Entrevista a Joe Lynn Turner, ex vocalista de Deep Purple y Rainbow (II): ‘Lo de la reunión de Rainbow fue muy duro… pero yo lo intenté y te lo puedo demostrar’

Qué grande es Joe Lunn Turner y qué fácil es entrevistarle. En esta segunda parte dejamos de lado el nuevo disco y vamos a por temas clásicos. Atención al material exquisitamente Random que nos ofrece el gran Joe Lynn Turner en esta segunda entrega: Batallitas de él y sus amigos en un camión alquilado para ir a Woodstock, Glenn Hughes, Blackmore, Led Zeppelin, el olvidadísimo Nikolo Kotzev, el tío Pasquale y el acordeón. ¿A que no sabías que Turner empezó tocando el acordeón?

Entre las muchas gemas que deja en esta charla está el cómo empezó como cantante, como eran las cenas de los domingos con su familia italiana y algo de importancia capital si eres lector de la gran revista Popular 1: ¡el chaleco robado! Increíblemente Joe nos da su versión sobre la historia que no coincide para nada con la del chico que le mandó el chaleco de vuelta, ¡incluso incluye a una señora embarazada!

Toca hablar ahora de tu chaleco robado en España. Es una historia increíble porque alguien robó tu chaleco después de un concierto y un fan tuyo se lo compró fuera al que lo había robado. El mismo fan que lo compró te devolvió tu chaleco que voló desde España a Estados Unidos. Viendo esta historia parece que tus fans son realmente especiales.

Fue increíble… esta historia es maravillosa. Ya sabes yo voy vestido lo mejor que puedo siempre que estoy sobre un escenario y lo doy todo, sudando, cantando… La sala estaba llena y fue un gran concierto. Me saqué el chaleco y cuando fui a por él, luego, ya no estaba allí. Y pensé: “Wawwww”. Era un chaleco hecho a medida. Lo hizo mi amiga Jackie King, que también le ha hecho ropa a Jon Bon Jovi.

La verdad es que me dio un disgusto importante. Lo que pasó es que alguien, ya a fuera del recinto, vio a una persona con el chaleco, no sé si lo llevaba puesto o si quería venderlo, pero una chica me escribió diciéndome que iba a ser madre y que le preguntó al chico por el chaleco. El tipo quería dinero y le dijo: “Ok, si quieres dinero te lo voy a dar, así es como eres tú”. Al final la chica terminó convenciendo al tipo sin tener que pagar, cogió el chaleco y me lo mandó a Estados Unidos de vuelta.

Ahora mismo tengo el chaleco metido en el armario. ¿Y sabes qué? Esto te demuestra que siempre hay muy buena gente en este mundo. Incluso el chico que robó el chaleco creo que habría terminado devolviéndomelo. Se equivocó por lo que luego lo hubiese enmendado. Esto es lo que realmente importa.

Una historia asombrosa. ¡He leído que puedes tocar la guitarra y el acordeón! ¿Por qué empezaste con el acordeón?

Sí… Piensa que mi familia es de origen italiano y todo allí era muy musical. Mi madre cantaba, mi padre cantaba, también mi abuela… Cada domingo hacíamos una gran cena, bebíamos vino y mi abuelo tocaba la concertina, mi tío Pasquale sacaba la guitarra y todos terminábamos con algún tipo de instrumento en las manos como podían ser botellas. A mí me compraron un acordeón Galanti cuando tenía siete años.

Aprendí a tocarlo muy bien, fui creciendo, y al tener 10 años… claro, uno empieza a interesarse por las chicas y digamos… que el acordeón es un gran instrumento, pero no sería el más sexy de todos ellos (risas). Lo divertido es que en esos días los Beatles empezaban a arrasar con todo y mi padre trajo a casa una vieja guitarra. Yo recordaba a mi tío Pasquale tocando siempre la guitarra y él mismo me enseñó algunos acordes y trucos, también el sentido del ritmo. Fue así como empecé a tocar la guitarra.

Puedo decirte que siempre me consideré guitarrista antes de ser cantante. Cuando estábamos tocando con el grupo en mi ciudad nuestro cantante se pasó bebiendo y se puso malo, así que me encaramé al micrófono y toqué la guitarra y canté. De repente, toda la gente que estaba allí vino diciendo: “Waaaaww, eres una gran vocalista”. Y yo: “Pues eso no lo sabía”… Esta es la historia de cómo me hice cantante. Luego cantando con Blackmore me dejó claro que allí no iba a tocar la guitarra y le respondí: “Eso ya lo suponía” (risas). Así que me tocó aprender a ser un cantante solista.

