Love Dies Young (4:21)

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En estos momentos de la vida uno ya no sabe que esperar de un disco de Foo Fighters. Es evidente que sus mejores tiempos ya vencieron hace un par de lustros. Su último disco titulado Concrete and Gold (2017) no funcionó muy bien, personalmente lo destaqué como el más flojo de su carrera. Pero, ¿acaso el mundo de la música sería un lugar mejor sin Foo Fighters? Evidentemente NO.

Siendo el último reducto llena estadios de la oleada grunge – aunque ellos no estuvieron allí en ese momento -. Hoy en día casi todo gira en torno a Dave Grohl con el permiso de monsieur Jerry Cantrell y evidentemente de Eddie Vedder. Hoy en día Foo Fighters comparten mesa con Pearl Jam a la vez que comparten cierta fortuna.

Pero Dave Grohl entiende más que nadie de marketing y es visible en 18278784734 momentos de tu día a día. Ya sea retando a la renacuaja Nandi Bushell en directo, hablando con un fan desgraciado en directo por la TV, o participando en cualquier movida rockera honorífica o no necesariamente honorífica. Dave es genio y figura. Te queremos. O al menos yo si te conformas.

Y sin irme ya más tiempo por los cerros de Úbeda, intentaremos entrar en materia: Medicine at Midnight. ¿Qué podemos esperar de el décimo plástico de Foo Fighters? Teniendo en cuenta que Dave comentó que se inspiró en cierta forma en Let’s Dance de David Bowie… aquí podemos encontrar cualquier cosa.

Tras unas semanas degustando los tres primeros anticipos las sensaciones son contrastadas. Por un lado nos topamos de bruces con “Shame Shame” de la que Dave ha declarado que no se parece a nada que Foo Fighters haya hecho antes y que la canción les permitió «moverse a otro territorio» con su sonido en su nuevo álbum. Tal cual. Nada en los nueve discos predecesores suena a “Shame Shame”, quizás podemos encontrarla en un disco de Muse, pero no de Foo Fighters. ¿Te va a gustar? No sé. Abre tu mente. Lo que está claro es que presentar ésta canción como primer anticipo es una maniobra muy arriesgada por parte de la banda.

Casi dos meses más tarde y ya en plena campaña de promoción nos ofrecieron “No Son of Mine” y unos días más tarde “Waiting on a War”. La primera es una canción pura de la banda, rock musculoso con unos coros muy logrados y un estribillo muy consistente. Sin duda una canción que no faltará en los directos cuando los haya.

Por otro lado “Waiting on a War” progresa de forma lenta cual balada en un formato acústico respaldado por la siempre cálida interpretación vocal de Dave. Cuando parece que la canción va a morir en su propio ahogamiento estalla en una recta final colosal de rock furioso muy, muy logrado.El contenido lírico de esta canción se inspiró en una conversación sombría que Grohl había tenido con su propia hija Harper Grohl, en 2019:

«El otoño pasado, mientras conducía a mi hija a la escuela, ella se volvió hacia mí y me preguntó ‘Papá, ¿va a haber una guerra?’. Mi corazón se hundió cuando me di cuenta de que ahora vivía bajo la misma nube oscura que yo había sentido hace 40 años. Ese día escribí «Waiting on a War».”

Fuera de los anticipos y tras la filtración inesperada del disco, finalmente logro entrar en Medicine at Midnight. Tras unas primeras tomas de contacto ligeras mi sensación de bienestar es interesante. Un disco ligero, alegre, sentido y dinámico. Bien, suena bien y fresco, sabe rico y suculento.

El disco arranca con “Making a Fire” que basa su despertar en una base de batería simple y unos coros popys que se irán repitiendo a lo largo de la canción. Se trata de una canción de carácter jovial muy disfrutable. Sin pretensiones pero que da por sembrado todo lo que vamos a recoger en el disco.

Tras “Shame Shame” encontramos “Cloudspotter” con un aroma vintage adornado con unos elementos de percusión muy logrados. Encontramos unos juegos de voces muy poco comunes en la carrera de Foo Fighters. La canción va ganando intensidad pero sin estallar. No sabría bien como “encasillarla” en cuanto al género, una canción muy dinámica y agradable.

En la quinta posición tenemos el tema homónimo de disco, “Medicine At Midnight”. Se trata de una canción muy luminosa en la que las voces destacan por encima de todos los demás elementos. El estribillo con unos tenues coros es muy bonito. La canción gana enteros en su segunda mitad con una guitarra preciosa y unos cánones de voz muy interesantes.

Una vez te sacudes el polvo con “No Son Of Mine” tenemos “Holding Poison”, una de las canciones más divertidas del disco. En cierta forma me recuerda a Queens of the Stone Age, los fans de la banda de Josh Homme seguro que me van a entender. Musicalmente es muy completa y tiene uno de los estribillos más potentes del plástico.

“Chasing Birds” es una bonita balada con un buen trabajo de guitarras y voces. Pero queda algo deslucida por su escaso impacto o potencial. Y finalmente llegamos al cierre con “Love Dies Young”. Ésta es una canción muy Foo Fighters. Un arranque de menos a más con guitarras y batería rockera y un Dave inspirado en las letras y voces. Otra canción potencialmente útil para los conciertos de futuro.

Y llega el momento del veredicto final. Me rindo a esta nueva versión modernizada de Foo Fighters. Cuando su propuesta de rock empezaba a flaquear, le dan una vuelta de tuerca para revitalizar todo su sonido, toda su apuesta. Porque Medicine at Midnight contiene todo lo que necesitas para disfrutar plenamente de estos nueve cortes.

Un disco muy variado y ecléctico, arriesgado en ejecución pero fiel a unos principios que siempre han sido la fuerza motriz de la banda. Los que busquen rock inmediato van a quedar algo decepcionados, pero los que admiran las aventuras y gozan con ellas, van a disfrutar con este nuevo disco.

Yo me subo al barco de esta “nueva banda”. ¿Y tú?

Beto Lagarda
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