De todas formas, sigo tocando un poco la guitarra (Joe saca una preciosa guitarra y me dice: “Mira, esta es una de mis bebés”). Tengo una extensa colección de guitarras de época, de guitarras y de otros instrumentos. De pequeño ya empecé a comprar y a cambiar instrumentos musicales. Ahora tengo algunas piezas realmente caras en mi colección.

La primera vez que te vi en directo fue cuando asistí a tu gira con Glenn Hughes bajo el nombre de HTP: Hughes-Turner-Project. ¿Qué recuerdas de esa experiencia?

Fue una gran experiencia. Yo estaba girando por Japón y antes de hacerla andaba buscando un bajista que pudiese cantar. Estaba en Tokyo y me dijeron que llamara a Glenn Hughes. Dijo que sí y vino con nosotros. Lo pasamos genial en esa gira y luego la discográfica Pony Canyon nos ofreció un contrato discográfico y lo tiramos para adelante. Nos pusimos el nombre de HTP Hughes-Turner-Project.

Empezamos a componer canciones, a grabarlas y llegamos a sacar dos discos. A día de hoy sigo pensando que hay allí un material increíble. Lo pasé genial trabajando con Glenn y ya le conocía desde hacía muchos años atrás, de cuando yo vivía en Los Ángeles y él se acababa de mudar allí. Salíamos a tomar algo, bebíamos, íbamos de fiesta, así que tarde o temprano sucedería eso de tocar juntos. Y a día de hoy seguimos en contacto.

Hablemos de tu carrera… Empezaste a tocar en Rainbow después de los años con Fandango. Hablamos de tres increíbles discos con Rainbow, que son historia del rock. Esos álbumes te convirtieron en una leyenda. Estarás orgulloso de ellos…

Muy orgulloso de esos discos, Rainbow fue una experiencia increíble. El trabajar con Ritchie, componer esas canciones tan geniales que han pasado a ser clásicos absolutos: “Stone Cold”, “Street of Dreams”, “I Can’t Let You Go”, “Death Alley River”… Hicimos muchas canciones, pero la mayoría de la gente lo que no sabe es que la idea de esos Rainbow, conmigo de vocalista, era la de conseguir hacer un grupo más comercial.

El objetivo era que esas canciones sonaran en la radio. A mí me encantan los Rainbow de la etapa con Dio, de quien me hice muy buen amigo. Él era de Nueva York y yo de New Jersey, llegamos a coincidir en esos primeros días, él con su banda Elf y yo con la mía: Ezra. Ambos nos conocíamos. Pero mi cometido en Rainbow era intentar componer de una forma más comercial y accesible para todo tipo de públicos.

Eso lo conseguimos especialmente con el “I Surrender” de Russ Ballard. Llegamos al Top 10 de las listas, también con “Stone Cold”. Por lo que vendimos más discos y tocamos en más conciertos llegando a ser una banda de mucho éxito. Me siento muy orgulloso de que se nos considerase los líderes del hard rock melódico. Rainbow es una de las bandas fundamentales del hard rock melódico junto a Europe, por decirte otro grupo, pero nosotros fuimos los líderes de ese movimiento.

Luego trabajaste con Yngwie Malmsteen. Por lo que tengo que preguntarte: ¿Qué fue más difícil: trabajar con Malmsteen o con Blackmore?

Sí… “muy difícil” (lo dice en castellano) (risas), pero mira… yo creo que grabamos uno de los mejores discos de Malmsteen: Odyssey. Fue un gran disco. Creo que él tocó muy bien, la producción del disco es enorme, la composición de los temas… y todos estuvimos genial a la hora de grabarlo. Una obra fantástica que sigue vigente a día de hoy.

Sigue siendo un disco muy poderoso, y luego hubo mi trabajo con el sello Polygram… Ellos querían que hiciese lo mismo que había conseguido con Rainbow. Me decían que Yngwie era un grandísimo guitarra, pero que no tenía canciones para sonar en la radio.

Yo compuse “Heaven Tonight”, y fue un exitazo. Como en Rainbow, mantuvimos la esencia y el sello rockero original de Malmsteen y hay también en ese disco canciones netamente heavies como “Riot in the Dungeons” o “Deja Vu”, “Crystal Ball”, “Dreaming (Tell Me)”… Yo creo que es uno de sus mejores trabajos y uno de mis mejores trabajos a la vez.

La primera canción que escuché de Malmsteen fue “Heaven Tonight”, y de verdad que sigue siendo una de mis favoritas.

Él la sigue tocando y ese disco es único en su discografía y la verdad… es que no ha vuelto a escribir un disco como ese. Él hace lo que hace y bueno… yo lo respeto, pero Odyssey es para mí su mejor disco.

Quiero hablarte de un proyecto en el que estuviste y que a mí me encanta: Brazen Abbot con Nikolo Kotzev. Creo que él es un genio. ¿Cuál es tu opinión sobre Kotzev?

Es un genio… de verdad que lo es. Nikolo es un fenómeno, es algo fantástico. Compositor, músico, capaz de tocar la guitarra, el piano y otra clase de instrumentos. Es capaz de escribir las partituras de las orquestaciones para una orquesta completa. Él lo hizo todo en aquellos espectaculares discos, lo hizo absolutamente todo.

Obviamente contó con grandes cantantes. Conmigo, Glenn Hughes, Jorn Lande… Yo le ayudé en algunas letras y melodías, pero… Es que el nivel de un disco como Nostradamus es demencial. Es mi simple opinión, pero yo ya te digo que es uno de los mejores discos que yo he podido escuchar en toda mi vida. De principio a fin, todo ese disco es magistral.

Desgraciadamente… a veces la gente puede ser su peor enemigo. A veces te haces daño sin llegarte a dar cuenta de lo que estás haciendo y creo que Nikolo se hizo daño a si mismo… Yo tenía un contrato para él en Nueva York, con la gente que trabaja con Robert DeNiro e íbamos a llevar el Nostradamus a Broadway y… una vez se vio metido en el negocio y todo aquello fue para abajo, hasta el punto que perdimos ese contrato.

Pero honestamente sigo creyendo a día de hoy que Kotzev es un genio que merecería muchísimo más reconocimiento. A veces uno tiene una de esas personalidades complicadas y eso anda pareja con su talento. Siempre respetaré a Nikolo, es fantástico.

Puede que Nostradamus sea lo mejor que hizo nunca…

Alucinante, alucinante… Desde ese brillante inicio hasta el final. Creo que nunca he escuchado un disco a ese nivel. Todo trabajado y cohesionado al concepto de Nostradamus

¿Cuál es el primer disco que compraste con tu propio dinero?

(Risas) Con mi propio dinero, ¿eh?… Piensa que yo trabajaba en una tienda de discos. A veces el dueño me decía que, si quería llevarme algún disco a casa, que lo podía hacer, así que muchas veces tenía discos gratis. Pero si hablamos del primer disco que me compré con mi dinero estoy casi seguro que fue el primer álbum de Led Zeppelin. Quería tenerlo, tener esa magnífica portada con el zepelín cayendo. Quería tenerlo porque ese disco me cambió la vida.

Los Estados Unidos estaban de lleno en la English Invasion. Los ingleses tomaron el blues de los Estados Unidos, el del Sur, y lo convirtieron en algo diferente, en hard rock. “Whole Lotta Love”, las canciones de Willie Dixon… Ese es el origen real de muchas de todas esas canciones. Lo escuché tanto y me gustó tanto ese disco que tuve que comprarme otra copia de ese disco. Estaba ya demasiado usado ese vinilo de tanto escucharlo. Los Led Zep fueron mi primer disco. Y les pude ver hasta cuatro veces en directo, en todas ellas estuvieron alucinantes.

Me has comentado antes que estuviste en Woodstock así que… por favor, ¡cuéntame alguna historia del mítico festival!

Oh… déjame que te cuente. Mis amigos eran muy listos y teníamos un amigo mayor que alquiló un pequeño camión. Fuimos con él a Woodstock y ya sabíamos que podía llover a cántaros. Todo estaría lleno de barro y pensamos que necesitaríamos algún sitio para secarnos y estar bien cómodos. Es por eso que alquilamos ese pequeño camión. Lo llamábamos el camión-caja.

Tenía 12 pies de altura, fuimos para allí y dentro de la cabina teníamos sacos de dormir, también comida, bebida… Aparcamos por allí en medio de todo el follón y para ver los conciertos teníamos que escalar el camión y ponernos allí arriba para poder ver algo. Desde allí arriba lo podías ver todo y escucharlo perfectamente, era igual si era de noche o de día. Mantuvimos el camión abierto y allí estaban nuestras camas equipadas con los sacos de dormir de cada uno.

Estábamos realmente muy bien protegidos y contrastaba con toda esa gente con barro hasta las cejas. Y lo mejor de todo es que había cantidad de chicas que te pedían de subir a lo alto del camión. Y nosotros: “¡claro que puedes!”. Y fue una pasada tío… porque pudimos ver a Jimi Hendrix, y fueron tres días… con medio millón de personas. Sin ninguna pelea, sin ningún problema. La policía no molestó a nadie, simplemente estaban allí escuchando la música. Todo marchó muy bien. Creo que es imposible algo similar a día de hoy.

Ya finalizando… ¿Si te pregunto cuál es la mejor canción que has cantado nunca? Esa canción perfecta sería…

Mmmm… siempre lo digo, pero es que es verdad: las buenas canciones es como tener hijos. Componer una canción es como dar a luz a un niño, por lo que cada tema es especial. Las quieres a todas, pero de diferente forma. Si me preguntas que a cuál de mis hijos quiero más, tengo que decirte que los amo a todos por igual, pero de forma diferente. Cada canción tiene sus características propias. Pero si tuviera que escoger tan sólo una canción, la que siempre la tengo en mente, y es debido a que participé especialmente en su creación a nivel espiritual y físico… te diría que “Street of Dreams”.

Y es que esta canción vino a mí en unos sueños que estaba teniendo estando en Copenhaguen, en Dinamarca. Me desperté una noche y fui corriendo para la mesa, encendí una vela y empecé a escribir la letra. Esta canción trata sobre la reencarnación del alma de las personas, yo creo en eso. Puedes no creerlo, pero para mí existe el karma en el plano material. Y creo que volvemos a la Tierra… Cuando lo hacemos nos encontramos gente a la que ya hemos conocido anteriormente y volvemos a visitar países (tenemos Deja-Vùs). Eso explicaría el fenómeno del Deja-Vù.

Yo estoy seguro que has experimentado eso de conocer por primera vez a alguien, llevas cinco minutos hablando con él y te sientes como si o conocieras de toda la vida. La letra de la canción va sobre una chica a la que veo y su cara se me va apareciendo una y otra vez en mis sueños, por lo que en el estribillo se canta eso de que “Te veo en la calle de los sueños, ¿me recuerdas?”. Y lo mejor de todo es que… ¡Yo me casé con esa mujer! Es una historia fenomenal.

Tiene la mitad de los años que yo tengo, la conocí en un concierto y le dije que no podía creerlo, que ella era la mujer de mis sueños. Ella me dijo que seguro que eso se lo decía a todas las chicas. Y yo: “¡que no! Que es tu cara…”. Finalmente me creyó, salimos a tomar algo y luego estuvimos casados 18 años. Es una locura, pero es verdad. Así que me toca decirte que esta canción es muy especial para mí.

Hora de hablar del regreso de Rainbow como grupo. Realmente yo pensaba que eras la elección más obvia para Ritchie Blackmore, pero me equivoqué… Ronnie Romero está en la voz y es increíble, pero la mayoría de los fanáticos de Rainbow aún esperan ver a Joe Lynn Turner con Ritchie Blackmore. ¿Crees que sería posible en el futuro?

Eso fue muy duro, pero yo lo intenté, es lo único que puedo decirte. Yo esperaba que nos reuniésemos y que fuera todo una Rainbow stravaganzza, que fuera algo auténtico. Deberíamos tener a todos los músicos que estuvieron antes, todos los cantantes y que fueran dos horas y media de concierto. Permitir que la gente que nunca pudo ver a Rainbow pudiera verme a mí junto al grupo. Hay muchísimos fans que por cuestiones de edad nunca pudieron ver a Rainbow en directo. Mi mujer, por ejemplo, le encantan Rainbow y nunca pudo verles.

Yo estuve insistiendo al management del grupo, una y otra vez, a base de Emails. Te lo podría demostrar pues tengo una carpeta llena con esos archivos. Y de repente, un día, la chica que lo llevaba, dejó de escribirme. Ella se llama Carol Stevens… -y de repente se termina la conexión por Zoom.

Jordi Tàrrega
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Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.